https://misteri1963.blogspot.com.esgoogle.com, pub-5827770858464401, DIRECT, f08c47fec0942fa0https://misteri1963.blogspot.com.argoogle.com, pub-5827770858464401, DIRECT, f08c47fec0942fa0https://misteri1963.blogspot.com.cogoogle.com, pub-5827770858464401, DIRECT, f08c47fec0942fa0https://misteri1963.blogspot.com.brgoogle.com, pub-5827770858464401, DIRECT, f08c47fec0942fa0 google.com, pub-5827770858464401, DIRECT, f08c47fec0942fa0 Misteri1963 : 09/25/17

Translate

lunes, 25 de septiembre de 2017

Resumen de los últimos 3 días (se han vuelto las tornas...).


Es evidente que no puedo dejar sola a Catalunya.

Primero de todo decir que en la selva negra están muy enterados de lo que ocurre en Catalunya. Sin ir más lejos, el periódico de hoy de Pforzheim, llevaba un artículo sobre Catalunya.
Los alemanes saben muy bien lo que está ocurriendo en Catalunya y, a diferencia de hace algunos años, que siempre te soltaban lo de la constitución, ahora ya no lo dicen.
Ellos, si pudieran también se sacarían a Rajoy de encima, o sea, de la UE.
Pero, cuidado, todo el mundo es de la opinión que, a partir del día 1-O, va a haber un conflicto violento en Catalunya. Es curioso que los de Baden-Württemberg lo vean más claro que nosotros. Y apuestan que va a venir el ejército.
Aunque también es cierto que los alemanes creen que finalmente los catalanes no nos atreveremos, precisamente por la actitud militar de España. Están a la expectativa de comprobar hasta qué punto queremos la independencia. En el fondo es evidente, la revolución cantada de los países bálticos se ganó atrincherándose en el Parlamento... Y en Eslovenia hubo la "guerra de los 10 días".
Por eso, si aguantamos hasta el final, nos ganaremos su respeto y reconocimiento.

Dicho eso, lo que me ha sorprendido al volver a Catalunya es que Puigdemont le concediera una entrevista al Évole... ¿Alguien se imagina a Rajoy siendo entrevistado por Mikimoto...? 
Pero lo peor es que Puigdemont dejó intranquilos a los catalanes..
La semana pasada ganábamos y esta la hemos empezado perdiendo...
Detalles así nos avisan que actualmente no hay nadie en el Parlament que pueda llegar a ser President de la República de Catalunya o primer ministro. Supongo que aparecerá gente preparada que no sabíamos que existía...


Luego lo de Serrat... 
¿Qué quieren que les diga...? El excantautor es de los que defiende la mentira que quizás algún día España nos dejará hacer un referéndum con garantías... ¿Por qué el noi del Poble-Sec no explica que es España la que no nos deja hacer la consulta "con garantías"...? Pero donde Serrat demuestra su total miseria intelectual es cuando habla de recortes... Como buen botifler de izquierdas no habla de expolio ni de financiación...
Curiosamente el discurso del pesetero Serrat es el mismo que el de la patronal catalana que pide nuevo Estatut y referéndum para 2019... Volver a redactar un Estatut para que otra vez el PP o C's lo lleven al Constitucional...
Es de locos volver a pedir eso... Como sería de locos para el futuro político del PDECat y de ERC anular el referéndum...

Y, por último, lo que todos sabíamos: le revolución de la ultraderecha. Por suerte, Mariano tiene a los franquistas, a los fascistas y a los nazis en su partido porque sino le meterían un golpe de Estado en una tarde. Rajoy ha vaciado España de policías para enviarlos a Catalunya, y por eso ayer vimos como una criminales españolistas cercaron a los de Podemos en Zaragoza...



En fin...
No veo ninguna posibilidad de salida pactada tal como está encabronado todo...
Incluso, suspendiendo el referéndum, muchos deberían pagar multas, serían inhabilitados y encarcelados.

Lunes, 25 de septiembre, Rajoy está ganando. Y eso que perdía, pero se ha adelantado porque en tres días se han hecho las cosas muy mal...



RTVE, excluida de las instituciones europeas por "manipular la información"

Según CCOO, la manipulación de la información ha sido el motivo por el que RTVE ha quedado sin representación.

El Comité de Informativos de la Unión Europea de Radiodifusión (UER), reunido hace una semana, ha decidido excluir al Comité de RTVE al rechazar la propuesta de nombramiento realizada por el presidente de CRTVE, José Antonio Sánchez, tras su decisión de expulsar del Comité de Informativos de la UER a Asunción Gómez Bueno, quien presidía hasta el pasado mes de enero el organismo. RTVE se queda así sin plaza en este comité europeo, el más importante de los medios de comunicación.
La nueva candidata de Sánchez, María Díaz Ibáñez, no ha conseguido la confianza del Comité de Informativos de la UER debido a los negativos informes de organizaciones profesionales internacionales sobre la independencia de los informativos de TVE, tal y como recoge Infolibre, lo que se traduce en una "manipulación de la información", según el sindicato de CCOO de RTVE.
La causa que se dio desde RTVE para apartar a la anterior presidenta de la UER, que había sido premiada con varios galardones y cuya presencia prestigiaba a RTVE y le aportaba reconocimiento, era que se prefería tener a "alguien más cercano a la actual dirección". Cabe destacar que Asunción Gómez fue elegida por unanimidad entre los miembros de la UER y que este organismo instó a TVE a "reconsiderar su decisión de retirar a Asuncion Gómez Bueno de su puesto antes de la finalización de su mandato".
Asunción Gómez Bueno, durante la entrega de un premio que se le concedió a TVE en 2011: Hot Bird TV Awards
Asunción Gómez Bueno, durante la entrega de un premio que se le concedió a TVE en 2011: Hot Bird TV Awards

Un duro varapalo a la visión internacional de RTVE

José Antonio Sánchez dijo el 26 de febrero de 2015 en la Comisión Mixta de Control Parlamentario del CRTVE que "Radiotelevisión Española no ha renunciado a ningún puesto en la UER y, por tanto, la Corporación ya tiene a otro nuevo representante ahí y no pasa absolutamente nada. Es una persona con el perfil adecuado y nada más".
Sin embargo, su declaración no se corresponde con la realidad, ya que el CRTVE no tiene competencias para designar a miembros directamente para la UER, dado que todos sus miembros han de ser electos. La renuncia forzosa de Asunción Gómez Bueno supone la pérdida de un puesto de grandísima relevancia en la mayor asociación de Europa de organizaciones públicas de radio y televisión, y la decisión de no elegir la persona propuesta por Sánchez se produjo después de las críticas vertidas por numerosas organizaciones profesionales internacionales por falta de imparcialidad e independencia en CRTVE.

Lo que le dijeron los Extraterrestres al Papa Juan XXIII la verdad al descubierto

Observaciones sobre las (segundas) conclusiones de Julio Anguita (II)



Rosa Guevara Landa
Rebelión



Como les indiqué, un segundo artículo de Julio Anguita [JA] sobre la situación política catalana fue publicado el pasado viernes, 8 de septiembre, en Topoexpress,  con el título: “A propósito de Cataluña: Razonemos (II)”

[1]. Lo que viene a continuación es un complemento a mi respuesta anterior

[2]. Me centro en el derecho de autodeterminación (DA a partir de ahora), un nudo central en la aproximación de JA y de otros autores por supuesto.

Mi compañera me lo ha dicho mil veces: el DA o formulaciones equivalentes ha generado confusión y algún disparate (con toda la buena intención del mundo que se quiera) en las formaciones de izquierda. Me da que tiene razón. En ocasiones, hemos llegado a hablar y a vindicar el derecho de autodeterminación de todos los pueblos. De todos, sin más matices. Podemos imaginar el resultado de tal propuesta.

Por lo leído sobre el tema creo que se puede afirmar que, en general, pensando en las tradiciones emancipatorias y en el derecho internacional, el ejercicio de tal derecho, la autodeterminación, la libre determinación, la determinación a secas en ocasiones, hace referencia a tres situaciones: 

1. Un pueblo, constituido en Estado (pongamos, por caso, el portugués), tiene derecho a su independencia política y no puede ser oprimido, asediado, colonizado o invadido por otro Estado. 

2. Los pueblos que viven situaciones coloniales o semicoloniales (el angoleño por ejemplo, bajo dominio portugués) tienen derecho a ejercer el DA 

3. Los pueblos que viven en el marco de un Estado en situaciones de opresión, sin reconocimiento de sus derechos, de sus lenguas, de sus culturas, exactamente igual, entendiendo que, en este último caso, la alternativa no es binaria, 1 o 0, independencia u opresión, sino que las posibilidades son múltiples: autonomía, ampliación de la autonomía alcanzada, federalismo, confederalismo, independencia e, incluso, vamos a incluirlo, la aceptación voluntaria de un Estado un poco descentralizado pero unitario. El pueblo kurdo podría ser un ejemplo.

Mi compañera y yo vivimos desde años en Barcelona. Ella es muy de aquí, de la Barceloneta nada menos. Yo vengo de Monzón pero llevo aquí un porrón de años y dos de mis familiares cercanos han muerto en Cataluña -no por Cataluña- defendiendo la II República española. Me siento muy barcelonesa (en el supuesto, no evidente, de que esa expresión tenga un sentido definido). Ni ella ni yo vemos que Cataluña, como tampoco la Padania o Baviera por ejemplo, viva una situación de opresión ni incluso de desconsideración. Ni política ni económica ni lingüística ni cultural (siendo su cultura y sus lenguas diversas por lo demás). Eso sí, sectores importantes de las clases populares catalanas (especialmente las mujeres) viven y han vivido (hemos vivido debería haber escrito) en los últimos años situaciones de mayor explotación y de liquidación o disminución de sus derechos. Como ocurre en otras comunidades españolas. Otro punto de unión entre nosotras.

