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Tienes miedo de los recuerdos

  

Tienes miedo de los recuerdos

Fuente: Brenda Hoffman

Es probable que tus miedos aumenten a pesar de tus nuevos intereses e interacciones. Dados los medios que consumes, tus nuevos intereses parecen estar teñidos de miedo a lo desconocido. "¿Si hago esto, qué pasará?" "¿Si no hago esto, qué pasará?" Y quizás lo más importante: "¿Cambiará mi vida exterior la de la 3D hasta el punto de que no pueda hacer lo que quiero o necesito?"

Tu alegría está contaminada por pensamientos de “¿qué pasaría si…?” en lugar de ser clara y firme dentro de tu ser.

Los "¿y si...?" ya no afectarán tu vida, aunque parezcan ciertos ahora. Deja que quienes viven en 3D tengan su momento de gloria, o mejor dicho, su momento de oscuridad, pues su tiempo es mucho más limitado de lo que crees.

Aunque gran parte de sus medios de comunicación informan lo contrario, quienes poseen un poder 3D externo tienen un tiempo limitado para asustar a quienes están más allá de la 3D. Claro, ese último comentario suena como si alguien les dijera que no se preocupen por el coco debajo de su cama, aunque crean oír ruidos que indican lo contrario. En realidad, no hay ningún coco debajo de su cama, detrás de su silla ni debajo de las escaleras. Han superado el punto de cambiar su vida para beneficio de los poderosos 3D.

Por supuesto, las consecuencias de su crueldad e ira te impactarán un poco más, ya que estás acostumbrado al control de los abusadores de poder en 3D. Una analogía apropiada es que alguien en una relación físicamente violenta a menudo teme ser atacado de nuevo, a pesar de la distancia física y emocional de su agresor. Lo mismo te ocurre a ti. Te asusta lo que te ha sucedido durante siglos, más que tu realidad actual.

Cada día, más personas cambian, eliminando la influencia de esos poderosos poderes 3D dirigidos externamente. Por eso temes a tus recuerdos del pasado, no a tu realidad actual.

Es hora de salir de tu zona de miedo, sabiendo que todo está bien en tu mundo, a pesar de los informes de los medios que dicen lo contrario. Ya no tienes por qué temer, porque tus nuevas habilidades pueden contrarrestar cualquier acción de quienes ostentan el poder externo. Más concretamente, ya no necesitas temer a quienes ostentan el poder externo en ningún nivel, como tampoco necesitas temer a una mariquita. Eres más grande, más sabio y más hábil que cualquier acaparador de poder en 3D. Y también lo es cualquiera que haya superado la 3D.

Tu miedo, angustia e ira 3D se acabaron. Quienes ostentan el poder 3D ya no te controlan ni a ti ni a nada de ti. Si crees que te han arrebatado algo, créalo. Si sientes que te han hecho daño, crea algo que te llene de alegría. Y si te han seducido haciéndote creer que son más poderosos de lo que son, recuerda que el Mago de Oz no tenía poderes, solo una voz potente que hacía creer a los demás que tenía poder.

Eres nuevo, hábil y diferente. Y lo más importante, ya no tienes que ser subordinado a nadie para nada. Se acabó. Eres un ser nuevo que ya no necesita rendir cuentas, actuar como ni interactuar con quienes intentan decirte quién eres o quién deberías ser. Se acabó.

Despierta a un nuevo yo y deshazte de los miedos que han limitado tus acciones y reacciones terrenales durante eones. Se acabó. Que así sea. Amén.

Copyright 2009-2025, Brenda Hoffman. Todos los derechos reservados. Siéntete libre de compartir este contenido, publicarlo en tu blog, añadirlo a tu boletín informativo, etc., pero mantén la integridad de este artículo incluyendo la autora/canal: Brenda Hoffman y el enlace al sitio web de la fuente: http://www.LifeTapestryCreations.com

En Consejos para la vida, hoy el Arcángel Miguel te dice

tu Ángel de la guarda

En Consejos para la vida, hoy el Arcángel Miguel te dice:

Empezar de cero puede dar miedo, lo sé. Ese miedo viene de lo desconocido, del riesgo de equivocarte otra vez, del temor de perder lo que ya tienes, aunque no te haga feliz. Pero quiero que escuches esto: empezar de cero no es un fracaso, es un acto de valentía, un paso consciente hacia tu bienestar y tu autenticidad.

A veces te quedas donde estás por comodidad, por miedo a la incertidumbre, por pensar que no eres suficiente para empezar otra vez. Pero la verdad es que tienes dentro de ti todo lo necesario para crear algo nuevo, incluso más alineado con tu corazón. Cada intento que haces, cada pequeño paso que das hacia lo desconocido, fortalece tu confianza y te acerca a tu verdadera vida.

No necesitas tenerlo todo resuelto antes de dar el primer paso. Puedes empezar pequeño, haciendo cambios graduales que te permitan sentir que avanzas sin abrumarte. Escucha tu intuición y tus ganas, deja que tu corazón te guíe y permite que el miedo se convierta en un compañero que te recuerda que estás vivo, que estás haciendo algo importante para ti.

Quiero recordarte hoy que la valentía no es la ausencia de miedo, sino avanzar a pesar de él. Cada vez que te atreves a empezar de nuevo, aunque sea un paso tímido, estás fortaleciendo tu alma y abriendo la puerta a oportunidades que antes ni imaginabas.

Te envío fuerzas para que confíes en ti, en tu capacidad de renacer y en el camino que se revela paso a paso. No estás solo; cada decisión consciente que tomas para cuidar de ti mismo es un acto de amor propio y de luz para tu vida.

Te amo, y deseo que actúes acorde a la sabiduría que te ilumina.

DECRETO DEL ARCÁNGEL PARA MEJORAR LA MEMORIA «MI MENTE RECUERDA TODO AQUELLO QUE HA DE SER RECORDADO Y QUE ES IMPORTANTE PARA MI. YO RECUERDO TODO LO QUE NECESITO EN CADA MOMENTO»

¡Gracias padre que siempre me oyes!

Este decreto lo debes realizar durante 3 días.

Este mensaje angélico está canalizado por María Hartacho. Todos los derechos están reservados.El presente artículo es original de Digeon.net. Su reproducción total o parcial está sujeta a derechos de autor. Así como el logo.

