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miércoles, 23 de noviembre de 2016

mientras la élite juega a la guerra el pueblo pide la paz

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La élite promueve la guerra mientras la opinión pública estadounidense se opone al militarismo

El complot entre los dos partidos pro-guerra limita la posibilidad de elegir y causa la abstención o el voto por "el mal menor".
Introducción
Al atacar al electorado de EEUU como cómplices y facilitadores de las guerras o, en el mejor de los casos, desestimarlos como gente ignorante que sigue el rebaño encabezado por las élites políticas, se está parcializando la realidad. Las encuestas de opinión pública, incluso las que tienen un fuerte sesgo de centro-derecha, describen una ciudadanía opuesta al militarismo y a las guerras, pasadas y presentes.
Tanto la derecha como la izquierda no comprendieron la contradicción que define la vida política de EEUU: Principalmente la profunda brecha entre el público y la élite de Washington en cuestiones de guerra y paz dentro del proceso electoral que avanza constantemente hacia un mayor militarismo.
Este es un análisis de recientes encuestas de opinión sobre el resultado de las últimas elecciones. El ensayo concluye con un comentario sobre las contradicciones más enraizadas y propone diversas maneras posibles de resolución de estas contradicciones.
Método
Una de las principales encuestas de opinión pública, patrocinada por el Instituto Charles Koch y el Centro por el Interés Nacional y realizada por Survey Sampling International, entrevistó a una muestra de mil personas.
Los resultados: Guerra o Paz
Más de la mitad del público estadounidense se opone a un incremento del rol militar de EEUU en el exterior, mientras que solo el 25% apoya la expansión militar.
El público ha expresado su desilusión con la política exterior de Obama, especialmente sus nuevos compromisos militares en el Medio Oriente, los que han sido fuertemente promovidos por Israel y los representantes sionistas en EEUU
El público estadounidense muestra una sólida memoria histórica con respecto a las debacles militares promovidas por los presidentes Bush y Obama. Más de la mitad de la población (51%) cree que EEUU es menos seguro en los últimos 15 años (2001-2015), mientras que un octavo (13%) se siente más seguro.
En el presente periodo, más de la mitad del público se opone al despliegue de tropas en Siria y Yemen, y solo un 10% apoya continuar respaldando al Reino de Arabia Saudita.
Con respecto a las guerras específicas de EEUU, más de la mitad cree que la invasión de Irak ordenada por Bush disminuyó la seguridad en EEUU, mientras que solo el 25% cree que esta ni aumentó ni disminuyó. Hubo respuestas similares con respecto a Afganistán: 42% cree que la Guerra de Afganistán aumentó la inseguridad y alrededor de un tercio (34%) cree que no afectó la seguridad interna de EEUU
En términos de perspectivas para el futuro, tres cuartos (75%) del público estadounidense quiere que el próximo presidente se enfoque menos en operaciones militares en el extranjero o se sienten inseguros ante el tema. Solo el 37% apoya un incremento de gastos militares.
Los medios masivos y los poderosos financistas de la candidata Demócrata a la presidencia están enfocados en demonizar a Rusia y China como "las mayores amenazas de nuestro tiempo". En contraste, casi dos tercios (63,4%) de los estadounidenses cree que la mayor amenaza proviene del terrorismo extranjero y local. Solo un 18% considera a Rusia y China como las mayores amenazas de seguridad.
Con respecto al Pentágono, 56% quiere reducir o congelar el actual gasto militar, mientras que solo el 37% quiere aumentarlo.
Guerra y Paz: La élite política
Contrario a lo que cree la mayoría del público, los últimos cuatro presidentes de EEUU, desde los 90 han incrementado el presupuesto militar, enviando cientos de miles de soldados a librar guerras en tres países del Medio Oriente, mientras promovían guerras civiles sangrientas en tres países del Norte de África y dos países europeos. A pesar de que las mayorías creen que las invasiones de Afganistán e Irak han aumentado las amenazas de seguridad nacional, Obama mantuvo tropas en tierra, mar y aire, al igual que operaciones con drones en esos países. A pesar de que solo un 10% aprueba sus políticas militares, el régimen de Obama ha enviado armas, asesores y Fuerzas Especiales para apoyar la invasión del diminuto Yemen por parte de las fuerzas sauditas dictatoriales.
Obama y la candidata demócrata a la presidencia, Hillary Clinton han impulsado una política de cerco en contra de Rusia y han demonizado al presidente Putin rotulándolo como la mayor amenaza para EEUU, en contraste con lo que piensa la opinión mayoritaria en el país, que considera la amenaza de terrorismo islámico como cinco veces más grave.
Mientras que la élite política y los candidatos presidenciales prometen expandir la cantidad de tropas en el exterior y aumentar el gasto militar, más de tres cuartos del público estadounidense se opone o no está seguro sobre la expansión del militarismo de EEUU
Mientras que la candidata Clinton hizo campaña por el despliegue de naves de la Fuerza Aérea y misiles de EEUU para patrullar "la zona de exclusión aérea" en Siria, incluso derribando aviones de Siria y de Rusia, la mayoría (51%) del público estadounidense se opuso a ello.
Con respecto a las leyes, cuatro quintos (80%) del público cree que el Presidente debe contar con el apoyo del Congreso para incrementar la presencia militar en el extranjero. Sin embargo, los presidentes de ambos partidos, Bush y Obama iniciaron guerras sin la aprobación del Congreso, creando un precedente que el nuevo presidente probablemente aprovechará.