Como el tema es un poco pesado mi compañera me ruega que dé apuntes, sugerencias, que no intente desarrollar un tema inabarcable en un artículo. Las gentes estamos agotadas. 

A eso voy, a dar apuntes, no un desarrollo detallado. Por lo demás, sin que me atreva a afirmar ni afirme que el artículo 2 de la Constitución [3] no sea mejorable (creo que lo es), en otras constituciones nos encontramos con formulaciones como las siguientes: “El Reino de Noruega es un Estado libre, independiente, indivisible e inalienable” (artículo 1); “Brasil se constituye es un Estado social de derecho, unitario, indivisible y descentralizado en la forma que establecen esta Constitución y sus leyes” (artículo 1); “La Constitución, en todas sus disposiciones, vela por una unión indestructible compuesta por Estados indestructibles” (Corte Suprema de Estados Unidos). Las formulaciones de las Constituciones de Alemania, Italia y Francia son similares.


Hay excepciones, dos según parece. La constitución de Etiopía, en el artículo 39, señala: “Todas las naciones, nacionalidades y pueblos de Etiopía tienen un derecho incondicional a la autodeterminación, lo que incluye el derecho a la secesión”. Que incluya ese derecho no implica, como es obvio, su realización inexorable, la construcción de nuevos Estados. En todo caso, como es evidente, esa formulación daría pie en el caso de España a que, por ejemplo, Cataluña, Euskadi y Galicia tuviera ese derecho. 

De la misma forma, pueblos o partes de esas nacionalidades o naciones independientes podrían ejercer ese derecho si se incorporase esa formulación en sus propias constituciones. No siempre es el caso. Estonia, por ejemplo, independizada de la URSS, señala en el artículo 2 de su Constitución: “El territorio, las aguas territoriales y el espacio aéreo del Estado estonio son un todo inseparable e indivisible”. Algo parecido en el caso de Lituania: “El pueblo y cada ciudadano tienen el derecho a oponerse a cualquier atentado por la fuerza contra la independencia, la integridad del territorio o el orden constitutivo del Estado de Lituania”.

Voy al grano advirtiendo que no voy a ser breve. Pido su comprensión por adelantado.
Empiezo por una recomendación, por un artículo sobre una figura apenas conocida y estudiada en la actualidad: Pedro Antonio Curto, “Pi y Margall, la lucidez olvidada” (http://tercerainformacion.es/opinion/opinion/2017/09/17/pi-y-margall-la-lucidez-olvidada). 

El Viejo Topo ha publicado textos suyos. Federalismo y República, po ejemplo, fue editado por Antonio Santamaría, un excelente conocedor del tema (como ven los hombrecitos son ampliamente mayoritarios en mis recomendaciones; no me habré documentado suficientemente. Disculpas feministas).

Sobre el leninismo y el DA, un artículo del historiador José Luis Martín Ramos, “A propósito de la invocación de la posición del Lenin sobre el derecho de autodeterminación” [4], es de lo mejor que una ha leído estos últimos meses y en muchos tiempos. 

Sus reflexiones finales, La primera:
Lenin nunca hizo una interpretación “nacional” del derecho de autodeterminación, sino una interpretación de clase. Por eso también distinguió sobre la manera de resolver la diversidad nacional en el seno de la unión libre de pueblos libres que postulaba. A través de pactos bilaterales - y finalmente de conjunto en una constitución común, aprobada después de su muerte, pero diseñada en sus últimos momentos de actividad- con las nacionalidades de la periferia del territorio central ruso (el Báltico, Bielorrussia, Ucrania); pactos no iguales entre sí, sino modulados por los intereses de la defensa de la unión, no por los intereses “nacionales” de las partes. Pero mediante la concesión solo de estatutos de autonomía a las nacionalidades interiores del territorio central ruso, de las estepas y de Siberia, la Bachkiria, la nacionalidad kazak, kalmuk, kirguiz, los finlandeses de Carelia… 

La segunda reflexión, con la que finaliza su artículo:

Me parece bien que el independentismo invoque a Lenin, pero que lo haga sobre el conjunto de su propuesta, no sobre una parte. Que no convierta a Lenin, no ya en un independentista sino ni siquiera en un partidario de la independencia, o del camino hacia la independencia, sin más. Que no obvie que su aceptación del derecho de autodeterminación no es de naturaleza jurídica, sino política, que está supeditado y condicionado, que se formula en una propuesta práctica que no es la práctica de la separación y que en última instancia, como recordó Alberto Garzón, habrá que considerar el análisis concreto de la situación concreta y sobre todo, cuál es la propuesta que no divide a las clases trabajadoras de todo el estado y que tampoco divide a las clases trabajadoras en Cataluña. 

Quizás esa propuesta sea más compleja, menos “rápida”, parecerá menos práctica para obtener una supuesta solución ya al conflicto; pero los atajos no acostumbran a ser buenos y como dijo Lenin –última invocación por mi parte– el mejor camino, al menos el deseable en principio, es el que parte de la paz nacional y de la paz entre las naciones, porque ese es el interés de todas las clases trabajadoras y populares. Hasta que esa paz se haga imposible, lo que no creo que sea el caso; y no creo que sea no mejor sino simplemente bueno precipitar la ruptura de esa paz, el choque de trenes vaya, para justificar su supuesta imposibilidad. 

Desde un punto de vista jurídico un escrito de Ramón Campderrich Bravo, “Comentario de la proposición de ley del referéndum de autodeterminación. Gabinete de engendros del Dr. Caligari” [5] es, en opinión de una, de obligada lectura. Una de sus consideraciones:

Más allá de la cuestión de los territorios y pueblos sometidos a dominación colonial, el derecho a la libre determinación de los pueblos también se predica de los pueblos ya constituidos en estados, las minorías, los pueblos indígenas y los pueblos que viven en el territorio de un estado ocupado militarmente por otro estado. Ninguno de estos supuestos puede servir para justificar un derecho a la secesión o separación para constituir un nuevo estado:

a) El derecho a la libre determinación de los pueblos ya constituidos en estados implica un derecho a establecer su sistema político, socioeconómico y su organización político-territorial sin interferencias externas, y, en lo que nos concierne, este derecho está atribuido en exclusiva desde la perspectiva del derecho internacional al pueblo español, en el cual quedan comprendidos, desde esa misma perspectiva, todos los nacionales españoles residentes en Cataluña.

b) Las minorías, en cuanto tales, no tienen atribuidos en realidad derechos por el derecho internacional, sino que son cada uno de sus miembros los que son titulares de derechos de ejercicio individual o colectivo. Entre esos derechos –enumerados precisamente en los Pactos de derechos del ámbito de la O.N.U. tramposamente invocados en la exposición de motivos– se encuentran derechos formulados en términos negativos –todos los que suponen prohibición de discriminación o trato desigual– y derechos formulados en términos positivos –respeto de sus singularidades culturales; ni siquiera un derecho, como tal, a la autonomía política–, pero no aparece por ningún lado un derecho a la constitución de un nuevo estado.

Es evidente en su opinión que, desde un punto de vista jurídico-político, los derechos de las minorías nacionales son respetados en España […] los catalanes no padecen, por ahora, discriminación respecto al resto de sus conciudadanos españoles y el considerado por los propios nacionalistas catalanistas principal rasgo cultural de la catalanidad, el idioma catalán, está protegido y promovido en Cataluña hasta el punto de tener un estatus privilegiado en esa región respecto al idioma oficial común, el español o castellano, y ser la exclusiva lengua vehicular en la enseñanza no superior, con la consiguiente intolerable discriminación de la población castellanohablante [3]. 

Más aún: la organización político-territorial del estado español confiere un amplísimo ámbito de autonomía jurídico-política a Cataluña, lo que excede con creces las exigencias del derecho internacional.

En cuanto a los pueblos indígenas, cuyos derechos, comenta el autor, han sido tomados últimamente en consideración por el derecho internacional con una amplitud algo mayor que los derechos de las minorías, no cree que sea necesario extenderse lo más mínimo.

No es posible calificar a los catalanes de pueblo indígena. Los pueblos indígenas son pueblos de cultura originariamente no occidental y formas de vida premodernas hasta tiempos relativamente recientes o, incluso, todavía hoy. En concreto, son tales los pueblos organizados en bandas o aldeas de cazadores y recolectores y los pueblos amerindios. Nada que ver, por consiguiente, con los catalanes. En cualquier caso, tampoco cuentan los indígenas con un derecho jurídico-internacional a la secesión o separación constitutiva de un nuevo estado, lo que, por lo demás, carece de todo sentido para la inmensa mayoría de ellos.

Tampoco los catalanes son un pueblo ocupado militarmente desde el punto de vista jurídico-internacional. “Ni desde cualquier otro punto de vista” añade Ramón Campderrich Bravo.
Los pueblos ocupados militarmente son pueblos ya constituidos en estados cuyo territorio, en parte o en su totalidad, es ocupado por una potencia extranjera (ejemplo típico: la ocupación de Irak por Estados Unidos y sus aliados en 2003). Por supuesto, aquí no estamos ante ningún derecho a constituir un nuevo estado, sino ante la obligación de la potencia ocupante de restablecer el statu quo anterior a la ocupación, esto es, la independencia del estado ocupado o la reintegración del territorio ocupado al estado de pertenencia. De ahí que, por ejemplo, las acciones de Rusia encaminadas a anexionarse Crimea o a promover un estado títere en el este de Ucrania sean contrarios al derecho internacional.

