¡Españoles!
¡Compatriotas!
Hoy muchos ciudadanos miran a nuestra nación con preocupación y con una pregunta en la cabeza:
¿Estamos repitiendo errores que España ya pagó muy caros en el pasado?
En 1936 España El Frente Popular predecesor, del PSOE se precipitó hacia una tragedia nacional Guerra Civil que duró hasta el 1 de Abril de 1939. enfrentó a los Españoles y dejó una herida profunda en nuestra historia.
Noventa años después, demasiados españoles observan con inquietud cómo vuelve el enfrentamiento permanente, cómo se deteriora la confianza en las instituciones y cómo la política parece cada vez más alejada de los problemas reales de la nación.
Los ciudadanos contemplan escándalos, investigaciones judiciales, acusaciones de corrupción y una lucha constante por el poder mientras las familias afrontan dificultades económicas, el campo pierde fuerza, los jóvenes ven alejarse el acceso a la vivienda y las empresas soportan una enorme presión.
España no necesita más división.
España no necesita más propaganda.
España no necesita más políticos preocupados por sus intereses antes que por los intereses de la nación.
España necesita verdad.
España necesita responsabilidad.
España necesita ejemplaridad.
Durante años se han tomado decisiones económicas y políticas que han sido objeto de fuertes críticas y controversias.
Muchos españoles consideran que esas decisiones han debilitado instituciones fundamentales y han contribuido a aumentar la deuda, el gasto político y la desconfianza ciudadana.
Y mientras tanto, el pueblo sigue pagando.
Pagan los trabajadores.
Pagan los autónomos.
Pagan los pensionistas.
Pagan los agricultores.
Pagan los jóvenes.
Paga España.
Ha llegado el momento de exigir responsabilidades políticas a quienes gobiernan mal.
Ha llegado el momento de defender unas instituciones limpias.
Ha llegado el momento de recordar que ningún dirigente, ningún partido y ningún gobierno está por encima de la ley ni por encima de la nación.
Porque España no pertenece a una élite política
España pertenece a su pueblo.
Y el pueblo español tiene derecho a exigir honestidad, transparencia y respeto.
Que la Justicia investigue hasta el final cualquier posible caso de corrupción.
Que quien haya cometido delitos responda ante los tribunales.
Que quien haya traicionado la confianza de los ciudadanos abandone la vida pública.
Sin privilegios.
Sin excepciones.
Sin impunidad.
Porque una nación fuerte no se construye sobre el enfrentamiento ni sobre la corrupción.
Se construye sobre la verdad.
Sobre la justicia.
Sobre el trabajo.
Sobre el respeto a la ley.
Y sobre el compromiso de millones de españoles honrados que cada día levantan este país con su esfuerzo.
¡Viva España!
Por Una España Grande y Libre.
Antonio Crespo




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