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25 de septiembre de 2020

Mueren 352 adolescentes europeas tras vacunarse con Gardasil y Cervarix


Número 198 - Noviembre 2016

Tiempo de lectura: 26 minutos
Nuestra revista lleva nueve años -desde 2007- alertando de los peligros e ineficacia de las vacunas que se supone protegen del virus del papiloma humano –Gardasil y Cervarix– denunciando además la agresiva campaña de marketing que se montó para hacer con ellas masivas campañas de vacunación, cómo se habían ocultado datos sobre sus graves efectos secundarios e, incluso, cómo se utilizó a adolescentes como cobayas humanas sin que lo supieran. Pues bien, en 2015 se habían reportado ya solo en la Unión Europea más de 45.000 casos de reacciones adversas -y más de 40.000 en Estados Unidos- habiendo fallecido solo en el viejo continente 352 jóvenes. Un auténtico escándalo que no merece ni una sola línea en los grandes medios de comunicación. Hemos hablado de ello con Alicia Capilla Lanagrán, presidenta de la Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma, entidad que sigue siendo ninguneada por nuestras administraciones sanitarias.
Mueren 352 adolescentes europeas tras vacunarse con Gardasil y Cervarix
La Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma (AAVP) es una asociación sin ánimo de lucro creada en julio de 2009 para orientar, asistir y ayudar a quienes han sufrido efectos adversos tras recibir la vacuna del papiloma humano (VPH), exigir que se reconozcan oficialmente tales efectos y aportar información sobre sus peligros a quienes estén considerando la posibilidad de ponérsela. Y, por supuesto, exigir que a las personas afectadas -número que por desgracia aumenta cada día- se les de una atención sanitaria adecuada. Pues bien, hemos hablado de todo ello con una de las impulsoras de la asociación y actual presidenta, Alicia Capilla Lanagrán, quien vivió un auténtico infierno cuando vio cómo su hija, una niña sana sin problemas de salud, empezó a sufrir graves síntomas inmediatamente después de ser vacunada.
-Tenemos entendido que su hija empezó a tener problemas tras recibir la segunda dosis de la vacuna del papiloma humano en un centro de salud. ¿Qué sucedió?
-Pues que a los 15 minutos comenzó a marearse y a sufrir movimientos tónico-clónicos que los facultativos no pudieron controlar por lo que fue trasladada en ambulancia al hospital Clínico de Valencia por el SAMU -el Servicio de Atención Médica de Urgencia español- ingresando esa misma noche en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos. Y ya esa misma madrugada decidieron intubarla porque había sufrido una apnea hablándonos además de una posible encefalitis como consecuencia de la cual podía fallecer. Lo que no podíamos sospechar en ese momento es que nuestra hija permanecería en la UCI ¡42 días!
-¿Qué les dijeron los médicos el ver su estado?
-Los médicos no sabían lo que estaba ocurriendo y propusieron diversas posibilidades diagnósticas, todas ellas centradas en posibles causas autoinmunes o tóxicas. Así empezaría lo que se convirtió en un auténtico calvario en el que mi hija debió ser intubada cuatro veces. Lo cierto sin embargo es que apenas dos días después ingresó una joven con la misma sintomatología y resulta que también acababa de recibir la segunda dosis de la misma vacuna. Con lo que se reafirmó nuestra convicción de que sufría una reacción adversa a ella. De hecho luego supimos que un facultativo había pedido discreción a los padres de la otra joven al informarles del caso de nuestra hija.
-¿Qué hicieron ustedes entonces?
-Ante la gravedad de la situación mi marido y yo indagamos si en otros países había casos parecidos porque según nuestras autoridades sanitarias se trataba de casos únicos excepcionales y, para nuestro asombro, vimos que no era cierto en absoluto, que en los informes del Sistema de Notificaciones de Reacciones Adversas (VAERS) de Estados Unidos había muchas notificaciones, 500 de ellas sobre convulsiones. Nos reunimos entonces con el Consejero de Sanidad de la comunidad valenciana, Manuel Cervera Taulet, que nos ofreció solicitar tantas opiniones médicas y ayuda como fueran necesarias pero todo se quedó en meras promesas que nunca cumplió. Lo único que conseguimos es que la Consejería de Sanidad nos entregara dos cartas certificando la relación causal-temporal entre los síntomas de las niñas y la administración de la vacuna y se constatara en ella que no tenían enfermedades previas, que estaban sanas antes de recibir la vacuna.
