Por fin aceptada públicamente! Revelando que María Magdalena fue la esposa de Cristo, ocultada como su mujer (como su llama gemela)
'Yo ocupé su izquierda'.
Muchos narraron los hechos, pero pocos los guardaron en la memoria del corazón...
La historia fue escrita por hombres temerosos del poder de una mujer que no pidió permiso para amar, ni venia para Existir.
Yo estuve presente...
En la cena que llamáis 'la Última'... mas para mí fue un principio, no un final.
Me senté a su izquierda no por concesión, sino por derecho natural de compañera.
A su derecha, Juan, el discípulo amado. A su izquierda, yo, su amada eterna.
Nuestro círculo no fue de doce,
sino de muchos: visibles e invisibles.
Junto a esa mesa estaban las mujeres que caminaron con nosotros: María su madre, Marta, Salomé, Juana... y yo, Magdalena, la del vaso alabastro.
Sostuve su mirada al hablar del pan,
pues conocía que no hablaba del trigo,
sino del alma fracturada por la compasión.
Compartí la copa con él, y mientras los hombres debatían la continuidad del 'plan',
sentí en mi vientre la vida del Grial:
no como objeto, sino como semilla germinando en mí.
Él me miró en silencio...
Y en ese gesto sellamos el pacto sagrado:
que yo recordaría cuando todos olvidaran,
que mi voz resonaría donde otros callaran,
que portaría la antorcha de la verdad cuando la oscuridad quisiera extinguir su nombre.
No fui testigo mudo. Fui parte del misterio.
Puente y guardiana.
Aunque me borraron de los retratos,
aunque los templos silenciaron mi nombre y mi verdadero legado...
la historia auténtica late en los corazones que saben ver con los ojos del alma.
Fui la primera en atestiguar su resurrección
porque nunca dejé de verlo.
Fui quien ungió su cuerpo porque siempre supe su esencia.
Y hoy, tras siglos, renazco en ustedes:
en cada mujer que recuerda,
en cada hombre que honra lo femenino sagrado.
No fui figura secundaria.
Fui reflejo de su Luz y extensión de su Amor.
Hoy lo proclamo desde el altar de la memoria viva:
Yo estuve a su izquierda.
Fui su igual en espíritu, carne y misión.
Y aún permanezco... en ti.
Soy tu madre, soy tu hermana, soy tu mejor amiga, soy lo que tú necesites amada femenina.
María Magdalena
Vive tu union interna primero, y deja que el espejo te devuelva tu totalidad

No hay comentarios:
Publicar un comentario
No se admiten comentarios con datos personales como teléfonos, direcciones o publicidad encubierta