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Estado de conveniencia y prevaricación judicial España y el imperio del poder judicial


02-10-2017 

Francisco Muñoz Gutiérrez
Rebelión




El jardín de las voluntades entre volcanes de emociones…
Pequeño tratado de botánica hispánica con 14 paisajes
1.- El criadero de bonsais hispánicos
2.- Coacción política versus coacción moral; el caso catalán.
3.- La monarquía sin nobleza
4.- La Pax Española
5.- Desde la Legión Española a Atresmedia
6.- El sesgo autoritario y la falsa separación de poderes
7.- La sacralización de los jueces y el Imperio del Poder Judicial
8.- El legislador y el tanatorio de los derechos fundamentales
9.- De juez verdugo a querubín de la justicia: el eunuco y el gitano en el gallinero.
10.- El Estado Monárquico de Conveniencia
11.- El alucinógeno del Tribunal Supremo y los ingenuos patitos de feria
12.- El epicentro de la prevaricación judicial
13.- Los jarrones chinos del Código Penal; el 446 y el 447.
14.- El subterfugio del prevaricador técnico del derecho



Decía Foucault que el discurso no es un hecho lingüístico (1), sino un juego estratégico de lucha y confrontación; de acción y reacción, de argumentación y contra-argumentación; de dominación y acomodamiento; de polemización crítica y sumisión acrítica. Sin duda Foucault era francés.
Un español jamás hubiese hablado de “juego estratégico” en la España del siglo XX. Tampoco en la España actual, ya que desde la dictadura ninguna tertulia de bar, o televisiva, ni debate parlamentario, configura en esencia ningún hecho lingüístico; mucho menos un “juego estratégico”. En los últimos 80 años más que intercambios de ideas el Español medio lo que practica habitualmente es la confrontación de voluntades. Sea soberanista o independentista, monárquico o republicano, de derechas o de izquierdas, catedrático o párvulo, juez o abogado, el Español de hoy se desenvuelve en todos los ámbitos de su vida, en un inmenso jardín de voluntades que florece permanentemente entre volcanes de emociones; desde Algeciras a Portbou.

El criadero de bonsais hispánicos

Voluntades y emociones conforman en España una realidad envolvente, sin excepción territorial o institucional alguna. Ni tan siquiera la institución actual de la justicia española –heredera de la tradición decimononica del Derecho Romano–, se configura como territorio de excepción de las voluntades. Muy al contrario la justicia española se constituye como el más sutil criadero de bonsais hispánicos de la sociedad nacional. Aparentemente el ritual jurisdiccional se estructura en torno al discurso retórico donde dos partes enfrentadas, denominadas litigantes, tratan de persuadir a una tercera, denominada tribunal jurisdiccional, donde unos magistrados de negro, denominados jueces, ejercen su poder de coacción con consecuencia de sometimiento de las partes al orden social vigente.
Los juristas califican este juego dialéctico bajo el eufemismo del «principio de contradicción». Un ritual del derecho procesal, más comúnmente conocido también como «debate de la litis», y cuya esencia recuerda mucho a los concursos literarios donde unos letrados, profesionales de la retórica jurídica, concursan ante el tribunal –soberano del poder de coacción–, contando las historias de sus clientes como mejor corresponda en “derecho.”

¿Conforman estos discursos jurídicos lo que Foucault denominó como “juegos estratégicos!? Una respuesta afirmativa sería muy discutible ya que tras una primera apariencia de argumentación racional y objetiva estos discursos tienen frecuentemente más carácter trilero que de confrontación dialéctica toda vez que su principal objetivo consiste en enfatizar lo favorable desfigurando lo adverso a los intereses del cliente, siendo que toda verdad deviene en pura coincidencia. Incluso la verdad compite aquí con la mentira en igualdad de condiciones. En el teatro de la justicia la verdad es la sentencia.

Coacción política versus coacción moral; el caso catalán  

Sin embargo toda verdad es puro accidente en la liturgia de la justicia. Estado y Derecho reposan desde antiguo sobre la organización de la coacción, de tal forma que la coacción política tiene como su principal objeto la realización del derecho, mientras que la coacción social tiene por objeto la moralidad (2). Un ejemplo palpable de esta arquitectura puede observarse en el actual conflicto del independentismo catalán. Conflicto que aflora un enfrentamiento ortodoxo entre la coacción política del supuesto Estado de Derecho Español, y la coacción social de la supuesta moralidad independentista de la ciudadanía de Cataluña. Consecuentemente la moralidad se entiende aquí como el conjunto de costumbres que acreditan la singularidad histórica de la identidad catalana.

El diálogo enfrentado entre estos dos tipos de coacción es puro arte de trileros. El debate carece de base racional ya que la coacción política del Estado se fundamenta en el poder del status quoconstitucional y la coacción social de los independentistas se fundamenta en la opresión consuetudinaria de la costumbre identitaria. Son dos lógicas inconmensurables; de base irracional, una, y constitución emocional la otra. Si bien ambas dos hunden sus raíces en un mismo acontecimiento histórico; la guerra civil española con su desenlace en el largo periodo de la dictadura franquista. Sin racionalidad no hay diálogo ni realidad objetiva; sólo conflicto de voluntades y sumisión.

Sin racionalidad no hay diálogo ni realidad objetiva;

Sólo conflicto de voluntades y sumisión. La vieja dinámica soberanista mantiene hoy en el mundo 8 Estados no reconocidos; Abjasia, la República Turca del Norte de Chipre, el Alto Karabaj, Kosovo, Osetia, Sahara Occidental, Somalilandia y Transnistria. El pasado 25 de septiembre se celebró un referendum de independencia en el Kurdistan iraquí que amenaza con consecuencias bélicas anunciadas por Turquía. En Europa tenemos dos territorios que esperan alcanzar la independencia; Cataluña y Escocia. Y sólo Escocia acometió un debate sosegado y racional que minimizó el enfrentamiento de voluntades entre el independentismo escocés y el soberanismo inglés.