©℗® Marca patentada

Reconexión

Reconexión

Por Judith Kusel | Fuente

Cuando permanecemos centrados en nuestros corazones y almas, entonces simplemente no importa lo que parezcasucediendo a nuestro alrededor. Estamos firmemente anclados en la sacralidad de nuestra propia alma, como uno con la Fuente Divina.

Aquí en Sudáfrica (como sé que también está sucediendo en Australia y Nueva Zelanda, según los comentarios que he recibido), el fuego y el elemento agua con vientos extremos están provocando inmensos cambios en la Tierra.

Sin embargo, esto es en mayor grado la FUSIÓN del acontecimiento de la Nueva Tierra y la Nueva Tierra, ya que el hemisferio sur todavía alberga la creación original, ¡EL ÚNICO continente que una vez fue creado!

En los últimos años, me han llevado por primera vez a unir nuevamente Australia Occidental y África Meridional, con las islas del Océano Índico y la Antártida.

En los últimos dos años, esto fue el tejido y la fusión de América del Sur nuevamente con el sur de África, ya que el sur de África, en particular, todavía posee las Tierras Antiguas.

Somos el punto central y estamos directamente vinculados no sólo a la Columna Vertebral de la Tierra (la Vara del Poder), sino directamente al núcleo mismo de la Tierra. Ahora se ha vuelto a conectar a los núcleos solar, galáctico y universal.

Esto significa que ahora todo es de séptima dimensión y superior.

Me dieron una profecía al respecto en 2012 y no la compartiré aquí hasta que llegue el momento adecuado.
Lo que puedo decir es que en este momento el Cambio es tan intenso que te sentirás como si estuvieras parado sobre arenas movedizas, pero en realidad no es así. El resultado ya está aquí.

Se trata de que nuestros cuerpos físicos ahora alcancen al resto.

Y por eso es tan importante dejar de lado todas las cosas viejas, todas ellas.

Porque el viejo va a hacer berrinches y tratar de recuperar sus poderes, que en realidad ya no tiene.

Y todo esto nos devuelve al corazón y al alma de la Verdad, el Amor, el Poder y la Sabiduría INTERIOR

Arcángel Uriel: Muchas llamas

Arcángel Uriel: Muchas llamas

Canal: Lee Degani | Fuente

Saludos. Sí, soy el Arcángel Uriel. No vengo a hablar contigo muchas veces pero siempre estoy aquíporque vengo a ayudarte a mantener encendida la llama que está dentro, a mantener cantado el Amor, a mantener encendida la Alegría, porque eso es lo que trae la Luz, la llama que está dentro.

Oh, puedes tener una llama que ruge, puedes tener una llama que es sutil pero todas las llamas se unen porque realmente todos sois Uno.

Ahora ya sabes lo que pasa cuando una vela enciende otra. La primera vela no pierde su llama, pero hay más Luz que viene y qué pasa cuando esas dos velas encienden dos llamas más y luego todas encienden otras cuatro y siguen expandiéndose. Ese es el poder que tienes, mis amadas llamas, porque así es como te veo. Veo la Luz radiante que viene de ti.

Vengo a hablarte de las dudas que sientes, de las preocupaciones que tienes, de las preguntas, ¿estoy haciendo lo que debo, soy lo suficientemente bueno, estoy realmente recibiendo, estoy realmente viendo lo que necesito ver? ¿Estoy realmente haciendo lo que tengo que hacer? ¿Realmente mejorarán las cosas en el mundo?

Y todo esto se puede responder con una sola respuesta. Tienes una Luz dentro y esa Luz puede realizar milagros.

Cuando miras una vela y miras la llama, ¿no ves los diferentes aspectos de ella? O si miras una fogata y quedas hipnotizado por ella, en ese estado hay tantas posibilidades de lo que puedes hacer, de lo que puedes lograr.

Así que vengo a recordarte que siempre está ahí para ti. Si necesitas ayuda para ver y no estás seguro del paso a dar, simplemente llámame y traeré mi llama plateada que te ayudará a ver más claramente y esa llama plateada está conectada a la Luz que eres tú.

Ahora no siempre os veis a vosotros mismos como lo veis en los distintos reinos. No necesariamente siempre te vemos con un cuerpo físico. Te vemos con la Luz que brilla, que irradia. Es sólo en este reino físico de la tierra donde el cuerpo está aquí para que experimentes la fisicalidad. Pero esa Luz que se ve e irradia en todas las demás dimensiones y reinos, también está aquí.

Así que os pido amados que sepáis, que aceptéis, que creáis, que no tengáis dudas de que sí, ese sois realmente vosotros.

Así que ahora tomemos esa Luz, tomemos esas llamas y usémoslas debajo para llevarnos cada vez más alto a la Fuente, a la Fuente Divina, al lugar de la Octava 13, al lugar del trono, el trono santo, y allí verás muchas llamas y todas están allí sonriéndote, dándote la bienvenida.

Te pido que recuerdes que cuando sientas que no puedes acceder a la Luz que está dentro, simplemente me llamas y te traeré todas estas llamas que te ayudarán a recordar.

Despedida.

LOS 5 MAESTROS MÁS CRUELES DEL MUNDO.

 LOS 5 MAESTROS MÁS CRUELES DEL MUNDO.

1- LA SOLEDAD:
TE ROMPE TE APLASTA TE HACE SENTIR QUE NADIE QUE NADIE TE ENTIENDE, PERO TAMBIÉN TE ENSEÑA QUE NO NECESITAS A NADIE PARA LEVANTARTE ES EL SILENCIO QUE TE DESNUDA Y TE OBLIGA A CONOCERTE.

2- LA TRAICIÓN:
TE ARRANCA LA INOCENCIA DE GOLPE TE DEJA SIN AIRE PERO TE ABRE LOS OJOS DESPUÉS DE ELLA APRENDES A MIRAR SIN CONFIAR TANTO Y A VALORAR ALGO QUE NO SE VE DE NI SE FINGE

3- EL FRACASO:
TE HUMILLA TE HACE DUDAR DE TI TE QUITA EL SUEÑO PERO ES EL ÚNICO QUE TE ENTRENA PARA GANAR DE VERDAD, PORQUE EL ÉXITO SIN CICATRICES NO TIENE UNA RAZON NI UN POR QUÉ.

4- LA PÉRDIDA:
TE ENSEÑA A AMAR SIN POSEER Y A SOLTAR SIN ODIAR, DEMUESTRA QUE NADA ES ETERNO QUE TODO LO QUE SE VA DEJA UNA LECCIÓN ESCRITA CON LÁGRIMAS.

