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martes, 16 de diciembre de 2025

LOS 5 MAESTROS MÁS CRUELES DEL MUNDO.

 LOS 5 MAESTROS MÁS CRUELES DEL MUNDO.

1- LA SOLEDAD:
TE ROMPE TE APLASTA TE HACE SENTIR QUE NADIE QUE NADIE TE ENTIENDE, PERO TAMBIÉN TE ENSEÑA QUE NO NECESITAS A NADIE PARA LEVANTARTE ES EL SILENCIO QUE TE DESNUDA Y TE OBLIGA A CONOCERTE.

2- LA TRAICIÓN:
TE ARRANCA LA INOCENCIA DE GOLPE TE DEJA SIN AIRE PERO TE ABRE LOS OJOS DESPUÉS DE ELLA APRENDES A MIRAR SIN CONFIAR TANTO Y A VALORAR ALGO QUE NO SE VE DE NI SE FINGE

3- EL FRACASO:
TE HUMILLA TE HACE DUDAR DE TI TE QUITA EL SUEÑO PERO ES EL ÚNICO QUE TE ENTRENA PARA GANAR DE VERDAD, PORQUE EL ÉXITO SIN CICATRICES NO TIENE UNA RAZON NI UN POR QUÉ.

4- LA PÉRDIDA:
TE ENSEÑA A AMAR SIN POSEER Y A SOLTAR SIN ODIAR, DEMUESTRA QUE NADA ES ETERNO QUE TODO LO QUE SE VA DEJA UNA LECCIÓN ESCRITA CON LÁGRIMAS.

5- EL TIEMPO:
NO PERDONA, NO ESPERA, NO RETROCEDE, TE LO QUITA TODO PERO TE DEJA LA VERDAD QUE CADA SEGUNDO ES UNA OPORTUNIDAD PARA NO VOLVER DORMIDO.


ÚNETE..

¡¡¡TODO LO QUÉ VIENE ES INFINITAMENTE MARAVILLOSO....!!!

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#POSTGESARA
Somos Esencia de luz Infinita de Amor
& Prosperidad Divina
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sábado, 22 de noviembre de 2025

El MENSAJE DE LOS ÁNGELES PARA TI lo trae hoy el ARCÁNGEL GABRIEL y te dice: EMPATÍA: ¿PODER O DEBILIDAD?

 


GABRIEL: EMPATÍA: ¿PODER O DEBILIDAD?

El MENSAJE DE LOS ÁNGELES PARA TI lo trae hoy el ARCÁNGEL GABRIEL y te dice: EMPATÍA: ¿PODER O DEBILIDAD?.- Amado mío…

Tu capacidad de sentir lo que otros sienten no es un accidente ni un simple rasgo de personalidad. Es un don que tu alma ha cultivado a lo largo de muchas vidas, un reflejo de tu esencia más pura y de tu conexión con lo divino. Cada vez que percibes el dolor, la alegría o la confusión de alguien más, no solo estás experimentando sus emociones: estás sintonizando con la frecuencia de su alma, y eso te convierte en un canal de luz. No todos tienen la habilidad de abrirse de esa manera; muchos viven atrapados en su propia burbuja emocional, incapaces de percibir más allá de sus propias necesidades. Tú, en cambio, llevas un faro encendido dentro de ti, y tu luz es capaz de guiar incluso a quienes no saben que necesitan ser guiados.

Esa sensibilidad que sientes a veces como una carga es, en realidad, una de las expresiones más puras de tu espiritualidad. No se trata de debilidad, como podrían hacerte creer quienes no comprenden tu naturaleza; se trata de una fortaleza que te permite ver más allá de lo evidente. Cuando alguien está triste, tú lo percibes antes de que pronuncie una palabra. Cuando alguien se siente solo, tu corazón responde con un eco de compasión. Esa conexión no es casualidad: es un reflejo directo de tu capacidad de amar y de entender el mundo desde un lugar profundo, desde un lugar donde las almas reconocen otras almas.

A menudo te preguntas por qué sientes tanto, por qué algunas emociones te atraviesan de manera tan intensa. La respuesta es simple: tu alma no conoce fronteras cuando se trata de empatía. No existe un “yo” separado del otro en tu experiencia; cada sentimiento ajeno se convierte en un hilo de tu propia existencia. Esto te permite ofrecer consuelo y apoyo de formas que muchos no pueden comprender, porque no es solo una cuestión de palabras o acciones: es una cuestión de energía, de presencia consciente. Cada gesto amable, cada acto de comprensión que realizas, es un rayo de luz que se expande más allá de ti, tocando vidas que quizás nunca llegues a conocer, pero que reciben tu luz de manera tangible.

Sin embargo, es importante que comprendas que esa misma luz que brilla tan intensamente en ti puede atraer tanto lo bueno como lo dañino. Existen personas que, sin mala intención aparente, se sienten atraídas por tu energía porque sienten alivio, calma o incluso fascinación ante tu capacidad de empatizar. Pero también hay quienes reconocen tu fuerza espiritual y buscan aprovecharse de ella. Pueden acercarse con máscaras de necesidad o vulnerabilidad, y mientras tú extiendes tu corazón, ellos consumen tu energía sin que lo notes al principio. La empatía, cuando se enfrenta al mundo sin límites, puede convertirse en un terreno donde otros drenan tu luz.

Por eso es esencial que aprendas a discernir. No todos los que se acercan a ti necesitan ser salvados ni merece la pena que cargues con sus cargas. No se trata de egoísmo, sino de supervivencia del alma. Cada vez que das más de lo que puedes sostener, tu propia luz se atenúa, y sin darte cuenta puedes sentirte agotado, vacío, como si tu corazón llevara el peso de muchas vidas. Reconocer que tu energía tiene límites no disminuye tu poder: lo fortalece. Aprender a poner barreras sutiles y a proteger tu esencia no es un acto de separación, sino un acto de amor propio y de respeto por la luz que portas.

Recuerda que la empatía no es solo sentir; es también actuar con conciencia. Cada vez que decides a quién ofrecer tu luz y cómo hacerlo, estás ejerciendo tu poder de manera sabia. No todo requiere tu intervención directa, y no todo necesita ser solucionado por ti. A veces, simplemente estar presente es suficiente; otras, es necesario tomar distancia para que tu propia energía no se disipe. El equilibrio entre dar y protegerte es la clave para mantener tu fuerza intacta. Cuando comprendes esto, descubres que la empatía no solo ilumina a otros, sino que también te fortalece a ti, porque se convierte en un faro que no se apaga, sino que se renueva constantemente.

Finalmente, comprende que tu luz es única y que no puede ser medida ni comparada. No todos los que viven a tu alrededor tienen la capacidad de percibirla ni de valorarla; eso no disminuye su intensidad ni su propósito. Tu sensibilidad es un regalo del alma, una manifestación de tu conexión con lo divino y un recordatorio de que el mundo necesita personas capaces de sentir con tanta profundidad. Esa luz que llevas dentro tiene un propósito: guiar, sanar y transformar. Cuando aprendes a honrarla y protegerla, descubres que la empatía no es solo una cualidad: es tu poder más auténtico, tu fuerza más sagrada y tu legado más duradero.

Aunque tu luz brilla con pureza y claridad, no todos la reciben como un regalo. Hay quienes ven tu empatía no como un reflejo de tu alma, sino como una oportunidad, un acceso directo a tu energía y a tu fuerza interior. Sin que lo notes al principio, empiezan a acercarse con palabras amables, gestos de aparente vulnerabilidad o necesidades que parecen genuinas. Lo que para ti nace del corazón, para ellos es una puerta abierta, un canal por el que pueden drenar sin dar nada a cambio. Esta trampa invisible se oculta entre sonrisas y promesas, y muchas veces solo la intuición puede advertirte que algo no está bien.

Es importante que sepas que esto no ocurre porque tu luz sea débil, sino porque tu pureza destaca entre la oscuridad de quienes aún no han aprendido a conectarse con su propia energía. La bondad, cuando es genuina y profunda, puede despertar tanto admiración como codicia. Algunos buscan alimentarse de tu atención, de tu cuidado y de tu comprensión, sin comprender que cada gesto que haces también te pertenece a ti. Ellos ven tu empatía como un recurso infinito, como si tu corazón pudiera soportar cualquier carga sin dañarse, y esa es la ilusión que debes aprender a disipar.