La monarquía sin nobleza España no es un Estado de Derecho simplemente porque en 1978, tras la muerte biológica del dictador, se llegó a un acuerdo en torno a un consenso constitucional que establecía el respeto alstatus quo consolidado a lo largo de 40 años de dictadura. La transición aseguraba en el 78 la paz de los vencedores del 36 instaurando una democracia monárquica que tampoco conciliaba con los principios de la democracia republicana. Resulta ilógico pensar que el dictador y sus acólitos establecieran una sucesión de régimen en términos de derechos republicanos por lo que apostaron por la fórmula de una monarquía sin nobleza; aislada, sostenida y dependiente, de las voluntades de persistencia y continuidad de las élites emergentes del régimen dictatorial.
Consecuentemente el nuevo orden social del 78 respondía, más bien, a un consenso de no enfrentamiento donde la paz respetaba los viejos derechos adquiridos del vencedor a favor de una cierta moderación conservadora de la voluntad de libertad y justicia de los sometidos. El consenso de paz se lograba en torno a la salvaguarda del modus vivendi alcanzado en la sociedad española mediante el sometimiento (acomodación) de ambas partes desiguales al texto constitucional de 1978.


La Pax Española 

Es aquí donde conviene recordar a Ronald Sokol, un veterano jurista y escritor franco-norteamericano, que afirma que el objetivo del derecho, a diferencia del de la ciencia, no es determinar la verdad; “su objetivo principal –afirma el prestigioso jurista–, es minimizar el conflicto” (3). Y efectivamente la constitución de 78 minimizó el conflicto de la herida española, e hizo posible la transición pacífica sin alteración alguna de las desigualdades impuestas por el antiguo régimen del dictador.

Javier Tusell personaliza, sin embargo, esta «Pax Española» en la Monarquía heredera del régimen que evitó la quiebra de legitimidad de las élites emergentes en el franquismo. «En el caso de la transición española –dice Tusell–, la Monarquía sirvió de instrumento mantenedor de esa legitimidad en cuanto que, si por un lado era la heredera del régimen, por otro estaba construyendo una nueva legitimidad democrática. La  Monarquía contribuyó, por lo tanto, a mantener la sensación de que un cambio pausado y desde la moderación era posible. Evitó, en definitiva, la ruptura de la legalidad y produjo una transformación profunda pero a partir de los presupuestos mismos del régimen precedente» 

(4).Desde la Legión Española a Atresmedia

La legitimidad de la que habla Tussel no es algo abstracto ya que lo que se heredaba del régimen eran los privilegios ya consolidados que pasaron sin discusión a engrosar el nuevo status quo de la democracia del 78 (5). Así toda la clase de privilegiados protagonistas de la dictadura pasaron, de la noche a la mañana, a convertirse en respetables hombres de negocios de gran mérito. Un ejemplo brillante de esta transición de legitimidades puede ser, sin duda, José Manuel Lara, que no sólo fue capitán de la legión, y participó activamente en la represión militar de Barcelona, sino que en 1949 fundó la Editorial Planeta; hoy Grupo Planeta que integra a la corporación Atresmedia (Antena 3, La Sexta, Onda Cero, Europa FM y Melodía FM), y además es el mayor accionista del diario ultraderechista La Razón. Su caso no es único ya que hay una infinidad de otros ejemplos que quizás justifiquen la profunda alergia de la derecha española a la Ley de la memoria histórica.

El sesgo autoritario y la falsa separación de poderes

No obstante existen toneladas de escritos analizando la transición española bajo la óptica de la forma de gobierno. Sin embargo apenas se encuentra trabajo alguno sobre la transición desde una óptica jurídica, ni judicial. En este ámbito, la constitución del 78 jamás combatió el profundo sesgo autoritario del antíguo régimen dictatorial, ni fundamentó ningún Estado Democrático de Derecho ya que nunca se reformó el régimen del derecho aplicable en la nueva sociedad española, simplemente se adaptaron los ordenamientos correspondientes al derecho político e institucional conforme a las novedades que incorporaba la nueva monarquía parlamentaria. Consecuentemente nunca se reformó en profundidad la institución de la Justicia que permaneció interconectada con el poder ejecutivo, y el económico, por múltiples canales “subterráneos”. Tampoco se conformó –ni siquiera bajo los largos gobiernos del PSOE–, un “poder judicial” imparcial, racional y bien formado y dotado de instrumentos materiales y jurídicos que pudiesen garantizar su independencia y neutralidad.

La sacralización de los jueces y el Imperio del Poder Judicial

Un simple análisis de la jurisprudencia civil de los últimos decenios del franquismo y los cuatro decenios de la democracia muestran que el denominado Imperio de la Ley apenas sufre cambio relevante en los principios del raciocinio judicial donde autoritarismo e ignorancia técnica se viste ahora con toga soberana que se sostiene con instrumentos tan arcaicos como, por ejemplo, la regla de la “sana crítica” (art. 376 LEC) en la “valoración de la prueba”, entre otros.

La falta de especialización técnica de los jueces es un asunto macabro en un mundo donde la sapiencia enciclopédica dejó de existir con la eclosión de las ciencias especializadas. Sin embargo, a la sombra de la lucha antiterrorista contra ETA los magistrados españoles sufren la paradoja de un proceso de aislamiento y sacralización con privilegios indiscutibles fuera de todo control y escrutinio. 

Paradójicamente las crecientes irracionalidades del sistema fueron elevando, al mismo tiempo, la conflictividad de la sociedad española y la saturación de los juzgados.

Consecuentemente, desde la Constitución del 78, el Imperio de la Ley puede entenderse con frecuencia como el Imperio del Poder Judicial, toda vez que el ordenamiento jurídico normalmente relacionado con el orden social y económico se desarrolla lentamente con lagunas donde ese Poder Judicial –no especializado–, recibe elasticidad suficiente para adoptar la resolución «más conveniente» para la protección del «nuevo» status quo de la democracia.

La corrupción se dispara con la alegría de la burbuja inmobiliaria, y la justicia se convierte en una industria que mueve cantidades sustanciales de dinero. El beneficio es tan suculento que hay despachos de abogados que pagan hoy costosas campañas de anuncios televisivos con Iker Casillas para captar justiciables en masivas causas similares que ya tienen estandarizadas. Lo que muestra claramente que los servicios jurídicos conforman hoy en España un sector de transferencia de capital proporcionalmente más intensivo incluso que el sector de los servicios financieros.

