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lunes, 1 de mayo de 2017

Una encuesta del Govern preguntará a los catalanes si es importante cumplir la ley

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  • Debate permanente sobre el cumplimiento de las leyes y el proceso soberanista
El Centre d'Estudis d'Opinió (CEO), el órgano de la Generalitat encargado de hacer encuestas, prepara un sondeo en el que preguntará a los catalanes "hasta qué punto es importante obedecer siempre las leyes y las normas" y si están dispuestos a alistarse en el ejército en caso de necesidad, entre otras cuestiones.
Así figura en el contrato que el CEO ha puesto en licitación y que tiene un valor de 56.785,30 euros -IVA incluido- para la compañía que se haga con él.
La pregunta es relevante por el actual momento político que vive Catalunya, donde se ha instalado el debate permanente sobre el cumplimiento de las leyes y sobre si el proceso soberanista puede completarse de acuerdo con la legalidad vigente.
as más de 1.900 personas que deberán responder la encuesta, según figura en el contrato, deberán valorar del 1 al 7 si consideran "nada importante" -1- obedecer siempre las leyes y la normas o si les parece "muy importante" -7-.
El debate sobre el cumplimiento de las leyes volvió a la primera plana esta semana cuando el diputado de JxSí en el Parlament, Lluís Llach, aseguró que el Govern "sancionaría" a los funcionarios que no quieran aplicar las leyes de 'desconexión.
Los independentistas consideran de obligado cumplimiento estas leyes cuando el Parlament las apruebe eventualmente, mientras que los no independentistas no lo ven así si estas normas son manifiestamente inconstitucionales.

¿Y el ejército?

Otra de las preguntas del cuestionario también es inusual: el Govern quiere saber de una escala del 1 -nada importante- al 7 -muy importante- "hasta qué punto es importante estar dispuesto a servir en el ejército en tiempo de necesidad".
Fuentes del CEO argumentan que se trata de dos preguntas -entre otras- encargadas al CEO por la Dirección General de Juventud de la Generalitat, interesada en conocer la percepción que tienen los jóvenes sobre este tema.
Según figura en el contrato, el universo de la encuesta tiene que ser a 1.900 personas, de las cuales 1.100 a jóvenes de 16 a 29 años y el resto, 800 personas, a personas de 30 o más años.
El CEO destaca que no es la primera vez que se pregunta sobre el cumplimiento de las leyes y sobre el ejército, y recuerdan que la misma pregunta ya figuraba en un sondeo que el CEO realizó en 2011.
En aquella encuesta, con una muestra de 2.100 personas y también con una escala del 1 al 7, un 45% consideraba "muy importante" obedecer siempre las leyes -7-; un 20,1% le daba un 6; un 16,2% un 5; un 7,6% un 4; un 5,3% un 3; un 1,9% un 2 y un 2,9% un 1.
En la pregunta sobre el ejército, un 34,1% consideraba "nada importante" alistarse al ejército en tiempo de necesidad -1-; un 7,8% un 2; un 8,2% un 3; un 10,3 un 4; un 14,2% un 5; un 6,9% un 6, y un 15,2% consideraba muy importante alistarse --un 7--.
Las mismas fuentes del CEO también señalan que el cuestionario de la encuesta que se adjunta al contrato es un "borrador", por lo que podría estar sujeto a cambios después de que se asigne a la empresa ganadora del concurso.

Una enquesta del Govern preguntarà als catalans si és important complir la llei


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Debat permanent sobre el compliment de les lleis i el procés sobiranista

El Centre d'Estudis d'Opinió (CEO), l'òrgan de la Generalitat encarregat de fer enquestes, prepara un sondeig en el qual preguntarà als catalans "fins a quin punt és important obeir sempre les lleis i les normes" i si estan disposats a allistar en l'exèrcit en cas de necessitat, entre d'altres qüestions.

Així figura en el contracte que el CEO ha posat en licitació i que té un valor de 56.785,30 euros -IVA inclòs- per a la companyia que es faci amb ell.