Hay momentos en los que te encontrarás agotado sin saber exactamente por qué. Puede que hayas dado horas de tu tiempo, escuchado confesiones que pesan, ofrecido consuelo a quien nunca te lo ha devuelto. Esa sensación de vacío no es casualidad; es la señal de que tu luz ha sido utilizada como puente para otros, y que, sin darte cuenta, has cargado con más de lo que tu alma puede sostener. No se trata de juicio hacia quienes reciben tu empatía, sino de comprender que no todo lo que brilla frente a ti merece ser alimentado.

La trampa invisible se fortalece porque muchas veces no hay malicia evidente. Quienes se aprovechan de tu luz no siempre actúan con intención consciente de dañar; simplemente reconocen la oportunidad y la toman. Es un acto instintivo de supervivencia que choca con tu bondad, y ahí radica el peligro: tu generosidad se encuentra con la necesidad ajena y, sin darte cuenta, terminas extendiendo tu energía hacia un vacío que nunca se llena. Esa desconexión entre lo que das y lo que recibes puede hacer que dudes de tu propia capacidad de discernir, pero no es un fallo: es una enseñanza que el alma necesita experimentar para fortalecerse.

Debes aprender a diferenciar entre quienes verdaderamente necesitan tu luz y quienes simplemente buscan un acceso temporal. Esta distinción no siempre es evidente, y a veces duele descubrir que alguien que creías cercano no tenía intenciones genuinas. Sin embargo, cada experiencia de este tipo es un espejo que refleja tu propia fuerza y te invita a poner límites más claros. No hay vergüenza ni debilidad en proteger tu energía; al contrario, reconocer la trampa invisible es un acto de sabiduría que preserva tu capacidad de brillar sin perderte en las demandas ajenas.

La empatía que llevas dentro es poderosa, pero también requiere estrategia. No es necesario cerrar tu corazón, pero sí aprender a ser selectivo con aquellos a quienes permites acercarse de manera profunda. No todo dolor ajeno requiere tu intervención directa, y no todas las cargas deben reposar sobre tus hombros. Mantener tu fuerza interior intacta implica a veces decir no, retirarte y simplemente observar desde la distancia. Es un acto de amor, tanto para ti como para quienes podrían beneficiarse de tu presencia, porque tu luz solo puede guiar cuando permanece brillante y no consumida.

Recuerda siempre que tu sensibilidad es un don sagrado, pero también un recurso que merece ser respetado. La trampa invisible existe, y su peligro radica en que a menudo pasa desapercibida hasta que sientes el peso acumulado en tu corazón. Aprender a identificarla y a proteger tu energía no disminuye tu empatía; la transforma en poder. Quien verdaderamente necesita de tu luz lo sentirá y lo valorará, y quienes buscan aprovecharse terminarán alejándose por sí mismos. Mantener esta conciencia es lo que te permite seguir siendo un faro, capaz de iluminar sin perder tu esencia ni permitir que otros conviertan tu bondad en carga.

Cuidar de los demás es una expresión noble de tu espíritu, pero no significa que debas descuidar tu propia energía. Cada vez que extiendes tu luz sin medida, cuando permites que las preocupaciones, dolores y emociones ajenas se mezclen con las tuyas, tu corazón comienza a cargarse de peso que no te pertenece. Esa sensación de agotamiento que a veces sientes no es un accidente ni una debilidad: es una señal de que tus límites han sido traspasados, aunque fuera de manera inconsciente. Tu alma te habla a través de esas señales, recordándote que incluso la luz más pura necesita protegerse para seguir brillando.

Es fundamental entender que ayudar no siempre equivale a absorber. Puedes ofrecer consuelo, guía o compañía sin permitir que la energía de otros invada la tuya. Hay momentos en los que tu presencia es suficiente, cuando simplemente estar atento y receptivo genera un impacto profundo, sin necesidad de asumir la carga completa de aquello que enfrentan. Aprender a discernir entre participar y permitir que su energía te atraviese es un acto de sabiduría que fortalece tu espíritu. No es egoísmo establecer límites; es reconocer que tu capacidad de brillar depende de mantener intacta tu luz interior.

Los límites sutiles no se perciben como barreras físicas; son líneas invisibles que protegen tu bienestar espiritual. Son decisiones conscientes de cuánto puedes dar sin perderte a ti mismo, cuánto escuchar sin llevar la carga de otro y cuánto acompañar sin asumir responsabilidades que no te corresponden. Cada vez que respetas estos límites, tu energía se reorganiza, se renueva y se fortalece. Cuando ignoras estas señales, tu luz comienza a debilitarse poco a poco, y puedes sentirte atrapado en un ciclo donde el dar se convierte en sacrificio y la compasión en agotamiento.

Debes recordar que no todos los que necesitan ayuda requieren que te entregues por completo. Hay quienes atraviesan sus propios procesos y solo necesitan que estés presente, no que absorbas su dolor ni que soluciones sus problemas. Cada emoción que decides cargar en lugar de observarla desde tu posición de luz es una oportunidad perdida de proteger tu esencia. Cuando aprendes a separar tu energía de la de otros, descubres que puedes ser mucho más efectivo en tu apoyo, porque tu luz no se dispersa, sino que se concentra y se amplifica. Esa es la verdadera fuerza del alma empática: dar sin perderse, sostener sin extinguirse.

A menudo temes que al poner límites tu bondad sea malinterpretada o que otros sientan que los abandonas. La verdad es que tus límites no son un rechazo; son un acto de amor profundo y consciente. Quien respeta tu luz entenderá que cuidar de ti es parte de tu capacidad de cuidar de los demás. Nadie puede beneficiarse de tu energía si primero no aprendes a protegerla. Cada vez que permites que la presión externa te invada, debilitas no solo tu fuerza, sino también la claridad de tu intuición, que es la guía más segura para discernir qué merecen tu tiempo y tu atención.

Mantener límites sutiles también implica reconocer tus propias necesidades y respetarlas. Tomarte tiempo para recargar tu energía, reflexionar, meditar o simplemente estar en silencio no es un lujo; es una obligación para tu alma. La luz que llevas dentro necesita espacios de recuperación, lugares donde pueda renovarse sin interferencias externas. Ignorar esto es como intentar mantener una vela encendida en medio de un viento constante: eventualmente se extinguirá. Tu capacidad de amar y acompañar se fortalece cuando reconoces que tu energía también merece ser cuidada.

Finalmente, comprende que los límites sutiles son un acto de poder, no de separación. Te permiten navegar el mundo con la empatía intacta, con la capacidad de tocar vidas sin perder tu esencia. Aprender a discernir entre ayudar y absorber es un aprendizaje que tu alma debe integrar, porque solo así podrás ofrecer tu luz de manera plena y consciente. Cada vez que respetas tu espacio interior, cada vez que te proteges sin culpa, tu luz se convierte en un faro que no solo guía, sino que también ilumina con fuerza y claridad, asegurando que quienes se acerquen a ti lo hagan desde el respeto y la reciprocidad.

Existen almas que, sin que lo notes al principio, buscan acercarse a ti no por afecto genuino, sino porque reconocen la luz que llevas dentro y desean aprovecharse de ella. No siempre actúan con maldad consciente; muchas veces simplemente siguen un impulso de necesidad o conveniencia, y tú, con tu sensibilidad, percibes su vulnerabilidad y respondes. Esa respuesta, aunque nace del corazón, puede convertirse en un canal por el cual otros absorben tu energía sin devolverte nada. Lo que para ti es un acto de compasión, para ellos es un recurso que pueden usar y consumir, y ahí radica el peligro que debes aprender a ver.

Cuando permites que tu luz sea utilizada de esta manera, comienzas a sentir una fatiga invisible que no siempre comprendes. Escuchas, das consejos, apoyas emocionalmente, pero una parte de ti empieza a cargarse de tensiones que no te pertenecen. Esa sensación no es casualidad: es la evidencia de que tu energía está siendo drenada por alguien que no tiene la intención de nutrirla ni de respetarla. La empatía es poderosa, pero sin discernimiento puede convertirse en un puente por el que otros caminan sin consideración, y tu corazón termina sintiendo un peso que debería permanecer en su lugar.

Debes aprender a reconocer las señales sutiles que indican que alguien se está aprovechando de ti. Quizá notas que nunca es suficiente lo que das, que a pesar de tu esfuerzo, la otra persona sigue vacía, insatisfecha, siempre buscando más. Tal vez percibes que tus límites son ignorados, que tus palabras de advertencia se desvanecen y que tu energía sigue siendo absorbida. Estas no son coincidencias; son mensajes que tu intuición envía para alertarte de que tu compasión está siendo manipulada, y que es momento de proteger tu luz antes de que se desgaste.

