por Thierry Meyssan
Al arrogarse el título de «Cuarto Poder», la prensa estadounidense se sitúa en un plano de igualdad con los 3 poderes democráticos reconocidos, a pesar de que los medios de prensa no gozan de ningún tipo de legitimidad otorgada por el Pueblo. Tanto en Estados Unidos como en el extranjero, esa prensa está desarrollando una gran campaña contra el presidente Trump, para desacreditarlo y provocar su destitución. Esa campaña comenzó la noche misma de la elección del actual presidente, o sea mucho antes de su llegada a la Casa Blanca, y está teniendo gran eco entre los electores favorables al Partido Demócrata y en los países aliados de Washington, donde la población está convencida de que el actual presidente de Estados Unidos no está en su sano juicio. Pero los electores que votaron por Donald Trump resisten a esa gigantesca campaña mientras que el ahora presidente logra luchar eficazmente contra la pobreza.

Se mantiene la campaña internacional de prensa para desestabilizar al presidente Trump. La máquina de injuriar que David Brock armó durante la etapa de transición entre la administración saliente de Barack Obama y la de Donald Trump [1] resalta cada vez que puede el carácter apresurado y la frecuente grosería de los tweets presidenciales. La Entente de medios difusión creada por la misteriosa ONG First Draft [2] repite incansablemente que la justicia está investigando presuntos vínculos entre el equipo de campaña del ahora presidente y los tenebrosos complots que se atribuyen al Kremlin.
Un estudio del profesor Thomas E. Patterson, de la Harvard Kennedy School, muestra que la prensa de Estados Unidos, del Reino Unido y de Alemania ya ha citado a Donald Trump el triple de veces que a los anteriores inquilinos de la Casa Blanca y que en los primeros 100 días de su mandato el 80% de los artículos eran claramente desfavorables a él [3].
Durante la campaña del FBI para forzar la renuncia del presidente Nixon [4], la prensa estadounidense se atribuyó el título de «Cuarto Poder», con lo cual implicaba que los propietarios de los medios de difusión tenían más legitimidad que el Pueblo mismo. Lejos de ceder a la presión, Donald Trump, consciente del peligro que representa la alianza entre los medios de difusión y el 98% de altos funcionarios que votaron contra él, declaró «la guerra a la prensa» en su discurso del 22 de enero de 2017, una semana después de su investidura. Por su parte, su consejero especial Steve Bannon declaraba al New York Times que la prensa se ha convertido de hecho en «el nuevo partido de oposición».
Pero lo más interesante es que los electores del actual presidente no le han retirado su confianza.
Recordemos aquí cómo empezó todo. Fue durante el periodo de transición, o sea antes de la investidura de Donald Trump. Una ONG llamada Propaganda or Not? lanzó la idea de que Rusia tenía previsto difundir, durante la campaña electoral estadounidense, una serie de informaciones falsas para torpedear a la candidata demócrata Hillary Clinton y favorecer la elección de Donald Trump. En aquel momento, nosotros subrayamos los vínculos de esa ONG con Madeleine Albright y Zbigniew Brzeziński [5]. La acusación contra Rusia, ampliamente repetida por el Washington Post, incluía una “lista de agentes” del Kremlin, entre los que se hallaba Red Voltaire. Pero nada, absolutamente nada, ha demostrado en ningún momento esta tesis del complot ruso.
Todos han podido comprobar que los argumentos que se esgrimen contra Donald Trump no son solamente los que habitualmente se manejan en la lucha política sino que vienen, evidentemente, del arsenal de la propaganda de guerra [6].
El premio a la mala fe podría otorgársele a la CNN, cuyo tratamiento de ese tema alcanza proporciones francamente obsesivas. CNN se vio incluso obligada a presentar excusas por haber transmitido un reportaje donde acusaba al banquero Anthony Scaramucci, estrechamente vinculado a Trump, de estar indirectamente a sueldo de Moscú. Pero CNN se encontró esta vez con la horma de su zapato porque Scaramucci es lo suficientemente rico como para darse el lujo de llevar a ese canal de televisión ante los tribunales por haberlo difamado con la transmisión de una acusación completamente inventada. Así que CNN tuvo que presentar excusas y los 3 periodistas de su grupo de investigación «dimitieron».
Posteriormente, el Project Veritas, del periodista James O’Keefe publicó 3 secuencias de videos grabados con cámara oculta [7]. En el primero de esos videos se ve a un supervisor de CNN declarar entre risas en un ascensor que las acusaciones de colusión del presidente Trump con Rusia son sólo «estupideces» que se transmiten «para la audiencia». En el segundo video, un presentador estrella de CNN y ex consejero del presidente Obama reconoce que toda esa historia es completamente absurda y en el tercero un productor de CNN declara que Trumo es un enfermo mental y que sus electores son «estúpidos como la mierda» (sic).