La pregunta és rellevant per l'actual moment polític que viu Catalunya, on s'ha instal·lat el debat permanent sobre el compliment de les lleis i sobre si el procés sobiranista pot completar d'acord amb la legalitat vigent.

es més de 1.900 persones que hauran de respondre l'enquesta, segons figura en el contracte, hauran de valorar de l'1 al 7 si consideren "gens important" -1- obeir sempre les lleis i les normes o si els sembla "molt important" -7- .

El debat sobre el compliment de les lleis tornar a la primera plana aquesta setmana quan el diputat de JxSí al Parlament, Lluís Llach, va assegurar que el Govern "sancionaria" als funcionaris que no vulguin aplicar les lleis de 'desconnexió.

Els independentistes consideren d'obligat compliment aquestes lleis quan el Parlament les aprovi eventualment, mentre que els no independentistes no ho veuen així si aquestes normes són manifestament inconstitucionals.

¿I l'exèrcit?
Una altra de les preguntes del qüestionari també és inusual: el Govern vol saber d'una escala de l'1 -res important- al 7 -molt important- "fins a quin punt és important estar disposat a servir en l'exèrcit en temps de necessitat".

Fonts del CEO argumenten que es tracta de dues preguntes -entre altres- encarregades al CEO per la Direcció General de Joventut de la Generalitat, interessada a conèixer la percepció que tenen els joves sobre aquest tema.

Segons figura en el contracte, l'univers de l'enquesta ha de ser a 1.900 persones, de les quals 1.100 a joves de 16 a 29 anys i la resta, 800 persones, a persones de 30 o més anys.

El CEO destaca que no és la primera vegada que es pregunta sobre el compliment de les lleis i sobre l'exèrcit, i recorden que la mateixa pregunta ja figurava en un sondeig que el CEO va realitzar en 2011.

En aquella enquesta, amb una mostra de 2.100 persones i també amb una escala de l'1 al 7, un 45% considerava "molt important" obeir sempre les lleis -7-; un 20,1% li donava juny 1; un 16,2% maig 1; un 7,6% un 4; un 5,3%, un 3; un 1,9% un 2 i un 2,9% 1 gen.

A la pregunta sobre l'exèrcit, un 34,1% consideraven "res important" allistar a l'exèrcit en temps de necessitat -1-; un 7,8%, un 2; un 8,2%, un 3; un 10,3 un 4; un 14,2% maig 1; un 6,9% un 6, i un 15,2% considerava molt important allistar --un 7--.

Les mateixes fonts del CEO també assenyalen que el qüestionari de l'enquesta que s'adjunta al contracte és un "esborrany", de manera que podria estar subjecte a canvis després que s'assigni a l'empresa guanyadora del concurs.

Trump evalúa restaurar la ley Glass-Steagall que separaba la banca de inversión y la banca tradicional

  • La ley Glass-Steagall fue aprobada tras la Gran Depresión en 1933
  • Esta ley busca reducir el riesgo para los depositantes y contribuyentes
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha afirmado que está evaluando seriamente una propuesta para dividir a los grandes bancos de Wall Street en dos tipos de entidades, con el objetivo de eliminar ciertos riesgos para los despositantes y los contribuyentes.