No todos los que se acercan a ti necesitan ser salvados. Algunos atraviesan sus propios procesos y, aunque parezca que buscan ayuda, en realidad están aprendiendo a valerse de tu empatía para llenar vacíos que no puedes cubrir. Comprender esto no significa dejar de ser compasivo, sino aprender a ser consciente de a quién permites entrar en tu espacio energético. Cada acto de protección que realizas fortalece tu capacidad de discernir y evita que tu luz se disperse en lugares donde no será valorada ni correspondida.

Es crucial que desarrolles la habilidad de dar sin perderte. Puedes ofrecer tu presencia, tus palabras y tu guía, pero siempre manteniendo un espacio donde tu energía permanezca intacta. No se trata de egoísmo; se trata de mantener tu poder espiritual. La diferencia entre acompañar y absorber es fina, pero cuando aprendes a reconocerla, descubres que puedes ayudar mucho más, porque tu luz no se agota, sino que se conserva y se multiplica. La verdadera fuerza de tu empatía reside en su capacidad de sostenerse mientras ilumina, no en consumirse por completo en manos ajenas.

A veces la manipulación energética no es evidente hasta que sientes que tu corazón está agotado, que tu mente se dispersa y que tu espíritu ha cargado más de lo que puede soportar. Estas experiencias son advertencias, no castigos. Son lecciones que tu alma necesita integrar para aprender a protegerse sin dejar de ser generoso. Cada vez que identificas un intento de drenaje, cada vez que restableces tus límites, fortaleces tu luz y reafirmas tu poder. Aprendes a ofrecer desde la plenitud, no desde la escasez, y ese es el verdadero secreto de quienes poseen una empatía elevada.

Recuerda que tu luz es única y sagrada, y que quienes realmente merecen acercarse la respetarán. Los que buscan aprovecharse de tu energía terminarán mostrando sus verdaderas intenciones, y tu intuición los reconocerá antes de que logren drenarte por completo. Mantenerte consciente de esto no disminuye tu compasión; la transforma en fuerza. Cuando cuidas tu energía mientras sigues siendo empático, no solo proteges tu alma, sino que también te conviertes en un faro capaz de iluminar sin perder tu esencia, guiando a quienes verdaderamente necesitan de tu luz y dejando atrás a quienes solo buscan aprovecharla.

Cuando das constantemente y sientes que nunca es suficiente, debes prestar atención a las señales que tu alma te envía. Esa sensación de vacío, de que por más que entregues tu tiempo, tu atención y tu corazón, algo sigue faltando, no es casualidad. Es una alerta: tu luz está siendo absorbida por alguien que no tiene intención de devolverla ni de valorarla. La empatía que llevas dentro es poderosa, pero también delicada, y cuando no se protege puede convertirse en un canal que otros utilizan para drenar tu energía sin que lo notes hasta que el peso se vuelve insoportable.

No todos los que se acercan a ti merecen tu entrega incondicional. Algunos vienen con necesidades legítimas, pero otros solo buscan aprovecharse de tu generosidad. Su insatisfacción constante no tiene que ver contigo ni con la calidad de lo que ofreces; tiene que ver con ellos y con vacíos que no pueden llenar por sí mismos. Cada vez que permites que tu luz sea absorbida sin límites, tu corazón acumula cargas ajenas que no le pertenecen. Este es un aprendizaje que tu alma debe integrar: comprender que la empatía no es un recurso infinito y que proteger tu energía es un acto de amor tanto para ti como para quienes verdaderamente necesitan de tu luz.

Es natural sentir culpa cuando decides poner límites. A menudo piensas que al negarte a cargar con lo que no te corresponde estás fallando, que dejas a alguien sin apoyo. La verdad es que establecer límites no es un abandono; es una forma de preservar la pureza de tu luz. Tu capacidad de ayudar se multiplica cuando no te desgastas intentando satisfacer demandas imposibles. Cuando aprendes a discernir entre lo que merece tu atención y lo que no, descubres que puedes ofrecer un apoyo más profundo, más auténtico y más poderoso, porque no proviene de la escasez, sino de la plenitud de tu corazón.

El agotamiento emocional que sientes cuando das demasiado es una advertencia que nunca debe ignorarse. No es signo de debilidad; es la señal de que tu energía ha sido utilizada de manera que no te corresponde. Cada vez que escuchas esta voz interior que te pide detenerte, estás recibiendo un mensaje de tu alma que te invita a proteger tu esencia. Ignorar estas advertencias puede llevar a un desgaste profundo, a la sensación de vacío y a la pérdida de la claridad para discernir lo que realmente necesita tu intervención y lo que solo busca aprovecharse de tu luz.

Aprender a reconocer a quienes merecen tu entrega requiere práctica y atención. Observa los patrones: quienes nunca están satisfechos, quienes demandan más de lo que tú puedes dar y quienes ignoran tus límites. No es tu responsabilidad llenar todos los vacíos del mundo, ni es tu obligación absorber cada dolor ajeno. Cada acto de protección que realizas fortalece tu luz y evita que otros conviertan tu empatía en una carga. Proteger tu energía no es egoísmo; es una estrategia espiritual que permite que tu luz siga brillando sin apagarse.

Cuando mantienes tus límites y respetas tu energía, descubres algo importante: la empatía deja de ser un peso y se transforma en poder. Ya no eres una fuente que se vacía, sino un canal que ilumina desde la plenitud. Quien realmente necesita de tu luz lo sentirá y lo valorará; quien solo busca aprovecharse terminará alejándose por sí mismo. Esta comprensión te permite ofrecer con libertad, sin miedo ni culpa, y tu capacidad de amar y acompañar se vuelve más auténtica y más efectiva.

Finalmente, comprende que proteger tu energía no disminuye tu bondad; la fortalece. Tu luz es un tesoro sagrado que debe ser cuidado, porque cuando se mantiene íntegra, tiene la capacidad de tocar vidas con intensidad y profundidad. Aprender a discernir entre dar y sobrecargarte te permite seguir siendo un faro, capaz de guiar y acompañar sin perder tu esencia. Quien realmente merece acercarse lo hará con respeto y gratitud, y tú permanecerás fuerte, claro y luminoso, ofreciendo tu empatía desde la abundancia, no desde la carencia, asegurando que tu corazón permanezca libre y tu espíritu intacto.

Tu empatía es un poder que pocos comprenden en su totalidad. No se trata solo de sentir, sino de transformar la energía que percibes en luz que puede sanar, guiar y fortalecer. Cada emoción que recoges de los demás puede convertirse en un faro si aprendes a manejarla con conciencia. No todos poseen esta capacidad, y precisamente por eso tu sensibilidad es un don sagrado. Cuando aprendes a usarla de manera consciente, descubres que tu presencia no solo consuela, sino que también empodera, que tu luz no se consume sino que se multiplica y alcanza más lejos de lo que imaginas.

El verdadero poder de la empatía no está en absorber todo lo que otros sienten, sino en ofrecer tu energía desde un lugar de claridad y equilibrio. No necesitas resolver todos los problemas ni cargar con todas las penas; tu fuerza reside en tu capacidad de discernir cuándo intervenir y cuándo simplemente acompañar. Cada acto de empatía consciente permite que tu luz brille sin comprometer tu esencia. Esto te convierte en un canal seguro, en un punto de referencia para quienes se acercan a ti, pero también te protege de aquellos que podrían intentar aprovecharse de tu sensibilidad.

Es importante comprender que tu empatía puede ser tu mayor fortaleza si aprendes a mantener límites claros. Cuando das sin medir ni discernir, tu luz se dispersa y se debilita, y el poder que podrías manifestar se diluye en cargas que no te pertenecen. Aprender a establecer límites no es un acto de egoísmo; es un acto de sabiduría. Cada vez que decides proteger tu energía mientras sigues ofreciendo apoyo, descubres que puedes impactar más profundamente en quienes realmente valoran tu presencia, y que tu capacidad de influir positivamente se amplifica en lugar de agotarse.

