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29 de diciembre de 2017

Cómo amenazan las 'fuerzas sombrías' a las democracias occidentales


16:17 29.12.2017


Las organizaciones transnacionales concentran cada vez más poder en sus manos, escribe Fritz R. Glunk en su libro 'Fuerzas sombrías como las redes transnacionales determinan las reglas de nuestro mundo'.


El autor sostiene que actualmente la democracia pierde fuerza porque las estructuras del ámbito económico y las autoridades de cualquier Estado elaboran leyes que no tardan en ser aprobadas por el Parlamento y el Gobierno de estos países.






© AFP 2017/ SAUL LOEB

Desde hace mucho tiempo, las estructuras transnacionales empezaron a suplir las tareas de Parlamentos y Gobiernos y a enseñarles lo que debían hacer. Estos organismos consideran a los políticos nacionales como interlocutores o gente necesaria para conseguir sus metas.



Glunk contó en una entrevista a Sputnik que "estas fuerzas sombrías" integran a los representantes de las agrupaciones industriales y económicas que operan en diferentes ámbitos y a la gente que trabaja en los órganos estatales encargados de controlar esos ámbitos.


Los representantes de las diferentes esferas económicas acuerdan las reglas que funcionan en todo el mundo y que gozan de "una fuerza prácticamente legal" y los Parlamentos las toman en consideración.


A este respecto, Glunk cita como ejemplo el hecho de que una investigación farmacéutica puede conllevar ciertas consecuencias para la gente, sus vidas y salud. Dado que las empresas privadas corren con el 90% de los gastos, los conocimientos obtenidos durante la implementación de estas investigaciones no pertenecen al Estado, sino a estas compañías y consorcios.






© AP PHOTO/ MANU FERNANDEZ

"El Estado ya no determina nada, sino que lo equilibra", escribe el autor, que destaca que sería ingenuo exigir que se otorgue prioridad a la política olvidándose por completo de los sectores económicos.



A este respecto, el autor cita la opinión del letrado Lars Viellechner, quien considera que "los Estados representan en el contexto transnacional los intereses privados".


Glunk advierte de que el nuevo ámbito jurídico que surge a raíz del funcionamiento de los regímenes transnacionales es independiente del derecho que todos conocemos y que sirve de base para la democracia.


Según Fritz R. Glunk, es imposible contrarrestar a los regímenes transnacionales. Las fuerzas que los apoyan representan una mayoría aplastante en todo el mundo.






© AP PHOTO/ MANUEL BALCE CENETA

¿Conspiración contra la democracia?



Con todo eso, Fritz R. Glunk no considera que el asunto se trate de una conspiración contra la democracia.


"Cada uno se dedica a satisfacer las necesidades propias del sector [en que trabaja] con ayuda de las autoridades estatales. Esto ocurre en todo el mundo".


Dadas estas circunstancias, el autor exhorta a parar este proceso. El descontento surgido a raíz de ello ha cristalizado en el avance del movimiento antiglobalización y tiene que ser controlado. Los ciudadanos deben volver a intervenir y participar en la política.


La obra de Glunk es una importante continuación de los enfoques críticos de los últimos años en relación a la actividad de organismos como el Foro Económico Mundial, el club Bilderberg o la Sociedad Mont Pelerin

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