Sobre la noción de soberanía, otro de los conceptos que se esgrimen en toda esta discusión, señala el autor en la nota 11 de su escrito:

La retórica de la soberanía popular o nacional es, en realidad, una mala y obsoleta retórica, a pesar de su uso común en el ámbito jurídico interno e internacional y filosófico-político. Y esto es así porque, entre otras razones y no obstante los intentos producidos en este último medio siglo por introducir cierto grado de flexibilidad en el manejo y la conceptualización de la idea de la soberanía para adaptarla a las transformaciones jurídico-políticas y económicas experimentadas en los últimos tiempos, sigue siendo inherente a esa idea la imposibilidad de que en un mismo territorio haya dos soberanos superpuestos: soberano es el sujeto que ostenta, por definición y por etimología, el poder supremo y, por tanto, por encima de él, no puede existir ningún otro poder, de tal manera que no comparte el poder con ningún otro sujeto más que en la medida en que consiente en ello.

En consecuencia, señala, en el territorio de Cataluña sólo puede existir un sujeto soberano:
O el 'pueblo español', del que forman parte sus ciudadanos catalanes, o el 'pueblo catalán'. Es obvio que la lógica del todo o nada propia de la retórica de la soberanía puede ser una amenaza, al menos en sociedades cultural y políticamente complejas, para la convivencia colectiva pacífica. Quizás sería ya hora de prescindir de la retórica de la soberanía y de ingeniar otra distinta, compatible con la democratización de las sociedades humanas en un mundo muy diferente al de las revoluciones liberales y socialistas de los siglos XVIII a XX.

Otro artículo que no debería pasarnos desapercibido: “¿Va de independencia? Pues, discutamos a fondo". Jordi Casas Roca es el autor (6). Uno de sus argumentos (no le hago bien porque debería citar toda su reflexión, que es magnífica y muy poco frecuente en mi opinión):

La reivindicación del derecho a la autodeterminación es el instrumento preferido para realizar la máxima del nacionalismo: a cada nación le corresponde un Estado propio. Enric Prat de la Riba lo sintetizó de forma magnífica, aunque su realismo político lo llevó a hacer propuestas de corte federal. Pero el nacionalismo tiene un corpus más amplio, no es necesario decirlo. 

Corpus que la izquierda, y en concreto la que me interesa, ha colaborado a ampliar o, como mínimo, a consolidar; asumiendo conceptos que, desde mi punto de vista, son estrictamente nacionalistas, alejándose de una lectura de la realidad y de una práctica política laicas (entendiendo por laico un comportamiento basado en los parámetros mentales de nuestra cotidianidad y, sobre todo, una reflexión alejada de cualquier tentación metafísica).

Hablemos de algunos conceptos. No hay, sostiene Casas Roca, derechos nacionales, colectivos o históricos.

La historia no concede derechos, los derechos son una convención humana (otra cosa es que, a veces, su invocación ayude a resolver algún problema; ejemplo: disposición adicional primera de la CE 1978). La historia condiciona el presente, pero no la formatea. No hay derechos nacionales o colectivos. El marxismo (o el materialismo histórico, si lo queréis así), es hijo de la Ilustración y del liberalismo, aunque sea para superarlo, al menos en términos sociales y económicos; por tanto, no puede renunciar al bagaje que nos dejó por lo que se refiere a la consideración del ser humano, el individuo, como el depositario, el sujeto, de derechos y deberes. Es el ser humano quien ejerce sus derechos, como es el derecho democrático de pedir más autogobierno, el que sea, para la nación de la que considera formar parte.

Por otra parte, añade (una discrepa en este punto si piensa en los derechos de las mujeres), es difícil otorgar derechos colectivos a sociedades diversas y plurales sin asumir planteamientos organicistas.
Por lo que se refiere a los conceptos de inalienable e imprescriptible que utilizamos para hacer referencia al derecho a la autodeterminación, sólo pueden mantenerse si entendemos la nación como un ente abstracto e intemporal que está por encima de la voluntad de quienes forman parte de ella; lo que nos aleja de un análisis riguroso de la realidad para transportarnos, como decía antes, a la metafísica.

Las palabras finales de su texto tampoco tienen desperdicio. Su alejamiento del procesismo es evidente:

Llegados aquí (quiero decir al 2017), uno tiene la impresión que hemos estado trabajando con una serie de conceptos que nos han sido útiles en tanto que simplificadores y, a veces, capaces de producir importantes manifestaciones, pero al precio de generar algunos mal entendidos y no, precisamente, menores. He comenzado con la tesis que justifica este artículo y acabo con dos premisas: 

a) Es necesario romper con el Processisme, una estrategia que está consiguiendo que sigan mandando los de siempre; esto implica elaborar un discurso alternativo en la cuestión nacional (para decirlo en términos clásicos), nada complaciente con el actual, para ir generando una nueva hegemonía; 

y b) Es preciso negarse a aceptar que la falta de debate teórico e ideológico (o mantenerlo bajo mínimos) sea el caldo de cultivo del cual deba surgir la Catalunya del futuro.

Víctor M. Sánchez es Profesor Agregado de Derecho Internacional Público de la Universitat Oberta de Catalunya y director del Máster Universitario en Derechos Humanos, Democracia y Globalización. Su artículo “Autoderminación, secesión y derecho internacional” (7) es de 2013 pero sigue siendo de perfecta actualidad. No pretendo resumirlo. Una de sus reflexiones:

En definitiva, el principio de libre determinación de los pueblos, fuera del marco colonizador, se refiere a los modos internos de ejercicio del poder público. La única excepción a este alcance tan limitado del derecho a la autodeterminación ha sido fruto de cierta práctica internacional. 

Algunos autores han defendido el derecho de cualquier pueblo a la secesión como un derecho “remedial”, esto es, si el Estado se convierte en un aparato de terror que tiene por fin destruir total o parcialmente un grupo nacional. Los ejemplos internacionales de referencia son Bangladesh y Kosovo.

Por qué se han desechado otros alcances posibles al derecho a la autodeterminación en el Derecho internacional, se pregunta.

La lógica interna de esta regulación debe ser entendida abriendo el foco de atención a las complejidades de la Política Mundial. Si los Estados, creadores del Derecho internacional, decidieran guiar sus relaciones internacionales por la idea “una nación, un Estado”, habrían pactado su propia destrucción. Y abierto la puerta a un mundo caótico, masivamente lesivo de los derechos humanos fundamentales.

Por lo demás, añade, una gran mayoría, un 90% de los Estados del planeta son plurinacionales. Un gran número de ellos tiene pueblos culturales con vínculos inmemoriales con un territorio más o menos delimitado.

La experiencia histórica muestra que la afirmación activa de esta aspiración por un grupo nacional ha agitado inmediatamente la reactiva de otro: bien la oposición del grupo social mayoritario del Estado, o bien fenómenos de secesiones dentro de secesiones en los que cada unidad secesionada incluye, a su vez, otra entidad secesionable.

Estas situaciones, lo sabemos, han abonado el campo a intervenciones de Estados extranjeros
[...] oportunamente interesados en apoyar a unos u otros para acceder más tarde en posición ventajosa, si la suerte cae de su lado, a estos o aquellos recursos del territorio en disputa. Por ello, el Derecho internacional no reconoce el derecho a la secesión de los pueblos o naciones culturales. Ha optado por crear un sistema de protección internacional de sus derechos culturales.

 Nigeria, por ejemplo, tiene unas 500 lenguas vivas, con sus correspondientes minorías lingüísticas, y si atendemos a sus pueblos étnicos/culturales veremos comunidades asentadas es espacios geográficos relativamente bien delimitados como los Yoruba, Hausa-Fulani, Igbo, Efik, Ibibio, Annang, Ijawueblos, Nupe, Tiv, Kanuri… así hasta 250 grupos nacionales. Este país de África, tomado como ejemplo extremo de lo que puede suceder en muchos otros, podría subdividirse en 250 Estados-nación. Comparativamente, la ONU tiene hoy en total 193 miembros.
En algún punto hay que finalizar. Lo hago con un artículo que también vale la pena: “Las urnas, las leyes y viceversa” de Miguel Pasquau Liaño (8).

¿Está, entonces, todo dicho? Claro que no. La inmensa mayoría de catalanes es partidaria de la celebración de un referéndum normalizado sobre la pertenencia o no de Cataluña a España y sus modalidades, y esa pulsión sin duda democrática acabará exigiendo una respuesta política. Seguramente en el conjunto de España, una vez que se serene el debate y se enfríen las urgencias, cada vez más ciudadanos y políticos alzarán la voz y reconocerán que no hay razones de fondo para que una comunidad bien definida no tenga más remedio que seguir siendo España, aunque muy mayoritariamente no quisiera. Hay vías democráticas para conseguir un referéndum legal, e incluso para pretender la independencia. Son vías difíciles, pero no tan difíciles como el cambio de la piscina por la petanca. Voy a sugerir dos vías de las que apenas he oído hablar, pese a lo mucho que hemos hablado sobre tema.