5- EL TIEMPO:
NO PERDONA, NO ESPERA, NO RETROCEDE, TE LO QUITA TODO PERO TE DEJA LA VERDAD QUE CADA SEGUNDO ES UNA OPORTUNIDAD PARA NO VOLVER DORMIDO.


ÚNETE..

¡¡¡TODO LO QUÉ VIENE ES INFINITAMENTE MARAVILLOSO....!!!

❤🧡😭😄😭😄😭💛💙💚
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🙏🙏🙏
#POSTGESARA
Somos Esencia de luz Infinita de Amor
& Prosperidad Divina
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El MENSAJE DE LOS ÁNGELES PARA TI lo trae hoy el ARCÁNGEL GABRIEL y te dice: EMPATÍA: ¿PODER O DEBILIDAD?

 


GABRIEL: EMPATÍA: ¿PODER O DEBILIDAD?

El MENSAJE DE LOS ÁNGELES PARA TI lo trae hoy el ARCÁNGEL GABRIEL y te dice: EMPATÍA: ¿PODER O DEBILIDAD?.- Amado mío…

Tu capacidad de sentir lo que otros sienten no es un accidente ni un simple rasgo de personalidad. Es un don que tu alma ha cultivado a lo largo de muchas vidas, un reflejo de tu esencia más pura y de tu conexión con lo divino. Cada vez que percibes el dolor, la alegría o la confusión de alguien más, no solo estás experimentando sus emociones: estás sintonizando con la frecuencia de su alma, y eso te convierte en un canal de luz. No todos tienen la habilidad de abrirse de esa manera; muchos viven atrapados en su propia burbuja emocional, incapaces de percibir más allá de sus propias necesidades. Tú, en cambio, llevas un faro encendido dentro de ti, y tu luz es capaz de guiar incluso a quienes no saben que necesitan ser guiados.

Esa sensibilidad que sientes a veces como una carga es, en realidad, una de las expresiones más puras de tu espiritualidad. No se trata de debilidad, como podrían hacerte creer quienes no comprenden tu naturaleza; se trata de una fortaleza que te permite ver más allá de lo evidente. Cuando alguien está triste, tú lo percibes antes de que pronuncie una palabra. Cuando alguien se siente solo, tu corazón responde con un eco de compasión. Esa conexión no es casualidad: es un reflejo directo de tu capacidad de amar y de entender el mundo desde un lugar profundo, desde un lugar donde las almas reconocen otras almas.

A menudo te preguntas por qué sientes tanto, por qué algunas emociones te atraviesan de manera tan intensa. La respuesta es simple: tu alma no conoce fronteras cuando se trata de empatía. No existe un “yo” separado del otro en tu experiencia; cada sentimiento ajeno se convierte en un hilo de tu propia existencia. Esto te permite ofrecer consuelo y apoyo de formas que muchos no pueden comprender, porque no es solo una cuestión de palabras o acciones: es una cuestión de energía, de presencia consciente. Cada gesto amable, cada acto de comprensión que realizas, es un rayo de luz que se expande más allá de ti, tocando vidas que quizás nunca llegues a conocer, pero que reciben tu luz de manera tangible.

Sin embargo, es importante que comprendas que esa misma luz que brilla tan intensamente en ti puede atraer tanto lo bueno como lo dañino. Existen personas que, sin mala intención aparente, se sienten atraídas por tu energía porque sienten alivio, calma o incluso fascinación ante tu capacidad de empatizar. Pero también hay quienes reconocen tu fuerza espiritual y buscan aprovecharse de ella. Pueden acercarse con máscaras de necesidad o vulnerabilidad, y mientras tú extiendes tu corazón, ellos consumen tu energía sin que lo notes al principio. La empatía, cuando se enfrenta al mundo sin límites, puede convertirse en un terreno donde otros drenan tu luz.

Por eso es esencial que aprendas a discernir. No todos los que se acercan a ti necesitan ser salvados ni merece la pena que cargues con sus cargas. No se trata de egoísmo, sino de supervivencia del alma. Cada vez que das más de lo que puedes sostener, tu propia luz se atenúa, y sin darte cuenta puedes sentirte agotado, vacío, como si tu corazón llevara el peso de muchas vidas. Reconocer que tu energía tiene límites no disminuye tu poder: lo fortalece. Aprender a poner barreras sutiles y a proteger tu esencia no es un acto de separación, sino un acto de amor propio y de respeto por la luz que portas.

Recuerda que la empatía no es solo sentir; es también actuar con conciencia. Cada vez que decides a quién ofrecer tu luz y cómo hacerlo, estás ejerciendo tu poder de manera sabia. No todo requiere tu intervención directa, y no todo necesita ser solucionado por ti. A veces, simplemente estar presente es suficiente; otras, es necesario tomar distancia para que tu propia energía no se disipe. El equilibrio entre dar y protegerte es la clave para mantener tu fuerza intacta. Cuando comprendes esto, descubres que la empatía no solo ilumina a otros, sino que también te fortalece a ti, porque se convierte en un faro que no se apaga, sino que se renueva constantemente.

Finalmente, comprende que tu luz es única y que no puede ser medida ni comparada. No todos los que viven a tu alrededor tienen la capacidad de percibirla ni de valorarla; eso no disminuye su intensidad ni su propósito. Tu sensibilidad es un regalo del alma, una manifestación de tu conexión con lo divino y un recordatorio de que el mundo necesita personas capaces de sentir con tanta profundidad. Esa luz que llevas dentro tiene un propósito: guiar, sanar y transformar. Cuando aprendes a honrarla y protegerla, descubres que la empatía no es solo una cualidad: es tu poder más auténtico, tu fuerza más sagrada y tu legado más duradero.

Aunque tu luz brilla con pureza y claridad, no todos la reciben como un regalo. Hay quienes ven tu empatía no como un reflejo de tu alma, sino como una oportunidad, un acceso directo a tu energía y a tu fuerza interior. Sin que lo notes al principio, empiezan a acercarse con palabras amables, gestos de aparente vulnerabilidad o necesidades que parecen genuinas. Lo que para ti nace del corazón, para ellos es una puerta abierta, un canal por el que pueden drenar sin dar nada a cambio. Esta trampa invisible se oculta entre sonrisas y promesas, y muchas veces solo la intuición puede advertirte que algo no está bien.