La brecha del régimen del 78 y la justicia de robagallinas

Ya en 1883 Rudolf Ihering definía el derecho como la norma de la fuerza, y la arbitrariedad se produce cuando esa misma fuerza quebranta su propia norma (6). Curiosamente uno de los efectos más notorios de la transición del 78 es la arbitraria supremacía jurídica que normalmente disfrutan «de hecho» los “poderes fácticos” de la sociedad española frente a la deficiente eficacia de los derechos ciudadanos teóricamente reconocidos en el ordenamiento jurídico actual. 
Los derechos fundamentales son drásticamente fundamentales para las muy honorables élites españolas y muy discutibles para el resto de los justiciables. Es la brecha que se extiende entre los casos del tipo de los titiriteros de Granada y los casos de la muy honorable corrupción tipo Jordi Pujol.

Se trata de una brecha profunda que afecta a todos los ámbitos de la vida política, económica y jurídica. Brecha donde reluce permanentemente la institución de la Banca española alumbrando el yacimiento de riqueza que constituye la explotación económica de la ciudadanía mediante el aprovechamiento lucrativo de las lagunas del ordenamiento jurídico con lo que se conoce vulgarmente como la “letra chica” de los contratos. Aprovechamiento especulativo de consecuencias eufemísticamente poco «pequeñas» en el mejor de los casos.

El legislador y el tanatorio de los derechos fundamentales

Pero ¿qué pasa cuando el juez, técnico del derecho, se mueve por los territorios oscuros de las lagunas del ordenamiento jurídico? ¿Qué quiso decir el presidente del Consejo General del Poder Judicial cuando en 2014 calificó la justicia española como una «justicia de robagallinas»?

Es evidente que el nuevo ordenamiento jurídico generado por la Constitución del 78 apenas ha maquillado las lagunas del ordenamiento de la dictadura. El nuevo legislador parlamentario de la transición se ha preocupado poco por la seguridad jurídica real, y efectiva, de la ciudadanía toda vez que no sólo no reformó la institución judicial española, sino que tan solo se ha ocupado de incorporar lentamente las nuevas realidades emergentes sin tocar significativamente los núcleos esenciales de la tradición jurisdiccional del antiguo régimen. Incluso instituciones tan modernas como «el defensor del pueblo» son creaciones aparentes sin eficiencia real alguna toda vez que son instituciones testimoniales carentes de poder alguno para defender al ciudadano atropellado en sus derechos tanto por el poder ejecutivo–administrativo, como por el Poder Judicial. Más que «defensores del pueblo» son auténticos tanatorios donde el ciudadano asiste a la última incineración ritual de sus supuestos «derechos fundamentales». Valen más por sus papeleras que por sus informes.

De juez verdugo a querubín de la justicia: el eunuco y el gitano en el gallinero.
El mundo académico del derecho y el judicial de todos los órdenes jurisdiccionales permanecen todavía bunkerizados en España bajo el mantra decimonónico de un poder judicial absolutista e inquisitorial carente de cualquier elemento eficaz de control y fiscalización de la actuación de jueces y abogados. Así de una dictadura –infierno de injusticias–, los españoles pasamos en un santiamén al jardín–paraíso de la justicia en la tierra. Y de unos jueces verdugos del régimen franquista se pasó de inmediato a un régimen difuso con los mismos jueces autoritarios caracterizados ahora de querubines angelicales de la justicia; tutores absolutos del artículo 24 de la Constitución Española y garantistas racionalistas del derecho a la tutela judicial efectiva de los «justiciables». Eunucos imparciales de la Ley, sin voluntad propia. ¡Todo un milagro genético de los padres de la constitución del 78!

Sin embargo el milagro real de esta transición consistió en el acomodamiento consuetudinario de los justiciables a un autoritarismo judicial incrustado en vena de la cultura popular. Los Españoles mantuvimos la inercia del sometimiento a la típica «justicia de robagallinas» de los juzgados del régimen del dictador. ¡Pleitos tengas y los ganes! exclamaba con gran sabiduría el gitano que creía tan poco en sus derechos fundamentales como el juez que lo “ajusticiaba”.

El Estado Monárquico de Conveniencia

Durante 40 años la lógica jurídica de la dictadura fue evolucionando su ordenamiento y una vez eliminada la resistencia de los vencidos, jueces y catedráticos del régimen dieron forma a la lógica de los vencedores como sujetos prioritarios de derechos y libertades frente a la población sometida considerada como justiciables de obligaciones extensas y derechos discutibles.

Con la transición del 78 nace, pues, el Estado Monárquico de Conveniencia como instrumento jurídico de moderación del nuevo orden social emergente. El mantra oficial que se repite por doquier es que España se ha convertido de la noche a la mañana en un perfecto “Estado Democrático de Derecho” donde se abre camino el moderno concepto del “Estado del Bienestar”. Toda una utopía de burbujas y playa del pragmatismo felipista con fecha de caducidad. La moderación de la transición consiste esencialmente en preservar mediante el poder judicial los derechos y libertades de los poderes fácticos de la oligarquía rentista, empresarial y bancaria frente a los derechos y libertades de los justiciables que los invocasen frente a los poderes fácticos consolidados. El último ejemplo lo conforma el caso de las cláusulas suelo.

Así la «justicia robagallinas» califica un ordenamiento centrado en los clásicos delitos primarios de inmediatez contundente; robo, hurto, asesinato, etc. Ordenamiento donde, sin embargo, los territorios pantanosos crecen en profundidad y extensión conforme los supuestos delictivos se complican con actuaciones más complejas y menos inmediatas. Y es en estos territorios donde la figura del juez no especializado –técnicamente ignorante–, falto de recursos y sujeto a una productividad agobiante se acomoda y consolida el «Estado de Conveniencia».

El alucinógeno del Tribunal Supremo y los ingenuos patitos de feria

Aparentemente el recorrido procesal de un litigio se corona con el Tribunal Supremo donde los justiciables con recursos económicos pueden acudir en última instancia para los casos de «infracción procesal» y «casación», dos vías muy limitadas a los tecnicismos procesales y que convergen en la protección de la norma jurídica (nomofilaxis). Esta es la trampa del justiciable ingenuo toda vez que el Tribunal Supremo no es el supremo de los tribunales, sino una instancia técnica reservada a las disquisiciones entre jueces y abogados sobre la aplicación técnica del ordenamiento.