De esta forma, el Gobierno de Donald Trump podría asumir la responsabilidad para revivir la famosa ley Glass-Steagall aprobada tras la Gran Depresión y que separaba los negocios y balances de los bancos convencionales centrados en los depósitos y los préstamos, y la banca de inversión.
"Estoy analizando esta posibilidad ahora", explica Trump este lunes en una entrevista con Bloomberg News en la Oficina Oval. "Hay algunas personas que quieren volver al viejo sistema, ¿verdad? Así que vamos a evaluarlo".
Durante la campaña presidencial, Trump hizo un llamada a una versión "del siglo XXI" de la ley Glass-Steagall de 1933 que exigía la separación del crédito al consumo y la banca de inversión. La plataforma del Partido Republicano de 2016 también respaldó la restauración de esa barrera legal, que fue derogada en 1999 bajo una desregulación financiera firmada por el entonces presidente Bill Clinton.
Un grupo importante de legisladores y economistas culpa a la derogación de esta ley de haber contribuido a la crisis financiera de 2008, un argumento que los pesos pesados de Wall Street rechazan rotundamente.
Varios asesores de Donald Trump, incluyendo el Secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, y el director del Consejo Económico Nacional, Gary Cohn, han ofrecido apoyo para restaurar una nueva versión de la Glass-Steagall, aunque han ofrecido escasos detalles sobre cuál sería su contenido. Tanto Mnuchin como Cohn son exbanqueros que trabajaron para Goldman Sachs en el pasado.

Pete KimberleyThe French scuttle their own ship

We are witnessing an historical reversal in France, where the ancient political spectrum is exploding into pieces as new fractures appear. Because of the intensive storm of media propaganda which has recently almost drowned the nation, the French can now perceive nothing more than the essential markers, and cling to red lines which no longer exist. However, the facts are clear, and certain evolutions are predictable.

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Private soiree at La Rotonde – congratulated as the new French President, Emmanuel Macron welcomes personalities from the CAC40 and the entertainment world on the evening of the first round of the election. Seen here with his friend, the banker Jacques Attali.
After a very agitated electoral campaign, the French chose Emmanuel Macron and Marine Le Pen for the second round of the Presidential election.
Already, almost all the losing candidates, with the exception of Jean-Luc Melenchon – and that’s no accident – have appealed to their followers to support Macron, who should then be easily elected.
The two major historical parties which have governed France since the beginning of the Fifth Republique - Les Republicains (ex-Gaullists) and the Parti Socialist (ex-Jaurèsians) - have been beaten. A newcomer, En Marche !, has made it to first place on the podium, facing the Front National.

Is there fascist candidate?

This is not the first time that this sort of cleavage has occurred in the history of France – on one hand, a partisan of an alliance with what seems for the moment to be the world’s greatest power (the United States), and on the other, a movement seeking national independence – on one hand, the totality of the ruling class, without notable exceptions, and on the other, a party cobbled together of various bits and pieces, composed mostly of proletarians, two thirds of whom come from the right wing and one third from the left.
Evidently, the next French President will be Mr. Macron – a man from the Banque Rothschild & Cie, now supported by the totality of the business leaders of the CAC40.
However, whether our prejudices like it or not, the unanimity of the power of money is the fundamental characteristic of fascist parties.
This unanimity of Grand Capital is always accompanied by a National unity which erases the differences. In order to become equal, we must become identical. This is what President Hollande began with the law « Marriage for all », in 2012-13. Presented as establishing equality between citizens, whatever their sexual orientation, it posited de facto that the needs of couples with children are the same as those of gay couples. And yet there were several other more intelligent solutions. The opposition to this law led to a number of very important demonstrations, but they unfortunately failed to provide any other proposition, and were sometimes mixed with homophobic slogans.
Identically, the attack against Charlie-Hebdo was celebrated to the chant of « I am Charlie ! », and those citizens who declared that they were « not Charlie » were prosecuted.
It is a shame that the French people do not react either against the unanimity of Grand Capital, nor against the injunctions to use the same judicial techniques and to favour the same slogans. On the contrary, they insist on considering the current Front National as « fascist », with no other argument than its ancient past.

Can a fascist candidate be resisted?