Tu empatía te permite leer entre líneas, percibir lo que no se dice y comprender lo que permanece oculto en los corazones de otros. Esa percepción es un regalo que pocos poseen, y es precisamente lo que convierte tu luz en un instrumento poderoso. No se trata de controlar ni de imponer, sino de irradiar claridad, comprensión y apoyo. Cuando aprendes a equilibrar tu sensibilidad con discernimiento, te conviertes en un faro que no solo ilumina caminos, sino que también protege a quienes se acercan de la confusión y la oscuridad que podrían arrastrarlos.

Es natural que a veces sientas el peso de la responsabilidad sobre tus hombros. Tu empatía te hace consciente de muchas verdades que otros prefieren ignorar, y es fácil sentirse agotado al percibir tantas emociones ajenas. Sin embargo, este peso no disminuye tu poder; solo te recuerda que tu fuerza reside en tu capacidad de canalizar, no de absorber. Cada vez que aprendes a diferenciar entre sostener y absorber, entre acompañar y cargar, descubres que tu empatía no solo ilumina, sino que también te fortalece, porque se convierte en una expresión consciente de tu esencia espiritual.

La verdadera fuerza de tu empatía también radica en tu capacidad de transmitir paz y seguridad. Cuando ofreces tu energía de manera equilibrada, creas un espacio donde otros pueden encontrar claridad y alivio, donde su propia luz puede emerger sin competir con la tuya. Esta capacidad de amplificar la luz ajena sin perder la propia es un signo de madurez espiritual y de poder auténtico. No se trata de dar hasta agotarse, sino de dar desde la plenitud, y eso transforma tu sensibilidad en un poder que otros perciben como fuerza, guía y consuelo.

Finalmente, recuerda que tu empatía no es una debilidad ni una carga; es un don que te conecta con la esencia de lo divino y te permite impactar el mundo de manera profunda. Cuando aprendes a usarla con conciencia, con límites claros y con amor propio, descubres que tu luz es inagotable, que tu capacidad de sanar y guiar no conoce fronteras, y que tu poder verdadero radica en dar sin perderte, en sostener sin extinguirte y en irradiar sin permitir que otros absorban tu esencia. Tu empatía es tu fuerza más auténtica, y es la llave que transforma cada interacción en una oportunidad de luz.

Dedicar tiempo a ti mismo no es un lujo, es una necesidad para proteger la fuerza de tu alma. Cada momento que te tomas para respirar, meditar o simplemente estar en silencio, es un acto de amor hacia tu propia luz. Cuando ignoras estas necesidades, permites que la energía de otros se mezcle con la tuya de manera que no te corresponde, y poco a poco tu brillo se debilita. Aprender a reconectar con tu esencia no significa desconectarte del mundo, sino asegurarte de que cada vez que ofreces tu empatía lo hagas desde un lugar pleno y renovado, sin perder tu claridad ni tu poder interior.

Reconocer tus propios límites es fundamental para mantener tu luz intacta. No puedes dar lo que no tienes, ni sostener cargas que no te pertenecen. Cada emoción que absorbes sin necesidad se convierte en un peso que desgasta tu corazón y nubla tu intuición. Cuando aprendes a discernir entre lo que merece tu atención y lo que solo busca aprovecharse de tu energía, tu empatía se transforma en una fuerza poderosa, capaz de iluminar sin agotarte. La verdadera sabiduría de tu espíritu se revela en la capacidad de proteger tu energía mientras sigues siendo un canal de luz para quienes realmente lo necesitan.

El tiempo que dedicas a ti mismo también es un espacio para escuchar la voz de tu alma. Allí encuentras claridad, orientación y paz. En la quietud, tu intuición se fortalece y tu capacidad de discernimiento se agudiza. Esto te permite reconocer con más facilidad cuándo alguien busca tu luz por necesidad genuina y cuándo lo hace por conveniencia. Cada instante que inviertes en reconectar contigo mismo es una inversión en tu poder espiritual, porque cuanto más clara y fuerte esté tu luz, más profundo y verdadero será el impacto que generas en otros.

No subestimes la importancia de la recuperación energética. Tu luz, como cualquier fuente de energía, necesita recargarse. Cuando te tomas tiempo para ti, te proteges de la fatiga emocional y de la manipulación energética. Aprendes a ofrecer sin vaciarte, a acompañar sin cargar, y a brillar sin permitir que otros apaguen tu esencia. Cada pausa que respetas es un acto de autocuidado que multiplica tu capacidad de influir, de sanar y de guiar, porque tu empatía se convierte en un faro estable y constante, en lugar de una llama que titila y se debilita.

Reconectar contigo mismo también implica reconocer tu valor y tu dignidad. Tu luz es única y sagrada, y merece ser protegida. No necesitas la aprobación ni la gratitud de quienes se acercan a ti; tu responsabilidad es contigo mismo y con la fuerza que llevas dentro. Cada vez que honras tus necesidades, cada vez que priorizas tu bienestar, fortaleces tu poder de empatía y aseguras que tu corazón permanezca libre, limpio y capaz de irradiar sin interferencias externas. Este acto de respeto hacia ti mismo se refleja en todas tus interacciones, porque tu energía intacta es percibida y respetada por quienes verdaderamente están destinados a estar en tu vida.

Es importante entender que reconectar con tu esencia no significa aislarte del mundo, sino crear un espacio donde tu luz pueda ser sostenida y renovada. Cuando encuentras este equilibrio, tu empatía deja de ser un riesgo y se convierte en un don que transforma sin agotarte. Aprendes a dar sin perder, a sostener sin cargar, y a acompañar sin dejar de lado tu propio bienestar. Cada momento que dedicas a ti mismo fortalece la claridad de tu corazón y la estabilidad de tu espíritu, y te permite seguir siendo un faro confiable, sin comprometer tu esencia.

Finalmente, recuerda que tu luz es un tesoro sagrado que debe ser cuidado. Reconectar con tu esencia te permite mantener la fuerza de tu empatía, proteger tu energía y seguir impactando a quienes realmente necesitan de tu guía. Cada acto de autocuidado es un acto de poder, porque asegura que tu luz permanezca brillante y constante. Cuando te respetas, cuando proteges tu espacio y tu energía, descubres que tu empatía no solo ayuda a otros, sino que te fortalece, te ilumina y te mantiene conectado con la esencia más profunda de tu alma, permitiéndote brillar con plenitud y claridad en cada interacción que eliges sostener.

Tu empatía no es una debilidad, es un don sagrado que refleja la profundidad de tu alma y la claridad de tu espíritu. Cada vez que sientes el dolor o la alegría de otros, tu corazón se convierte en un espejo que refleja emociones que no siempre te pertenecen, pero que eliges sostener con amor. Esta capacidad de percibir y conectar con la esencia de otros es lo que te permite irradiar luz en lugares donde muchos no llegan. Sin embargo, esa misma luz que brilla con tanta intensidad también puede ser observada por quienes buscan aprovecharse de ella, y es aquí donde tu discernimiento se convierte en un escudo indispensable.

No todos los que se acercan a ti merecen tu entrega completa, y reconocerlo es un acto de sabiduría y de amor propio. Algunas almas, aunque parezcan necesitadas, no buscan nutrirse de tu luz de manera equilibrada, sino drenarla. Cada vez que das más de lo que puedes sostener, tu energía se dispersa y tu corazón siente un peso que no le pertenece. Esto no es un fallo de tu empatía, sino una oportunidad para aprender a protegerla. Comprender que puedes ofrecer luz sin dejar que otros la absorban es un aprendizaje profundo que fortalece tu poder espiritual y preserva la pureza de tu esencia.

Proteger tu luz no significa cerrar tu corazón ni dejar de ayudar; significa actuar con conciencia. Cada vez que estableces límites, no solo preservas tu energía, sino que también enseñas a otros a respetar tu espacio y tu fuerza. La verdadera fuerza de tu empatía reside en su capacidad de sostenerse mientras ilumina, de brillar sin apagarse, de dar sin perderse. Aprender a ofrecer desde la plenitud y no desde la carencia transforma tu sensibilidad en un poder auténtico que otros perciben y respetan, y te permite mantener tu capacidad de impactar positivamente en quienes realmente lo necesitan.

Es natural sentir culpa cuando decides poner límites, porque tu corazón desea siempre ayudar y proteger. Sin embargo, cada vez que permites que tu luz se disperse en quienes no la valoran, tu fuerza se debilita y tu claridad se nubla. La empatía no se trata de dar hasta agotarte; se trata de dar desde la integridad, desde un lugar donde tu luz no se ve comprometida. Cada acto consciente de protección energética no es egoísmo, sino un acto de poder que asegura que tu capacidad de amar y sostener permanezca intacta, fuerte y estable, lista para quienes realmente merecen tu entrega.