  La primera de estas vías, una vía para constatar legal y formalmente la voluntad de los catalanes, sin permiso de Rajoy

El artículo 166.1 de la Constitución, que remite a su artículo 87.2, atribuye a los parlamentos de las comunidades autónomas competencia para remitir a la Mesa del Congreso una propuesta de reforma constitucional. Una mayoría parlamentaria catalana puede elaborar un texto de reforma constitucional que introduzca el derecho de autodeterminación y señale para su ejercicio unas condiciones razonables que podrían resultar aceptables para una mayoría de españoles, similares a las que permitieron en Canadá un referéndum. El Tribunal Constitucional no podría suspender ni anular la ley, porque una iniciativa de reforma constitucional no puede ser inconstitucional. Y la Generalitat puede, salvo (ahora sí) absoluta cerrazón del Gobierno de España y del Tribunal Constitucional que sería incomprensible, convocar un referéndum a los catalanes para apoyar o no (no la independencia, sino) la decisión de su Parlamento de elevar a las Cortes esa propuesta. Quedaría constatada formal y legalmente una voluntad política de los catalanes, probablemente abrumadora, presentada como propuesta al conjunto de los españoles (ellos incluidos).


Las Cortes, señala el autor, habrían de tramitar esa reforma, y finalmente aprobarla o no.
Si no se atendiera en absoluto, quedaría constatado de manera impecable un malestar democrático en Cataluña que habría que gestionar políticamente. La cuestión quedaría en el escenario del que nunca debió salir: la construcción de mayorías políticas alternativas que sí hicieran posible lo que ahora mismo es sólo una aspiración legítima (todas las miradas, por cierto, se dirigirán en primer lugar al PSOE, que es el único partido que exhibe dudas). ¿Es una vía imposible? Hoy sí, desde luego. Pero la esperanza es una larga paciencia, y busca sus caminos. Lo sabemos quienes tantas veces perdemos en el juego de mayorías y minorías. Hay, además, un modo de rebajar las dificultades de una reforma constitucional.

  El modo es este: Penúltimo recurso: la reforma de los artículos sobre la reforma constitucional.
La reforma del núcleo duro de la Constitución (título preliminar -en el que está el principio de la unidad indisoluble de España-, parte del título primero -derechos fundamentales- y título segundo -monarquía-) impone exigencias muy difíciles de alcanzar: una mayoría de dos tercios de Congreso y de Senado, la disolución de las cámaras, elecciones constituyentes, aprobación del nuevo texto por la misma mayoría de dos tercios, ratificación en referéndum en toda España.

 Resulta suficientemente disuasorio, y refleja un deliberado empeño en ponerlo difícil. Puede decirse que el blindaje constitucional es excesivo, porque así se quiso, y no porque Franco lo dejara en su testamento confiado a su ejército albacea, como sí hizo con la Corona y con la unidad indisoluble de España.

Pero esta voluntad constitucional de hacer difícil la reforma, señala, también es reformable, y no está tan blindada como los contenidos que acaba de indicar.

En efecto, los artículos 166 a 169 (que son los que regulan la reforma y la ponen tan difícil) pueden reformarse a través del procedimiento “blando”, que sólo exige una mayoría de 3/5 de Congreso (210 diputados) y del Senado y un referéndum si lo pide un diez por ciento de los miembros de cualquiera de las cámaras (35 diputados). Sé que algún constitucionalista ha calificado esta posibilidad de “fraude constitucional”, pero ni estoy de acuerdo ni es lugar para debatirlo. 

De manera que ni mucho menos es inalcanzable o inimaginable una mayoría que para determinados temas (como la república, el derecho de autodeterminación o la introducción de nuevos derechos fundamentales) logre “rebajar” y racionalizar las exigencias para la reforma constitucional, de modo que acerque las posibilidades de hacer un referéndum en Cataluña sin echarse al monte de una democracia sin esqueleto.

Con todo, afirma Miguel Pasquau Liaño, estas propuestas sólo tienen sentido para después del incendio. “De momento, no estamos en lo importante, sino en lo urgente: apagar el fuego, aunque los vecinos no puedan jugar a la petanca”.

Más allá de la metáfora, bastante masculina por cierto, lo señalado es evidente: tenemos que apagar fuegos destructivos de lazos ciudadanos. De aquí y de allí. Con urgencia y paciencia. Antes y después del 1-O. No queremos ningún Maidan.

PS. Más disculpas por la extensión. Una “Declaración sobre la falta de fundamentación en el Derecho Internacional del referéndum de independencia que se pretende celebrar en Cataluña”. La referencia: https://www.elcatalan.es/declaracion-la-falta-fundamentacion-derecho-internacional-del-referendum-independencia-se-pretende-celebrar-cataluna/ Fecha  da el  19 de septiembre de 2017.  

El punto crítico es este: “Como Cataluña no es una entidad que disfrute de un derecho de separación del Estado reconocido por el Derecho internacional, el derecho de libre determinación no puede constituir el fundamento jurídico para consultar a los ciudadanos sobre su independencia, como pretende el referéndum previsto en la Ley 19/2017 del Parlament, actualmente suspendida por el Tribunal Constitucional”. Remarco: el derecho de libre determinación no puede constituir fundamento jurídico como pretende la ley del referéndum. 

“Ante los errores en la invocación del Derecho Internacional para dotar de fundamento jurídico a la ley del referéndum de autodeterminación, los miembros de la Asociación Española de Profesores de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales (AEPDIRI) abajo firmantes consideran que es su obligación cívica formular la siguiente declaración:

1. Según la doctrina de las Naciones Unidas y la jurisprudencia internacional, las normas del Derecho Internacional General relativas al derecho de autodeterminación de los pueblos sólo contemplan un derecho a la independencia en el caso de los pueblos de los territorios coloniales o sometidos a subyugación, dominación o explotación extranjeras.

2. A la luz de la práctica internacional, no puede excluirse un derecho de separación del Estado a comunidades territoriales cuya identidad étnica, religiosa, lingüística o cultural es perseguida reiteradamente por las instituciones centrales y sus agentes periféricos, o cuyos miembros son objeto de discriminación grave y sistemática en el ejercicio de sus derechos civiles y políticos, de forma que se produzcan violaciones generalizadas de los derechos humanos fundamentales de los individuos y de los pueblos.

​ 3. Nada en los Pactos Internacionales de 1966, en ningún otro tratado sobre derechos humanos, ni en la jurisprudencia internacional apunta a la consagración de un derecho de las comunidades territoriales infraestatales a pronunciarse sobre la independencia y separación del Estado.

4. Las normas generales del Derecho Internacional no prohíben que los Estados soberanos, atendiendo al principio de autoorganización, dispongan en sus propios ordenamientos jurídicos supuestos y procedimientos de separación de sus comunidades territoriales. La inmensa mayoría, lejos de hacerlo, proclaman la unidad e integridad territorial como principios básicos de su orden constitucional.

5. La Unión Europea respeta y protege la identidad nacional y la estructura constitucional y de autogobierno de sus Estados. Además, el Derecho de la Unión exige de éstos que respeten y hagan respetar el Estado de Derecho, de modo que todos los poderes públicos se sometan a la Constitución, a las leyes y a su aplicación por los tribunales.

6. Como Cataluña no es una entidad que disfrute de un derecho de separación del Estado reconocido por el Derecho internacional, el derecho de libre determinación no puede constituir el fundamento jurídico para consultar a los ciudadanos sobre su independencia, como pretende el referéndum previsto en la Ley 19/2017 del Parlament, actualmente suspendida por el Tribunal Constitucional.
Entre los firmantes:  Xavier Pons Rafols, Catedràtic de Dret Internacional Públic, Universitat de Barcelona. Prof.ª Dra. Caterina García Segura, Catedràtica de Re​lacions Internacionals, Universitat Pompeu Fabra.Prof. Dr. Carlos Esplugues Mota, Presidente de la AEPDIRI, Catedràtic de Dret Internacional Privat, Universitat de València.

Notas
1) http://www.elviejotopo.com/topoexpress/a-proposito-de-cataluna-razonemos-ii/. Ha publicado posteriormente la tercera reflexión.

2) “Observaciones sobre las (segundas) conclusiones de Julio Anguita (I”). http://www.rebelion.org/noticia.php?id=231544

3) Artículo 2: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas .”

4) Fue publicado por rebelión y por otras páginas electrónicas.

5) http://www.mientrastanto.org/boletin-160/notas/gabinete-de-engendros-del-dr-caligari

6) http://lopezbulla.blogspot.com.es/2017/09/va-de-independencia-pues-discutamos.html El texto, en catalán, se publicó en  Treball,  5 de septiembre de 2017 .

7) https://laverdadofende.blog/2013/07/12/autodeterminacion-secesion-y-derecho-internacional/

8) http://ctxt.es/es/20170906/Firmas/14891/Cataluna-referendum-Pasquau-Rajoy.htm

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Catalunya i Espanya: cinc possibles finals Anàlisi del procés sobiranista català de l'economista nord-americà establert a Madrid Fernando Betancor



D'anàlisis del procés sobiranista que es viu a Catalunya se'n fan contínuament. Però avui us en presentem una d'especialment completa: és la d'un economista nord-americà establert a Madrid, Fernando Betancor, fill d'immigrants uruguaians i criat a Washington. En aquest article, publicat originalment al seu bloc, detalla cinc possibles vies que pot prendre el procés d'ara endavant. N'identifica cinc i els posa nom: que s'abandoni el procés i s'accepti l'status quo ('opció col·laboracionista'), que es faci un referèndum no oficial ('opció vèneta'), que es faci un referèndum no autoritzat ('opció crimeana'), que es convoquin unes eleccions plebiscitàries ('referèndum de facto') o que es declari unilateralment la independència ('opció de Jefferson'). Betancor analitza els pros i contres de cadascuna. Tot seguit us oferim l'article íntegre, traduït al català. En anglès podeu llegir-lo també a l'edició global.