In the majority, the French think that Emmanuel Macron will be a President à la Sarkozy and à la Hollande, men who will pursue their political beliefs. They therefore expect to see their country increasingly decline. They accept this curse, thinking that in this way, they will evacuate the menace of the extreme right.
Many of them remember that at its creation, the Front National gathered together the losers of the Second World War and the losers of the social politics of the colonisation of Algeria. They focused on the figures of a few men who had collaborated with the Nazi occupier, without seeing that the Front National of today has absolutely nothing in common with those people. They persist in holding Second-Lieutenant Jean-Marie Le Pen (Marine’s father) responsible for the Algerian tragedy, and exonerating from their responsibilities the Socialist leaders of the time, particularly their dreadful Minister of the Interior, François Mitterrand.
No-one remembers that in 1940, it was a Fascist minister, General Charles De Gaulle, who refused the shameful armistice with Nazi Germany. This man, the official heir apparent of Marechal Philippe Petain (who was his daughter’s godfather), charged into the Resistance alone. Struggling against his education and his prejudices, he slowly gathered around himself, against the wishes of his ex-mentor, French people from all horizons to defend the Republic. He linked up with a left-wing personality, Jean Moulin, who, a few years earlier, had secretly embezzled money from the Minister of the Marine, and trafficked weapons with which to support the Spanish Republicans against the fascists.
No-one remembers that a colleague of De Gaulle, Robert Schuman, wrote his signature on the armisitice of shame, then, a few years later, founded the European Economic Community (currently the European Union) – a supra-national organisation based on the Nazi model of the « New European Order », against the Soviet Union and today against Russia.

The Obama-Clinton model

Emmanuel Macron has recieved the strong support of ex-US President Barack Obama, and has gathered a team for foreign policy composed of the main neo-conservative diplomats. He makes no secret of supporting the external politics of the US Democratic Party.
Barack Obama, although he presented his foreign policy with a rhetoric which was diametrically opposed to that of his predecessor, the Republican George W. Bush, in practice followed his lead in all points. The two men successively continued the same plan for the destruction of the societies of the Greater Middle East – a plan which has already caused more than 3 million deaths. Emmanuel Macron supports this policy, although we do not yet know whether he intends to justify it by speaking of « democratisation » or « spontaneous revolution ».
If Hillary Clinton was beaten during the US election, Emmanuel Macron had to be elected in France.
Nothing proves that Marine Le Pen will be capable of playing the rôle of Charles De Gaulle, but three things are certain :
- Just as in 1940, the British, choking back their disgust, welcomed De Gaulle to London, today Russia could support Le Pen.
- Just as in 1939, only a few Communists braved the orders of their party and joined the Resistance, there will only be a few of Jean-Luc Mélenchon’s partisans who will take that step. But as from the Nazi attack on the URSS, it was the whole Communist party who supported De Gaulle and formed the majority of the Resistance. There is no doubt that in the years to come, Mélenchon will fight side by side with Le Pen.
- Emmanuel Macron will never understand people who resist the domination of their homeland. So he will not understand any better the people of the Greater Middle East who struggle for real independence alonside Hezbollah, the Syrian Arab Republic and the Islamic Republic of Iran.
Translation 

LOS FRANCESES HUMDEN SU PROPIO BARCO


por Thierry Meyssan


25 Abril 2017
del Sitio Web RedVoltair

Versión en ingles







Estamos siendo testigos de un viraje histórico en Francia, donde el antiguo espectro político vuela en pedazos y está apareciendo una nueva fractura.



Abrumados por la intensa propaganda mediática que inunda su país, los franceses han perdido las referencias esenciales y se empeñan en ver líneas rojas que ya ni siquiera existen, a pesar de que los hechos son muy claros y de que ciertas evoluciones son perfectamente previsibles.










Celebración privada en el restaurante parisino La Rotonde.



Considerado ya como nuevo presidente de Francia, e incluso felicitado como tal, el aún candidato Emmanuel Macron recibe jefes de las empresas que se cotizan en la Bolsa de París y personalidades del mundo del espectáculo justo después de anunciarse el resultado de la primera vuelta de la elección presidencial.



Aquí aparece conversando con su amigo, el banquero Jacques Attali.



Después de una campaña electoral tremendamente agitada, los franceses eligieron a Emmanuel Macron y Marine Le Pen para disputar la segunda vuelta de la elección presidencial.