Es importante que sepas que esto no ocurre porque tu luz sea débil, sino porque tu pureza destaca entre la oscuridad de quienes aún no han aprendido a conectarse con su propia energía. La bondad, cuando es genuina y profunda, puede despertar tanto admiración como codicia. Algunos buscan alimentarse de tu atención, de tu cuidado y de tu comprensión, sin comprender que cada gesto que haces también te pertenece a ti. Ellos ven tu empatía como un recurso infinito, como si tu corazón pudiera soportar cualquier carga sin dañarse, y esa es la ilusión que debes aprender a disipar.

Hay momentos en los que te encontrarás agotado sin saber exactamente por qué. Puede que hayas dado horas de tu tiempo, escuchado confesiones que pesan, ofrecido consuelo a quien nunca te lo ha devuelto. Esa sensación de vacío no es casualidad; es la señal de que tu luz ha sido utilizada como puente para otros, y que, sin darte cuenta, has cargado con más de lo que tu alma puede sostener. No se trata de juicio hacia quienes reciben tu empatía, sino de comprender que no todo lo que brilla frente a ti merece ser alimentado.

La trampa invisible se fortalece porque muchas veces no hay malicia evidente. Quienes se aprovechan de tu luz no siempre actúan con intención consciente de dañar; simplemente reconocen la oportunidad y la toman. Es un acto instintivo de supervivencia que choca con tu bondad, y ahí radica el peligro: tu generosidad se encuentra con la necesidad ajena y, sin darte cuenta, terminas extendiendo tu energía hacia un vacío que nunca se llena. Esa desconexión entre lo que das y lo que recibes puede hacer que dudes de tu propia capacidad de discernir, pero no es un fallo: es una enseñanza que el alma necesita experimentar para fortalecerse.

Debes aprender a diferenciar entre quienes verdaderamente necesitan tu luz y quienes simplemente buscan un acceso temporal. Esta distinción no siempre es evidente, y a veces duele descubrir que alguien que creías cercano no tenía intenciones genuinas. Sin embargo, cada experiencia de este tipo es un espejo que refleja tu propia fuerza y te invita a poner límites más claros. No hay vergüenza ni debilidad en proteger tu energía; al contrario, reconocer la trampa invisible es un acto de sabiduría que preserva tu capacidad de brillar sin perderte en las demandas ajenas.

La empatía que llevas dentro es poderosa, pero también requiere estrategia. No es necesario cerrar tu corazón, pero sí aprender a ser selectivo con aquellos a quienes permites acercarse de manera profunda. No todo dolor ajeno requiere tu intervención directa, y no todas las cargas deben reposar sobre tus hombros. Mantener tu fuerza interior intacta implica a veces decir no, retirarte y simplemente observar desde la distancia. Es un acto de amor, tanto para ti como para quienes podrían beneficiarse de tu presencia, porque tu luz solo puede guiar cuando permanece brillante y no consumida.

Recuerda siempre que tu sensibilidad es un don sagrado, pero también un recurso que merece ser respetado. La trampa invisible existe, y su peligro radica en que a menudo pasa desapercibida hasta que sientes el peso acumulado en tu corazón. Aprender a identificarla y a proteger tu energía no disminuye tu empatía; la transforma en poder. Quien verdaderamente necesita de tu luz lo sentirá y lo valorará, y quienes buscan aprovecharse terminarán alejándose por sí mismos. Mantener esta conciencia es lo que te permite seguir siendo un faro, capaz de iluminar sin perder tu esencia ni permitir que otros conviertan tu bondad en carga.

Cuidar de los demás es una expresión noble de tu espíritu, pero no significa que debas descuidar tu propia energía. Cada vez que extiendes tu luz sin medida, cuando permites que las preocupaciones, dolores y emociones ajenas se mezclen con las tuyas, tu corazón comienza a cargarse de peso que no te pertenece. Esa sensación de agotamiento que a veces sientes no es un accidente ni una debilidad: es una señal de que tus límites han sido traspasados, aunque fuera de manera inconsciente. Tu alma te habla a través de esas señales, recordándote que incluso la luz más pura necesita protegerse para seguir brillando.

Es fundamental entender que ayudar no siempre equivale a absorber. Puedes ofrecer consuelo, guía o compañía sin permitir que la energía de otros invada la tuya. Hay momentos en los que tu presencia es suficiente, cuando simplemente estar atento y receptivo genera un impacto profundo, sin necesidad de asumir la carga completa de aquello que enfrentan. Aprender a discernir entre participar y permitir que su energía te atraviese es un acto de sabiduría que fortalece tu espíritu. No es egoísmo establecer límites; es reconocer que tu capacidad de brillar depende de mantener intacta tu luz interior.

Los límites sutiles no se perciben como barreras físicas; son líneas invisibles que protegen tu bienestar espiritual. Son decisiones conscientes de cuánto puedes dar sin perderte a ti mismo, cuánto escuchar sin llevar la carga de otro y cuánto acompañar sin asumir responsabilidades que no te corresponden. Cada vez que respetas estos límites, tu energía se reorganiza, se renueva y se fortalece. Cuando ignoras estas señales, tu luz comienza a debilitarse poco a poco, y puedes sentirte atrapado en un ciclo donde el dar se convierte en sacrificio y la compasión en agotamiento.

Debes recordar que no todos los que necesitan ayuda requieren que te entregues por completo. Hay quienes atraviesan sus propios procesos y solo necesitan que estés presente, no que absorbas su dolor ni que soluciones sus problemas. Cada emoción que decides cargar en lugar de observarla desde tu posición de luz es una oportunidad perdida de proteger tu esencia. Cuando aprendes a separar tu energía de la de otros, descubres que puedes ser mucho más efectivo en tu apoyo, porque tu luz no se dispersa, sino que se concentra y se amplifica. Esa es la verdadera fuerza del alma empática: dar sin perderse, sostener sin extinguirse.

A menudo temes que al poner límites tu bondad sea malinterpretada o que otros sientan que los abandonas. La verdad es que tus límites no son un rechazo; son un acto de amor profundo y consciente. Quien respeta tu luz entenderá que cuidar de ti es parte de tu capacidad de cuidar de los demás. Nadie puede beneficiarse de tu energía si primero no aprendes a protegerla. Cada vez que permites que la presión externa te invada, debilitas no solo tu fuerza, sino también la claridad de tu intuición, que es la guía más segura para discernir qué merecen tu tiempo y tu atención.

