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20 de agosto de 2021

Gran Mensaje de La Diosa Madre, a través de María. Algunos de entre vosotros efectivamente, incluso muchos, sólo podrán ser despertados en el momento de mi Llamada


Gran Mensaje de La Diosa Madre, a través de María
                    
Soy María, Reina de los Cielos y de la Tierra.

Hijos de la Alegría y del Amor, dondequiera que estéis en este día, dignen recibir todos mis respetos de Madre, de hermana y de Luz idéntica a la vuestra.

… Silencio…

Cada uno de vosotros, que escuchará, que leerá lo que dije, recordará el momento llegado, si aún no ha llegado. Algunos de entre vosotros efectivamente, incluso muchos, sólo podrán ser despertados en el momento de mi Llamada

Vengo a invitarles a ser Amor permanentemente, con el fin de darles los últimos elementos útiles para vuestra Ascensión que está en curso, ante cualquier situación y persona, o en cualquier relación que sea. Es hora de dejar el fuego total, este Fuego de Amor devorador, emanar de vuestro ser, de lo que Sois, y venir transmutar todo lo que deba serlo, y lo que aún no ha sido transmutado, a escala individual pero también colectiva.

A medida que muchos hermanos y hermanas en la carne se den cuenta de eso, será cada vez más fácil para los demás. Habrá una forma de contagio que precederá inmediatamente mi Llamada. Por supuesto, habrá intuición y premonición de lo que va pasar, porque hasta ahora esto les había sido escondido, no por la sombra, ni por la Luz, sino por las circunstancias mismas de la llegada de la Luz.

Les recuerdo que el ser humano nunca está tan derogado que cuando hay dudas y sufrimiento, porque es en estas circunstancias que la humanidad reencuentra su camino como hermanos y hermanas, fraternizando con amor y aportando su ayuda, su Amor y su Presencia, sin pedir nada, sin controlar ni esperar nada. Sean pacientes y dulces con vosotros mismos, en vuestra Eternidad.

No voy a decirles más de lo que pude decir hace poco tiempo, sino simplemente de estar atentos a lo que se celebra en vuestra vida, en vosotros como a vuestro alrededor, no para buscar elementos de respuesta, ni para tratar de transformar lo que sea, sino más bien para invitarles a vivir la Gracia.

Estos elementos conciernen, por supuesto, al conjunto de los mecanismos de vuestra conciencia que hoy se modifica de manera cada vez más visible.

Los requerimientos de la Luz se vuelven cada vez más penetrantes y sabéis que al respecto sólo hay dos reacciones posibles: el miedo o el Amor. El conjunto de los tejidos sociales de la sociedad les muestra exactamente la misma cosa. Lo que es corrompido debe morir, lo que es efímero debe desaparecer, sólo debe permanecer lo inquebrantable de la Luz, lo inquebrantable de la Libertad, de la multidimensionalidad y la Alegría. Todo el resto – y digo bien, todo el resto–, se disuelve y desagrega en este mismo momento.

Cada día que vuestra vida vive en este mundo, cada día que se celebra y se despliega en esta interacción entre lo efímero y el Eterno, debe verlos, estar cada vez más afirmados en la verdad de la Luz, del Amor y en la humildad de esta verdad. Entonces vengo a decirles una vez más mi Amor, mi indefectible Presencia.



Hoy la Luz viene, en cada exhalación, en la periferia de vuestro ser como adentro de vuestro ser, todas las circunstancias que se celebran en vosotros y a vuestro alrededor sólo están allí, en vuestra vida, para asentaros aún más en vuestra Eternidad. Es en estas circunstancias que sera escuchada mi Llamada.

La potencia de la Luz es tal que el Choc de la Humanidad, en el momento en el que se presentará de manera colectiva, tendrá impactos moderados, no sobre el aspecto geofísico de la Tierra, sino sobre lo que yo llamaría la conciencia colectiva del conjunto de las conciencias presentes sobre la Tierra

Los mundos de la Luz se instalan en vosotros, alrededor de vosotros, dándoles a ver efectivamente a veces lo que a primera vista puede parecer, como exactamente opuesto a la Luz. Esta puede sin embargo traducirse en vosotros en momentos de resistencia, que sólo se debe, en definitiva, al desconocimiento de lo qué pueda quedar de vuestra persona. Sean espontáneos, sean verdaderos y cada vez más lúcidos sobre todo en cada momento, a cada exhalación, no de las circunstancias de vuestra vida

Os vais a percatar, si aún no es el caso, que será cada vez más difícil actuar como de costumbre, o como tenías por costumbre, y que cada acontecimiento y cada circunstancia de vuestra vida os hará adaptarse o en la resistencia a la Luz, o bien en el consentimiento definitivo a la Luz.

Así que no echen pestes contra ninguna circunstancia de vuestra vida, de vuestro cuerpo, de la sociedad o de los países, porque todas estas resistencias, en definitiva, sólo son oportunidades siempre más grandes para entrar en si-mismo, encontrar la fuente, concretamente y definitivamente, de vuestra propia luz que es Luz.