-Pues no es eso lo que se le transmitió a la opinión pública…
-No. Es más, a partir del 15 de marzo de 2008 cambiaron drásticamente el diagnostico y nos dijeron que tanto mi hija como la otra niña debían estar ¡somatizando problemas psicoemocionales! Me parece inaudito que en pleno siglo XXI se utilice ese sambenito como argumento científico. Es más, los muy hipócritas, cuando luego se incluyeron los síntomas que sufrieron las niñas en la propia ficha técnica del medicamento, advirtieron de ello en las campañas posteriores de vacunación. Sin que su bellaquería les produjera el más mínimo sonrojo.
-Una falta de ética evidente…
-En efecto. Y sin escrúpulo alguno elaboraron un documento lleno de contradicciones para exculpar la actuación de “los equipos médicos” intentando zanjar así “el asunto” sin tener que verse en la tesitura de explicar a los ciudadanos que se habían equivocado. Intentando al tiempo silenciar las voces de los muchos médicos que ya empezaban a manifestar sus reticencias respecto a la conveniencia de administrar la vacuna a las niñas, reticencias con las que ponían en serio peligro la pervivencia de lo que se había previsto como un fructífero negocio.
Era evidente que teorías como la de la “psicogenia masiva” o la de la “enfermedad latente” que tan oportunamente se habían sacado de la manga no terminaban de cuajar en un colectivo científicamente formado. Sin embargo una serie de conferencias auspiciadas por el propio laboratorio al amparo de las más altas instituciones y la denominada “rumorología médica” hábilmente utilizada hicieron el resto.
Al principio los primeros casos -los de Valencia- parecían ser únicos en el mundo pero tanto el Consejero de Sanidad, Manuel Cervera, como el Secretario de Sanidad del ministerio, José Martínez Olmos, reconocían que la vacuna era la causa; sin embargo, por arte de magia, enseguida se pasó del reconocimiento explícito a la negación absoluta. Y es que no se trataba de «casos únicos» y lo sabían. Bastaba consultar las notificaciones que se habían cursado tanto en nuestro país como en otros -informes VAERS– antes de los casos de Valencia.
En el porqué de esta gran mentira y en la constatación de que no tenían intención alguna de reconocer algo tan simple como que el medicamento provoca efectos adversos está de hecho el origen de nuestra asociación.
-¿Y en estos momentos cuál es la situación de la vacuna en España?
-No ha variado. En febrero de 2007 se acordó recomendar la vacunación sistemática de todas las niñas de entre 11 y 14 años, propuesta que asumió en septiembre la Comisión de Salud Pública y en octubre el Consejo Interterritorial de Salud pero luego cada comunidad autónoma implantó su propio programa en función de su particular logística. La estrategia y la edad de vacunación fueron pues ya distintas. La mayor parte eligió iniciar la vacunación a los 14 años, otras a los 13, tres a los 12 y una a los 11. Y mientras unas optaron porque la vacunación se realizase en los centros de salud otras la incluyeron en el programa de vacunación escolar.
-¿Dándose ya información adecuada sobre los riesgos?
-No tengo conocimiento de que en España haya un documento en el que se informe a los ciudadanos de las recomendaciones que se deben seguir para la vacunación de la vacuna del papiloma humano. En Estados Unidos la Asociación de Pediatría sí ofrece una serie de recomendaciones pero en España, en el mejor de los casos, se envía una carta a los padres con escasa información en la que no se explican  adecuadamente sus potenciales efectos adversos. Por eso desde nuestra asociación recomendamos a los padres que se lean las fichas técnicas de las vacunas a fin de poder tomar una decisión informada, que conozcan las indicaciones y precauciones que se deben tener en cuenta antes y las reacciones adversas ya identificadas, tanto las detectadas en ensayos clínicos como a través de notificaciones. El problema es que tanto para la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) como para la Agencia Europea del Medicamento (EMA) el balance beneficio-riesgo de estas vacunas se sigue considerando positivo.
-¿A pesar de la enorme cantidad de notificaciones?
-Así es. Obvian el elevado número de notificaciones sobre sospechas de reacciones adversas de sus propias bases de datos -la mayoría de las cuales las comunican profesionales sanitarios- y obvian que éstas son mínimas porque los ciudadanos desconocen que existe este método y la mayoría de los médicos no aceptan relacionar las reacciones adversas que ven en muchas niñas tras ponerles la vacuna porque les han convencido de que es prácticamente inocua. Y me parece intolerable que se ignore lo que está pasando cuando el 43% de las notificaciones de sospechas de reacciones adversas por la vacuna son de carácter grave.
Es más, las reacciones adversas a la vacuna del papiloma humano son más frecuentes que en el resto de las vacunas. Un estudio llevado a cabo en la comunidad valenciana demostró que los efectos adversos notificados a las autoridades tenían una incidencia aproximada del 1 por 1.000, cantidad diez veces superior a la de otras vacunas administradas a jóvenes de la misma edad. Además el 32% de las reacciones adversas se clasificaron como graves.