El Tribunal Supremo conforma todo un potente alucinógeno jurídico para la ciudadanía, donde todo justiciable representa la pantomima del atrezzo del litigio originario. Litigio que sirve, a su vez, de justificación para la presentación del recurso en torno a un ordenamiento supuestamente mal aplicado. Todo un “teatro” engañabobos para justiciables ingenuos que acuden al TS con aspiraciones de justicia. Y toda una costosa terapia para descontentos que da pingues beneficios a los despachos de abogados de esos clientes perdedores.

¿Cómo puede errar un artillero del siglo XV disparando su bala de cañón a un castillo situado a 10 metros de distancia?... Es obvio que muy difícilmente. Pues esto es lo que explica la altísima frecuencia de inadmisiones y desestimaciones de los recursos que anualmente se presentan ante el Tribunal Supremo. Es muy difícil comprender que a pesar de esta estadística persistente durante 4 décadas el Consejo General del Poder Judicial no hace nada –¡Nada!–, ni para mejorar la formación de los abogados, ni para evitar el sangrado económico de los justiciables. Resulta, pues, clamorosamente paradójico que durante más de 40 años de Poder Judicial en el régimen democrático, el propio Consejo General del Poder Judicial desprecie tan manifiestamente a la ciudadanía española ignorando sistemáticamente el art. 24 de la Constitución Española y las estadísticas tan distopicas de la justicia española.

El epicentro de la prevaricación judicial

Sin embargo el epicentro del engaño procesal de la Constitución del 78 se encuentra escondido en la segunda instancia donde las Audiencias Provinciales se convierten en el verdadero teatro de operaciones de la prevaricación judicial. La realidad muestra que las Audiencias Provinciales son el verdadero Tribunal Supremo del Estado de Conveniencia español toda vez que prevaricar en la primera instancia es una empresa de corto recorrido, mientras que la prevaricación judicial en la segunda instancia permanece impune en la opacidad de los intersticios del propio sistema procesal.

Hasta la sentencia canónica del Tribunal Supremo STS 2/99 de 15 de octubre, la prevaricación judicial era un tema psiquiátrico inexpugnable basado en la demostración de una intencionalidad perversa del magistrado acusado de prevaricación. Acusar de prevaricación a un magistrado era todo un objetivo suicida claramente imposible ya que el propio ordenamiento blinda de impunidad la actuación prevaricadora. Sin embargo la sentencia del TS de 1999, magistralmente sintetizada posteriormente en el fundamento jurídico cuarto del Auto del TS de 5 de marzo de 2014 (causa especial 20747/2013) previene sobre el concepto de «subterfugio del prevaricador, técnico del derecho, que busca en la desmesura de su discurso velar la antijuridicidad de su comportamiento». 

A partir de ahí se abre un espacio que rechaza la concepción subjetivista del delito de prevaricación enfrentando al profesional del derecho contra el escrutinio de sus propias artes técnicas. Por primera vez la doctrina jurisprudencial deja de lado el discurso decimonónico de las voluntades.

Los jarrones chinos del Código Penal; el 446 y el 447

Esta novedosa doctrina jurisprudencial si bien sienta una base relevante, la misma es, sin duda, débil e suficiente para generar cambio alguno en los hábitos de arbitrariedad autoritaria del poder judicial. Ningún abogado en su sano juicio promovería una querella por prevaricación judicial contra un tribunal de su circunscripción de actividad habitual. Por muy clara que fuese la prevaricación, la característica imprecisión de los art. 446 y 447 del Código Penal Español le previene de que en el más benevolente de los casos cometería un irremediable acto de suicidio profesional.

La realidad diaria de las provincias es que la actividad jurisdiccional española está concebida a imagen y semejanza de un macabro internado de escuela jesuita donde los mismos letrados pasan continuos exámenes ante el mismo tribunal. Visto en perspectiva los tribunales jurisdiccionales provinciales son como un concurso literario de «cuentos» jurídicos donde cada letrado presenta recurrentemente un relato retórico diferente al mismo tribunal que le puntúa durante años y décadas. Acusar, pues, al tribunal de prevaricación es como firmar la propia sentencia de muerte cívica del atrevido e ingenuo letrado.

Ni siquiera en el ámbito de la asistencia jurídica gratuita es posible, al menos en Andalucía, promover un procedimiento de prevaricación judicial contra un tribunal que ha desvalijado a un justiciable mediante una resolución supuestamente injusta adoptada a favor de los intereses económicos de un banco. El abogado del turno de oficio activa de inmediato el art. 32 de la Ley 1/96 y postula ad hoc –de forma arbitraria y antijurídica–, que la pretensión es insostenible, y automáticamente el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) le deniega el derecho al justiciable desposeído. El procedimiento de reconocimiento del derecho es administrativo, pero el TSJA ratifica automáticamente la denegación al pobre del derecho establecido por el art. 119 de la Constitución Española sin siquiera examinar si la resolución administrativa se ajusta debidamente a derecho, o es clamorosamente arbitraria. Hecho que puede ser proyectable igualmente al resto de jurisdicciones de España.

El subterfugio del prevaricador técnico del derecho

¿En qué consiste, pues, el subterfugio del prevaricador técnico del derecho?... Es evidente que una prevaricación detectable en un simple escrutinio nomofilactico de la resolución prevaricadora, sería una torpeza flagrante del «técnico del derecho» que le acarrearía fulminantes consecuencias con el recurso al Tribunal Supremo. Sin embargo la Audiencia Provincial posee una potestad singular señalada en el propio ordenamiento jurídico. Así la propia Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC), en el punto segundo del párrafo XIII de su Exposición de Motivos señala que «la apelación se reafirma como plena revisión jurisdiccional de la resolución apelada».

Revisión que se verifica en dos campos jurídicos; el nomofilactico y el fáctico. Sólo la revisión nomofiláctica es recurrible ante el Tribunal Supremo, mientras que aquello que comúnmente se denomina como «revisión de la valoración de la prueba», no es recurrible ante ninguna instancia procesal toda vez que el art. 469 LEC excluye del recurso extraordinario de infracción procesal la revisión de la base factica y valoración de la prueba efectuada en la segunda instancia.