En respuesta, el presidente Trump colgó en la red un montaje de imágenes de sus tiempos de responsable de la WWE (la Federación estadounidense de lucha, espectáculo muy popular en Estados Unidos) donde él mismo aparece dándole una paliza a su amigo Vince McMahon –esposo de la secretaria de la administración Trump a cargo de las pequeñas empresas–, cuyo rostro es reemplazado por el logo de CNN. El montaje termina con la presentación de un logo modificado de CNN, sigla que se convierte en Fraud News Network, algo así como “Red de Noticias Fraudulentas”.
Posteriormente, el Project Veritas, del periodista James O’Keefe publicó 3 secuencias de videos grabados con cámara oculta [7]. En el primero de esos videos se ve a un supervisor de CNN declarar entre risas en un ascensor que las acusaciones de colusión del presidente Trump con Rusia son sólo «estupideces» que se transmiten «para la audiencia». En el segundo video, un presentador estrella de CNN y ex consejero del presidente Obama reconoce que toda esa historia es completamente absurda y en el tercero un productor de CNN declara que Trumo es un enfermo mental y que sus electores son «estúpidos como la mierda» (sic).
En respuesta, el presidente Trump colgó en la red un montaje de imágenes de sus tiempos de responsable de la WWE (la Federación estadounidense de lucha, espectáculo muy popular en Estados Unidos) donde él mismo aparece dándole una paliza a su amigo Vince McMahon –esposo de la secretaria de la administración Trump a cargo de las pequeñas empresas–, cuyo rostro es reemplazado por el logo de CNN. El montaje termina con la presentación de un logo modificado de CNN, sigla que se convierte en Fraud News Network, algo así como “Red de Noticias Fraudulentas”.
Todo este episodio nos muestra que en Estados Unidos, Donald Trump no tiene la exclusividad de la grosería y confirma que CNN –que en sólo 2 meses ha abordado la cuestión de la injerencia rusa más de 1 500 veces– no se dedica al periodismo y se burla de la verdad. Esto ya lo sabíamos desde hace tiempo, por haber seguido su tratamiento de los temas de política internacional, pero ahora se descubre que hace lo mismo en materia de política doméstica.
Aunque resulta mucho menos significativa, una nueva polémica ha surgido entre el presidente y los presentadores del programa matinal de MSNBC Morning Joe, que desde hace meses han venido criticando implacablemente al inquilino de la Casa Blanca. Uno de ellos, Joe Scarborough, es un ex abogado y parlamentario por el Estado de La Florida que aboga contra el derecho al aborto y por la disolución de los ministerios «inútiles», que según él son los de Comercio, Educación, Energía y Vivienda. Su compañera, tanto en sentido recto como en sentido figurado, Mika Brzezinski es una simple lectora de teleprompter que apoyaba a Bernie Sanders. En un tweet, el presidente los insultó identificándolos como «Joe el sicópata» y «Mika, la del bajo coeficiente intelectual». Nadie duda que tales calificativos estén cerca de la realidad, pero formularlos así no tiene más objetivo que herir el amor propio de ambos periodistas. En definitiva, los dos presentadores de Morning Joepublicaron en el Washington Post un texto donde ponen en duda la salud mental del presidente.
Mika Brzezinski es la hija del recientemente fallecido Zbigniew Brzezinski, uno de los personajes que manejan desde la sombra la ONG Propaganda or not? anteriormente mencionada.
La grosería de los tweets presidenciales no es un síntoma de locura. Dwight Eisenhower y sobre todo Richard Nixon fueron mucho más obscenos que Donald Trump y no por ello dejaron de ser grandes presidentes.
Trump no es tampoco un individuo impulsivo. En realidad, sobre cada tema, Donald Trump reacciona de inmediato con tweets agresivos. Después, lanza ideas en todos los sentidos, sin vacilar en contradecirse en diferentes declaraciones, y observa detenidamente las reacciones que estas suscitan. Finalmente, luego de haber llegado a crearse una opinión personal, se reúne con la parte adversa y generalmente llega a un acuerdo con ella.
Donald Trump ciertamente no tiene la buena educación puritana de un Barack Obama o una Hillary Clinton. Es más bien portador de la rudeza del Nuevo Mundo. A lo largo de su campaña electoral se presentó siempre como el hombre capaz de poner fin a las innumerables formas de deshonestidad que esa buena educación permite esconder en Washington. Y finalmente fue a él –no a la señora Clinton– a quien los estadounidenses pusieron en la Casa Blanca.
Por supuesto, cada cual está en su derecho de tomar en serio las declaraciones polémicas del presidente, encontrar que algunas son chocantes e ignorar las que dicen lo contrario. Pero no debe confundirse el estilo de Trump con su política. Al contrario, hay que analizar con precisión sus decisiones y sus consecuencias.
