El fiasco de la energía renovable: las baterías sólo cubren 1,5 segundos de la demanda mundial
Uno de los grandes mantras de la izquierda radical durante los últimos años ha sido la supuesta necesidad de cambiar nuestro modelo económico, especialmente lo relativo a la generación de energía. De este modo, gobiernos como el español se afanan por incrementar la proporción de generación renovable. El problema en casos como el nuestro es que, al mismo tiempo, en contra del criterio generalizado en los países de nuestro entorno, también se rechazan energías con gran capacidad de suministro, como la nuclear.
Las consecuencias de esta errónea política energética las pudimos apreciar el pasado 28 de abril de 2025, cuando el suministro de energía en España, Portugal y parte del sur de Francia se fue a cero, provocando un apagón generalizado a nivel nacional que duró varias horas. Desde el primer momento, los especialistas apuntaron a la inestabilidad generada por el exceso de renovables en el mix energético como una de las posibles causas del incidente.
Estos sucesos demuestran que la energía renovable no tiene la capacidad de sostener el conjunto de generación de energía en el sistema eléctrico. Pero, además, esta fuente de energía tampoco tiene la capacidad de hacer frente a la demanda total a nivel mundial. Precisamente, un informe elaborado por la Universidad de las Hespérides demuestra que la capacidad que tienen las baterías para sostener la demanda de energía a nivel mundial es tan reducida que no supera los 1,5 segundos.
Capacidad insuficiente
En el documento se recuerda que "las centrales de generación solar y eólica han conseguido en las últimas décadas unas mejoras en la eficiencia sorprendentes", incidiendo en que "el problema con estas tecnologías es que, debido a sus particulares características, tienen una utilidad muy limitada a la hora de hacer las veces de centrales base o de centrales pico". Por ello, se subraya que "su utilidad dentro de los sistemas eléctricos contemporáneos es, en el mejor de los casos, modesta".
En este sentido, se destaca que "las tecnologías solar y eólica no pueden hacer de central base, ya que su producción no es estable, no es una fuente confiable de energía que opere cerca de su capacidad máxima tal y como se exige de este tipo de centrales". Sin embargo, se explica asimismo que estas tecnologías "tampoco pueden ejercer la función de las centrales pico, ya que se hace imposible regular la cantidad de energía producida en un momento determinado, puesto que depende de factores climáticos que no controlamos directamente".
No obstante, el informe explica que la escasa estabilidad que aporta la producción eléctrica podría ser contrarrestada gracias a la incorporación de baterías. "La energía generada podría ser almacenada y despachada cuando los consumidores demandaran energía eléctrica", asevera el documento. Ahora bien, se explica también que "actualmente no existe una forma eficiente de guardar grandes cantidades de energía eléctrica". En consecuencia, el informe subraya que "la producción de energía con paneles solares y molinos de viento genera unos efectos desestabilizadores en el sistema eléctrico".
Como podemos comprobar en este gráfico elaborado por la Universidad de las Hespérides, pese al desarrollo tecnológico y el impulso que se ha producido de las energías renovables, actualmente las baterías podrían sostener la demanda mundial de electricidad durante 1,5 segundos, gracias a una capacidad instalada en la red eléctrica de 86 gigavatios.
Un año antes, en 2022, la capacidad instalada en la red eléctrica era de 44,5 gigavatios, lo que permitía a las baterías sostener la demanda mundial de electricidad durante 0,8 segundos. Antes de la pandemia, en el año 2019, esta capacidad era de 0,22 segundos con 11,2 gigavatios de capacidad instalada. Con todo, hace una década, en el año 2013, la capacidad instalada en la red eléctrica era de 0,7 gigavatios, lo que permitía sostener la demanda mundial de electricidad durante 0,02 segundos.
Falsa propaganda climática
Así las cosas, distintos informes apuntan a la debilidad que supondría para cualquier país la dependencia casi exclusiva de fuentes de generación de energía renovable. Pero es que, además, resulta que la propaganda ecologista de gobiernos como el de Pedro Sánchez no se justifica y esconde, en realidad, unas cifras que dejan en evidencia los supuestos triunfos de la energía renovable en nuestro país.
A pesar de que desde el Gobierno español presuman de forma recurrente de que la generación renovable cada vez tiene un peso mayor en el mix energético, lo cierto es que nuestra dependencia de los combustibles fósiles sigue siendo mucho mayor. Concretamente, como hemos informado en Libre Mercado, un reciente informe de JP Morgan explica que el consumo energético total en España depende en un 70% de combustibles fósiles importados.
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