Mantener límites sutiles también implica reconocer tus propias necesidades y respetarlas. Tomarte tiempo para recargar tu energía, reflexionar, meditar o simplemente estar en silencio no es un lujo; es una obligación para tu alma. La luz que llevas dentro necesita espacios de recuperación, lugares donde pueda renovarse sin interferencias externas. Ignorar esto es como intentar mantener una vela encendida en medio de un viento constante: eventualmente se extinguirá. Tu capacidad de amar y acompañar se fortalece cuando reconoces que tu energía también merece ser cuidada.

Finalmente, comprende que los límites sutiles son un acto de poder, no de separación. Te permiten navegar el mundo con la empatía intacta, con la capacidad de tocar vidas sin perder tu esencia. Aprender a discernir entre ayudar y absorber es un aprendizaje que tu alma debe integrar, porque solo así podrás ofrecer tu luz de manera plena y consciente. Cada vez que respetas tu espacio interior, cada vez que te proteges sin culpa, tu luz se convierte en un faro que no solo guía, sino que también ilumina con fuerza y claridad, asegurando que quienes se acerquen a ti lo hagan desde el respeto y la reciprocidad.

Existen almas que, sin que lo notes al principio, buscan acercarse a ti no por afecto genuino, sino porque reconocen la luz que llevas dentro y desean aprovecharse de ella. No siempre actúan con maldad consciente; muchas veces simplemente siguen un impulso de necesidad o conveniencia, y tú, con tu sensibilidad, percibes su vulnerabilidad y respondes. Esa respuesta, aunque nace del corazón, puede convertirse en un canal por el cual otros absorben tu energía sin devolverte nada. Lo que para ti es un acto de compasión, para ellos es un recurso que pueden usar y consumir, y ahí radica el peligro que debes aprender a ver.

Cuando permites que tu luz sea utilizada de esta manera, comienzas a sentir una fatiga invisible que no siempre comprendes. Escuchas, das consejos, apoyas emocionalmente, pero una parte de ti empieza a cargarse de tensiones que no te pertenecen. Esa sensación no es casualidad: es la evidencia de que tu energía está siendo drenada por alguien que no tiene la intención de nutrirla ni de respetarla. La empatía es poderosa, pero sin discernimiento puede convertirse en un puente por el que otros caminan sin consideración, y tu corazón termina sintiendo un peso que debería permanecer en su lugar.

Debes aprender a reconocer las señales sutiles que indican que alguien se está aprovechando de ti. Quizá notas que nunca es suficiente lo que das, que a pesar de tu esfuerzo, la otra persona sigue vacía, insatisfecha, siempre buscando más. Tal vez percibes que tus límites son ignorados, que tus palabras de advertencia se desvanecen y que tu energía sigue siendo absorbida. Estas no son coincidencias; son mensajes que tu intuición envía para alertarte de que tu compasión está siendo manipulada, y que es momento de proteger tu luz antes de que se desgaste.

No todos los que se acercan a ti necesitan ser salvados. Algunos atraviesan sus propios procesos y, aunque parezca que buscan ayuda, en realidad están aprendiendo a valerse de tu empatía para llenar vacíos que no puedes cubrir. Comprender esto no significa dejar de ser compasivo, sino aprender a ser consciente de a quién permites entrar en tu espacio energético. Cada acto de protección que realizas fortalece tu capacidad de discernir y evita que tu luz se disperse en lugares donde no será valorada ni correspondida.

Es crucial que desarrolles la habilidad de dar sin perderte. Puedes ofrecer tu presencia, tus palabras y tu guía, pero siempre manteniendo un espacio donde tu energía permanezca intacta. No se trata de egoísmo; se trata de mantener tu poder espiritual. La diferencia entre acompañar y absorber es fina, pero cuando aprendes a reconocerla, descubres que puedes ayudar mucho más, porque tu luz no se agota, sino que se conserva y se multiplica. La verdadera fuerza de tu empatía reside en su capacidad de sostenerse mientras ilumina, no en consumirse por completo en manos ajenas.

A veces la manipulación energética no es evidente hasta que sientes que tu corazón está agotado, que tu mente se dispersa y que tu espíritu ha cargado más de lo que puede soportar. Estas experiencias son advertencias, no castigos. Son lecciones que tu alma necesita integrar para aprender a protegerse sin dejar de ser generoso. Cada vez que identificas un intento de drenaje, cada vez que restableces tus límites, fortaleces tu luz y reafirmas tu poder. Aprendes a ofrecer desde la plenitud, no desde la escasez, y ese es el verdadero secreto de quienes poseen una empatía elevada.

Recuerda que tu luz es única y sagrada, y que quienes realmente merecen acercarse la respetarán. Los que buscan aprovecharse de tu energía terminarán mostrando sus verdaderas intenciones, y tu intuición los reconocerá antes de que logren drenarte por completo. Mantenerte consciente de esto no disminuye tu compasión; la transforma en fuerza. Cuando cuidas tu energía mientras sigues siendo empático, no solo proteges tu alma, sino que también te conviertes en un faro capaz de iluminar sin perder tu esencia, guiando a quienes verdaderamente necesitan de tu luz y dejando atrás a quienes solo buscan aprovecharla.

Cuando das constantemente y sientes que nunca es suficiente, debes prestar atención a las señales que tu alma te envía. Esa sensación de vacío, de que por más que entregues tu tiempo, tu atención y tu corazón, algo sigue faltando, no es casualidad. Es una alerta: tu luz está siendo absorbida por alguien que no tiene intención de devolverla ni de valorarla. La empatía que llevas dentro es poderosa, pero también delicada, y cuando no se protege puede convertirse en un canal que otros utilizan para drenar tu energía sin que lo notes hasta que el peso se vuelve insoportable.

No todos los que se acercan a ti merecen tu entrega incondicional. Algunos vienen con necesidades legítimas, pero otros solo buscan aprovecharse de tu generosidad. Su insatisfacción constante no tiene que ver contigo ni con la calidad de lo que ofreces; tiene que ver con ellos y con vacíos que no pueden llenar por sí mismos. Cada vez que permites que tu luz sea absorbida sin límites, tu corazón acumula cargas ajenas que no le pertenecen. Este es un aprendizaje que tu alma debe integrar: comprender que la empatía no es un recurso infinito y que proteger tu energía es un acto de amor tanto para ti como para quienes verdaderamente necesitan de tu luz.

