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30 de abril de 2016

El Proyecto Neoliberal y la Globalización de la Pobreza


En 1994 el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA) fue firmado por Estados Unidos, Canadá y México. Este tratado socavó las economías y la soberanía de los tres países. Bajo el pretexto de “libre comercio”, en realidad trataba de potenciar a las corporaciones a expensas de las naciones – la revolución Reagan-Thatcher en esteroides. Bajo tales tratados las corporaciones tienen el derecho de demandar a los gobiernos si las regulaciones socavan los beneficios empresariales. La seguridad del consumidor, la protección del medio ambiente, y los derechos de los trabajadores les preocupa poco a la corporativamente controlada Organización Mundial del Comercio (OMC) que dictamina sobre tales demandas. Desde entonces una serie de tratados similares de “zona de libre comercio” han sido proseguidos implicando diversas combinaciones de naciones.

El Proyecto Neoliberal se puso a toda marcha en 1995, con el establecimiento de la Organización Mundial del Comercio, en sustitución al Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT). La OMC puso en marcha de inmediato una campaña sistemática para incrementar el poder de las empresas, por medio de tratados de ‘libre comercio’ que son obligatorios para todos los miembros de la OMC, incluyendo por supuesto la UE. El efecto global del Proyecto Neoliberal ha sido disminuir el nivel de vida, socavar la soberanía nacional, desestabilizar las finanzas nacionales, y en general destruir todo lo que el sistema de Bretton Woods estaba destinado a proteger.

En el llamado “tercer mundo”, en particular en el África subsahariana, los estragos del Proyecto Neoliberal se han ampliado aún más por las acciones del FMI y otros medios – como documenta John Perkins en Confesiones de un Asesino Económico. Los gobiernos son alentados o forzados, a asumir deudas que no tienen capacidad de reembolso. 

Cuando los gobiernos recurren al FMI en busca de alivio, se conceden préstamos adicionales, pero son gravados por condiciones draconianas. Los gobiernos se ven obligados a recortar los servicios sociales, y están obligados a vender activos nacionales, tales como los derechos de agua a precios de ganga a las corporaciones. 
Se convierte en algo ilegal para las personas, por dar un ejemplo de lo que significa draconiano, recolectar el agua de la lluvia, ya que se considera un robo a las corporaciones que han comprado los derechos de agua de la nación. Por tales medios la pobreza ha sido creada sistemáticamente dondequiera que el FMI ha logrado meter sus garras.

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