Tan solo queda el cajón de sastre del art. 24 de la Constitución Española donde cualquier acusación de irracionalidad, error, o arbitrariedad formulada contra un tribunal jurisdiccional se estrella contra el principio de la «literosuficiencia» combinado con el principio decimonónico de la «sana crítica» y la potestad absolutista de la «ponderación» arbitraria del juez. Toda una autovia de alta velocidad donde el juez es la Ley en España.
Así pues, la distorsión modulada de las bases fácticas del litigio mediante un cumplimiento difuso de los deberes jurisdiccionales, combinado con la obstrucción beligerante del ordenamiento jurídico relevante y una conveniente dosis de distorsión de las bases fácticas fijadas por la sentencia apelada, asegura la impunidad de la voluntad judicial. 

Distorsión técnica que se realiza en orden tanto a difuminar la antijuridicidad del comportamiento prevaricador, como en orden a motivar convenientemente la resolución injusta. El prevaricador judicial no es un ignorante del derecho. Todo lo contrario; es un versado técnico que domina el derecho hasta el punto de hacer de la prevaricación judicial una potestad prácticamente impune de la voluntad de los magistrados de las Audiencias Provinciales.

Notas:
(1).- M. Foucault; La verdad y las formas jurídicas. Gedisa 2009.
(2). - Rudolf Ihering ; El fin del Derecho. 1883.
(3).- Ibíd (2)
(4).- La transición española a la democracia desde un punto de vista comparativo. Javier Tusell Gómez. Cuenta y Razón nº 41, 1988, pág. 109 a 120. (Texto en pdf accesible en  https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2047970  , pág. 8.)
(5).- No cabe duda que la dictadura generó una clase emergente en la sociedad española durante sus 40 años de régimen autoritario. Manuel Ramírez, catedrático de derecho político de la Universidad de Zaragoza lo resume así; “ ... durante los años sesenta y comienzos de los setenta, las pautas capitalistas de lo que un día di en llamar el «franquismo tecno-pragmático», originan y sedimentan esa nueva clase social que tenía dos objetivos bien definidos: conservar a ultranza los niveles económicos obtenidos y, lógicamente, alejar cualquier asomo de una nueva contienda en la que «se pudiera perder algo». Reflexiones sobre la transición española a la democracia. Revista de Derecho Político, nº 31. 1990, páginas 9 a 25. (Texto en pdf accesible en  http://revistas.uned.es/index.php/derechopolitico/article/view/8440/8076  , pág. 18).
(6).- Richard Dawkins’ Law Delusion; Ronald SOKOL; 30/12/2015; www.project-syndicate.org

Blog del autor: https://lacalledecordoba21.blogspot.com.es


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes

Israel sent military instructors to Iraqi Kurdistan

Fifty years ago, in the mid-1960s, when the Shah still ruled in Iran, Israel sent military instructors to Iraqi Kurdistan to create the Peshmerga army and distress the Arab countries, especially Iraq, which then lived a offensive of nationalist and revolutionary forces. 



The Mossad sent Colonel Tzuri Sagi as an instructor of Kurdish forces to be deployed in northern Iraq, while organizing several attacks on Saddam Hussein that would be imputed to the Kurdish peshmergas to demonstrate their capability as a "liberation" movement.



In Kurdistan the spy maintained contact with the clan leader, the mullah Mustafa Barzani, father of the current leader of the Regional Government of Erbil. There are numerous photos showing both posing in the mountains of Kurdistan: Other photos show the Zionist agent disguised as a Kurd and in the company of the Pershmergas commanders he was training: For half a century, then, the Barzani have been working for Israel. Even photos of Mustafa Barzani are preserved with Meir Amit, the Mossad's top leader in those years:




Historically the Barzani clan were one of the most important and influential Kurdish tribes, in addition to being some of the initiators and organizations of the Kurdish nationalist. Today, the Regional Government has been in control of the referendum to achieve independence. 

In 2005, Masud Marzani, son of Mustafa, was elected President of the Regional Government with a mandate of eight years, that is to say that he should have discharged his position in 2013, although the Parliament extended to him another two years, two years ago I should have left it. He has not called Parliament precisely to avoid being dismissed. 

His son, Mansur Barzani, heads the security council, so he controls the police and military intelligence services, always on behalf of the Mossad.

His nephew, Nechirvan Barzani, is the Prime Minister of the regional government. He is one of those responsible for allowing jihadists to seize Mosul and the Sinjar region in 2014, inhabited by Yazidis. 

The Barzani took advantage of the retreat of jihadists to expand their territory, but did not allow the Assyrian and Yazidí refugees to return to their former territories, a case of ethnic and religious cleansing . 

Further information: 

- In Iraq, Kurds have been placed under Israel's tutelage 
- Israel wants a Kurdish state independent of Iraq 
- Israel reiterates its support for the right of self-determination of the Kurdish people 
- Israel speaks out in favor of Iraqi Kurdistan
- The multiple branches maintained by the Zionists in Kurdistan 
- The honeymoon between Zionists and Kurds 
- Imperialism agasaja to 'the Kurds'




Òmnium exige al Parlament proclamar la independencia tras la movilización de este martes

Acto de la Taula per la Democràcia en la plaza Universitat de Barcelona

Òmnium exige al Parlament proclamar la independencia tras la movilización de este martes

 BARCELONA, 3 Oct. (EUROPA PRESS) -    El presidente de Òmnium, Jordi Cuixart, ha exigido al Parlament proclamar la independencia "sin más dilación" porque interpreta que es lo que exige la multitud de ciudadanos que han salido a las calles este martes en contra de la actuación policial el 1-O.    En declaraciones a los periodistas en el acto de la Taula per la Democràcia en la plaza Universitat de Barcelona, Cuixart ha destacado la capacidad del pueblo para "parar todo el país".    ...