El requerimiento de la Luz va a transformarse, si aún no está hecho, en una llamada definitiva, donde nunca más podrán dudar ni esperar lo que sea de otro que lo que sois, haciendo caso omiso incluso las circunstancias de este mundo como las circunstancias de vuestra propia vida, en su linearidad tal como lo habéis vivido antes.

En vosotros también, el requerimiento de la Luz se vuelve cada vez más fino y más poderoso, pero también cada vez más preciso, llevándoles a alumbrar lo que aún no había podido ser alumbrado, llevándoles, como decía, a deponer todas las armas, del combate, de la lucha, de la oposición, a fin de entrar de lleno, aquí mismo y ahora en vuestra Eternidad, no por momentos ni por estados, sino definitivamente, porque es allí dónde se encuentra la solución a todo lo que pueda presentarse a vuestra conciencia, a vuestra vida y a este mundo.

Hay pues una invitación permanente lo que es la totalidad de la Luz en manifestación, en encarnación, sobre este mundo a la Gracia, a la Luz y a la Alegría, como en vuestro cuerpo.

Pero a través esto, no busquen fecha, si no es la urgencia a encontrarse y descubrirse totalmente en la verdad de vuestra Luz. Vuestra Presencia es desde ahora casi física para aquellos de entre nosotros que tienen esta función a nivel del proceso y desarrollo de la Ascensión en si mismo.

No olvidéis que salís del tiempo tal como lo concebís, pero también del espacio como lo concebís y lo vivían hasta ahora. . Es eso lo que vivís unos y otros, del Amor que emana de vuestro ser dondequiera que estéis en vuestra vida, dondequiera que estéis en vuestro mundo.

Son en cierto modo las últimas oportunidades de darse cuenta, de situarse, de asentar o no a la verdad del Amor y de la Luz que se establece en este mundo. La Tierra asciende, lo sabéis. Existen innumerables señales dondequiera que miréis, desde la locura de los hombres hasta el amor de los hombres, pasando por los Elementos o bien por las innumerables señales cósmicas que hoy están a vuestra puerta, y que algunas ya se han manifestado a grupos humanos. Muchas señales se manifiestan a vuestra conciencia, que sea a nivel del cuerpo, que sea en vuestras interacciones con unos y otros como sobre la pantalla de vuestra conciencia – que sean salidas del tiempo, salidas fuera del espacio convencional, que sea por mecanismos más íntimos que les hace descubrir que no sois realmente lo que creéis ser, sino mucho más aún que lo que podían imaginar o proyectar. Mis niños bien amados, no vengo a revelar nada más que esto.

Las circunstancias de vuestras vidas nunca serán más adecuadas y más útiles para vuestra instalación en vuestra Eternidad, dándoles entonces a vivir una Ascensión donde nada puede resistir ni enganchar lo que sois en eternidad.

Por supuesto, lo que le es dado a vivir, que sea individual como colectivamente, puede presentar una forma de pavor o de dolor para lo que corresponde a la marcha lineal del tiempo.

Esto no pide de vuestra parte ningún esfuerzo, todo lo contrario, sino de un relajamiento completo de todo lo que hacía vuestro cotidiano, todo lo qué hacía que la vida seguía, como podrían decir, su buen camino. Pero si vais más allá de las apariencias, más allá de lo que dicta vuestra conciencia ordinaria, si permanecéis sosegados y tranquilos, si giráis vuestra conciencia únicamente hacia lo que se celebra en el centro de vuestro ser y de vuestro pecho, entonces todo el resto va a desaparecer como por encanto. Pero sabéis bien que no es un encanto, sino la estricta verdad de la Luz en su despliegue. La vida invita a cada uno, de todas las maneras posibles e imaginables, a vivir esta fusión con la Eternidad.

¿Lo veis? ¿Lo vivís? En cuanto a los de entre vosotros que todavía estarían con miedos o en proyecciones de un cualquier futuro, incluso en relación al Evento, vengo a decirles: olviden eso porque el Evento también está en vosotros, está a la puerta de vuestro corazón. Entonces, no sirve para nada de mirar la pantalla del mundo si no miráis la pantalla de vuestro Corazón, a fin de hacer desaparecer toda pantalla.

En cada oportunidad, en cada circunstancia, cada día y cada hora que pasa, le es ofrecido una multitud de gracias – pero estas gracias no son destinadas a la persona – sino, con prioridad por supuesto, son destinadas a vuestra Eternidad, a su consolidación, a su manifestación y su despliegue en encarnación. Y esto no depende de vosotros, sólo depende de vuestra capacidad a ir aún más profundamente en vosotros, a atravesar lo que todavía pueden parecer ser unos obstáculos, unas obstrucciones.

Esto, lo vais a percibir de manera cada vez más fulgurante y cada vez más rápida, si aún no está hecho.