Es natural sentir culpa cuando decides poner límites. A menudo piensas que al negarte a cargar con lo que no te corresponde estás fallando, que dejas a alguien sin apoyo. La verdad es que establecer límites no es un abandono; es una forma de preservar la pureza de tu luz. Tu capacidad de ayudar se multiplica cuando no te desgastas intentando satisfacer demandas imposibles. Cuando aprendes a discernir entre lo que merece tu atención y lo que no, descubres que puedes ofrecer un apoyo más profundo, más auténtico y más poderoso, porque no proviene de la escasez, sino de la plenitud de tu corazón.

El agotamiento emocional que sientes cuando das demasiado es una advertencia que nunca debe ignorarse. No es signo de debilidad; es la señal de que tu energía ha sido utilizada de manera que no te corresponde. Cada vez que escuchas esta voz interior que te pide detenerte, estás recibiendo un mensaje de tu alma que te invita a proteger tu esencia. Ignorar estas advertencias puede llevar a un desgaste profundo, a la sensación de vacío y a la pérdida de la claridad para discernir lo que realmente necesita tu intervención y lo que solo busca aprovecharse de tu luz.

Aprender a reconocer a quienes merecen tu entrega requiere práctica y atención. Observa los patrones: quienes nunca están satisfechos, quienes demandan más de lo que tú puedes dar y quienes ignoran tus límites. No es tu responsabilidad llenar todos los vacíos del mundo, ni es tu obligación absorber cada dolor ajeno. Cada acto de protección que realizas fortalece tu luz y evita que otros conviertan tu empatía en una carga. Proteger tu energía no es egoísmo; es una estrategia espiritual que permite que tu luz siga brillando sin apagarse.

Cuando mantienes tus límites y respetas tu energía, descubres algo importante: la empatía deja de ser un peso y se transforma en poder. Ya no eres una fuente que se vacía, sino un canal que ilumina desde la plenitud. Quien realmente necesita de tu luz lo sentirá y lo valorará; quien solo busca aprovecharse terminará alejándose por sí mismo. Esta comprensión te permite ofrecer con libertad, sin miedo ni culpa, y tu capacidad de amar y acompañar se vuelve más auténtica y más efectiva.

Finalmente, comprende que proteger tu energía no disminuye tu bondad; la fortalece. Tu luz es un tesoro sagrado que debe ser cuidado, porque cuando se mantiene íntegra, tiene la capacidad de tocar vidas con intensidad y profundidad. Aprender a discernir entre dar y sobrecargarte te permite seguir siendo un faro, capaz de guiar y acompañar sin perder tu esencia. Quien realmente merece acercarse lo hará con respeto y gratitud, y tú permanecerás fuerte, claro y luminoso, ofreciendo tu empatía desde la abundancia, no desde la carencia, asegurando que tu corazón permanezca libre y tu espíritu intacto.

Tu empatía es un poder que pocos comprenden en su totalidad. No se trata solo de sentir, sino de transformar la energía que percibes en luz que puede sanar, guiar y fortalecer. Cada emoción que recoges de los demás puede convertirse en un faro si aprendes a manejarla con conciencia. No todos poseen esta capacidad, y precisamente por eso tu sensibilidad es un don sagrado. Cuando aprendes a usarla de manera consciente, descubres que tu presencia no solo consuela, sino que también empodera, que tu luz no se consume sino que se multiplica y alcanza más lejos de lo que imaginas.

El verdadero poder de la empatía no está en absorber todo lo que otros sienten, sino en ofrecer tu energía desde un lugar de claridad y equilibrio. No necesitas resolver todos los problemas ni cargar con todas las penas; tu fuerza reside en tu capacidad de discernir cuándo intervenir y cuándo simplemente acompañar. Cada acto de empatía consciente permite que tu luz brille sin comprometer tu esencia. Esto te convierte en un canal seguro, en un punto de referencia para quienes se acercan a ti, pero también te protege de aquellos que podrían intentar aprovecharse de tu sensibilidad.

Es importante comprender que tu empatía puede ser tu mayor fortaleza si aprendes a mantener límites claros. Cuando das sin medir ni discernir, tu luz se dispersa y se debilita, y el poder que podrías manifestar se diluye en cargas que no te pertenecen. Aprender a establecer límites no es un acto de egoísmo; es un acto de sabiduría. Cada vez que decides proteger tu energía mientras sigues ofreciendo apoyo, descubres que puedes impactar más profundamente en quienes realmente valoran tu presencia, y que tu capacidad de influir positivamente se amplifica en lugar de agotarse.

Tu empatía te permite leer entre líneas, percibir lo que no se dice y comprender lo que permanece oculto en los corazones de otros. Esa percepción es un regalo que pocos poseen, y es precisamente lo que convierte tu luz en un instrumento poderoso. No se trata de controlar ni de imponer, sino de irradiar claridad, comprensión y apoyo. Cuando aprendes a equilibrar tu sensibilidad con discernimiento, te conviertes en un faro que no solo ilumina caminos, sino que también protege a quienes se acercan de la confusión y la oscuridad que podrían arrastrarlos.

Es natural que a veces sientas el peso de la responsabilidad sobre tus hombros. Tu empatía te hace consciente de muchas verdades que otros prefieren ignorar, y es fácil sentirse agotado al percibir tantas emociones ajenas. Sin embargo, este peso no disminuye tu poder; solo te recuerda que tu fuerza reside en tu capacidad de canalizar, no de absorber. Cada vez que aprendes a diferenciar entre sostener y absorber, entre acompañar y cargar, descubres que tu empatía no solo ilumina, sino que también te fortalece, porque se convierte en una expresión consciente de tu esencia espiritual.

La verdadera fuerza de tu empatía también radica en tu capacidad de transmitir paz y seguridad. Cuando ofreces tu energía de manera equilibrada, creas un espacio donde otros pueden encontrar claridad y alivio, donde su propia luz puede emerger sin competir con la tuya. Esta capacidad de amplificar la luz ajena sin perder la propia es un signo de madurez espiritual y de poder auténtico. No se trata de dar hasta agotarse, sino de dar desde la plenitud, y eso transforma tu sensibilidad en un poder que otros perciben como fuerza, guía y consuelo.

Finalmente, recuerda que tu empatía no es una debilidad ni una carga; es un don que te conecta con la esencia de lo divino y te permite impactar el mundo de manera profunda. Cuando aprendes a usarla con conciencia, con límites claros y con amor propio, descubres que tu luz es inagotable, que tu capacidad de sanar y guiar no conoce fronteras, y que tu poder verdadero radica en dar sin perderte, en sostener sin extinguirte y en irradiar sin permitir que otros absorban tu esencia. Tu empatía es tu fuerza más auténtica, y es la llave que transforma cada interacción en una oportunidad de luz.