Leer mas: http://www.europapress.es/catalunya/noticia-omnium-exige-parlament-proclamar-independencia-movilizacion-martes-20171003195727.html

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'We are with you Catalunya' - the revolt in Spain is bigger than the flags and tongue Paul Mason


Two million Catalans braved the threat of a boot in the face police to demand independence. Like it was a modern and cosmopolitan form of nationalism in Scotland and Greece, the first group that tried to build the barricade were the schukids. They linked the crash barriers together through the alley and tied with wire of an inch thick. The next group, young men with scraggly beard and girls hooded expressed contempt wanted to amass the barriers over some bags of cement. While they discussed options, he came a third group, the original structure dismantled and rebuilt as a fascinating 20 feet deep. This was at the Industrial School on Sunday night, a university complex that serves as

the independence referendum in Catalonia . The vote had been illegal by the Spanish State considered, but mandatory by the Catalan government, most of which had been built around a single issue: independence or failure. At this point, images of police violence against peaceful voters, young and old, passed through social networks. Old fell to the ground; women fleeing beaten with batons; a man jumped half a flight of stairs by a fully armored riot police. These images were horrifying in Europe , but the thousands of people working in the school yard did not seem frightened or surprised. Catalan leader calls for mediation with Spain for independence






After the referendum on Scottish independence in 2014 , and the Greek vote to reject austerity in June 2015 , people resisting economic and social order in Europe know that terror tactics frightened by the state are part of the agreement. Although brutal, the actions of the Civil Guard on Sunday were calculated: the selection of riot squads outside areas where casual hatred of the Catalans is abundant; in targeting the elderly and women; and the timely nature of the interventions that people in the barricades thought concentrated in middle - class areas. After the Catalan referendum: what happens next?







There were thousands of riot police on hand, on ships in the harbor. If Madrid had wanted, he could have confiscated all the polls in a matter of minutes, willingly stuck smartphone application that the Catalan authorities used to compare the results with the electoral roll. But Prime Minister Mariano Rajoy wanted to send a subtle message: let the most ardent separatists had their vote and break their heads, scaring the rest of the population to lack of participation, including any wavering. In the six polling stations I visited in the north and east of Barcelona, only one had been closed. Behind the shattered window of community center Joan Fuster

There were two children aged 15 baseball caps, guarding one urn had hidden riot police. But voters were simply moved to other polling stations: the rear end of the queue for the nearest was just yards away. Throughout the day the vote was slow, because websites were being jammed, election officials said. But still it happened. Is why, amid the blows of cane and rubber bullets, two million people were able to issue an accounting vote, with 90% voting Yes to independence. And they voted, it seemed that a modern cosmopolitan nation was born. That is a rare event in the era of globalization, but may not be the last.



People who resist the economic and social order in Europe know that the tactics of terrorism backed by the state are part of the agreement. Photography: Images UPI / Barcroft In the district of El Clot, a suburb of the working class whose pattern of street dense echoes its medieval origins, the tables were so close that line a thousand people waiting to vote snaked around the block while across the street was another line to a different location. In the few meters between the two tails, real democracy was happening.






People stood in the rain and talked in small groups - no hand gestures or raised voices - what to do. This space of the street, with his snuff and occasional smoke marijuana, villages of wet dogs, angry pensioners and council officials requiring all change their phone to airplane mode to reduce traffic to allow the implementation of voting work . If there was consensus was that Catalonia declared independence at dusk, and would have done with Spain.

If such a measure seems illegitimate, it backed by two million potential 5.3 million votes, and in a technically interrupted survey, you have to weigh the amount of democracy against its quality. What I saw in El Clot and other districts corresponds so closely to the original form of Athenian democracy that is worth exploring parallel. The Athenians had equal rights, an equal voice in the assembly, and voted "demes" - small geographical units. They had a popular literacy - in which the language of literature and theater, the economic elite, was understandable for the people. Of course, women were excluded, as slaves, a social apartheid that marred the "ideal".



Catalonia on Sunday saw something like a true democratic participation - and that should make the EU the world and think twice before dismissing everything as a nationalist trick. Riot police prevented people entering school Ramon Llull vote. Photography: Alberto Estevez / EPA Alex, a law student 18 years in the barricade Industrial School, told me that he was not flags, even language: saw a state of Catalan size, free control the Spanish financial elite, as the best way to protect and expand their human rights. "Human Drets, human drets" - that phrase heard whizzing through dozens of conversations.





Given the fascist police response and Rajoy incendiary statement that the police had acted "serenely", you can see the point of the Catalans. Walking peacefully on the streets for hours and creating in their own communities a true democracy of coexistence, tolerance and pacifism, showed that the quality of its democratic culture was much higher than that of Franco Franco and types of Opus Dei pulling the ropes in Madrid.

But still they face the same problem as the Athenians; while ancient Athens had slaves and marginalized women, the Catalans have a million foreign residents who can not vote. There are tens of thousands of people in Catalonia who do not speak Catalan by choice; including 10% of those over 75 who say they can not understand. In addition, there are a million non-Spanish residents, ranging from vendors African items at the corners to language students from places as diverse as Japan and Wales, hanging banners from their residences declaring: "We are with you Catalunya" . Although an increasing number of foreigners understand Catalan, they are a minority.

If the Catalan claim of self-determination rested in language, folklore, Sardana dancing ability, it would be wrong rooted in the reality of the XXI century. large and successful cities like Barcelona are always open; we must always allow Spanish speakers and foreigners live, work and settle here - and have full participation in the system of government.

But Catalan nationalism has made a sustained attempt to reconcile with the globalist and cosmopolitan ideologies of modern Europe. Was Montserrat Guibernau, visiting professor at the University Pompeu Fabra of Barcelona and one of the leading academic authorities of nationalism of the century, who coined the term "cosmopolitan nationalism": a sentiment echoed in the last big rally before the vote in Plaça de Catalunya on Friday night, when migrants and refugees were invited to the stage to join a procession of "typical" members of Catalan society.

If Catalonia declares its independence this week, or sets a clear timetable for it, the success of the whole project will depend on its ability to embody cosmopolitanism, which in turn depends on whether the generation that built the barricade can print their values in the nationalism of their elders. Plays video 0:48 Spanish Prime Minister opens talks with Catalan separatists - video

Scottish, Greek and Catalan revolts were driven in part by the failure of the economic model. In 2014, 45% of Scots believed they could better protect their rights, culture and economic future without Westminster; in 2015 62% of Greeks voted to defy economic logic of the euro zone; now two million Catalans have faced the threat of a police boot in the face to demand independence within the EU and the Eurozone.