-¿Qué efectos provoca?
-Bueno, éste ha sido y sigue siendo uno de nuestros caballos de batalla: el reconocimiento de los efectos adversos. Aún apareciendo nada más recibirse las vacunas y estando descritos en la ficha técnica muchos médicos y las autoridades se han negado durante años -y siguen haciéndolo aún- a reconocer la relación causal. Es paradójico y lamentable ya que por eso muchas familias han tenido que recurrir a la justicia a fin de que se reconozca el daño provocado. Hoy sabemos que la mayor parte de los efectos adversos producen patologías neurológicas.
-¿Con qué síntomas?
-En 2009 nuestra asociación realizó una relación de los afectos adversos sufridos por las 19 jóvenes a cuyos padres representamos y constatamos que los más comunes eran cansancio, dolor de cabeza, dolores articulares, pérdida de fuerza, mareos, debilidad en las piernas, vértigos, visión borrosa, angustia, pérdida de equilibrio, adormecimiento en manos y rodillas, dolores en el pecho, irregularidades menstruales, imposibilidad para andar y pérdida de conocimiento. Y luego, en la base de datos de la Agencia Europea del Medicamento, comprobamos que los efectos adversos notificados son similares. Llamando poderosamente la atención el elevado número de casos que acabaron en patologías neurológicas y muerte. Es pues indignante que haya aún médicos, enfermeras y autoridades que sigan diciendo que los graves problemas que sufren miles de niñas sanas tras ser vacunadas son simples «casualidades», que la vacuna no tiene nada que ver y que se deben a problemas psicológicos que las niñas somatizan.
-En suma, toman a los ciudadanos por imbéciles; solo que no les falta razón porque la mayoría de los padres siguen admitiendo que les pongan esa vacuna a sus hijas a pesar de la gran cantidad de niñas que han enfermado por su causa. Y hablando de cantidades, ¿dispone su asociación de cifras concretas sobre el número actual de afectadas?
-A pesar de la infranotificación las cifras en Europa son alarmantes. Según la propia Agencia Europea del Medicamento en julio de 2015 se habían registrado ya 45.222 notificaciones de sospechas de reacciones adversas siendo éstas las cinco primeras:
1) Enfermedades del sistema nervioso.
2) Desordenes generales y problemas en el lugar de administración.
3) Enfermedades músculo-esqueléticas y trastornos del tejido conectivo.
4) Enfermedades gastrointestinales.
5) Lesiones traumáticas, intoxicaciones y complicaciones de procedimientos terapéuticos.
-¿Y en España concretamente?
-La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios ha recibido ya 3.266 notificaciones con una media de 3 reacciones por caso; el 43% de carácter grave. Y se considera grave toda situación que exige la hospitalización o su prolongación, provoca una discapacidad o invalidez significativa y/o persistente, pone en peligro la vida o lleva a la muerte. Considerándose asimismo graves las sospechas de reacción adversa que se consideren importantes desde el punto de vista médico aunque no se den los criterios anteriores. En cuanto a las muertes se han admitido 5.
-¿Cuántas dosis de la vacuna se han puesto en nuestro país?
-Según la agencia española 5.802.450.
-Eso explica que las autoridades consideren que la vacuna tiene un coste-beneficio «asumible» -que se lo digan sin embargo a los padres cuyas hijas hoy están gravemente enfermas- si se asume que la misma es eficaz pero ¡es que no está demostrada su supuesta eficacia! Quien afirma lo contrario, miente. El problema de las vacunas en general, incluida ésta, es que las reacciones que provoca no son siempre inmediatas…
-Efectivamente; pueden aparecer después de varios meses. En la asociación contamos con el caso de una niña que desarrolló una enfermedad autoinmune y murió cinco meses después. Y otras dos han sido diagnosticadas de fallo ovárico precoz, patología que obviamente no se produce inmediatamente después de la vacunación.
Mire, quien a día de hoy siga sosteniendo que esta vacuna no produce efectos adversos es un irresponsable y falta a la verdad.
-Hablemos de las iniciativas que la asociación ha llevado a cabo en estos años. ¿Pude decirnos con qué organismos se han reunido, qué peticiones han hecho y cuál ha sido la respuesta en cada caso?