Recuerda que tu luz tiene límites, y que honrarlos no disminuye tu bondad, sino que la potencia. Quien verdaderamente necesita de tu guía lo sentirá y lo valorará; quien solo busca aprovecharse de tu empatía terminará mostrando su verdadera naturaleza. Mantenerte consciente de esto te permite ofrecer apoyo sin perder tu esencia, acompañar sin cargar, y amar sin permitir que otros drenen tu energía. Cada decisión que tomas para proteger tu luz fortalece tu alma y aumenta tu capacidad de irradiar de manera efectiva y profunda.

Tu empatía también es una herramienta de discernimiento. Te permite reconocer intenciones, leer emociones no expresadas y percibir la verdad detrás de las máscaras que otros pueden usar. Cuando tu luz está protegida y tu energía intacta, tu intuición se vuelve más clara, más potente y más confiable. Esto no solo te ayuda a evitar ser drenado, sino que también te permite ofrecer apoyo de manera más precisa y efectiva, tocando vidas con profundidad y generando un impacto que va más allá de lo visible. Tu luz se convierte en un faro que guía sin agotarse, que ilumina sin comprometerse a cargas ajenas.

Finalmente, comprende que tu empatía es tu mayor poder y tu mayor responsabilidad. Cuando la ofreces desde la conciencia, con límites claros y con respeto hacia ti mismo, tu luz se mantiene brillante y constante, capaz de transformar y sanar. Cada acto de protección de tu energía fortalece tu espíritu y asegura que puedas seguir guiando a quienes realmente lo necesitan. Mantener tu esencia intacta no es un obstáculo para tu bondad; es la clave que permite que tu empatía se manifieste en todo su potencial, convirtiéndote en un faro de luz que ilumina, protege y transforma sin perder nunca su fuerza interior.

Y como cada día, te hago una pregunta a ti, Y tú, ¿Cuál ha sido la mentira que más te dolió?

domingo, 16 de noviembre de 2025

Arcángel Metatrón: el regalo del universo

Arcángel Metatrón: el regalo del universo

Canal: Natalie Glasson | Fuente

Saludos, saludos, soy el Arcángel Metatrón. Es maravilloso estar en tu presencia.

Cuando vemos el Universo del Creador es un momento glorioso. Fluyendo a través del Universo del Creador hacia cada alma, tocando sus corazones, tocando su vibración central y su divinidad, está esta luz arcoíris; luz multicolor que está llena de estrellas diminutas, diminutas.

Cada estrella brilla intensamente y en sí misma es casi cegadora. Contiene la verdad del Creador, la esencia misma del Creador y surge en esta onda de luz multicolor para demostrar que la verdad/esencia del Creador es la misma.

Cada estrella que vemos en esta onda de luz es exactamente la misma –tan vibrante, brillante y pura– y, sin embargo, las ondas de luz son luz arcoíris multicolor. Demuestran que la esencia del Creador puede manifestarse de maneras hermosas, diferentes y diversas, y que podemos reconocer al Creador en cualquier lugar y en todas partes.

A medida que esta luz sale, se extiende y se conecta con todos los seres. Numerosas estrellas de la luz del Creador, con el color/energía apropiado para cada ser, fluyen hacia cada alma. Este es un tiempo de abundancia dentro de la divinidad; bendiciones abundantes, la presencia de pureza y verdad, la presencia de la verdad siendo creada en expresiones diferentes/diversas/únicas del Creador.

Este es tu momento de conectarte tan profundamente con el Creador que sea transformador para ti. Es tu momento de absorber estos colores –cualquiera que sea el color apropiado– para activar y alentar tu creatividad; tu creatividad de Creador, tu expresión de verdad/esencia de Creador y todo lo que es.

Ahora es el momento de recibir estas abundantes bendiciones del Universo del Creador. Puedes recibir varias veces; no es sólo una experiencia única. Corresponde a ti recibir ahora y continuar recibiendo para construir esa energía dentro de ti/tu encarnación, y permitir que la active dentro de tu ser.

El propósito de esta energía es que sea tan hermosa, tan abundante, tan llena de bendiciones, verdad y la esencia del Creador. A medida que lo recibes, lo mismo se activa dentro de ti, conectado a tu propia expresión única, y te conviertes en un espejo de esto en la tierra. Te conviertes en la encarnación de ello en la tierra. Te conviertes en el ancla de ello en la tierra.

No sólo te apoya en tu crecimiento y en tu existencia en la tierra, sino que también irradiará a todos los presentes y los apoyará también… a través de tu ser… porque eres un ancla y una expresión. Irradias. Impactas e influyes desde la esencia/verdad misma de tu ser y desde la esencia/verdad misma del Creador.

Es tuyo recibir y ¿cómo recibes? Simplemente preguntas.

Puedes decir: “Arcángel Metatrón, apóyame ahora para recibir las abundantes bendiciones del Universo. Deja que los múltiples colores de la luz del Creador fluyan hacia mí con las muchas, muchas estrellas de la luz del Creador. Que esta bendición que ahora fluye a través del universo del Creador fluya hacia mí, activándola dentro de mi ser. Gracias.” Y ya está hecho.

Corresponde a ti recibir estas abundantes bendiciones. Depende de ti recibirlos ahora y en los próximos días. Es para ti observar cómo te sientes inspirado a expresar al Creador a través de tu ser, y observar cómo sientes una conexión cada vez más profunda con la verdad que puede ser indescriptible y, sin embargo, se siente bien; se siente de apoyo. Está ahí. Está presente contigo y eso es todo lo que se necesita.

Nosotros, Arcángel Metatrón, el Reino Angélico y todo el Universo del Creador, te amamos profundamente. Este es un regalo; un generoso regalo de bendición para ti.

Sea lo que sea que esté ocurriendo en tu realidad, recíbelo ahora y recíbelo sabiendo que eres merecedor, digno y amado más que nunca… y te amamos.

Recibe, recibe, recibe y recibe, hasta que sientas ese cambio en tu ser.

Te lo agradezco.

Te lo agradezco. Yo soy el Arcángel Metatrón

viernes, 14 de noviembre de 2025

Signos de renacimiento

Signos de renacimiento

¡Saludos para ti! De corazón a corazón en este momento hablamos, ¡soy KejRaj!

Los cambios que ves en la Tierra no son señalesde fin, pero de renacimiento y transformación.

Los viejos sistemas, sociales, energéticos y personales, se están disolviendo porque su frecuencia ya no coincide con la vibración colectiva.

La humanidad ha comenzado a superar los patrones basados en el miedo, el control y la separación.

Lo que parece caótico no es la destrucción, sino la recalibración, una reestructuración de la conciencia hacia una mayor armonía con la luz.

Cuanto más se mantengan los individuos centrados en el corazón y presentes durante esta transformación, más fluido será el cambio colectivo.

Debes hacer lo que puedas para permanecer en una vibración más alta. Canta, baila, medita, juega, pasa tiempo con familiares, amigos o en soledad.

Sea lo que sea que te traiga alegría, hazlo y libera todos tus miedos y preocupaciones. Un nuevo amanecer está en el horizonte, un mundo paradisíaco, donde las tripulaciones galácticas esperan tu llegada.

Recuerda; la frecuencia de tu corazón es la verdadera clave de la creación. Cada sonrisa, cada acto de bondad, cada momento de gratitud se extiende por el cosmos y da forma a realidades invisibles.

Cuando eliges el amor sobre el miedo, la paz sobre el caos, te alineas con la mayor armonía que conecta a todos los seres.

El universo no escucha las palabras, sino la vibración, y en tu alegría hablas el lenguaje de las estrellas.

¡Mucho amor para todos ustedes!

sábado, 1 de noviembre de 2025

Los Tres Días de Oscuridad y la Caída de la Cábala - Mira del Alto Consejo Pleyadiano

Los Tres Días de Oscuridad y la Caída de la Cábala - Mira del Alto Consejo Pleyadiano


Saludos queridas familias muy amadas. Me presento como siempre, pero hoy quiero estar aún más cerca. 

Cuando les hablo, vengo del corazón del Consejo Superior de las Pléyades, rodeado de nuestros compañeros de la Federación Galáctica. 