En este momento, y es un hecho que está lejos de ser casual, ya casi todos los candidatos ahora eliminados, exceptuando a Jean-Luc Melenchon, han llamado a sus electores a votar por Macron, quien debería por tanto alcanzar fácilmente la victoria.

Los dos grandes partidos históricos que habían gobernado Francia desde los inicios de la Quinta República - el ahora llamado Les Républicains (ex gaullistas) y el Partido Socialista (el antiguo partido de Jean Jaures) - han sido derrotados y una formación de nueva creación - llamada En Marche! - aparece en el escalón más alto de esta primera vuelta para disputar la segunda contra la candidata del Frente Nacional (FN).








¿Hay realmente un candidato del fascismo?

No es la primera vez que se produce en Francia este tipo de situación: de un lado, un partidario de la alianza con el país que parece ser la primera potencia del momento - Estados Unidos - y del otro, un movimiento en busca de la independencia nacional; de un lado, todo el conjunto de la clase dirigente, sin grandes excepciones, y del otro, un partido mucho menos homogéneo, que se compone masivamente de proletarios provenientes, en dos terceras partes, de la derecha mientras que la otra tercera parte proviene de la izquierda.

Todo indica que el futuro presidente de Francia será por tanto Emmanuel Macron, un ex-cuadro del banco Rothschild & Cie, que ahora cuenta con el respaldo de todos los patrones de las empresas que se cotizan en la Bolsa de París.

Sin embargo, a pesar de todo lo que afirman los prejuicios profundamente anclados en las mentes, la principal característica de los partidos fascistas es… el apoyo unánime que reciben de los poderes financieros.

Esa unanimidad del gran capital viene siempre acompañada de una "unidad de la Nación" que borra todas las diferencias. Para ser iguales, tenemos que hacernos idénticos.



A eso dio inicio el presidente saliente Francois Hollande, en 2012-2013, con su ley del "Matrimonio para todos".



Esa ley fue presentada como algo que establecería la igualdad entre todos los ciudadanos, independientemente de la orientación sexual de cada cual, cuando en realidad planteaba de facto que las parejas homosexuales y las parejas con hijos tienen las mismas necesidades. Pero había otras soluciones más inteligentes.



La oposición a esa ley dio lugar a grandes manifestaciones, que desgraciadamente no planteaban ningún tipo de proposiciones y en las que a veces aparecieron consignas homófobas.

De idéntica manera, en respuesta a la matanza perpetrada en los locales del semanario humorístico Charlie-Hebdo se impuso la consigna "Je suis Charlie!" [¡Yo soy Charlie!], y quienes osaban declarar "Yo no soy Charlie" fueron incluso enviados a los tribunales.

Es muy triste comprobar la ausencia de reacción de los franceses ante la unanimidad del gran capital y la manera perentoria en que se les conmina a recurrir a los mismos dispositivos jurídicos, a profesar las mismas convicciones y a repetir los mismos eslóganes.



Así que hoy se obstinan en considerar que el actual Frente Nacional es "fascista", sin otro argumento que el ya lejano pasado de esa formación política.








¿Es posible la resistencia ante el candidato del fascismo?

La mayoría de los franceses creen que Emmanuel Macron será un presidente al estilo de Sarkozy o de Hollande, que seguirá la política de sus dos predecesores.



Estiman, por consiguiente, que Francia está llamada a seguir decayendo cada vez más y se resignan a aceptar esa maldición creyendo evitar así la amenaza de la extrema derecha.

Muchos recuerdan que, en el momento de su creación, el Frente Nacional reunía en su seno a los perdedores de la Segunda Guerra Mundial y de la política socialista de colonización de Argelia.



Se concentran en la presencia en esa organización de unos cuantos personajes que colaboraron con el ocupante nazi, lo cual les impide ver que el Frente Nacional de hoy no tiene absolutamente nada que ver con esos individuos.