Análisis y perspectivas
En todos los temas principales de política exterior relacionados con guerras en el extranjero, la élite política es mucho más beligerante que el público de EEUU La élite es extremadamente más propensa a iniciar guerras que con el tiempo constituirán amenazas a la seguridad interna, y a no respetar las previsiones constitucionales sobre declaraciones de guerra. La élite está comprometida a incrementar el gasto militar, incluso al riesgo de desfinanciar programas sociales esenciales.
La élite política es más propensa a intervenir en guerras en el Medio Oriente, sin apoyo interno y a pesar de la oposición a la guerra expresada por las mayorías populares. Sin ninguna duda, los ejecutivos del complejo militar-industrial oligárquico, del poder pro-Israel y de los medios corporativos masivos tienen mucha más influencia que el público pro-democrático.
El futuro presagia una continuación del militarismo de la élite política, un incremento de las amenazas a las seguridad interna y menos representación de la voluntad popular.
Algunas hipótesis sobre la contradicción entre opinión popular y resultados electorales
Hay claramente una brecha sustancial entre la mayoría de estadounidenses y la élite política con respecto al rol militar en guerras en el extranjero, el debilitamiento de las prerrogativas constitucionales, la demonización de Rusia, el despliegue de fuerzas armadas estadounidenses en Siria y un incremento en la intervención en las guerras de Medio Oriente para beneficiar a Israel.
Sin embargo es también un hecho que el electorado estadounidense continúa votando por los dos partidos políticos principales que continuamente han apoyado guerras, formado alianzas con estados beligerantes del Medio Oriente, especialmente Arabia Saudita e Israel, y agresivamente sancionando a Rusia como la mayor amenaza para la seguridad de Estados Unidos.
Algunas hipótesis sobre esta contradicción que merecen ser analizadas:
1. Cerca del 50% de los votantes se abstienen de votar en las elecciones presidenciales y legislativas. Entre ellos se incluyen muchos del sector mayoritario que se opone a la expansión militar en el extranjero. De hecho, el partido de la guerra "ganador" proclama su victoria con menos del 25% de los votos, y lo considera como un mandato para librar más guerras.
2. El hecho que los medios de comunicación masivos apoyan fervorosamente a uno de los dos partidos de la guerra influye probablemente sobre la parte del electorado que participa en las elecciones. Sin embargo, los críticos han exagerado la influencia de los medios masivos y son incapaces de explicar por qué la mayoría del público estadounidense está en desacuerdo con la guerra y se opone a la propaganda militarista.
3. Muchos estadounidenses, si bien se oponen al militarismo, votan por el "mal menor" entre los dos partidos pro-guerra. Quizás creen que hay diferentes niveles de posturas pro-guerra, y eligen la menos estridente.
4. Los estadounidenses, que se oponen al militarismo de manera coherente, pueden decidir dar su voto a políticos militaristas por otras razones, independientes de las guerras en el extranjero. Por ejemplo, pueden votar por un político militarista que les garantice el financiamiento de programas locales de infraestructura o subsidios para proteger actividades agro-ganaderas o que prometa creación de puestos de trabajo, reducción de la deuda pública o se oponga a candidatos corruptos.
5. Los estadounidenses, que se oponen al militarismo de manera coherente, pueden ser engañados por las declaraciones de un candidato presidencial demagogo de uno de los dos partidos pro-guerra, cuyas promesas de paz serán -una vez elegido- reemplazadas por un incremento de las guerras.
6. De igual manera, el énfasis en las "políticas de identidad" pueden resultar engañosas para los votantes anti-guerra, impulsándolos a votar por un militarista comprobado que levante estandartes de raza, etnicidad, género, preferencias sexuales o lealtades a estados extranjeros.
7. Los partidos pro-guerra trabajan juntos para impedir que los partidos anti-guerra puedan acceder a los medios masivos, evitando especialmente su participación en debates electorales nacionales vistos por decenas de millones de votantes. Los partidos por la guerra complotan para establecer restricciones severas contra la participación de los partidos anti-militaristas en las elecciones nacionales, excluyendo del voto a ciudadanos con un récord policial por actividades no violentas o impidiendo que voten personas que ya han cumplido su sentencia. Excluyen a los ciudadanos pobres que no tienen un documento de identificación con foto, limitan acceso al transporte hacia los sitios de votación, restringen la cantidad de sitios de votación en barrios pobres o de minorías y niegan permiso para votar a los trabajadores. A diferencia de otros países, las elecciones de EEUU tienen lugar un día laboral y muchos trabajadores no pueden concurrir a votar.
En otras palabras, el proceso electoral está amañado, conlleva un "voto forzado" y abstención: el complot entre los dos partidos pro-guerra limita la posibilidad de elegir y causa la abstención o el voto por "el mal menor" entre los dos partidos pro-guerra.
Las contradicciones entre los deseos de las mayorías anti-militaristas y los votos por la élite pro-guerra solo se podrían resolver si hubiera elecciones abiertas y democráticas, si los partidos anti-militaristas tuvieran igualdad de derechos para registrarse, participar y debatir en los medios masivos y si el financiamiento de las campañas fuera equitativo.
Fuente: La Ha une