-Aunque llevamos desde 2009 trasladando a las autoridades sanitarias nuestras preocupaciones se nos ignora como colectivo a pesar de que nuestra lucha ha sido intensa, tanto a nivel nacional como internacional. Ya en julio de ese año solicitamos una moratoria de la vacuna presentando el 23 de diciembre en el Ministerio de Sanidad y Consumo más de 9.500 firmas de personas que solicitaban la adecuada atención sanitaria de nuestras hijas y otras afectadas así como el reconocimiento expreso de los efectos adversos de la vacuna. Lamentablemente el ministerio ni se dignó a responder.
El 9 de octubre de 2012, dimos una rueda de prensa para dar a conocer un manifiesto en el que pedíamos a las autoridades la retirada de la vacuna tras la muerte de una joven asturiana a la que se le había inoculado… y tampoco se nos hizo el más mínimo caso. Un año después, el 6 de septiembre de 2013, informamos a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios de que el Ministerio de Salud de Japón había acordado dejar de recomendar las vacunas contra el virus del papiloma humano y apenas dos días más tarde nos contestaron diciendo que habían estado en contacto con las autoridades japonesas y que si sus investigaciones cuestionaban el balance beneficio/riesgo de las vacunas se actuaría en consecuencia.
Además nos hemos reunido dos veces en el ministerio con técnicos que se deshicieron en compromisos que nunca cumplieron. También impulsamos una iniciativa firmada por el Dr. Carlos Álvarez Dardet, Catedrático de Salud Pública, para solicitar al ministerio nuevamente su exclusión del calendario vacunal y ya hemos recogido 37.000 firmas. Y el pasado 19 de mayo nos reunimos con la Consejería de Sanidad de la comunidad valenciana, encuentro que valoramos positivamente por los compromisos acordados con el nuevo equipo de gobierno.
Cabe añadir que el pasado 31 de marzo se estrenó en Barcelona el documental PAPIL.LOMA!! Les dones hem de decidir, trabajo de investigación que ha contado con la colaboración de profesionales de la salud, investigadores, activistas de salud pública, asociaciones de madres y padres, asociaciones de afectadas y responsables de instituciones públicas de salud con el objetivo de aportar una reflexión crítica y la ciudadanía tenga elementos de juicio para decidir. Se pretende concienciar a los ciudadanos del derecho que tienen a la información, derecho que ha sido vulnerado.
-¿Y han hecho gestiones o acciones reivindicativas a nivel europeo?
-Por supuesto. El 16 de septiembre de 2015 tres asociaciones europeas de víctimas de la vacuna fuimos recibidas por los representantes de la Agencia Europea del Medicamento porque el Comité para la Evaluación de Riesgos en Farmacovigilancia Europeo (PRAC) estaba investigando a petición de las autoridades sanitarias danesas dos graves reacciones adversas a la vacuna: el Síndrome de Dolor Regional Complejo (CRPS) y el Síndrome de Taquicardia Postural Ortostática (POTS). Y en ella solicitamos que se aplicase el Principio de Precaución y se paralizase la vacunación hasta que se analicen con rigor científico sus efectos adversos, las muertes que ha provocado y si el balance beneficio/riesgo es realmente favorable. No sirvió de nada. El PRAC emitió una nota alegando lo de siempre, que «los datos disponibles» no apoyan que la vacuna provoque esos dos síndromes.
-Ustedes comenzaron en 2009 pidiendo una moratoria de la vacuna pero en 2012 pasaron a exigir su retirada. ¿A qué se debió el cambio de postura?
-La gota que colmó el vaso fue el fallecimiento en septiembre 2012 de una niña de 13 años en Gijón tras una crisis asmática que sufrió tras recibir la vacuna. Nos pareció absolutamente inaceptable desde cualquier punto de vista. ¿Cómo puede justificarse que alguien sano pueda sufrir graves problemas de salud e incluso morir para prevenir un hipotético cáncer dentro de 30 años? Decidimos pues pedir su retirada del calendario de vacunación, que se ofreciese a los padres información suficiente, clara y adecuada antes de que éstos asumieran vacunar a sus hijas, que se crease un fondo de compensación para las afectadas y que no se extendiese la vacuna a los niños. Mire, es absurdo vacunar dados los peligros que comporta, máxime teniendo en cuenta que se dispone de medidas preventivas, eficaces y seguras como la citología, el preservativo y la educación sexual. Y además de absurdo, caro. Algo inasumible por un sistema sanitario casi en bancarrota.
-¿Han mantenido reuniones con representantes de los partidos políticos «progresistas»?