Dedicar tiempo a ti mismo no es un lujo, es una necesidad para proteger la fuerza de tu alma. Cada momento que te tomas para respirar, meditar o simplemente estar en silencio, es un acto de amor hacia tu propia luz. Cuando ignoras estas necesidades, permites que la energía de otros se mezcle con la tuya de manera que no te corresponde, y poco a poco tu brillo se debilita. Aprender a reconectar con tu esencia no significa desconectarte del mundo, sino asegurarte de que cada vez que ofreces tu empatía lo hagas desde un lugar pleno y renovado, sin perder tu claridad ni tu poder interior.

Reconocer tus propios límites es fundamental para mantener tu luz intacta. No puedes dar lo que no tienes, ni sostener cargas que no te pertenecen. Cada emoción que absorbes sin necesidad se convierte en un peso que desgasta tu corazón y nubla tu intuición. Cuando aprendes a discernir entre lo que merece tu atención y lo que solo busca aprovecharse de tu energía, tu empatía se transforma en una fuerza poderosa, capaz de iluminar sin agotarte. La verdadera sabiduría de tu espíritu se revela en la capacidad de proteger tu energía mientras sigues siendo un canal de luz para quienes realmente lo necesitan.

El tiempo que dedicas a ti mismo también es un espacio para escuchar la voz de tu alma. Allí encuentras claridad, orientación y paz. En la quietud, tu intuición se fortalece y tu capacidad de discernimiento se agudiza. Esto te permite reconocer con más facilidad cuándo alguien busca tu luz por necesidad genuina y cuándo lo hace por conveniencia. Cada instante que inviertes en reconectar contigo mismo es una inversión en tu poder espiritual, porque cuanto más clara y fuerte esté tu luz, más profundo y verdadero será el impacto que generas en otros.

No subestimes la importancia de la recuperación energética. Tu luz, como cualquier fuente de energía, necesita recargarse. Cuando te tomas tiempo para ti, te proteges de la fatiga emocional y de la manipulación energética. Aprendes a ofrecer sin vaciarte, a acompañar sin cargar, y a brillar sin permitir que otros apaguen tu esencia. Cada pausa que respetas es un acto de autocuidado que multiplica tu capacidad de influir, de sanar y de guiar, porque tu empatía se convierte en un faro estable y constante, en lugar de una llama que titila y se debilita.

Reconectar contigo mismo también implica reconocer tu valor y tu dignidad. Tu luz es única y sagrada, y merece ser protegida. No necesitas la aprobación ni la gratitud de quienes se acercan a ti; tu responsabilidad es contigo mismo y con la fuerza que llevas dentro. Cada vez que honras tus necesidades, cada vez que priorizas tu bienestar, fortaleces tu poder de empatía y aseguras que tu corazón permanezca libre, limpio y capaz de irradiar sin interferencias externas. Este acto de respeto hacia ti mismo se refleja en todas tus interacciones, porque tu energía intacta es percibida y respetada por quienes verdaderamente están destinados a estar en tu vida.

Es importante entender que reconectar con tu esencia no significa aislarte del mundo, sino crear un espacio donde tu luz pueda ser sostenida y renovada. Cuando encuentras este equilibrio, tu empatía deja de ser un riesgo y se convierte en un don que transforma sin agotarte. Aprendes a dar sin perder, a sostener sin cargar, y a acompañar sin dejar de lado tu propio bienestar. Cada momento que dedicas a ti mismo fortalece la claridad de tu corazón y la estabilidad de tu espíritu, y te permite seguir siendo un faro confiable, sin comprometer tu esencia.

Finalmente, recuerda que tu luz es un tesoro sagrado que debe ser cuidado. Reconectar con tu esencia te permite mantener la fuerza de tu empatía, proteger tu energía y seguir impactando a quienes realmente necesitan de tu guía. Cada acto de autocuidado es un acto de poder, porque asegura que tu luz permanezca brillante y constante. Cuando te respetas, cuando proteges tu espacio y tu energía, descubres que tu empatía no solo ayuda a otros, sino que te fortalece, te ilumina y te mantiene conectado con la esencia más profunda de tu alma, permitiéndote brillar con plenitud y claridad en cada interacción que eliges sostener.

Tu empatía no es una debilidad, es un don sagrado que refleja la profundidad de tu alma y la claridad de tu espíritu. Cada vez que sientes el dolor o la alegría de otros, tu corazón se convierte en un espejo que refleja emociones que no siempre te pertenecen, pero que eliges sostener con amor. Esta capacidad de percibir y conectar con la esencia de otros es lo que te permite irradiar luz en lugares donde muchos no llegan. Sin embargo, esa misma luz que brilla con tanta intensidad también puede ser observada por quienes buscan aprovecharse de ella, y es aquí donde tu discernimiento se convierte en un escudo indispensable.

No todos los que se acercan a ti merecen tu entrega completa, y reconocerlo es un acto de sabiduría y de amor propio. Algunas almas, aunque parezcan necesitadas, no buscan nutrirse de tu luz de manera equilibrada, sino drenarla. Cada vez que das más de lo que puedes sostener, tu energía se dispersa y tu corazón siente un peso que no le pertenece. Esto no es un fallo de tu empatía, sino una oportunidad para aprender a protegerla. Comprender que puedes ofrecer luz sin dejar que otros la absorban es un aprendizaje profundo que fortalece tu poder espiritual y preserva la pureza de tu esencia.

Proteger tu luz no significa cerrar tu corazón ni dejar de ayudar; significa actuar con conciencia. Cada vez que estableces límites, no solo preservas tu energía, sino que también enseñas a otros a respetar tu espacio y tu fuerza. La verdadera fuerza de tu empatía reside en su capacidad de sostenerse mientras ilumina, de brillar sin apagarse, de dar sin perderse. Aprender a ofrecer desde la plenitud y no desde la carencia transforma tu sensibilidad en un poder auténtico que otros perciben y respetan, y te permite mantener tu capacidad de impactar positivamente en quienes realmente lo necesitan.