This creates both challenges ahead for Britain and the EU. The SNP, Plaid Cymru and Sinn Fein sent observers invited by the Catalan government, like the Liberal Democrats, whose leader Vince Cable condemned the repression. Eoin Ó Broin, Irish Sinn Fein MP, criticized the silence of the EU : "Nobody expected to comment on the content of the referendum , " he said. "But there is a real shock here in the absence of condemning the denial of the right to vote first, and police brutality and use of digital methods to disrupt the voting. I'm surprised that nobody in Brussels believe this was unacceptable. "

Sinn Fein's presence and its strong support for the Catalans is not academic. Anglo-Irish agreement includes the promise of a referendum on unity throughout Ireland. In the mid-2020s it is likely that voters antiunion become the demographic majority in Northern Ireland.

The claim of self - determination of Catalonia is strong - and should have been tested in a legal referendum. Instead, the whole crisis has been driven by the Madrid attack to autonomy, driven by the need to impose austerity during Eurocrisis. It is tragic to see the European centrism, which once understood the principle of self - determination, willing to dilute meet the EU standards and economic rationality and diplomatic engagement with mendacious political and Rajoy. Because progressive nationalism is not going.


From George Square in Glasgow, to Syntagma Square in Athens, there was always a Catalan flag waving above the crowd. I never understood until now that those flags were an essential part of the story. Narratives "break" of modern Europe, whether they are moving away from nation states, such as coins, in the areas of free movement or the EU itself, are based on a central fact: the current solution does not work .

'Estamos con ustedes Catalunya' - la revuelta en España es más grande que las banderas y la lengua Paul Mason


Dos millones de catalanes desafiaron la amenaza de una bota de policía en la cara para exigir independencia. Al igual que con Escocia y Grecia, se trataba de una forma moderna y cosmopolita de nacionalismo


EL primer grupo que intentó construir la barricada fueron los schukids. Vincularon las barreras de choque juntas a través del callejón y las ataron con un cable de una pulgada de grosor. El siguiente grupo, hombres jóvenes con barba rala y chicas con capucha, expresaron desprecio: querían amontonar las barreras encima de unas bolsas de cemento. Mientras discutieron las opciones, llegó un tercer grupo, desmanteló la estructura original y la reconstruyó como una fascina de 20 pies de profundidad.

Éste fue en la Escuela Industrial el domingo por la noche, un complejo universitario que sirve como el referéndum de independencia de Cataluña . La votación había sido considerada ilegal por el Estado español, pero obligatoria por el gobierno catalán, cuya mayoría se había construido en torno a un solo tema: la independencia o el fracaso.


A estas alturas, las imágenes de la violencia policial contra los votantes pacíficos, viejos y jóvenes, pasaban a través de las redes sociales. Los viejos tiraron al suelo; mujeres que huían golpeadas con bastones; un hombre saltó por la mitad de un tramo de escaleras por un policía antidisturbios completamente blindado. Estas imágenes eran horripilantes en Europa, pero los miles de personas que trabajaban en el patio de la escuela no parecían asustadas ni sorprendidas.



Líder catalán pide mediación con España por independencia

Después del referéndum sobre la independencia de Escocia en 2014 , y el voto griego para rechazar la austeridad en junio de 2015 , las personas que resisten el orden económico y social en Europa saben que las tácticas de terror asustadas por el Estado son parte del acuerdo.

Aunque brutales, se calculaban las acciones de la Guardia Civil del domingo: en la selección de escuadrones antidisturbios de zonas exteriores, donde el odio casual de los catalanes es abundante; en la orientación de los ancianos y las mujeres; y en la naturaleza puntual de las intervenciones, que la gente en las barricadas pensamiento se concentraba en las zonas de clase media.



Después del referéndum catalán: ¿qué pasa después?

Había miles de policías antidisturbios a la mano, en barcos en el puerto. Si Madrid hubiera querido, podría haber confiscado todas las urnas en cuestión de minutos y, de buena gana, atascado la aplicación de smartphone que las autoridades catalanas utilizaban para comparar los resultados con el padrón electoral. Pero el primer ministro Mariano Rajoy quería enviar un mensaje más sutil: dejar que los separatistas más fervientes tuvieran su voto y rompieran sus cabezas, asustando al resto de la población a la falta de participación, incluyendo a cualquier vacilante.

En los seis centros de votación que visité en el norte y el este de Barcelona, ​​sólo uno había sido cerrado. Detrás de la ventana destrozada del centro comunitario Joan Fuster había dos niños de 15 años con gorras de béisbol, custodiando una sola urna que habían ocultado a la policía antidisturbios. Pero los votantes se habían trasladado simplemente a otras mesas de votación: el extremo trasero de la cola para el más cercano estaba apenas yardas lejos.

Durante todo el día la votación fue lenta, porque los sitios web estaban siendo atascados, dijeron funcionarios electorales. Pero aún así sucedió. Es por eso que, en medio de las bofetadas de bastón y las balas de goma, dos millones de personas lograron emitir un voto contable, con el 90% votando Sí a la independencia. Y como votaron, me parecía que una nación cosmopolita moderna estaba naciendo. Ese es un evento raro en la era de la globalización, pero puede que no sea el último.

Las personas que resisten el orden económico y social en Europa saben que las tácticas de terrorismo respaldadas por el Estado son parte del acuerdo. Fotografía: Imágenes de UPI / Barcroft




En el barrio de El Clot, un suburbio de la clase obrera cuyo patrón de calle denso hace eco de sus orígenes medievales, las mesas estaban tan cerca que una línea de mil personas esperando votar serpenteaba alrededor de la cuadra mientras que al otro lado de la calle había otra línea para un lugar diferente. En los pocos metros entre las dos colas, la democracia real estaba sucediendo.

La gente se paraba bajo la lluvia y hablaba en pequeños grupos - sin gestos de mano o voces elevadas - sobre qué hacer. Este espacio de la calle, con su tabaco y los humos ocasionales de marihuana, poblados de perros mojados, jubilados iracundos y funcionarios del consejo que exigen que todos cambien sus teléfonos a modo de avión para reducir el tráfico para permitir que la aplicación de votación funcione. Si había consenso, era que Cataluña declarase la independencia al anochecer, y lo hubiera hecho con España.

Si tal medida parece ilegítima, respaldada por dos millones de un potencial de 5,3 millones de votos, y en una encuesta técnicamente interrumpida, hay que sopesar la cantidad de democracia en contra de su calidad. Lo que vi en El Clot y en los otros distritos corresponde tan estrechamente a la forma original de democracia ateniense que vale la pena explorar el paralelo.