-En marzo de 2009 hablamos telefónicamente con el entonces Ministro de Sanidad –Bernat Soria– y con el Secretario de Sanidad –José Martínez Olmos -ambos pertenecientes al Partido Socialista Obrero Español (PSOE)-. Y con representantes de Izquierda Unida quienes hicieron varias preguntas sobre la seguridad y eficacia de las vacunas del papiloma humano en el Congreso de los Diputados. Y, más recientemente, con técnicos de la Consejería de Sanidad de la Comunidad Valenciana que, como saben ustedes, está en manos del PSOE y Compromis. Y en cuanto se estabilice un poco la situación política del país queremos trasladar nuestras preocupaciones y propuestas a Ciudadanos y a Unidos Podemos.
-Cuando la entrevistamos a usted en 2010 las cifras del VAERS eran ya dramáticas: 18.000 reacciones adversas y 71 muertes. Entonces su asociación colaboraba con Truth About Gardasil y nos contó que habían recibido presiones y amenazas. ¿Ha cambiado la situación en estos seis años?
-Las cifras, desgraciadamente, han aumentado. El último recuento de la base de datos de VAERS data de julio de 2016 y en él encontramos 45.483 notificaciones de reacciones adversas, 5.814 de las cuales son graves. Siendo 8.451 las jóvenes que no se han recuperado. La Agencia Europea del Medicamento tiene registradas en su base de datos 352 notificaciones que acabaron en muerte. Me sorprendió tanto el número de fallecimientos que al saberlo expresé mi preocupación a los técnicos de la agencia pidiéndoles que se investigara todo esto con el máximo rigor porque es una cifra muy alta.
En cuanto a nuestra asociación cuenta actualmente con un centenar de socios y algunos colaboradores y simpatizantes aunque son muy numerosas las personas que nos han contactado para comunicarnos casos de efectos secundarios.
Y no, no hemos vuelto a recibir amenazas. Además en la actualidad colaboramos con Sanevax, organización creada recientemente por algunas de las personas que trabajaban con Truth About Gardasil.
-¿Han llevado a cabo alguna acción en el terreno judicial?
-El bufete Almodóvar & Jara ha interpuesto doce demandas ante la Audiencia Nacional contra el Sistema Nacional de Farmacovigilancia y contra la Agencia Española del Medicamento y el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad. También están encausados los dos laboratorios comercializadores: Sanofi, Pasteur & Merck Sharp and Dohme (MSD) fabricante de Gardasil y GlaxoSmithKline (GSK) que elabora Cervarix. Solicitamos responsabilidad por incumplimiento de sus labores de farmacovigilancia. Además estamos preparando una demanda civil que estará lista en noviembre.
-¿Diría usted que en otros países europeos implementan políticas distintas de las nuestras?
En general no existen diferencias significativas; lo que sí que es cierto es que países como Dinamarca o Francia realizan estudios de las notificaciones de sus bases de datos con asiduidad y en España no. La falta de transparencia en nuestro país es tal que nuestra asociación ha tenido que solicitar el número de notificaciones ¡durante tres años! cuando se trata de datos que legalmente deberían ser accesibles a cualquier ciudadano.
-¿Y son muchas hoy las reacciones contrarias a la vacuna?
-Ya en otoño de 2007, cuando el Ministerio de Sanidad y Consumo tomó la decisión de incluir la vacuna bajo la cobertura del sistema público, más de diez mil profesionales de la salud y varias asociaciones científicas expresaron su desacuerdo en un manifiesto titulado Razones para una moratoria de la aplicación de la Vacuna del VPH en España, movimiento profesional sin precedentes por su posicionamiento y amplitud que cuestionó la relación entre el coste y la oportunidad de la medida manifestando asimismo serias dudas sobre su capacidad, eficacia y elevado precio. En él se argumentaba además que España es un país de baja frecuencia y mortalidad por cáncer de cuello de útero, que la vacuna no es efectiva contra todos los serotipos cancerígenos -sólo contra el 16 y 18 que en España están presentes únicamente en el 28% de las lesiones precancerosas- y que se desconoce la inmunidad que confiere pues aún no se sabía si serán necesarias dosis de recuerdo. Y pese a ello la vacuna fue promocionada ante la opinión pública como eficaz para prevenir el cáncer de cuello uterino, hipótesis que ni se ha podido demostrar ni se podrá hacer en mucho tiempo porque la enfermedad tarda de 20 a 30 años en desarrollarse.
Es más, una investigadora de la propia vacuna, Diana Harper, denunció y criticó la decisión de la vacunación intensiva en Estados Unidos porque a su juicio tenía carácter «experimental». Vamos, que en realidad se experimenta con personas sin que éstas lo sepan.