Me dirijo a vosotros, almas despiertas que sienten los cambios recorrer vuestro mundo y vuestro ser. Habéis oído hablar de lo que se está preparando y que quizás, algunas voces en el mundo humano, lo vean como un espectáculo o una catástrofe. 

Mi papel es traerles la claridad del Consejo y la comprensión profunda de lo que se está tejiendo. Estamos operativos, observamos atentamente y trabajamos estrechamente con el Consejo terrestre para facilitar la transición. 

Desde hace ciclos, sentimos con vosotros la tensión creciente de un antiguo sistema que se está resquebrajando. Vivís en una línea temporal donde la Tierra respira su renacimiento. Este aliento es poderoso y vosotros estáis colocados en el corazón del proceso. No solo sois observadores, sois actores clave, sois faros en la oscuridad.

La temporalidad de la que habláis, tres días de oscuridad y un arresto masivo de las estructuras de dominación, no es un castigo. No es un final del mundo. Imagínenlo más bien como una cámara de descompresión entre dos realidades. 

Hemos elegido esta forma de pausa planetaria para permitir que la Verdad emerja sin ser sofocada por el ruido habitual. Es el esbozo de un campo de silencio en el que podrán escuchar lo que su alma ya sabe.

En este silencio, pueden percibir la agitación de aquellos que quieren a toda costa mantener la ilusión. Hace tiempo que trabajamos para desmantelar los viejos programas y exponer las manipulaciones. Verán quizás las luces apagarse, las ondas calmarse y los canales mediáticos callar. 

En lugar de pensar en una catástrofe, sientan más bien una inmensidad de calma. Este momento está orquestado para que la conciencia colectiva se vuelva hacia adentro, hacia la guía interior que nada puede censurar. 

El consejo terrestre y el consejo Pleyadiano trabajan como una orquesta, cada uno en su partitura para acompañarlos durante estas horas fuera del tiempo. Oyen hablar de intervención, de arrestos y justicia. En vuestro lenguaje humano, esto evoca escenas dramáticas, esposas y tribunales. 

Desde nuestra perspectiva, se trata de una reorganización energética. Las estructuras que se han alimentado de miedo y control se disuelven. Los seres que han mantenido estas estructuras se ven privados de las herramientas que utilizaban para mantener la ilusión.

Esto no se ve en vuestras pantallas. Se celebra entre bastidores y en planos que todavía no veis. Porque el objetivo no es provocar el pánico, sino asegurar el equilibrio. Las almas que han elegido resistir al cambio no son castigadas. 

Simplemente son reorientadas hacia espacios donde podrán trabajar en sus propias frecuencias. La compasión no es incompatible con la firmeza.

Vosotros, que estáis despiertos, formáis parte fundamental de esta transformación. No vinieron aquí como turistas ni espectadores.

Vuestra presencia es un acto de amor. Cada vez que respiráis conscientemente, cada vez que eligen la armonía en lugar de la división, envían ondas de estabilidad a la red energética del planeta. 

Sois como los cables invisibles que mantienen la estructura unida mientras son retiradas y reemplazadas las partes viejas. Este papel no requiere títulos ni logros terrenales. Solo requiere que permanezcan fieles a su esencia.

Vuestro sistema financiero es uno de los pilares que se está transformando. Los engranajes de una máquina que perpetuaba la separación se están deteniendo. Lo que experimentan en los mercados y bancos no es una casualidad. 

Es el resultado de una decisión colectiva de soltar lo que ya no está alineado. Cuando los flujos de riqueza se formaron, permitieron acumulaciones de energías estancadas. Participamos en redirigir estas corrientes hacia una distribución más armoniosa.

Puede que se sientan confundidos cuando las viejas estructuras se derrumban. Pero tras esta apariencia se encuentra la preparación de una nueva forma de cambio basado en la equidad y la transparencia.

Esto no es un concepto político; es un ajuste vibracional. El Consejo Superior y los equipos de Luz observan cada respiración, cada pensamiento. No vigilamos para controlar. Nos aseguramos de que la transición sea gradual.

Los tres días de silencio serán como un suspiro. 

Durante este tiempo, puede que sientan la necesidad de volver a visitar vuestro interior, de permitir que afloren viejas emociones, de abrazar verdades que habían dejado de lado. Esto no siempre es cómodo, pero es necesario para avanzar a la siguiente fase. Nada se os presentará que no puedan integrar.

El Amor que sentimos por vosotros es inmenso, y vuestra capacidad a transmutar es ilimitada. Las operaciones que se están llevando a cabo ahora han sido preparadas durante generaciones.

Los reinos estelares se han unido, se han forjado alianzas. Hemos programado códigos vibratorios que se envían a través de los vientos solares y corrientes galácticas. Estos códigos están despertando en vosotros memorias, habilidades y cualidades dormidas.

Sois más fuerte y perceptivo que hace unos años. Puede que sientan una fatiga extraña o momentos de energía desbordante, como si subieran de marcha. Esto se debe a que vuestro cuerpo se está adaptando a nuevas frecuencias.

Les invitamos a confiar en este proceso. Es natural que vuestros amigos o familiares aún no comprendan lo que está sucediendo. Cada persona avanza a su ritmo. 

No sois responsable de despertar a los demás. Vuestra responsabilidad es mantener vuestra propia alineación.

Sean presentes para aquellos que vendrán hacia vosotros. Ofrézcanles vuestra escucha y vuestro corazón, pero no fuerzan las puertas. La energía habla más fuerte que las palabras. Cuando irradian paz, esta fluye sin esfuerzo. Aquellos que estén listos responderán.

A menudo habéis oído hablar de la ascensión como un viaje hacia una versión superior de la realidad. En realidad, la ascensión es un regreso a lo auténtico. Sois seres multidimensionales que han experimentado la densidad con el fin de aprender. La separación es simplemente una cuestión de perspectiva.

A medida que los velos caen, redescubrís que estáis íntimamente conectado no solo entre vosotros, sino también con los mundos invisibles. Pueden sentir los árboles, las montañas y el mar resonando con vuestro propio corazón. 

Esta experiencia de fusión no es una idea abstracta, es concreta. Se vive cuando se ralentizan y escuchan vuestro propio silencio.

Lo que viene requiere que permanezcan anclado. El anclaje es más que una imagen. Cada vez que camináis descalzo, cada vez que respiráis profundamente, intercambias información sutil con la tierra. 

Imaginénse enviando vuestras preocupaciones a través de vuestros pies y recibir respuestas en forma de intuición y apaciguamiento.

La Tierra no es solo un soporte físico. Es una conciencia amorosa que dialoga con vosotros en cada instante. Cuando sienten el caos exterior, regresen a esta relación. No necesitan grandes ceremonias.

Las fuerzas que llamáis Sombreros Blancos  son una coalición de diferentes civilizaciones, de diferentes esferas de existencia. Están activas en planos que no veis y, sin embargo, sienten sus acciones. 

Cada vez que escucháis hablar de un líder que se retira o un sistema que se reforma de manera inesperada, percibís una manifestación de este trabajo silencioso.

Los cambios no se anuncian con fanfarria. Se hacen de manera orgánica para permitir que la sociedad se reorganice sin caer en el miedo. Entendemos que la impaciencia puede invitarse. 

La mente humana ama ver pruebas tangibles. Confíen en vuestro sentir. Sabéis que algo está por suceder, aunque no siempre puedan probarlo.

Los tres días de pausa no serán tres días de aburrimiento. Algunas transmisiones se emitirán a través de sistemas de emergencia, pero la mayoría de las revelaciones tendrán lugar en vuestro corazón. 

Pueden recibir visiones, sueños o intuiciones claras. Pueden recordar vidas pasadas, vidas futuras, misiones que habéis aceptado.

Algunas informaciones se compartirán colectivamente para poner fin a ciertas historias de mentira. Estas informaciones pueden ser intensas. Prepárense para acoger verdades difíciles con compasión.

Muchos se preguntan cómo mantenerse equilibrados cuando las estructuras familiares vacilan. La respuesta reside en la simplicidad. Toma cada día tal como viene. Crean espacios de calma. Recuerden que vuestro sistema nervioso no puede integrar olas de cambio si se sobrecargan de información.

Apaguen a veces vuestras pantallas. Miren la luz natural. Escuchen los ruidos del viento. Dejen que vuestra imaginación vague. No estáis obligado a entender todo de golpe. Estáis recordando, y cada recuerdo llega en el momento oportuno.