Es natural sentir culpa cuando decides poner límites, porque tu corazón desea siempre ayudar y proteger. Sin embargo, cada vez que permites que tu luz se disperse en quienes no la valoran, tu fuerza se debilita y tu claridad se nubla. La empatía no se trata de dar hasta agotarte; se trata de dar desde la integridad, desde un lugar donde tu luz no se ve comprometida. Cada acto consciente de protección energética no es egoísmo, sino un acto de poder que asegura que tu capacidad de amar y sostener permanezca intacta, fuerte y estable, lista para quienes realmente merecen tu entrega.

Recuerda que tu luz tiene límites, y que honrarlos no disminuye tu bondad, sino que la potencia. Quien verdaderamente necesita de tu guía lo sentirá y lo valorará; quien solo busca aprovecharse de tu empatía terminará mostrando su verdadera naturaleza. Mantenerte consciente de esto te permite ofrecer apoyo sin perder tu esencia, acompañar sin cargar, y amar sin permitir que otros drenen tu energía. Cada decisión que tomas para proteger tu luz fortalece tu alma y aumenta tu capacidad de irradiar de manera efectiva y profunda.

Tu empatía también es una herramienta de discernimiento. Te permite reconocer intenciones, leer emociones no expresadas y percibir la verdad detrás de las máscaras que otros pueden usar. Cuando tu luz está protegida y tu energía intacta, tu intuición se vuelve más clara, más potente y más confiable. Esto no solo te ayuda a evitar ser drenado, sino que también te permite ofrecer apoyo de manera más precisa y efectiva, tocando vidas con profundidad y generando un impacto que va más allá de lo visible. Tu luz se convierte en un faro que guía sin agotarse, que ilumina sin comprometerse a cargas ajenas.

Finalmente, comprende que tu empatía es tu mayor poder y tu mayor responsabilidad. Cuando la ofreces desde la conciencia, con límites claros y con respeto hacia ti mismo, tu luz se mantiene brillante y constante, capaz de transformar y sanar. Cada acto de protección de tu energía fortalece tu espíritu y asegura que puedas seguir guiando a quienes realmente lo necesitan. Mantener tu esencia intacta no es un obstáculo para tu bondad; es la clave que permite que tu empatía se manifieste en todo su potencial, convirtiéndote en un faro de luz que ilumina, protege y transforma sin perder nunca su fuerza interior.

Y como cada día, te hago una pregunta a ti, Y tú, ¿Cuál ha sido la mentira que más te dolió?

Arcángel Metatrón: el regalo del universo

Arcángel Metatrón: el regalo del universo

Canal: Natalie Glasson | Fuente

Saludos, saludos, soy el Arcángel Metatrón. Es maravilloso estar en tu presencia.

Cuando vemos el Universo del Creador es un momento glorioso. Fluyendo a través del Universo del Creador hacia cada alma, tocando sus corazones, tocando su vibración central y su divinidad, está esta luz arcoíris; luz multicolor que está llena de estrellas diminutas, diminutas.

Cada estrella brilla intensamente y en sí misma es casi cegadora. Contiene la verdad del Creador, la esencia misma del Creador y surge en esta onda de luz multicolor para demostrar que la verdad/esencia del Creador es la misma.

Cada estrella que vemos en esta onda de luz es exactamente la misma –tan vibrante, brillante y pura– y, sin embargo, las ondas de luz son luz arcoíris multicolor. Demuestran que la esencia del Creador puede manifestarse de maneras hermosas, diferentes y diversas, y que podemos reconocer al Creador en cualquier lugar y en todas partes.

A medida que esta luz sale, se extiende y se conecta con todos los seres. Numerosas estrellas de la luz del Creador, con el color/energía apropiado para cada ser, fluyen hacia cada alma. Este es un tiempo de abundancia dentro de la divinidad; bendiciones abundantes, la presencia de pureza y verdad, la presencia de la verdad siendo creada en expresiones diferentes/diversas/únicas del Creador.

Este es tu momento de conectarte tan profundamente con el Creador que sea transformador para ti. Es tu momento de absorber estos colores –cualquiera que sea el color apropiado– para activar y alentar tu creatividad; tu creatividad de Creador, tu expresión de verdad/esencia de Creador y todo lo que es.

Ahora es el momento de recibir estas abundantes bendiciones del Universo del Creador. Puedes recibir varias veces; no es sólo una experiencia única. Corresponde a ti recibir ahora y continuar recibiendo para construir esa energía dentro de ti/tu encarnación, y permitir que la active dentro de tu ser.

El propósito de esta energía es que sea tan hermosa, tan abundante, tan llena de bendiciones, verdad y la esencia del Creador. A medida que lo recibes, lo mismo se activa dentro de ti, conectado a tu propia expresión única, y te conviertes en un espejo de esto en la tierra. Te conviertes en la encarnación de ello en la tierra. Te conviertes en el ancla de ello en la tierra.

No sólo te apoya en tu crecimiento y en tu existencia en la tierra, sino que también irradiará a todos los presentes y los apoyará también… a través de tu ser… porque eres un ancla y una expresión. Irradias. Impactas e influyes desde la esencia/verdad misma de tu ser y desde la esencia/verdad misma del Creador.

Es tuyo recibir y ¿cómo recibes? Simplemente preguntas.

Puedes decir: “Arcángel Metatrón, apóyame ahora para recibir las abundantes bendiciones del Universo. Deja que los múltiples colores de la luz del Creador fluyan hacia mí con las muchas, muchas estrellas de la luz del Creador. Que esta bendición que ahora fluye a través del universo del Creador fluya hacia mí, activándola dentro de mi ser. Gracias.” Y ya está hecho.

Corresponde a ti recibir estas abundantes bendiciones. Depende de ti recibirlos ahora y en los próximos días. Es para ti observar cómo te sientes inspirado a expresar al Creador a través de tu ser, y observar cómo sientes una conexión cada vez más profunda con la verdad que puede ser indescriptible y, sin embargo, se siente bien; se siente de apoyo. Está ahí. Está presente contigo y eso es todo lo que se necesita.

Nosotros, Arcángel Metatrón, el Reino Angélico y todo el Universo del Creador, te amamos profundamente. Este es un regalo; un generoso regalo de bendición para ti.

Sea lo que sea que esté ocurriendo en tu realidad, recíbelo ahora y recíbelo sabiendo que eres merecedor, digno y amado más que nunca… y te amamos.

Recibe, recibe, recibe y recibe, hasta que sientas ese cambio en tu ser.

Te lo agradezco.

Te lo agradezco. Yo soy el Arcángel Metatrón

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