Y cada día hay más estudios, organismos y científicos en todo el mundo que sostienen que hay razones para estudiar los efectos adversos con diligencia y responsabilidad. La Academia Nacional de Medicina de Colombia solicitó por ejemplo en 2015 al Ministerio de Salud y Protección Social un cambio en los actuales protocolos de aplicación de la vacuna. Solicitud que fundamentaron en la creciente información nacional e internacional sobre la asociación entre la vacuna y el inicio o agravamiento de diversas enfermedades autoinmunes.
Y el Colegio Americano de Pediatras alertó recientemente sobre ella pidiendo que se respetara el derecho de los padres a decidir si vacunar o no a sus hijas y que se cumpliera con la norma del consentimiento informado. Y es que los pediatras estadounidenses han relacionado Gardasil y Cervarix con un nuevo síndrome denominado Premature Ovarian Failure (POF) o Insuficiencia Ovárica Prematura en niñas y adolescentes vacunadas. Hablamos de menopausias prematuras en las jóvenes inmunizadas y no hay estudios a medio o largo plazo sobre esta enfermedad. En nuestra asociación tenemos de hecho a dos jóvenes diagnosticadas como afectas de este síndrome.
Bueno, pues a pesar de tantas advertencias las agencias reguladoras siguen haciendo oídos sordos.
-¿Como valoran el tratamiento que en los medios de comunicación se ha dado y da al problema de esta vacuna y a la asociación?
-Al principio, cuando los primeros casos de Valencia salieron a la luz, hubo repercusión mediática y empatía con las víctimas y sus familias pero hoy tengo la impresión de que no es así. Ni hay responsabilidad cívica. Algunos nos intentan descalificar diciendo simplemente que somos un irracional grupo “antivacunas” o “antisistema” cuando si eso fuera así no habríamos vacunado a nuestras hijas. Lo que nosotros cuestionamos es la necesidad y seguridad de esta vacuna en concreto y tenemos muy buenas razones para ello. A nuestro juicio no todas las vacunas son iguales ni se pueden meter en el mismo saco. Además si se quiere dar información rigurosa sobre la vacuna que nos ocupa hay que apreciar las diferencias: incluidas las epidemiológicas entre los distintos países. No se pueden comparar las necesidades de algunas naciones subdesarrolladas con las del nuestro donde la probabilidad de sufrir y morir de cáncer de útero es muy baja. Eso sí, entendemos que los sistemas de comercialización y post comercialización de las vacunas deberían ser más rigurosos que los estudios que se realizan para su aprobación en el calendario vacunal.
-En la revista entendemos que no hay vacuna eficaz e inocua alguna y por tanto no se justifica ninguna pero respetamos su parecer; hecho este inciso permítanos una última pregunta: ¿qué acciones internacionales de interés han tenido lugar recientemente que convendría dar a conocer?
-Pues por ejemplo que el 14 de junio de 2013 Japón suspendió la recomendación de las dos vacunas, Gardasil y Cervarix, tras comprobar que las reacciones adversas notificadas eran entre 1,7 y 3,6 veces mayores que dos vacunas -la neumocócica y la vacuna contra la encefalitis japonesa- que acababan de ser incluidas en su calendario vacunal. Aplicando el Principio de Precaución se decidió que antes hay que investigar en profundidad sus efectos secundarios. Así que los médicos pueden continuar recetándola pero con la obligación de avisar a sus pacientes de que no está recomendada por la Administración sanitaria. La medida se tomó tras comprobar el ministerio de salud japonés 357 casos graves.
En la India la Corte Suprema de Justicia recibió una denuncia contra el Inspector General de Medicamentos por conceder licencias para comercializar Gardasil y Cervarix sin investigación adecuada previa alguna sobre su seguridad.
En Francia 1.200 profesionales de la salud han firmado un documento negándose a vacunar a más niñas con esas dos vacunas. Y los médicos de La Reunión -isla francesa del Océano Índico- han pedido al Parlamento francés una comisión que investigue su eficacia y analice los daños que provoca pidiendo que mientras se detenga la vacunación. Es más, Michèle Rivasi, eurodiputada y vicepresidenta de Los Verdes en Francia, ha solicitado una moratoria de la vacuna a todos los estados de la Unión Europea por considerar que no es ni eficaz, ni segura, ni necesaria.
Y el pasado 26 de mayo la Fundación Cochrane -conocida entidad de investigación e información independiente- acusó a la Agencia Europea del Medicamento de mala gestión al evaluar los casos de POTS y CRPS. Consideran su informe de 26 de noviembre de 2015 poco transparente, engañoso, peyorativo e impropio de una agencia reguladora que tiene que velar por la salud de los ciudadanos. “Nuestra sociedad no debería aceptar que las evaluaciones de seguridad de los medicamentos se dejen en manos de empresas con grandes intereses financieros y de una agencia reguladora que recibe el 80% de su financiación de la industria farmacéutica”, dicen en su escrito. De hecho en nuestro propio país la Plataforma NoGracias, cuyo fin es promover y fomentar un sistema de salud democrático al servicio de la sociedad, ha calificado ese informe de escándalo científico y político por ser “poco transparente e insultante con los médicos que señalan los posibles efectos secundarios mientras es complaciente con los datos proporcionados por las farmacéuticas”.