He escrit unes quantes vegades[i] sobre la situació cada vegada més tensa a Catalunya, el territori més espinós d'Espanya, que també vol convertir-se en l'estat independent més nou d'Europa. El 8 d'abril es va completar un altre acte en aquesta representació que s'escenifica: tres representants del parlament català van visitar Madrid per sol·licitar oficialment l'autorització per a fer un referèndum sobre la independència de Catalunya. Era una conclusió inevitable que Madrid diria que no --un no definitiu per part del senyor Rajoy, el president del govern espanyol, juntament amb altres partits, d'acord amb la seva ideologia i la relació amb el partit de govern, el Partit Popular.
Els catalans van tornar a casa decebuts, però no pas dissuadits. Abans de marxar de la capital espanyola, els tres legisladors van expressar la seva decepció i la seva determinació, i van declarar que el referèndum es faria igualment perquè el poble català ja era en un 'camí sense retorn' cap a l'autodeterminació[ii]. Artur Mas, president de la Generalitat de Catalunya, que no va fer el viatge, va refermar aquesta posició. I fou igualment criticat.

Una cosa és evident: els catalans van entendre la necessitat de fer el gest: s'havia d'oferir al govern espanyol una última oportunitat d'esdevenir partícip del camí català cap al referèndum. Era un risc calculat: si el govern espanyol hagués acceptat el referèndum hauria tingut l'oportunitat d'establir-ne les condicions que haguessin assegurat un resultat favorable per a Madrid.[iii] Però Mas sabia que mai no hauria de córrer aquest risc. Rajoy ja és víctima d'una rebel·lió de l'ala dreta del seu partit, i els membres d'aquesta línia dura no toleraran mai la legitimitat d'un referèndum per a la separació de Catalunya, independentment de l'estratègia governamental que hi pogués haver al darrere.

Ara els catalans poden declarar al món allò que han dit sempre: que les seves aspiracions democràtiques i pacífiques són sufocades per una camarilla opressiva castellana a Madrid que no tan sols té la determinació d'obligar-los a acceptar un 'modus vivendi' que els resulta intolerable, sinó que participa activament en la ruïna de l'economia catalana i en l'aniquilació de la singular cultura i identitat del poble català. Els castellans, òbviament, tenen els arguments contraris, i no em proposo d'entrar en una discussió sobre els mèrits dels uns o dels altres. Hi ha una pila articles[iv] per al lector que hi tingui interès.

Els catalans ja preparen els pròxims passos. La Generalitat diu que té la intenció de portar endavant el referèndum del 9 de novembre, tant si Madrid l'aprova com si no. Però hi ha, de fet, nombroses opcions possibles. Tancant la porta a un referèndum legal, el senyor Rajoy ha obert més possibilitats per als catalans.
Cinc finals possibles
Arribats a aquest punt, hi ha cinc possibles camins per al moviment independentista català. He mirat de traçar la progressió més probable per a cada un d'aquests escenaris, dins el marc de moviments i contramoviments en què participen el govern de Catalunya, el d'Espanya i la possible participació de la Unió Europea. A cada pas, quan les opcions s'han presentat, he assignat una probabilitat per a cada possible resultat, únicament d'acord amb la meva experiència i el meu judici personal.
El primer gràfic mostra la situació actual: els representants catalans han sol·licitat l'autorització per a fer un referèndum, petició que ha estat refusada. Ara hi ha cinc opcions:
1. Abandonar el procés de referèndum i acceptar l'status quo ('opció col·laboracionista') 

2. Fer un referèndum no oficial ('opció vèneta') 

3. Fer un referèndum no autoritzat ('opció crimeana')
4. Convocar eleccions en una única plataforma pro-independència, que serviria com un referèndum de facto 

5. Declarar unilateralment la independència ('opció de Jefferson')
Algunes d'aquestes opcions són tan improbables que són fora del regne de la possibilitat, però les presentaré l'una darrere l'altra. Com que sóc tan fal·lible com qualsevol altre, doneu aquestes estimacions el valor que tenen.[v]
L'opció col·laboracionista
Sempre hi ha la possibilitat que el senyor Mas i CiU facin un pas enrere entre ara i el novembre; o que Madrid faci una oferta 'que no es pugui refusar'. En aquest cas, es tractaria de suspendre el procés de referèndum i mirar de fer-hi bona cara: 

Opció 1: Posar fi al procés:
Malauradament per a Mas, el seu govern es recolza en una coalició amb un partit molt més separatista, ERC. ERC és un defensor acèrrim de la independència: és poc probable que es complagui cap oferta que Rajoy pugui fer a CiU, més moderat. A més, Esquerra s'aprofita de la debilitat de la posició de Mas: ell i el seu partit serien un blanc fàcil per a ser acusats de titelles col·laboracionistes i d'haver venut el poble català. ERC només hauria de retirar el suport a senyor Mas perquè el govern caigués.

Mas tindria dues opcions: podia convocar eleccions avançades o mirar de formar un nou govern de coalició. Sense els partits pro-independència (ERC , ICV i CUP) , CiU podria formar un govern només amb els socialistes catalans (PSC) o una coalició encara més improbable amb la secció local del Partit Popular. El primer cas podria donar a la nova coalició una certa estabilitat, però una aliança amb el PP només confirmaria les pitjors sospites de 'col·laboracionisme'.

Fos com fos, seria un equilibri inestable. I si es convoquessin eleccions, ja sigui immediatament o després d'un temps de govern de coalició, el resultat més probable fóra un triomf rotund dels partits separatistes. De fet, ERC podria obtenir majoria absoluta si els partidaris de CiU els votessin en massa. El nou govern retornaria en la posició original, però amb només quatre opcions per triar.
Que el senyor Mas sigui un separatista de cor o no es pot discutir, però ningú no nega que és un polític experimentat. Pot veure el resultat de la 'col·laboració' amb tanta claredat com qualsevol altra persona: l'equivalent polític de tallar-se el coll. Per aquesta raó, dono a aquesta opció un 0% de probabilitats.
L'opció vèneta
Un pas intermedi entre la capitulació i un referèndum no autoritzat seria un referèndum 'no oficial', similar al que s'acaba de fer a la província italiana del Vènet.[vi] Un referèndum no oficial no utilitzaria la maquinària de l'estat, no tindria el suport de cap llei del parlament català, no es consideraria vinculant, ni tan sols per als catalans. A Venècia, per exemple, la votació es va fer per internet en un període de cinc dies, entre el 16 i 21 de març.

El propòsit d'una acció com aquesta seria augmentar la pressió sobre Madrid sense haver de comprometre un marc oficial i obligatori, per bé que seria un referèndum no autoritzat i, per tant, il·legal. La Generalitat podria posar èmfasi en la participació i en els resultats i proclamar: 'Mireu! Els catalans donen suport a la independència per un marge substancial! Però Rajoy es nega a negociar i es gira d'esquena a la voluntat de la gent!' Embolicats amb la bandera de la democràcia, l'autodeterminació i la no-violència  els catalans, amb  la pressió de la comunitat internacional sobre Madrid, mirarien d'aconseguir el mateix resultat:

Opció 2: Referèndum no oficial:
Madrid refusarà immediatament qualsevol resultat d'un referèndum no oficial que no beneficiï el seu govern. Diran que la votació s'ha fet sense supervisió i que se n'ha alterat el resultat, malgrat totes les precaucions que els organitzadors puguin haver pres. Essent realistes, no hi ha cap possibilitat que Madrid acabi pactant un referèndum oficial sobre la base d'un d'informal, sobretot si els resultats indiquen una victòria dels separatistes.

Comptat i debatut, el govern català tornaria a ser al punt de partença, ara amb tres opcions restants. Hi ha, això sí, una petita probabilitat que un referèndum no oficial es fes només 'per marcar territori'. Podria ser vist com una opció segura, és a dir, molt probablement Madrid no hi intervindria si ho considerés una gran enquesta. També podria ser una mesura provisional per a apaivagar els separatistes de línia dura si el govern català no té confiança en els resultats d'un referèndum no autoritzat o si unes altres circumstàncies li impedeixen d'anar endavant, com un resultat unionista aclaparador a Escòcia.
L'opció crimeana
El ministre d'Afers Estrangers d'Espanya va comparar al febrer la situació que es vivia a Crimea amb la de Catalunya.[vii] Això era abans de l'annexió de la província separatista per part de Rússia. Va ser, sens dubte, un dels pronunciaments més imbècils d'un govern que s'ha escarrassat a superar-se a si mateix en la banalitat, la corrupció i l'apatia. De manera que si anomeno el referèndum no autoritzat 'l'opció crimeana' és gràcies a les habilitats oratòries del senyor Margallo.

El referèndum no autoritzat sembla que és el mecanisme preferit per Mas perquè el poble català pugui expressar-se. Un dels avantatges d'aquests referèndums és que es basen en antecedents històrics i jurídics: els referèndums populars són, de lluny, la forma més comuna de separar-se amb èxit d'un estat. Hi ha consens sobre les fórmules per a convocar un referèndum i per a establir les bases mínimes per a fer-lo. Un referèndum pot ser controlat pels inspectors internacionals. I un referèndum popular troba suport en el principi de l'autodeterminació consagrat en la Carta de les Nacions Unides, la Declaració d'Independència dels EUA, la Declaració Internacional de Drets Civils i Polítics i en més acords internacionals. [viii] 

Però també té desavantatges. És difícil de reivindicar la protecció jurídica dels resultats d'un referèndum que, de bell antuvi, era il·legal. El fet que sigui il·legal afavoreix el govern espanyol en l'esforç de contestar i desacreditar els resultats. D'una altra banda, l'organització d'un referèndum no autoritzat exposa al govern català a tota una colla de sancions legals que podrien aplicar-se ja abans de la data del plebiscit, a fi d'evitar la votació, o bé després, per evitar qualsevol acció derivada dels resultats.