¿Por qué la izquierda española está en contra de la nacionalización de la industria energética?

¿Por qué la izquierda española está en contra de la nacionalización de la industria energética?

MANUEL MEDINA.
La anciana carecía de  luz en su domicilio. Tenía 81 años y la empresa “Gas Natural” le había cortado el fluido eléctrico por falta de pago. A partir de las cinco de la tarde la mujer debía alumbrarse con velas. Por las noches tanteaba, casi a ciegas, con la torpeza propia de quien ha traspasado la frontera de los ochenta, el camino que separaba la cocina de la cama y  la cama de la cocina. Para ella no había ninguna distracción. Ni tele, ni radio que la ayudaran a sobrellevar entretenida la pesada carga de su vejez. El invierno debía ser una dramática expectativa para esta mujer. Sucedió lo previsible. Se cayó o se quedó dormida. Y los escasos metros de su piso se convirtieron, vertiginosamente, en una enorme antorcha.
Este tipo de sucesos se producen en cualquier punto de la geografía del país, de forma casi cotidiana,  todos estos  “inviernos de la crisis”.
Independientemente de si la  razón circunstancial que provocó el incendio fue o no un descuido de la señora, el desencadenante directo del dramático evento parece muy claro. 
La responsabilidad objetiva de esta muerte,  y de otros centenares  que aparecen enmascaradas cada invierno  como “incendios domesticos fortuitos”, recae sobre las grandes compañías energéticas y el “Consejo de administración” que protege sus intereses: el gobierno del Estado.
A diferencia de lo que sucedió con  la anciana incinerada, para las empresas energéticas españolas la crisis económica no ha existido, ni existe. El pasado año los  eléctricas obtuvieron unos beneficios nada menos que un 18% superiores a los de 2014. Forman parte del sector productivo del Estado español que más suculentos ingresos han logrado. 
En el 2012 se embolsaron más del doble de lo que el mismo año habían obtenido las compañías europeas. En el curso de los nueve últimos meses , el conglomerado eléctrico  de las empresas del Ibex 35 ingresó en caja la astronómica cifra de 27.000.000.000 €.