Los franceses se obstinan en ver al entonces subteniente Jean Marie Le Pen - el padre de Marine, la hoy candidata a la presidencia - como responsable de los terribles abusos que Francia cometió en Argelia mientras que exoneran de su enorme responsabilidad histórica a los dirigentes socialistas que trazaron la política colonialista de Francia en aquel país del norte de África, principalmente al terrible ministro francés del Interior de aquella época, Francois Mitterrand, quien años más tarde habría de convertirse en presidente de Francia bajo la etiqueta del Partido Socialista.

Nadie recuerda hoy que en 1940 fue un ministro fascista, el general Charles De Gaulle, quien rechazó el vergonzoso armisticio entre Francia y la Alemania nazi.



Considerado entonces como el sucesor oficial del mariscal Philippe Petain - que incluso era el padrino de su hija - De Gaulle se lanzó solo en la creación del movimiento de resistencia. Luchando contra su propia educación y sus prejuicios, poco a poco reunió a su alrededor - en contra de su antiguo mentor - a franceses de todos los horizontes y tendencias para defender la República Francesa.



En esa lucha adoptó como aliado a Jean Moulin, una personalidad de izquierda que años antes había desviado fondos del ministerio de Marina y contrabandeado armas para ayudar a los republicanos españoles en su lucha contra los fascistas.

Nadie parece recordar hoy que un colega de De Gaulle, Robert Schuman, firmó el vergonzoso armisticio entre Francia y la Alemania nazi. Años después, ese mismo Robert Schuman fundó la Comunidad Económica Europea (CEE), la actual Unión Europea, una organización supranacional basada en el modelo nazi del "Nuevo Orden Europeo", en aquel entonces dirigida contra la Unión Soviética y actualmente contra Rusia.








El modelo Obama-Clinton

El ex presidente estadounidense Barack Obama ya expresó públicamente su apoyo al candidato Emmanuel Macron, quien a su vez se ha rodeado de un equipo de política exterior que incluye a los principales diplomáticos neoconservadores y no oculta su respaldo a la política exterior del Partido Demócrata estadounidense.

En Estados Unidos, el demócrata Barack Obama presentó su política exterior utilizando una retórica diametralmente opuesta a la de su predecesor, el republicano George Bush.



Pero en la práctica, Obama sólo siguió - en todos los aspectos - los pasos de las administraciones de Bush hijo.



Al igual que el republicano Bush Jr., el demócrata Obama aplicó el mismo plan de destrucción contra las sociedades del Medio Oriente ampliado, plan que ya ha causado más de 3 millones de muertes.



Emmanuel Macron apoya esa política, sólo habrá que esperar un poco para saber si la justifica hablando de "democratización" o de "revolución espontánea".

En Estados Unidos, Hillary Clinton perdió la carrera por la presidencia, pero en Francia Emmanuel Macron tiene las mayores probabilidades de ganar la segunda vuelta y convertirse así en presidente de la República.

Nada demuestra que Marine Le Pen sea capaz de asumir el papel que Charles De Gaulle desempeñó en el pasado, pero sí son seguras 3 cosas:



Al igual que en 1940, cuando los británicos no tuvieron otra opción que acoger a De Gaulle en Londres, los rusos de hoy apoyarán a la señora Le Pen.



Al igual que en 1939, cuando fueron pocos los comunistas que - en contra de las orientaciones de su partido - se unieron a la resistencia, hoy son pocos los partidarios de Jean-Luc Melenchon que darán ese paso.



Pero hay que recordar que, a partir de la agresión nazi contra la URSS, todo el Partido Comunista respaldó a De Gaulle y sus militantes fueron mayoría en las filas de la resistencia francesa.



No cabe duda de que, en los próximos años, Melenchon y la señora Le Pen acabarán en el mismo bando.



Emmanuel Macron nunca podrá entender a los hombres y mujeres que oponen resistencia a las fuerzas que tratan de imponer su dictado a su patria.



Así que no podrá entender tampoco a los pueblos del "Medio Oriente ampliado", que siguen luchan por su verdadera independencia alrededor del Hezbollah libanés, de la República Árabe Siri
  • a y de la República Islámica de Irán.

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