Malgrat tots aquests obstacles, és la via més probable en el cas de Catalunya, i és la que ha rebut el tractament més complet:

Opció 3: Referèndum no autoritzat (1):
Tan bon punt el parlament català autoritzi l'organització del referèndum no autoritzat, el govern espanyol il·legalitzarà la resolució i demanarà als catalans que desisteixin de portar a terme cap de les accions decidides pel seu parlament. Se'n poden derivar amenaces directes o implícites. La Generalitat haurà de decidir si continua, però ara sota l'amenaça: acceptar l'estatus quo sota coacció probablement faria caure la coalició de govern. És molt més probable que Barcelona telefoni a Madrid per demanar si l'amenaça va de veres. L'organització del referèndum anirà endavant. 

El govern espanyol té una àmplia gamma d'opcions a disposició per a imposar la seva voluntat als catalans recalcitrants. Les tres més probables --bé soles, bé combinades-- són:
1. La dissolució del parlament català i una crida a eleccions, juntament amb la prohibició de determinats partits secessionistes.
2. La suspensió de l'estatut d'autonomia i la imposició a Catalunya d'un govern dirigit des de Madrid. 

3. L'arrest d'alguns dels membres partidaris de la secessió, tant del govern com de la cambra legislativa catalana pels delictes de sedició, planificació de la secessió, i més possibles càrrecs. [ix]
En el cas de la dissolució del govern o de la suspensió de drets, els catalans podrien menystenir Madrid i continuar funcionant de manera il·legal. Tant si escull aquesta via com si Madrid emet immediatament ordres més dures, es precipitarà una crisi enorme: perquè el govern català ja és actiu i no ha de fer res per continuar en funcionament. És el govern espanyol, si de cas, que ha de tornar a imposar l'autoritat burlada, i escometre un seguit d'accions que fins i tot podria causar víctimes. És clar que Espanya argüirà que la Generalitat té la càrrega moral de les morts a causa de les seves activitats secessionistes il·legals: però al final haurà estat Espanya que haurà enviat homes armats per recuperar el control de la situació.

També hi ha la petita possibilitat de deixar que el referèndum es faci i se'n reconeguin els resultats. Això portaria a un 'divorci amistós' en què Catalunya seguiria el seu propi camí en pau i negociaria totes les qüestions pendents amb Espanya: el repartiment del deute espanyol, l'intercanvi del fons de seguretat social, la disposició dels béns públics, el suport a l'admissió immediata a la Unió Europea i a l'euro, etc. Això és molt difícil que passi, per unes quantes de raons de pes:
1. Rajoy fóra un home políticament mort. 

2. Rajoy ni tan sols seria capaç d'obtenir la majoria del seu partit en favor d'aquesta decisió o d'aprovar-la al congrés. A més, podria haver-hi una deserció en massa de diputats del PP a Vox, per exemple. Fos com fos, el govern cauria. 

3. Si Catalunya se n'anés en pau, el País Basc se n'aniria l'endemà. I és un altre 6% del PIB, una part substancial de la capacitat industrial d'Espanya i la resta de principals vies de comunicació terrestre cap a França (la principal via de comunicació passa per Catalunya). 

4. Si tant Catalunya com el País Basc se'n van, no és inconcebible que Galícia desitgés fer-ho també, o que Andalusia veiés que es beneficiaria molt més del fons europeus de desenvolupament regional pel seu compte que no pas dins d'Espanya. El país podria literalment desintegrar-se.
Per totes aquestes raons, em resulta difícil --per bé que no impossible-- de creure que el senyor Rajoy volgués o consentís un 'divorci amistós' amb els catalans. 

Opció 3: referèndum no autoritzat (2):
Independentment si Madrid decideix de fer una acció policíaca abans de l'envit de la Generalitat o després, el primer pas serà demanar als mossos d'esquadra, policia autònoma de Catalunya, que executi les ordres. Aquesta serà una prova crucial: els mossos compliran el seu deure envers l'estat espanyol, o continuaran essent lleials a la Generalitat? El grau de violència que es pot viure depèn en gran mesura de la seva elecció. Si la policia catalana refusar el seu deure, el recurs d'Espanya serà d'enviar-hi la guàrdia civil. Si fos el cas, hi hauria grans masses d'homes i dones armats en un territori de milions de persones, la majoria hostils a la guàrdia civil. El potencial de desastre és evident.
Si els mossos obeeixen el govern espanyol, les probabilitats de violència es redueixen considerablement. Catalans reprimint catalans és una possibilitat dura, però facilitaria la tasca del govern espanyol considerablement i negaria totalment la 'qüestió ètnica': l'acció de la policia ja no podria ser vista com una mena d'atac de Castella als catalans. I Madrid, sens dubte, estaria cofoia d'aprofitar qualsevol divisió evident de la societat catalana.

Una operació policíaca deixaria la pilota a la teulada de la Generalitat. Una opció seria l'acatament: els polítics catalans es deixen detenir i jutjar. Un judici públic podria ser una bona publicitat si el govern espanyol no fes les coses bé: l'opinió internacional podria decantar-se cap a un govern de substrat 'democràtic', més que no cap a un govern de mà dura. És dubtós que cap polític hagués de passar gaire temps a la presó. Gandhi hi va anar i va sortir-ne enfortit.[x]

Catalunya aleshores hauria de ser administrada directament des de Madrid, o amb una combinació d'un parlament de legisladors i funcionaris unionistes enviats des de la capital. Fos com fos, la majoria dels catalans s'indignaria per aquesta greu violació dels seus drets i consideraria el govern imposat com un control feixista i totalment il·legítim. Un resultat probable seria la resistència passiva; potser espontània, però possiblement planejada prèviament per a aquesta eventualitat. El govern espanyol es trobaria amb màrtirs polítics i amb una onada sens fi de vagues, manifestacions, marxes i mítings en tota una regió que representa el 20% de l'economia espanyola. La resistència passiva tindria el propòsit d'imposar un cost econòmic i polític tan alt a Madrid que el govern es trobaria obligat a negociar la fi de l'administració directa de Catalunya.

Encara que tot polític i líder català del moviment independentista s'ha compromès amb la no-violència i amb els mitjans pacífics i democràtics, hi ha la possibilitat no negligible que esclati la violència. Ja sigui causada per l'ús excessiu de la força per part de la policia o pels manifestants civils radicalitzats. Si la violència esclatés podria generalitzar-se. De maons i tubs d'acer n'hi ha a tot arreu, en qualsevol ciutat, i fer còctels Molotov és bufar i fer ampolles. Com les crisis de Kíev i Caracas han demostrat, un grup determinat de la població civil pot resistir eficaçment les forces policíaques en un medi urbà, especialment si els oficials no són locals. El govern espanyol tindria una pressió molt forta per a plantar cara a una situació amb centenars de ferits, hospitals desbordats i grans sectors de les principals ciutats catalanes vivint en l'anarquia.

Opció 3: Referèndum no autoritzat (3)
La violència, sostinguda i organitzada, continua essent una possibilitat remota, però que no es pot desestimar. Hi ha exaltats i radicals violents en els moviments polítics d'arreu. De fet, no es pot descartar que hi hagués agents provocadors, tant per part del govern com dels extremistes dels moviments ultranacionalistes espanyols. Podrien veure un benefici a desacreditar el caràcter 'no violent i democràtic' de l'independentisme català, especialment si alguns unionistes catalans fossin agredits violentament.

Això voldria dir cercar deliberadament l'escalada de la crisi per tal d'assolir l'objectiu de la intervenció militar i una suspensió permanent de l'estatut català d'autonomia. Com més sagnant fos 'l'alçament', i com més temps passés, més probable seria que els ultres poguessin aconseguir el seu objectiu. Aquests sectors radicals, que inclouen Nova Falange, obertament feixista, pretenen preservar la unitat d'Espanya. Però amb això no en tenen prou: per a alguns, cal castigar els catalans per la seva temeritat de qüestionar la superioritat del nacionalisme espanyol i la cultura amb la seva 'història falsa de mentides i enganys'. Els més radicals van tan lluny que refusen la constitució vigent, que troben massa feble, liberal i federalista, i voldrien reemplaçar-la per una de més dura: un estat fort, unitari, governat des de Madrid i amb la total dissolució de les 'comunitats autònomes'.

Afortunadament, l'extrema dreta no té pràcticament cap representació en la política espanyola i no ocupa una posició d'autoritat per a dictar política. Però Gavrilo Princip també pertanyia a una petita minoria quan va posar el món en flames.[xi]De fet, en alguns cenacles dels principals polítics conservadors[xii]ja es demanen mesures que podrien haver sortit d'un manifest d'extrema dreta, com ara l'enviament d'un comandant de l'exèrcit espanyol per prendre possessió dels mossos d'esquadra per a 'posar fi a la tendència separatista d'una vegada'. La policia espanyola[xiii] i les forces armades[xiv] també tenen exaltats, alguns dels quals podrien ser prou discrets per a reservar-se, ara com ara, les pròpies opinions.