 SIN ESCRÚPULOS, COMO CORRESPONDE A LA LÓGICA DE LOS GRANDES NEGOCIOS
Alrededor de medio millón de titulares del fluido eléctrico reciben cada año severos ultimátums en forma de avisos. A través de ellos, los poderosos de la energía eléctrica  ponen entre la espada y la pared a varios millones de ciudadanos: o pagas o te dejamos sin electricidad. 
La última opción se convierte en la más habitual, pues quienes se ven empujados hacia esa disyuntiva, en la inmensa mayoría de los casos no tienen trabajo o, como la anciana fallecida, tiene una pensión misérrima que les impide pagar los recibos.
Pero lo más trágico del tema  es que una buena parte de la sociedad española ha terminado por aceptar con absoluta naturalidad  esta inhumana agresión  de los omnipotentes conglomerados eléctricos españoles. 
Se trata de una agresión sin paliativos en contra de los sectores más sensibles de las clases populares, a los que los efectos de una crisis no provocada por ellos han colocado en una situación sin salida: pierden el empleo; como consecuencia no tienen ingresos; se ven imposibilitados para pagar los recibos, condenándoseles a vivir un invierno sin calefacción, sin luz, sin agua, ni comida caliente.
Se trata de una sofisticada crueldad que muestra cuál es la naturaleza del sistema económico bajo el que vivimos. Parece evidente que reivindicar en estos momentos la nacionalización de las multimillonarias empresas eléctricas debería ser algo que al menos los partidos que se reclaman pertenecientes a la “izquierda”,  tendrían que estar demandando y agregando a sus programas económicos. Pero no es así.
“IZQUIERDA” VERSUS NACIONALIZACIÓN
La formación política Podemos, al calor  publicitario del caso, convocó el pasado fin de semana movilizaciones para pedir peras al olmo. La nueva organización política se encuentra en unas circunstancias que la empujan, compulsivamente,  a abanderar una “oposición” que un PSOE maltrecho y mortalmente desvencijado se ve incapaz de protagonizar. Se trata, no obstante, de una simple y circunstancial “bandera de conveniencia”, que no está  avalada por proyectos programáticos transformadores. 
De acuerdo con la práctica política que ha evidenciado en sus pocos años de existencia, solo tratan de aplicar barniz a la fachada del sistema capitalista, embelleciendo su grotesca fachada. Quizá, en el único gesto políticamente honesto de los últimos años, la dirigencia de Podemos en boca de Iglesias  han hecho pública su convicción de que más allá de la socialdemocracia solo se encuentra el abismo.
Justo en esa línea, Podemos mendigó el pasado sábado, con más ruido mediático que movilización efectiva,  que las gigantescas empresas eléctricas españolas “bajaran las tarifas” o que “tuvieran en cuenta”, con medidas paliativas,  la situación  económica de los más pobres. La experiencia histórica demuestra, sin embargo, que esa vía de paliativos es un camino hacia ninguna parte
Tratan de suscitar vanas esperanzas en quienes  desesperadamente desean agarrarse a un “clavo ardiendo”. Pero la realidad es  que lo único que consiguen con ello es retrasar indefinidamente el momento en el que una parte importante de la sociedad  termine asumiendo que sin cambios de raíz el sistema capitalista no  tiene salida.
Podemos reclamó en su efímera jornada de protesta medidas “paliativas” para los usuarios a los que el Ibex 35 ha dejado sin luz, sin calefacción,  sin comida, ni ducha caliente. En otro tiempo, también pidió “clemencia” a la gran Banca para lograr la paralizacion de  los desahucios. 
En la actualidad, los propios Ayuntamientos en los que Podemos  tiene mayoría son  incapaces de parar el tsunami de las órdenes judiciales de desalojo. Ahora sus portavoces ya ni se atreven a denunciarlos, ni mucho menos a aprovechar sus cargos institucionales para lograr la movilización popular. Pero los desahucios bancarios  no solo  continúan produciéndose, sino que en los últimos dos años incrementaron su número y  ritmo. 
Al igual que  los desahucios no están ya dentro del eje de preocupaciones de Podemos, tampoco la nacionalizacion de las electricas figura en su programa. 
Con exquisito cuidado, y atendiendo a los consejos de su plantilla de economistas neokeynesianos, retiraron sigilosamente  del marco de sus reivindicaciones programáticas esta medida. Son  arteramente conscientes de que reclamar hoy nacionalizaciones  podría tener como efecto fulminante el fin de la tolerancia – cuando no de apoyo explicito – de los grandes grupos mediáticos que los promocionan.
LAS RAÍCES HISTÓRICAS DE LA INDUSTRIA ELÉCTRICA ESPAÑOLA
Desde el punto de vista histórico parece oportuno recordar que las empresas eléctricas españolas crecieron pujantes a lo largo de los últimos 50 años. Gozaron durante cuatro décadas  del blindaje con el que la dictadura las protegía, frente a las reivindicaciones salariales de los trabajadores. 
Las grandes familias propietarias, emparentadas a través de la dictadura, se forjaron precisamente cobijadas en los privilegios que prolijamente ésta les otorgaba. 
Toda esa genealogia  de grandes accionistas fue la que hizo posible  no solo la prolongación del franquismo durante decenios, sino también la que urdió en 1978 la operación de la transicion  haciendo posible el restablecimiento  de una monarquia instaurada por el propio dictador, que garantizara la continuidad, sin ruptura, de su dominio politico y económico como clase sobre el resto de la sociedad española.
¿Qué es lo que impide hoy, pues, proceder a la nacionalización de ese complejo de multimillonarios negocios? ¿Cuál es la razón para la que la llamada nueva “izquierda emergente” se niegue a afrontar esta demanda? 
Son  interrogantes que los líderes de los partidos que se autoreclaman pertenecientes a la “izquierda” deberían  estar en condiciones de responder ante la sociedad y ante  sus propios militantes. Posiblemente  las razones para que no lo hagan habrá que encontrarlas también en los mismos espacios en los que un día se  convirtió a Felipe González o a Moral Santín en centuriones del Ibex 35 o de Caja Madrid.
insurgente.org. Tu diario de izquierdas