Cualesquiera que hayan sido las ayudas que les han sido aportadas, cualesquiera que hayan sido los encuentros con la Luz que vivieron, que sea con los Elementos, con los pueblos de la naturaleza, con hermanos y hermanas en la carne, todo esto les va parecer hasta superfluo, porque hay una evidencia que aparece en vosotros. Esta evidencia nada tiene que ver con todo lo que es coyuntural, ni con lo que es efímero. Es en este posicionamiento que cada uno adoptáis, ahora que pueden ver lo que puede todavía resistir y oponerse a la verdad de la Eternidad. Pero para eso, no hay que proyectar nada ni imaginar nada. Y estar cada vez más disponibles para vuestra Eternidad.

Es la Eternidad que les es ofrecida ahora en los últimos tiempos de la Gracia que preceden mi Llamada y los signos celestes. Afinen cada día como si mañana no puedan estar más aquí. Afinen cada minuto como si al minuto siguiente no estuvieran más aquí. ¿Qué es lo que no está más aquí? Vuestra persona, pero no la Vida, no el Amor, y en eso, la Gracia procederá siempre de manera cada vez más explosiva, si puedo decir, dando refulgencias cada vez más evidente.

Y aunque lo que resiste aparece, en vosotros también cada vez más evidente, no se inquieten por eso. La Luz es un bálsamo, la Luz es sanadora, la Luz es esclarecedora, ella ama. Es lo que sois; todo el resto sólo tiene un tiempo.

Esto sólo espera vosotros, independientemente incluso de todo momento colectivo que está inscrito en un futuro extremadamente cercano, vengo a decirles una vez más: déjense estar inmerso en la alegría del Amor y en la alegría de la Libertad.

Recuerden que no hay esfuerzos a hacer. No es más tiempo de buscar – y aún más que antes – unas explicaciones, o cosas fuera de vosotros, porque todo y de manera irremediable, está ahora inscrito y revelado en vosotros.

No temáis nada, que sea para este cuerpo, que sea para mañana, que sea para las mecánicas celestes que se ponen en marcha. Pero no les digo esto para convencerles, sino simplemente para decirles que todo está en vosotros, más que nunca, y que se adhiere en vosotros vuestra Presencia Eterna, con el conjunto de los códigos de Luz activados, preparada a surgir como Espíritu del Sol, Cristo solar e Hijo del Sol.



Tú que me lees, tú que me escuchas, lo que viene es Amor, lo que está allí es Amor, y lo que estará allí también será Amor. Así el Amor habrá borrado el miedo y los temores cualesquiera que sean. Les pido solemnemente, si aceptáis mi palabra y mi Verbo, de reencontraros cada vez más, de alimentaros de lo que sois en Eternidad, de conceder la mayor importancia a lo que sois en Eternidad, porque el tiempo del vuelco ha llegado, de la Última Reversión, la de la Ascensión, la de la Liberación y de la Libertad.

El Cristo también está presente, en toda relación como en toda confrontación, en vuestro interior como en este mundo. Entonces por supuesto, no somos responsables de las interpretaciones de unos y otros con respecto a los acontecimientos que se celebran en el plano histórico de esta Tierra.

Pero recuerden que más allá de la historia y más allá de las profecías, hay la Promesa y el Juramento, hay el reconocimiento de lo que sois en Eternidad, y no lo que sois en una persona, incluso en el seno de un karma o unas reencarnaciones dadas.

Recuerden que cuando los sonidos del cielo os llamarán, así como en el momento en el que me dirigiré íntimamente a cada uno, lo que predominará será la alegría o el temor, pero el uno como el otro no serán nada comparado a la belleza del Amor revelado en vosotros durante la éstasis.

No creas en nada más que en lo te que dice tu Corazón, no creas en nada más que en la Eternidad que eres, porque todo el resto sólo tiene un tiempo y vosotros salís del tiempo.

Todo esto está inscrito en vosotros y se actualiza en vosotros. Entonces, miren en vosotros lo que rescinde y lo que sufre – y dejen lo que está sufriendo. Busquen el apoyo de vuestra Luz, busquen la relación a vuestra propia Luz, porque ella está allí. No hay a buscarla mucho tiempo, hay solamente a darse cuenta de esta evidencia, de esta verdad. Y viviendo esto, comprobarán fácilmente que no puede existir otra verdad ni otra alternativa.

Fíjense sobre esto porque esto no es mañana, ni después de las Trompetas, ni incluso después de mi Llamada, ni durante los 132 días, pero se celebra desde ahora para vosotros. No esperen nada más, ni del mundo, ni de nadie, ni de vosotros mismos. Dejen emerger simplemente lo que emerge, dejen ser simplemente la verdad del Amor.

Soy María, Reina des Cielos y de la Tierra y deposito en vuestro Templo la felicidad del Amor. Y tomo a cada uno en mi Manto y en mis brazos. Hasta pronto.


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