Los atenienses tenían iguales derechos, una voz igual en la asamblea, y votaron en "demes" - pequeñas unidades geográficas. Poseían una alfabetización popular - en la que el lenguaje de la literatura y el teatro, de la élite económica, era comprensible para el pueblo. Por supuesto, las mujeres fueron excluidas, al igual que los esclavos, un apartheid social que empañó el "ideal".

En Cataluña el domingo vi algo así como una verdadera participación democrática - y eso debería hacer que el mundo y la UE piensen dos veces antes de descartar todo como un truco nacionalista.

La policía antidisturbios evita que las personas que ingresan a la escuela Ramon Llull voten. Fotografía: Alberto Estevez / EPA

Alex, un estudiante de derecho de 18 años en la barricada de la Escola Industrial, me dijo que para él no se trataba de banderas, ni siquiera de lenguaje: veía un estado de tamaño catalán, libre de control por la élite financiera española , como la mejor manera de proteger y ampliar sus derechos humanos. "Drets humanos, drets humanos" - oí esa frase zumbando a través de decenas de conversaciones.

Dada la respuesta fascista de la policía y la afirmación incendiaria de Rajoy de que la policía había actuado "serenamente", se puede ver el punto de los catalanes. Al caminar pacíficamente en las calles durante horas y creando en sus propias comunidades una verdadera democracia de convivencia, tolerancia y pacifismo, mostraron que la calidad de su cultura democrática era mucho mayor que la del franquismo franquista y los tipos del Opus Dei que tiran de las cuerdas en Madrid.

Pero todavía se enfrentan al mismo problema que los atenienses; mientras que Atenas antigua tenía esclavos y mujeres marginadas, los catalanes tienen un millón de residentes extranjeros que no pueden votar. Hay decenas de miles de personas en Cataluña que no hablan catalán por elección; incluyendo el 10% de los mayores de 75 años que dicen que no pueden entenderlo. Además, hay un millón de residentes no españoles, que van desde los vendedores de artículos africanos en las esquinas hasta los estudiantes de idiomas, de lugares tan diversos como Japón y Gales, que colgaban pancartas de sus residencias declarando: "Estamos con usted Catalunya ". Aunque un creciente número de extranjeros entienden el catalán, son una minoría.

Si la reivindicación catalana de la autodeterminación descansaba en el lenguaje, el folclore, la habilidad para bailar la Sardana, estaría mal enraizada en la realidad del siglo XXI. Ciudades grandes y exitosas como Barcelona siempre están abiertas; siempre habrá que permitir que los hispanohablantes y los extranjeros vivan, trabajen y se establezcan aquí - y que tengan una participación plena en el sistema de gobierno.

Pero el nacionalismo catalán ha hecho un intento sostenido de reconciliarse con las ideologías globalistas y cosmopolitas de la Europa moderna. Fue Montserrat Guibernau, profesor visitante de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y una de las principales autoridades académicas del nacionalismo del siglo XXI, que acuñó el término "nacionalismo cosmopolita": un sentimiento que se hizo eco en la última gran manifestación antes de la votación, en Plaça de Catalunya el viernes por la noche, cuando los migrantes y los refugiados fueron invitados al escenario para unirse a una procesión de miembros "típicos" de la sociedad catalana.

Si Cataluña declara su independencia esta semana, o establece un calendario claro para ella, el éxito de todo el proyecto dependerá de su capacidad para encarnar el cosmopolitismo, lo que a su vez dependerá de si la generación que construyó la barricada puede imprimir sus valores en el nacionalismo de sus mayores.




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0:48 Primer ministro español abre conversaciones con separatistas catalanes - video

Las revueltas escocesas, griegas y catalanas fueron impulsadas en parte por el fracaso del modelo económico. En 2014, el 45% de los escoceses creían que podían proteger mejor sus derechos, cultura y futuro económico sin Westminster; en 2015 62% de los griegos votaron para desafiar la lógica económica de la zona euro; ahora dos millones de catalanes han enfrentado la amenaza de una bota de la policía en la cara para exigir la independencia dentro de la UE y la Eurozona.

Esto crea desafíos futuros tanto para Gran Bretaña como para la UE. El SNP, Plaid Cymru y Sinn Féin enviaron observadores, invitados por el gobierno catalán, al igual que los liberales demócratas, cuyo líder Vince Cable condenó la represión. Eoin Ó Broin, parlamentario irlandés del Sinn Féin, criticó el silencio de la UE : "Nadie esperaba que comentaran sobre el contenido del referéndum", me dijo. "Pero hay un choque real aquí en la ausencia de la condena de la negación del derecho a tener el voto en primer lugar, y la brutalidad de la policía y el uso de métodos digitales para interrumpir la votación. Me sorprende que nadie en Bruselas creyera que esto fuera inaceptable ".

La presencia del Sinn Féin y su fuerte apoyo a los catalanes no es académico. El acuerdo anglo-irlandés incluye la promesa de un referéndum sobre la unidad en toda Irlanda. A mediados de los años 2020 es probable que los votantes antisindicalistas se conviertan en la mayoría demográfica en Irlanda del Norte.

La pretensión de autodeterminación de Cataluña es fuerte - y debería haber sido probada en un referéndum legal. En su lugar, toda la crisis ha estado impulsada por el ataque de Madrid a la autonomía, impulsado por la necesidad de imponer austeridad durante la Eurocrisis.





Es trágico ver el centrismo europeo, que una vez comprendió el principio de la autodeterminación, dispuesto a diluirlo frente a las normas de la UE y la racionalidad económica, y el compromiso diplomático con un político mendaz como Rajoy. Porque el nacionalismo progresista no se va.


Desde George Square, en Glasgow, hasta la plaza Syntagma, en Atenas, siempre había una bandera catalana ondeando por encima de la multitud. Nunca entendí hasta ahora que esas banderas eran una parte esencial de la historia. Las narrativas de "ruptura" de la Europa moderna, tanto si se están alejando de los Estados nacionales, como de las monedas, de las zonas de libre circulación o de la propia UE, se basan en un hecho central: la solución actual no funciona.

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