Skype se cae a nivel mundial


Publicado: 23 nov 2016 ©RT
Los usuarios de Skype están experimentando problemas a la hora de entrar al programa y de recibir mensajes.
Imagen Ilustrativa
Imagen IlustrativaDado RuvicReuters

Los usuarios de Skype llevan varias horas con problemas para iniciar sesión y para recibir mensajes. Clientes de Estados Unidos, Inglaterra, España, Japón y Rusia están experimentando este tipo de dificultades durante la jornada de hoy, según informa Down Detector.
La compañía Skype ha quitado importancia a la situación calificándola como "un incidente". En su blog oficial han publicado un mensaje de disculpas: "Nuestros ingenieros ya están ocupándose del asunto, que esperamos resolver pronto. Pedimos disculpas por los problemas que esto haya podido causar a nuestros clientes".
El popular servicio de mensajería ya tuvo problemas los días 14, 17 y 18 de este mes.
Se estima que Skype tiene unos 74 millones de usuarios en todo el mundo. La compañía, creada en Estonia en el año 2003, fue adquirida por Microsoft en el 2011.

España, los fondos buitre sobrevuelan las residencias de ancianos

España, los fondos buitre sobrevuelan las residencias de ancianos


La gestión de residencias se ha convertido en un negocio muy lucrativo para las empresas privadas.

Imagen Ilustrativapexels.com / pixabay.com

Trabajadores, activistas y familiares de afectados se han concentrado este miércoles ante la sede de la Consejería de Políticas Sociales de la Comunidad de Madrid para protestar por el abandono al que están sometidos los centros públicos dependientes de este organismo, y especialmente, las residencias de mayores. 
Según denuncian los sindicatos CCOO, UGT y CSIT, la falta de personal en los centros públicos dependientes ha provocado un incremento de "la carga de trabajo diaria" de los trabajadores que ha repercutido directamente "en la calidad del servicio que se ofrece a los usuarios". 
"Muchos días los residentes están encamados hasta las 11-30 de la mañana. Por ello, desencadenan escaras… Tenemos constancia de unas malas comidas, una mala nutrición, una mala hidratación, un pésimo aseo", explicó a RT Luis de Miguel, familiar de dos personas mayores ingresadas en una residencia pública. 
El porcentaje de plazas para empleados no cubiertas alcanza aproximadamente el 30%, aunque en algunos centros esta cifra es incluso superior. Según Dolores Escribano, responsable de servicios sociales del sindicato CSIT, en estos momentos hay 25 plazas sin cubrir en Francisco de Vitoria, 22 en las Rozas y 28 en Alcorcón: "Es una vergüenza lo que está pasando".
Según los citados sindicatos, los trabajadores de algunos centros plantaban cara recientemente a la dirección de los mismos reivindicando los problemas diarios a los he han de enfrentarse. "En muchas residencias hay el mismo personal que hace 20 años y los residentes son casi todos grandes dependientes, encamados, que necesitan unos cuidados desde que se levantan hasta que se acuestan", denuncia María Socorro Guijarro, que trabaja en una residencia pública. 