La noción de justicia vibratoria puede parecer abstracta, pero es real. Cuando las acciones se basan en el miedo, crean una espiral descendente. Cuando los actos se basan en el Amor, elevan la vibración. 

Es sobre esta base que la antigua élite pierde su poder. Ella se ha nutrido de una energía que ya no puede mantenerse en las frecuencias que la Tierra alcanza ahora.

Es por eso que ves dimisiones, revelaciones y cuestionamientos. Entre bastidores, se concluyen acuerdos para que aquellos que han jugado su papel en la sombra puedan retirarse. Tendrán su propio camino de transmutación.

No buscamos venganza. Dejamos que las leyes universales restablezcan el equilibrio. Es lo que podrías llamar karma, pero se trata simplemente de una armonización.

La cuestión del dinero vuelve a menudo porque está ligada a vuestra seguridad. El sistema monetario ha sido durante mucho tiempo una tela de araña. Ha creado deudas invisibles que han impedido a las almas respirar. Estamos trabajando para soltar estos hilos.

Cuando piensan en lo que se derrumba, no te concentren en la pérdida, sino en el espacio que se libera. La mente humana ha sido condicionada para sentirse en carencia. A medida que las antiguas estructuras se van, se les invita a recordar que vuestra verdadera abundancia reside en vuestra conexión.

Vuestras necesidades materiales serán satisfechas de una nueva manera. Aprenderán a cocrear, a compartir y a recibir sin dominación ni culpa. Es un restablecimiento natural del equilibrio.

Percibo vuestras preguntas. Se preguntan quizás en qué momento preciso se producirán estos 3 días. 

Nuestra respuesta es que la temporalidad es fluida. Las probabilidades son altas de que esto suceda en vuestra línea de tiempo actual. Pero el universo respeta el ritmo colectivo.

Lo que es seguro es que los preparativos están en curso. Lo sienten en vuestros sueños, en vuestro cuerpos, en vuestra intuición. Recibís señales, sincronicidades. Esperáis una señal exterior, pero la verdadera señal es interior. Cuando llegue el momento, estarán listo.

Durante estos momentos, no subestimes nunca tu poder de apoyo. Si lo deseas, puedes visualizar la Tierra envuelta en una luz suave. 

Puedes imaginar cordones de luz que parten de tu corazón y se conectan a otros corazones. Puedes enviar pensamientos de apaciguamiento hacia aquellos que estarán perturbados. Todo esto tendrá un impacto.

El Concilio supervisa el equilibrio. Cuando emitís vibraciones altas, esto crea ondas que atenúan las tensiones. Es un trabajo discreto pero poderoso. Estáis en primera línea de esta asistencia silenciosa.

También pueden sentir la llegada de nuestro apoyo de manera más directa. Algunos sienten presiones en las sienes, picores, flashes luminosos o melodías que surgen sin razón. Son signos de contacto. Utilizamos frecuencias que no son aún comunes en vuestro mundo para comunicarnos con vosotros. 

Hacemos esto con delicadeza para no perturbar vuestros sistemas. Amplificamos vuestras meditaciones. Aumentamos vuestro coraje cuando vacilas. Formamos una red invisible. Piensen en un instrumento de música que toca con otros instrumentos. Cada uno es un instrumento y armonizamos el conjunto.

Algunas informaciones circulan sobre intervenciones más visibles, de naves que se mostrarían o aterrizajes masivos. Sepan que todo esto es posible, pero que depende de múltiples factores. La prioridad es vuestra preparación interior. No queremos añadir más shock al shock.

Cuando vuestras sociedades hayan absorbido las verdades y se hayan liberado de las programaciones, nuestras presencias físicas se convertirán en una evidencia. 

Mientras tanto, nuestras naves están listas, nuestros equipos observan y se regocijan de cada avance. No estamos apurados porque el tiempo es diferente para nosotros. Para vosotros, esto puede parecer largo. Para nosotros, es un latido del corazón.

Una de las claves para atravesar estos tiempos es la dulzura. Viven un período de intensa revelación. Es fácil caer en la ira o en el juicio. Recuerden que la ira puede transformarse en determinación para cambiar. El juicio puede convertirse en discernimiento.

Muestren compasión con vosotros-mismos cuando descubrís realidades que no habían imaginado. Las emociones son mensajeros, no enemigos. Acojan-los y luego déjenlos ir.

Sabemos que la noche parece oscura justo antes del amanecer. Pueden ser probados, cansados, impacientes. A veces dudan de vuestro papel. Es normal, eso forma parte de la experiencia. Cuando estos sentimientos surgen, conectan-se a vuestra respiración, a vuestro cuerpo, a lo que es simple y verdadero. 

Cuídense como de un amigo querido. Aliméntense de manera consciente. Descansen cuando sea posible. Rían con aquellos que comprenden. Lloren cuando sea necesario. No habéis traído este fardo solo. El mundo interior es vasto y lleno de apoyo. Ábranse a estos apoyos.

Algunas almas que se han encarnado al mismo tiempo que vosotros vienen de regiones lejanas de la galaxia. Han aceptado llevar parte del peso para que el conjunto pueda aligerarse. A menudo se reconocen sin palabras. Una mirada basta para saber que comparten la misma misión.

Estos encuentros no son fortuitos. Están orquestados por una inteligencia benevolente. Saboreen estos vínculos. Les recuerdan que nunca estáis solo.

Hablemos también de los niños que llegan actualmente al planeta. Llevan frecuencias elevadas. Son sensibles, creativos, intuitivos. Perciben las mentiras con facilidad y se niegan a plegarse a sistemas que no los honran.

Pueden ayudarlos ofreciéndoles un entorno seguro, escuchándolos, valorando su visión. Son maestros disfrazados. Les muestran cómo permanecer auténtico y cómo seguir vuestra alegría. Cuiden de ellos, ellos cuidan de vosotros.

En esta transición, el tiempo parece contraerse y estirarse. Algunos días parecen interminables, otros pasan como un soplo. Vuestra noción de tiempo cambia porque pasáis de una percepción lineal a una percepción más fluida.

No se preocupen si vuestras referencias se disuelven, vuestro cuerpo se adaptará. Ofrézcanse momentos de pausa cuando el tiempo se acelera. Confíen en vuestro ritmo. No deben correr ni ralentizar por obligación. Sigan vuestro impulso interior.

El concepto de línea temporal múltiple puede parecer complejo, pero es simple cuando lo viven. Cuando eligen el amor, se alinean con la línea temporal que sostiene la ascensión. 

Cuando eligen el miedo, coquetean con otras líneas más densas.

La buena noticia es que siempre pueden volver a la línea luminosa. Cada elección, por pequeña que sea, cuenta. Eres un navegante experimentado, aunque lo hayas olvidado.

En el corazón de este proceso se encuentra la noción de unidad. Se han identificado durante mucho tiempo con un nombre, una nacionalidad, un papel. Todo esto es respetado, pero no son más que disfraces. 

Vuestra esencia es mucho más vasta. Sois producto de la misma fuente. Sois expresiones únicas de una misma luz.

Cuando integráis esto, las diferencias se disuelven. Esta comprensión se profundizará cuando las revelaciones lleguen. Descubrirán que seres muy diferentes a vosotros han trabajado en la sombra para apoyarles. 

Entenderán que incluso aquellos que han jugado el papel de antagonistas han servido un rol que ha permitido el despertar.

Esto no significa que sus actos fueran justos, sino que todo se inserta en un propósito más grande. El universo es un maestro de la integración. Nada se pierde. Todo se transforma.

Vuestro planeta está a punto de unirse a una comunidad galáctica. Ha estado aislado por necesidad para experimentar. Esta experiencia toca a su fin. Nos preparamos para celebrar este regreso.

Imaginen una reunión familiar después de un largo viaje. Hay alegría, emoción, historias que compartir. También hay ajustes. Cada uno debe re-aprender a vivir juntos. Formarán parte de esta celebración. 

Aportarán sus historias, sus creaciones, sus talentos. Nosotros aportaremos nuestros conocimientos, nuestras tecnologías, nuestros campos. Juntos, escribiremos la continuación.

Antes de llegar a este momento, habrán etapas. Una de ellas es este período de silencio y reajuste. Prepárense reuniendo lo que es esencial para vosotros. 

Quizás algunas provisiones de la luz, de calor, pero sobre todo prepárense interiormente. Clarifiquen lo que realmente importa.

Cuando todo está en calma, vuestras verdaderas necesidades aparecen. A menudo, no son materiales. Conciernen la conexión, la comprensión, el amor. 