La resistència activa per part de la població catalana dificultaria extremadament la feina del govern espanyol. També originaria mesures de policia necessàries que foren enregistrades i que es veurien summament brutals: neteja dels carrers amb canons d'aigua, gasos lacrimògens i càrregues dels antiavalots. Com que hi hauria víctimes en ambdós costats, les accions es tornarien brutals --és inevitable en una escalada de violència. Però si en algun moment les mesures de la policia fossin ineficaces, el govern espanyol podria declarar Catalunya en estat d'insurrecció i cridar els militars. Si aquesta opció fóra més efectiva que l'aplicació de llei i prou no ho sé dir: els soldats han estat entrenats per matar l'enemic, no per pacificar el seu poble. Quan s'usen les tropes, tot seguit els civils esdevenen, inevitablement, en l'enemic, i generalment moren.

No obstant això, el govern espanyol es podria trobar obligat a aquest acte desesperat per falta de millors opcions. Si la violència no disminueix o s'intensifica, si el dany econòmic i polític d'Espanya es generalitza, si hi ha una immensa pressió de la línia dura del Partit Popular, Rajoy pot sentir-se impel·lit a donar aquesta ordre. És poc probable que tingui èxit en la repressió dels avalots; és segur que fracassaria a l'hora d'aconseguir que els catalans estimessin els seus veïns espanyols; però és l'estratègia desesperada que els polítics i els generals solen seguir quan es troben en un atzucac i no saben què més fer. Rajoy fins i tot pot trobar-se a si mateix sense veu ni vot: qualsevol 'debilitat' seva, com ara voler negociar o fins i tot deixar que Catalunya se n'anés, podria ser resposta amb un ultimàtum dins el seu partit. No és impossible d'imaginar que Rajoy fos convidat a posar-se 'temporalment malalt', mentre la gent amb braç ferm condueix la situació. No hi ha res tant del Tercer Món com un cop d'estat, que consti...

Opció 3: Referèndum no autoritzat (4)
La mediació de la Unió Europea em sembla poc probable abans de qualsevol situació de violència a Catalunya. D'una banda, la Unió Europea no voldrà fer la impressió d'interferir en els assumptes interns d'un estat membre, i Espanya se'n ressentirà i es resistirà a qualsevol cosa que faci olor d'intervenció europea. La posició actual de la Unió Europea és que qualsevol secessió d'un estat membre es traduiria en un nou estat que hauria de tornar a sol·licitar a la Unió Europea l'ingrés i la pertinença a la zona euro a partir de zero: un procés d'uns quants anys de durada. Això és pura retòrica, pronunciada amb l'esperança de dissuadir l'eventualitat i esquivar la bala. En realitat, l'admissió automàtica d'Escòcia, Catalunya o el Vènet és una decisió purament política de Brussel·les. De moment, la política la fan sobretot els estats; en aquest cas, el Regne Unit, Espanya i Itàlia.

Les polítiques poden canviar ràpidament en una situació de guerra civil, que trasbalsaria l'economia. Per tant, és molt probable que hi hagi canvis polítics tan aviat com s'intensifiqui l'acció de la policia. Si en algun moment sembla que la gestió de la situació catalana és susceptible de crear una crisi financera i econòmica per a la resta d'Europa, podem veure els ministres de la Unió Europea atrafegats anant i venint diàriament entre Brussel·les, Frankfurt i Madrid. No es pot pas assegurar que, fins i tot en aquestes circumstàncies, la Unió Europea tingui prou influència per a forçar Madrid a permetre una separació pacífica de Catalunya. Per aquestes raons:
1. Seria un suïcidi polític per a Rajoy i per al seu partit. 

2. No hi ha cap mecanisme per a expulsar cap estat membre, ni de la Unió Europea ni de l'euro. 

3. Mentre Espanya degui al BCE una quantitat tan gran de diners, és també una arma de doble tall --el BCE podria amenaçar de deixar de finançar als bancs espanyols i, doncs, el dèficit espanyol, però Espanya podria amenaçar de no pagar el deute. Seria la destrucció mútua assegurada en versió financera. 

4. La Unió Europea podria amenaçar de jutjar casos contra funcionaris i oficials espanyols individualment en cas de greus violacions de drets humans a la Cort Internacional de Justícia, però se'm fa molt difícil de creure.
Al final, molt probablement la Unió Europea podria acabar renyant públicament el govern espanyol i poca cosa més. Sota la influència del nacionalisme, el fervor patriòtic i l'orgull proverbial, els espanyols no deixaran que estrangers interfereixin en la sagrada unitat d'Espanya. Dono una probabilitat d'èxit molt baixa a la mediació de la Unió Europea; i com més temps la Unió Europea esperi a fer sentir la seva presència, menys probable és que tingui cap impacte.

Arribats en aquest punt, es fa impossible de continuar explorant aquesta possibilitat. Catalunya i Espanya quedaran blocades, amb un enfrontament dels manifestants civils contra l'aplicació de les lleis espanyoles o possiblement militars. Què farà fer el primer pas és una qüestió de resistència i voluntat: o bé un nombre suficient de separatistes empresonats, hospitalitzats o colpejats al cap perquè es quedin a casa; o, en cas contrari, les pèrdues econòmiques de l'economia espanyola, la prima de risc enfilada pels núvols, la fuita de capitals estrangers i els efectes de l'estatus de pària internacional de la 'Marca Espanya' que convencin les elits polítiques i empresarials espanyoles (els únics que importen) que és el moment tallar en sec. És impossible de predir què vindria primer, només que el cost humà a llarg termini seria greu.
Eleccions autonòmiques com a substitutiu del referèndum
Blocat el referèndum oficial, i volent evitar les conseqüències de l'organització d'un plebiscit fora de la llei, el govern català té una opció perfectament legal. La constitució espanyola atorga a les comunitats autònomes tots els poders per a convocar i organitzar unes eleccions regionals. El govern espanyol no hi té veu ni vot, en això. Si ho desitgen, CiU i ERC es poden posar d'acord per a trencar la coalició, i CiU, en lloc de buscar un altre soci, podria convocar eleccions avançades; aquestes eleccions serien organitzades sobre la tesi única de la independència de Catalunya. Un referèndum 'de facto'.

Aquest enfocament també té desavantatges. Potser el més important és que, per molt que la campanya giri entorn de la separació, no té la potència legal completa d'un sol referèndum i no seria reconegut com a tal per les organitzacions internacionals o dels altres estats. A més, Espanya no podria aturar les eleccions, però sí que podria intervenir-hi obrint un procés judicial per a prohibir a alguns partits de participar-hi: un procés similar al de nombrosos partits bascs amb llaços molt estrets amb ETA.

Malgrat els desavantatges, aquesta és la segona hipòtesi més probable després del referèndum no autoritzat:

Opció 4: Referèndum 'de facto'
Per molt que les autoritats espanyoles volguessin intervenir-hi, és poc probable que tinguessin èxit. Hi ha prou partits pro-separació de Catalunya, i la il·legalització d'un de sol faria saltar els votants a un altre. El partit prohibit es reconstituiria amb una altra disfressa. Un intent de prohibir tots els partits independentistes, a més de convertir la constitució i l'estatut d'autonomia en una farsa, només menaria la Generalitat a suspendre les eleccions i procedir a una altra opció: la 3, el referèndum no autoritzat, o la 5, una declaració unilateral d'independència. Qualsevol interferència per part d'Espanya en les eleccions faria augmentar molt probablement el suport als separatistes. Fóra un suïcidi de Madrid.

Fins i tot suposant que no hi hagués interferència directa, les eleccions es farien en una atmosfera de por i d'histèria: els partits unionistes prediuen un apocalipsi econòmic i polític català en el cas d'una victòria separatista, mentre que els grups independentistes prediuen el final de l'autonomia catalana i la mort de la seva llengua i cultura si guanyen els unionistes. No hi hauria moderació.

Sobre la base dels resultats electorals més recents[xv] i en els dels sondatges[xvi], puc predir una alta probabilitat d'una victòria separatista. Dit d'una altra manera, la suma dels escons dels partits separatistes al Parlament serà igual o superior al 67% que va guanyar en les últimes eleccions. Si un dels partits independentistes guanya per majoria absoluta --és poc probable, però no impossible-- podria formar govern tot sol o bé optar per una coalició d'unitat nacional, amb representants de tots els partits independentistes. Aquesta seria una decisió intel·ligent, encara que no fos necessària.

Les autoritats espanyoles tindrien una altra oportunitat d'intervenir abans de la formació d'un govern. Podrien provar d'aprofitar qualsevol irregularitat per ordenar un recompte o per anul·lar les eleccions. La primera opció seria poc probable, perquè no faria sinó endarrerir l'inevitable, mentre que la segona no tindria cap fonament jurídic i seria derrotada als tribunals. Crec que la intervenció en aquest punt seria poc probable: si Madrid planeja la intervenció, cal una justificació clara i innegable, que és precisament allò que els catalans no donarien.

Una vegada format el nou govern, se sol·licitaria al parlament de votar una declaració d'independència d'Espanya, justificada pels resultats de l'elecció. El primer desafiament vindria dels parlamentaris unionistes, que probablement dimitirien en massa. Això, en si mateix, és poc probable que aturi el debat, perquè els reglaments parlamentaris de Catalunya[xvii] només requereixen una majoria simple de legisladors presents a la sessió per a complir el quòrum. Seria poc probable que els unionistes tinguessin més del 35% dels escons, i no necessàriament tots s'avindrien amb aquesta ordre. Certament, els membres del Partit Popular ho farien; probablement els de Ciutadans; però els membres del PSC han mostrat un grau de desobediència al partit quant a la separació, cosa que sens dubte preocupa el PSOE del carrer de Ferraz.[xviii] Així i tot, una sortida en massa no fóra benvista internacionalment.