El negocio de las empresas privadas y los fondos buitre. 

Los sindicatos han querido prestar especial atención a la difícil situación que atraviesan las residencias de ancianos. En la Comunidad de Madrid, hay en torno a unos 480 centros para mayores, aunque solo 27 de ellos son de titularidad y gestión íntegramente pública. El resto son de gestión indirecta, concertada o totalmente privada, aunque todas las residencias tienen que someterse a inspecciones regulares de los técnicos de la Comunidad para seguir operando. 
Es un sector de negocio que los fondos buitre y otras sociedades de este estilo se están disputando
El envejecimiento progresivo de la población, así como la rentabilidad de este sector, ha provocado que la gestión de residencias se haya convertido en un negocio muy lucrativo. Para algunos activistas y políticos de la oposición, detrás de la perdida de calidad del servicio en las residencias de ancianos se esconde el interés de beneficiar a las empresas privadas.
"Han ganado las elecciones, tienen cuatro años por delante para seguir esquilmando. Y estas residencias las hemos hecho con nuestros impuestos", explica la activista María Dulce Alonso. 
Además, el negocio no ha pasado desapercibido para los fondos buitre: "las entidades de capital de riesgo cuya única misión es comprar ahora para vender más caro dentro de unos añosy obtener pingües beneficios en el viaje", escribió Raul Camargo, diputado de Podemos en la Asamblea de Madrid, en un artículo publicado en 'Huffington Post'.
"Es un sector de negocio que los fondos buitre y otras sociedades de este estilo se están disputando. ¿Qué es lo que hay que hacer para que la gente se vaya a residencias privadas? Deteriorar mucho las públicas, hacer que haya muy pocas públicas en la Comunidad de Madrid", denunció el político de la formación morada a RT. 

Venezuela evalúa demandar a J.P. Morgan


Publicado: 23 nov 2016 02:38 GMT
La entidad acusa al Gobierno venezolano de no cancelar los intereses a los tenedores de bonos, mientras que Nicolás Maduro asegura que es una maniobra financiera.
Mike SegarReuters

Venezuela anunció que evalúa tomar acciones legales en contra de la empresa financiera estadounidense J.P. Morgan, dijo su presidente Nicolás Maduro, por sus intentos de desacreditar las operaciones de pagos de bonos de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa), indica un despacho de la AVN.
Dice el reporte que J.P. Morgan "alertó a sus clientes sobre un supuesto atraso de Pdvsa" en el cumplimiento de pagos de los intereses sobre bonos correspondientes a los años 2021, 2024 y 2035.
Maduro denunció esa maniobra como "una emboscada criminal para un país que lo que hace es trabajar", reiterando que Pdvsa canceló "oportunamente a los tenedores de Petrobonos", los intereses correspondientes al semestre terminado en noviembre del 2016.
Para el Gobierno venezolano, se trata de una jugada que forma parte de la "guerra financiera" que persigue "perjudicar la solvencia y el cumplimiento de los compromisos internacionales de Venezuela en los mercados internacionales, y hacer ver a la nación como un país deudor, proclive a caer en un estado de default (cese de pagos)".

Boicot

Según explicó Maduro, aunque Venezuela depositó en cuentas del CitiBank los fondos correspondientes, "con días de anticipación", J.P. Morgan "no se comunicó con los tenedores de bonos. Eso forma parte de la arremetida del Gobierno de los Estados Unidos (...) contra la Revolución".
Además, el jefe de Estado venezolano informó que el CitiBank comunicó en julio pasado al Gobierno, "que en 30 días procedería a cerrar las cuentas al Banco Central de Venezuela (BCV) y al Banco de Venezuela", lo que dificultaría las transacciones de este país latinoamericano para pagar deudas y otros compromisos internacionales.
Venezuela no duda en aseverar que tales acciones son un "boicot financiero" en contra de la Revolución Bolivariana.
A pesar de esta denuncia, la petrolera venezolana Pdvsa anunció en septiembre pasado que J.P. Morgan continúa siendo "agente de pago de los bonos", tal como establece el contrato firmado entre ambas partes.
Maduro acusó al diario estadounidense 'The New York Times', de ser parte de la campaña de descrédito contra su país.

©rt.com

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