Veamos, por ejemplo, su decreto para impedir que entren a Estados Unidos los extranjeros cuya identidad el Departamento de Estado no tiene posibilidades de verificar.
Se observó que la población de los 7 países a cuyos ciudadanos se limitaba el acceso a Estados Unidos es mayoritariamente musulmana. De inmediato se vinculó ese factor a algunas declaraciones que el presidente había hecho durante su campaña electoral y se completó así el proceso de construcción del mito sobre un Trump racista. Se orquestaron una serie de procedimientos judiciales para obtener la anulación del «decreto islamófobo», hasta que la Corte Suprema confirmó que la medida era legal. Ante ese veredicto, se decidió pasar la página afirmando que la Corte Suprema se había pronunciado sobre una segunda versión del decreto que incluía una serie de concesiones. Y es cierto, sólo que esas concesiones ya figuraban en la primera versión, aunque redactadas de diferente manera.
Al llegar a la Casa Blanca, Donald Trump no privó a los estadounidenses de su seguro social, ni desató la Tercera Guerra Mundial. Lo que ha hecho es, al contrario, abrir numerosos sectores económicos que antes estaban tremendamente cerrados, lo cual favorecía a las grandes transnacionales. Está viéndose, además, un reflujo de los grupos terroristas en Irak, Siria y Líbano y una disminución palpable de la tensión en el conjunto del Medio Oriente ampliado, con excepción de Yemen.
¿Hasta dónde llegará este enfrentamiento entre la Casa Blanca y los medios de difusión, entre Donald Trump y ciertas potencias del dinero?
[1] «El “aparato Clinton” para desacreditar a Donald Trump», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria), Red Voltaire, 28 de febrero de 2017.
[2] «El nuevo Orden Mediático Mundial», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 7 de marzo de 2017.
[3] «News Coverage of Donald Trump’s First 100 Days», Thomas E. Patterson, Harvard Kennedy School, 18 de mayo de 2017.
[4] Al cabo de 30 años de los hechos finalmente se supo que el misterioso personaje que se hacía llamar «Garganta profunda» y que alimentó con sus revelaciones el escándalo del Watergate era nada más y nada menos que W. Mark Felt, antiguo ayudante de J. Edgard Hoover y número 2 en la jerarquía del FBI.
[5] «La campaña de la OTAN contra la libertad de expresión», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 5 de diciembre de 2016.
[6] «Contra Donald Trump, la propaganda de guerra», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 7 de febrero de de 2017.
[7] «Project Veritas destapa una campaña de mentiras de CNN», Red Voltaire, 2 de julio de 2017.
Todo viene desde el momento que la Asociación Hipotecados Activos (AHA) tiro de la manta manifestando, con todo lujo de detalles, que “los bancos no son dueños de la deuda hipotecaria que reclaman en los juzgados” lo que ponía en duda los ejecutivos hipotecarios que sacaban a las familias de sus casas a través del desahucio. Esa manifestación sorprendía a cualquiera y algunos recelaban de que fuera cierta. La incertidumbre quedó despejada cuando se dio a conocer la respuesta a una carta dirigida al Departamento de Conducta de Mercado y Reclamaciones del Banco de España, solicitando una aclaración al respecto, decía así: “la titulación de un préstamo (la cesión o venta en forma de bono) supone que la entidad que concedió el mismo deja de ser la acreedora del préstamo” (*) el contenido del paréntesis es una adición mía. El
Banco de España, en una nueva petición de consulta, tratando de desdecirse de lo dicho en similitud de las rectificaciones de donde dije digo digo diego, dijo lo siguiente: “De acuerdo con el Real Decreto 716/2009, de 24 de abril, por el que se desarrollan determinados aspectos de la Ley 2/1981, de 25 de marzo, de regulación del mercado hipotecario y otras normas del sistema hipotecario y financiero, el emisor del título hipotecario (cedente) conservará la custodia y administración del préstamo o crédito hipotecario. Asimismo, establece que “la ejecución del préstamo o crédito hipotecario participado corresponde a la entidad emisora y al titular de la participación en los términos establecidos en el artículo 31”. Esta “literatura” no desdice en nada sobre quien es el acreedor legítimo, es más, confirma que no es el banco. Otra cosa es que pueda iniciar la ejecución del préstamo del que debe de informar que lo hace por delegación. Ver:
La cuestión es que el Banco de España nos ha remitido a la Ley 2/1981 – Artículo 31. Puede parecer algo inocuo que la máxima autoridad recalque que corresponde al banco cedente del préstamo la ejecución del mismo en caso de impago, olvidándose quién es el dueño de la deuda. Resulta que se trata de algo de más envergadura: se trata de una operación encubierta que se inició en las Audiencias Provinciales, el pasado año, que algunos jueces, adictos a los principios patrióticos de salvaguardar la economía nacional, propusieron a sus compañeros una “unificación de criterios” respecto a los estragos que la titulización podría hacer en los juzgados de primera instancia. ¿En qué consistía esta “unificación
de criterios? Se trataba de cargarse las resoluciones judiciales que se estaban desarrollando por toda España archivando procedimientos ejecutivos hipotecarios. Controlar tres mil y pico jueces de primera instancia es harto complicado, pero “comerle el coco” a algunos jueces de diferentes salas en cada provincia es tarea accesible. Bajo el disfraz de la “unificación de criterios” se encuentra la aniquilación del derecho que asiste al ejecutado expuesto por el abogado, los gastos del procurador que llevó la oposición al ejecutivo hipotecario y la resolución del juez que la estimó. ¿Bajo qué argumento jurídico? Bajo la sincronía de una encubierta unificación de criterios, el abogado del banco argumentará en su recurso de apelación el derecho divino del artículo 31 y Santas Pascuas, la Sala de la Audiencia sintonizará con el argumento supremo de que el banco hubiera instado la ejecución en su propio nombre y derecho como si fuera el titular del crédito contraviniendo los acuerdos alcanzados con la Sociedad Gestora en la escritura de constitución del Fondo.