Sanevax, organización que reivindica vacunas seguras, efectivas y necesarias, envió por su parte una carta a la Agencia Europea del Medicamento denunciando que cada vez hay más niñas adolescentes con graves problemas de salud tras recibir las vacunas contra el virus del papiloma humano y que son cada vez más los padres y médicos que se oponen a ellas.
Termino indicando que en Colombia la situación es trágica desde agosto de 2014; se han notificado muchos casos -ha habido ya varias muertes-y algunas jóvenes incluso han intentado suicidarse. El problema se discutió recientemente de hecho en el Senado y la propia Corte Constitucional ha pedido al Ministerio de Salud explicaciones sobre los efectos secundarios de la vacuna.
En fin, tanto despropósito no puede seguir justificándose y la verdad es que no entiendo cómo la sociedad no reacciona.
Tiene todo ello agrupado en www.dsalud.com/index.php?pagina=virus_papiloma.
Cabe añadir que la única entidad jurídica que solicitó formalmente en los tribunales españoles la moratoria de Gardasil y Cervarix ha sido la World Association for Cancer Research (WACR) que preside nuestro director, Jose Antonio Campoy. Lo hizo nada más aprobarse su comercialización comunicando la decisión a todos los medios de comunicación sin que ni uno solo se hiciera eco de ello. El tiempo, sin embargo, ha vuelto a darle la razón y nos parece pues oportuno recoger en el recuadro anexo el comunicado que entonces se emitió de forma íntegra para que pueda constatarse cómo una vez más se adelantó ocho años a lo que hoy empieza a admitirse.
Jesús García Blanca
RecuadroComunicado emitido por la WACR en septiembre de 2008

La World Association for Cancer Research (WACR), contra la llamada Vacuna del Virus del Papiloma Humano

“La World Asociación for Cancer Research (WACR), ante el comienzo en España de la inoculación masiva en niñas de la llamada Vacuna del Virus del Papiloma Humano, reitera públicamente que tal acción no se justifica ni médica ni científicamente porque ni se ha probado que la vacuna sea eficaz, ni es cierto que impida a las vacunadas contraer en el futuro cáncer cervico-uterino, ni hay estudios que avalen su seguridad. Antes bien, hay datos suficientemente alarmantes como para aplazar esa decisión cuya urgencia no se justifica en absoluto. Basta para entenderlo saber que:
  1. La eficacia real de la vacuna no podrá constatarse antes de 30 o 35 años. Lo reconoció públicamente la ex Ministra de Sanidad y Consumo, Elena Salgado.
  2. No hay datos suficientes que avalen la seguridad de la vacuna. La FDA norteamericana aprobó la vacuna por la vía rápida -incomprensiblemente porque la incidencia de este problema en el mundo es muy baja- permitiendo al laboratorio fabricante que la vendiera sin tener que presentar el estudio masivo exigido ¡hasta septiembre del 2009! Luego, ¿por qué no se espera al menos hasta esa fecha?
  3. No se han realizado ni siquiera estudios de genotoxicidad y carcinogenicidad de la vacuna a largo plazo. Luego, paradójicamente, nadie puede asegurar que las niñas no contraigan cáncer por vacunarse. O que se intoxiquen a nivel genético.
  4. Nadie puede garantizar que las niñas no padecerán cáncer cervico-uterino en el futuro por vacunarse. Quien afirma tal cosa miente.
  5. A la opinión pública se le está ocultando que según la organización no gubernamental estadounidense Judicial Watch -dedicada a examinar las acciones del Gobierno norteamericano- hasta mediados de junio de este año ha habido en Estados Unidos 18 personas muertas y 8.864 que han sufrido efectos adversos tras ser vacunadas con Gardasil. Las autoridades sanitarias dicen que aunque la relación en el tiempo es evidente –tuvieron lugar después de vacunarse- no hay pruebas concluyentes de que la causa sea la vacuna. Cabe agregar que tampoco de lo contrario.
  6. La urgencia por vacunar no se justifica. El Virus del Papiloma Humano no es una enfermedad aerotransportada altamente infecciosa que justifique una vacunación obligatoria. No hay un riesgo inmediato de transmisión rápida del VPH en nuestras escuelas al igual que pudiera llegar a ocurrir en un momento dado con un brote de meningitis o sarampión.