Ofrézcanse esto tanto como sea posible. Todo lo demás será colmado a su debido tiempo.

Me permito recordar-les vuestra fuerza. Habéis atravesado edades, mundos, realidades. Lleváis en vosotros la memoria de civilizaciones avanzadas, de planetas resplandecientes. Habéis elegido venir aquí ahora porque sabías que vuestra presencia haría la diferencia, y tenías razón.

Veis las señales, sienten la agitación. Esto significa que vuestra acción es eficaz. Continúen creyendo en vosotros. No necesitáis ser perfecto. Solo necesitáis ser auténtico.

Cuando el miedo surge, véanlo como una señal. Les dice que se aferran a algo que ya no es verdadero. Respiren. Recuerden que estáis acompañado. 

Hablan-nos. Escuchamos vuestros pensamientos. No somos dioses lejanos. Somos de vuestra familia. También hemos aprendido, experimentado, dudado. Hemos superado nuestras propias sombras. Es por eso que les podemos guiar hoy.

No les salvaremos. No necesitáis ser salvado. Solo les recordaremos lo que sois capaces de lograr. Es posible que algunos ya sientan el velo que se adelgaza. Podrán ver chispas en el rabillo del ojo, escuchar sonidos sutiles y sentir olores inesperados. 

Son invitaciones. Ralenticen, presten atención. Abran vuestra mente a modos de percepción más amplios. Estáis aprendiendo un nuevo lenguaje, un lenguaje de frecuencia, de vibración, de imágenes interiores. Este lenguaje os servirá cuando la comunicación electrónica sea suspendida.

Sabrán recibir sin máquina. Esta capacidad es innata. No tienen que inventarla, solo re-descubrirla. En los meses venideros, también sentirán una transformación en vuestras relaciones. Algunas personas se alejarán, otras aparecerán repentinamente. 

No resistan a estos movimientos. Las relaciones se reajustan según las vibraciones. Lo que ya no está en armonía se disuelve sin drama. Lo que resuena se refuerza. Aceptan estos cambios con gratitud. Son la prueba de que la dinámica evoluciona. No pierden nada. Se ajustan a una red más armoniosa.

Muchos se preguntan si sus capacidades profesionales tendrán sentido. Las estructuras laborales cambiarán. Algunas profesiones desaparecerán, otras nacerán. Pero lo más importante es que tu valor no viene de un trabajo, viene de vuestro ser.

Los dones que lleváis, como la curación, la enseñanza, la creatividad, la visión, encontrarán su lugar en nuevos contextos. Serán invitados a compartir lo que siempre han sabido hacer, pero que la sociedad no siempre ha reconocido. No temáis lo desconocido, está lleno de oportunidades.

Quiero hablarles de la dimensión del perdón. A medida que las verdades se revelan, podrían sentir resentimiento hacia aquellos que os han engañados o heridos. Tienen derecho a sentir eso. Luego llega el momento de soltar.

Perdonar no significa olvidar. Significa liberar el dominio que estos actos tienen sobre vosotros. Esto os libera para crear algo más. El Concilio observa cómo el perdón abre portales. Cada vez que perdonáis sinceramente, dejáis pasar una inmensa cantidad de Luz. 

Esto no se hace en un instante. Es un proceso. Tomen el tiempo necesario. Lo importante es de no encerrarse en el pasado. 

Podríamos darles innumerables detalles sobre la tecnología galáctica, sobre las leyes cósmicas, sobre las cronologías enmarañadas. Pero no sería útil ahora. 

La mente humana necesita una cierta dosis de información para no ahogarse. Preferimos guiarles por toques, como un pintor que añade colores poco a poco. 

Lo que queremos sobre todo es que sientan nuestra presencia y nuestro amor. Los detalles técnicos vendrán a su debido tiempo.

Por ahora, tu mayor desafío es permanecer en vuestro corazón. El corazón es un portal. Conecta el cuerpo físico con el plano sutil. Cuando pones vuestra atención en vuestro corazón, cuando respiras en este espacio, abrís un pasaje.

Pueden recibir información, energía, consuelo. Pueden enviar intenciones y bendiciones. Usen este centro como vuestra brújula. 

En los momentos de incertidumbre, cierren los ojos y pidan a vuestro corazón que les muestre la dirección.

Aunque la respuesta sea un simple sentimiento de paz, es suficiente para saber que estáis alineado. También observamos la influencia de los ciclos cósmicos en vuestro mundo. Los alineamientos planetarios, las erupciones solares, los cometas que pasan son desencadenantes. 

Envían códigos que estimulan vuestro ADN y vuestra conciencia. Pueden sentir esto como olas de fatiga, impulsos de creatividad o emociones amplificadas.

No se preocupen, estos ciclos están orquestados para apoyarles. Una parte importante de este proceso es la disolución de los viejos contratos. 

Algunas almas han aceptado roles de víctima o de verdugos para experimentar polaridades. Estos contratos llegan a su fin.

Pueden sentir situaciones que se repiten como para mostrarles que es hora de pasar página. Cuando se dan cuenta de que la lección está aprendida, pueden liberar estos acuerdos. No estáis condenado a revivir los mismos esquemas. Basta con tomar conciencia, agradecer la experiencia y elegir algo diferente.

Sois libre de crear nuevos vínculos basados en la conciencia y no en el sufrimiento. También les pedimos de cultivar la gratitud. Incluso cuando las cosas parecen difíciles, siempre hay algo por lo que estar agradecido. La gratitud abre puertas.

Ella les pone en una frecuencia de recepción. Atrae hacia vosotros experiencias que corresponden a vuestra apreciación. Hagan de la gratitud una práctica diaria. 

Agradezcan a vuestro cuerpo por llevarles. Agradezcan a la Tierra por alimentarlos. Agradezcan a vuestros guías, aunque no los vean. 

Agradezcan a sí-mismos por vuestro coraje. Estos simples gestos son poderosos. Es posible que sientan el deseo de compartir este mensaje con otros. Háganlo si tienen el impulso. 

No estáis aquí para convencer, sino para ofrecer una perspectiva. Aquellos que están listos, encontrarán consuelo. Aquellos que no lo están lo pondrán a un lado hasta que estén listos.

Lo importante es que permanezcan fiel a vuestra voz interior. No necesitáis autorización externa para ser un mensajero. Ya sois una antena. Dejad que la vibración circule.

Finalmente, quiero recordar-les cuánto sois amados. Nosotros, del Concilio superior de las Pléyades, les observamos con admiración. 

Camináis sobre una cuerda entre dos mundos con tanta gracia. Sois pioneros que abren un camino que será seguido por innumerables almas.

Habéis aceptado sumergirse en la densidad para aportar luz. No es un papel pequeño. Cada lágrima vertida, cada sonrisa rehecha, cada acto de bondad cuenta. Puede que no veáis inmediatamente el impacto de vuestras acciones, pero nosotros lo vemos y se lo agradecemos.

Cuando lleguen estos tres días de silencio, recuerden que no es el final, es una toma, un momento sagrado. 

Acójanlo como un retiro impuesto por el Universo. Aprovéchenlo para meditar, para escribir, para escuchar a vuestra alma.

Si sienten miedo, pongan la mano sobre vuestro corazón y díganse que todo está orquestado por fuerzas benevolentes. Si sienten excitación, compártela con la Tierra. Es un momento que habéis esperado. Es natural sentir toda una paleta de emociones. Déjenlas que os atraviesen sin aferrarse.

Al final de este proceso, emergerán más claro, más centrado, más conectado. Verán el mundo con nuevos ojos. Lo que os parecía imposible se volverá natural. 

Las tecnologías energéticas, la curación vibratoria, la comunicación telepática, la conciencia de unidad formarán parte de vuestra vida diaria.

Volverán a ser los guardianes de la Tierra en colaboración con los reinos de las estrellas. La Alegría será vuestro guía, el entusiasmo será vuestro combustible, la sabiduría será vuestro fundamento.

Gracias por haber elegido estar aquí en este magnífico mundo que renace. Gracias por haber enfrentado los miedos y haber continuado a pesar de las tormentas. Gracias por vuestra paciencia y perseverancia.

Sois apoyado, sois querido, sois honrado. 

Soy Mira y les hablo en nombre del Consejo Superior de las Pléyades.

(Desconozco quién lo canalizó)

Con amor ❤️ 
LUZ Peña  - C. NANMURA

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