És en aquest punt que les autoritats espanyoles tenen més probabilitats d'intervenir: després de la presentació del projecte de llei, però abans de qualsevol debat o votació. Madrid voldria prendre mesures abans que els legisladors catalans votessin la llei (que seria immediatament i automàticament anul·lada). Rajoy tindria les mateixes opcions que hem considerat en l'apartat anterior: la dissolució del govern, l'anul·lació de l'estatut d'autonomia, la detenció de polítics separatistes, etc.

La resta d'aquesta hipòtesi és com l'anterior. Tret que Madrid estigués disposada a deixar que Catalunya seguís el propi camí en un divorci amistós, les opcions continuen essent la intervenció de la policia, la llei marcial, l'administració directa de Catalunya i els seus vuit milions d'habitants.

Opció 4: Referèndum 'de facto' (2):
L'opció Jefferson[xix]
La hipòtesi final és la declaració unilateral d'independència catalana d'Espanya sense els preliminars d'un referèndum o fins i tot amb unes eleccions regionals per donar cobertura política al parlament. Això és molt poc probable que sigui la primera opció escollida, per raons òbvies: és l'opció més extrema i la que més probablement obtindria la desaprovació internacional. Tenint en compte com és d'important el reconeixement i el suport internacional per als catalans, no s'arriscaran pas.

Però no es pot descartar. Si qualsevol altra via democràtica és blocada amb èxit per les autoritats espanyoles, els catalans podran dir que aquesta és l'única alternativa a un status quo que la majoria dels seus ciutadans consideraria intolerable. Si Madrid és capaç de blocar el referèndum no autoritzat i intervenir en les eleccions, els catalans només tindran dues opcions: declarar la independència o consentir de manera permanent. I abans d'acceptar aquesta darrera opció, crec que la majoria dels votants i legisladors optaria per la primera. Encara hi hauria més suport a la independència que no ara, atès el rebuig que, sens dubte, s'engendraria per aquesta ingerència flagrant de Madrid i els separatistes podrien extreure'n un bon rèdit polític.

Opció 5: Declaració unilateral d'independència:
Aquesta hipòtesi funciona com les dues anteriors; només les probabilitats de partida varien una mica.
Resultats prevists:
En totes les hipòtesis, la probabilitat d'un divorci amistós entre Espanya i Catalunya és inferior al 20%; fins i tot aquesta xifra podria ser exagerada. La millor opció per a aconseguir aquest resultat continua essent el referèndum: tot i que no autoritzat, atorga un grau de legitimitat internacional més alt que qualsevol altra opció, i és més probable que rebi el reconeixement espanyol. Després ve el referèndum 'de facto', amb una mica més del 10% de probabilitat d'aconseguir l'anhelat 'divorci amistós'. Aquests resultats pressuposen que a Madrid 'mantenen el cap fred'; una suposició que va contra totes les proves de dos-cents anys de nacionalisme i més de sis-cents anys d'història espanyola.[xx] L'opció 5, la independència unilateral, és la menys probable que acabi bé, i només una intervenció de la Unió la faria viable del tot.

La hipòtesi 4 també té la màxima probabilitat per al final del procés, suposant que els partits pro-separació no obtinguessin la majoria absoluta al parlament: una petita oportunitat, del 9,6%, però que no ha de ser menystinguda. Aquesta és l'única opció que inclou el fet que Catalunya accepti la continuació de l'status quo sense conflicte. Això és fruit, en gran part, de la manca total de diàleg entre les dues parts: parlen, però parlen adreçant-se només cadascun als més radicals en el discurs públic. Naturalment, pot haver-hi canals alternatius de comunicació dels quals no sigui conscient, però crec que el procés ha anat massa lluny, fins i tot per a ells: cap de les parts no pot apaivagar l'altra sense un enorme cost polític, potser insuportable.

El resultat més probable és el de la resistència passiva a una solució imposada des de Madrid, amb probabilitats d'un 55% a un 65% en cada hipòtesi. Això implica la dissolució del govern català i la suspensió de l'estatut d'autonomia, seguit per la resistència passiva. Hi ha una petita possibilitat que els catalans cedeixin a la pressió immediatament, de mitjana un 6% o 7%. Sembla poc probable per a mi, però, que els catalans estiguin disposats a aturar-se sense resistència, passiva o d'una altra mena. Aquest últim resultat, la resistència activa, ateny el 16% dels resultats de mitjana.
És impossible de predir quin bàndol seria capaç d'imposar la seva voluntat a l'altre en aquesta eventualitat: sí que és segur que no hi hauria guanyador. Ambdues parts s'infligirien un terrible cost l'una a l'altra: l'economia espanyola es ressentiria d'un gran perjudici a llarg termini; la reputació internacional d'Espanya es desplomaria i l'endeutament es dispararia; i no hi hauria pas cap benefici per a la inversió estrangera i del capital de Catalunya, una de les regions principals quant a atracció inversora. Polítics espanyols, i molts espanyols del carrer, estarien disposats a pagar aquest preu per tal de preservar la integritat territorial del seu estat; tot i que les relacions amb els seus germans i germanes catalans s'enverinarien cent anys més. Seria encara pitjor en el cas d'aplicació de la llei d'opressió sostinguda o la imposició de la llei marcial.

Tinc la impressió que la situació d'Espanya és més similar a la del Regne Unit el 1914 que no a la del 2014. Els escocesos tindran aviat una oportunitat pacífica, l'autodeterminació democràtica. Fa cent anys, l'autogovern irlandès era a la taula, però va ser-ne foragitat per causa de l'esclat de la Gran Guerra; Irlanda es va aixecar en una rebel·lió sagnant dos anys més tard i, finalment, va guanyar la independència després de grans sacrificis en sang i en diners. Dubto si Catalunya guanyarà la independència; però estic convençut que el lideratge català s'ha embarcat en un camí sense retorn: en aquest punt, la dinàmica del nacionalisme i la radicalització de les masses s'han consolidat. Ara tenen el tigre agafat per la cua i no el poden deixar anar.

La pilota aviat tornarà a la cort de Rajoy, que haurà de decidir si accepta la decisió de Catalunya o si emprèn un procés que molt probablement acabaria en la repressió i el vessament de sang. En qualsevol cas, el cost serà alt per a ell personalment, per a la seva nació i per al futur de la integració europea.

Fonts i notes
[i] 'The Bloody Flag'; 'The Most Important Election', 'War of the Words', 'Die Lüge: Ever Closer Union', 'La Serenissima', 'Spain: Horns of a Dilemma'
[iii] Fixant unes condicions excessives perquè la mesura sigui aprovada, i dividint el vot a través d'una sèrie d'opcions, el govern podria gairebé garantir que un nombre insuficient de catalans votaria per la independència total. Tal resultat portaria a resoldre la 'qüestió catalana' durant almenys una generació.
[iv] Per a la posició catalana, visiteu la web de l'Assemblea Nacional Catalana (ANC). Per a la posició castellana, llegiu l'article publicat per Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales AES (FAES) el 'think tank' de José María Aznar, ex-president espanyol i dirigent del Partit Popular.
[v] No tinc cap contacte especial amb els dirigents dels governs català i espanyol.
[vi] Tom Kingston, 'Veneto residents support leaving Italy in unofficial referendum,' The Telegraph, 24 març 2014.
[vii] Guy Hedgecoe, 'Catalonia's Unwanted Crimea Comparisons,' The Irish Times, 19 març 2014.
[viii] Mai no hi ha hagut cap conciliació legal internacionalment acceptada entre les contradiccions inherents al dret a l'autodeterminació i el dret d'integritat territorial d'un estat-nació reconegut. Ha depès del temps, les circumstàncies i el poder relatiu de totes les parts interessades, i no sols de l'estat amenaçat de separatisme.
[ix] Com ara l'ús indegut dels fons públics i el seu desviament a activitats il·lícites.
[x] No comparo Artur Mas a Mohandas Gandhi, només vull dir que la repressió, encara que legal, pot repercutir en les autoritats sense tenir-ne la intenció.
[xi] Gavrilo Princip va ser l'únic dels sis conspiradors bosnians que va dur a terme l'assassinat planificat de l'arxiduc Franz Ferdinand i la seva dona, que van desfermar la Primera Guerra Mundial.
[xv] Ortiz, Fiona and Phillips, Branden, 'Separatist parties win Catalonia election in Spain,' Reuters, 26 novembre 2012.
[xvi] Jack Pitts, 'Poll finds that 60% of Catalans want independence,'  The Independent, 21 març 2014.
[xviii] La seu del PSOE és al carrer de Ferraz de Madrid.
[xix] En honor, és clar, de Thomas Jefferson, autor de la Declaració d'Independència dels Estats Units.
[xx] L'única excepció és la unió malmesa i breu d'Espanya i Portugal en temps de Felip II, que es va acabar per la força de les armes el 1668 amb la revolta que va començar sota el regnat de Felip III pels seus intents de convertir Portugal de regne separat sota una sola corona en simplement una altra província espanyola. Això va coincidir amb una rebel·lió a Catalunya i la participació espanyola en la guerra dels Trenta Anys, que havia drenat al país de les tropes. Joan de Bragança es va convertir en el rei Joan IV de Portugal, amb el suport gairebé universal de tots els sectors de la població.

Publicat originàriament en el bloc de Fernando Betancor, Common Sense, i reproduït a VilaWeb amb el permís de l'autor.

Entrada destacada

PROYECTO EVACUACIÓN MUNDIAL POR EL COMANDO ASHTAR

SOY IBA OLODUMARE, CONOCIDO POR VOSOTROS COMO VUESTRO DIOS  Os digo hijos míos que el final de estos tiempos se aproximan.  Ningú...