  7. No se está informando adecuadamente a la ciudadanía de que la vacuna es voluntaria. Antes bien, se está haciendo creer a los padres que es poco menos que imprescindible mediante informaciones sesgadas y campañas publicitarias claramente engañosas.
  8. Los tipos de alto riesgo del virus para los que se supone sirve la vacuna (16 y 18) tienen en España un predominio muy bajo. En nuestro país la prevalencia de infección por VPH es de hecho una de las más bajas de Europa.
  9. Ni siquiera se conoce durante cuánto tiempo protege la vacuna. Y ello puede obligar a tener que revacunar a las niñas y jóvenes una y otra vez cada cierto tiempo.
  10. No se ha incidido suficientemente en el hecho de que la vacuna sólo funciona –si realmente lo hace- cuando la persona que la recibe no está ya infectada por alguno de los virus incluidos en ella en el momento de la inoculación. A pesar de lo cual se piensa poner la vacuna a todas las niñas sin comprobarlo.
  11. Se ha hecho creer a la sociedad que en el seno de la comunidad médica y científica hay consenso sobre la eficacia y seguridad de la vacuna y sobre la conveniencia de utilizarla pero eso es absolutamente falso. El actual Director General de Salud Pública, D. Ildefonso Pérez, se mostró pública y rotundamente contrario a la vacuna antes de asumir su actual cargo cuando ejercía como catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad Miguel Hernández-. Y el Dr. Juan Gérvas -miembro del equipo CESCA, colectivo español que agrupa a muchos médicos de Atención Primaria- se manifestó en el mismo sentido. Es más, recordamos que hay un manifiesto solicitando la moratoria de la vacuna firmado por numerosos médicos entre cuyos firmantes están Carlos Alvarez-Dardet -catedrático de Salud Pública de la Universidad de Alicante y Director del Journal of Epidemiology and Community Health-, Miquel Porta -catedrático de Salud Pública en el Instituto Municipal de Investigación Médica y en la Universidad Autónoma de Barcelona-, Beatriz González López-Valcárcel -catedrática de Economía Aplicada en la Universidad de las Palmas de Gran Canaria-, María José Rabanaque Hernández -Profesora Titular de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Zaragoza-Soledad Márquez Calderón –miembro de la Fundación Instituto de Investigación en Servicios de Salud de Sevilla-, Lucía Artazcoz –investigadora del Centro de Análisis y Programas Sanitarios Leonor Taboada-, Carmen Valls Llobet –especialista en Medicina Interna y Endocrinogía-, Carmen Sánchez Contador -doctora del Servicio de Promoción de la Salud en la Consejería de Salud de Baleares-, Carmen Mosquera Tenreiro –epidemióloga en la Consejería de Salud y Servicios Sanitarios de Asturias-, María José Hernandez Ortiz -presidenta de ADIBS (Asociación de Mujeres y Salud de las Islas Baleares) y Jimena Jiménez Madrazo –doctora del Instituto DIS (Dona i Salut) de Baleares. Y así hasta más de 3.700 personas que exigen que se informe de la verdad.
  12. La vacuna puede crear a la larga un falso sentido de protección al no afirmarse claramente que no inmuniza contra el cáncer de cerviz lo que puede originar descuidos en los controles anuales que sí se consideran cruciales para diagnosticar displasias antes de que puedan convertirse en cáncer.
  13. No se han dado a conocer los artículos existentes sobre los posibles efectos secundarios de la vacuna, ni sobre los riesgos que comporta que la misma se inocule a la vez que otras.
  14. Tampoco está debidamente explicado por qué Merck testó Gardasil contra un placebo que contenía aluminio. Mientras la mayoría de los placebos tienen base salina la FDA permitió a Merck usar un placebo con aluminio lo que indudablemente reduce la posible diferencia estadística en el número de efectos secundarios entre el producto y el placebo.
  15. Se trata de una vacuna con un coste elevado. ¿A qué otros servicios médicos públicos tiene que renunciar o dejar de atender la sociedad debido al coste de la vacuna teniendo en cuenta la relación coste-beneficio de la misma?
En suma, la World Association for Cancer Research (WACR) considera injustificada en este momento la vacunación masiva impulsada por las administraciones sanitarias y está dispuesta a aconsejar a los padres cuyas hijas pudieran enfermar -o morir- tras ser vacunadas los pasos legales adecuados para exigir las responsabilidades civiles y penales correspondientes.
Es más, si tales hechos se producen la WACR presentará además por su parte querellas criminales contra todos quienes resulten responsables”.
Este reportaje aparece en
portada revista 198 dsalud

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