Alguien se puede preguntar ¿No será esta disputa una cuestión de forma? Que más puede dar que sea el banco que actúe como si fuera el titular del crédito o que sea la Sociedad Gestora la que inste la ejecución. La diferencia estriba en que la Sociedad Gestora administra el fondo donde invierten los partícipes de estos títulos y por lo tanto es responsable de su gestión, es decir, salvaguarda los intereses de los bonistas, por otra parte, el banco es el administrador de los cobros y quien debe de iniciar el ejecutivo hipotecario por falta de pago. ¿Qué ocurre cuando el banco insta la ejecución en su propio nombre como si fuera el titular del crédito? Pues, que tiene un interés desmesurado en la ejecución con el fin de quedarse con la garantía (la vivienda del hipotecado). Otra pregunta oportuna: ¿No se lo impide la Sociedad Gestora que representa los intereses de los bonistas? Elemental querido Watson, no se lo impide, cada banco que se precie es dueño de su Sociedad Gestora, CaixaBank lo es de Gesticaixa, Banco Santander de Santander Titulización SGFT, el BBVA con Europea de Titulización etc. etc. y así todo queda en casa. Se trata de un conflicto de intereses que si se conociera algo parecido en el mercado financiero de los
Algunas Audiencias Provinciales una vez que se han convertido en los guardianes del centeno, será por la “unificación de criterios” será por desconocimiento absoluto del mercado financiero, será por sentido patriótico, pero en definitiva sus señorías les están haciendo el caldo gordo a la oligarquía que despluma a los inversores que es donde deberían ir a parar las garantías que soportan los préstamos hipotecarios una vez que han sido titulizados. En lugar de tanta “literatura” jurídica, que su señorías hacen gala en sus sentencias, convendría que entendieran del asunto que tratan ¿Un sacerdote católico puede disertar sobre la convivencia en el matrimonio? ¿Un doctor en medicina puede disertar sobre leyes? ¿Un juez se puede pronunciar sobre un mercado financiero que desconoce? Sus señorías están al albur de una de las partes interesadas (el banco por si no queda claro) que les cuentan unas milongas de cuidado y tragan con ellas. Quizás sería conveniente que sus señorías prestaran atención a las diferencias de metodología entre la que se aplica en los Estados Unidos y la aplicada en España respecto a la titulización.En el mercado secundario anglosajón de titulización intervienen varios participantes, cada uno de ellos con una función específica. Hay cuatro participantes principales en ese mercado: el originador de hipotecas, el agregador, el agente de valores y el inversor con el fin de eliminar los conflictos de intereses. En España, los tres primeros actores, con nombres diferentes, el banco cedente, el fondo de titulización y la Sociedad Gestora están, aunque disfrazados, en la misma mano. ¡Viva el Carnaval!
En el blog de la Asociación Hipotecados Activos (AHA) en el Curso de Formación (2) en el Cuaderno 2º encontraras esta significada diferencia. Ver:
¿Quién se ha llevado mi dinero? La respuesta es tu banco. Te puedes quedar ahí, resignado, llorando de cara a la pared por el dinero que se ha evaporado de tu cuenta bancaria o bien, no te resignas y reclamas lo que es tuyo. Si has decidido que los tiempos no están para regalos de esa magnitud, espabila y no pierdas un instante en hacer click en este enlace:
Los bancos tienen que hacer malabares para continuar con los procedimientos ejecutivos hipotecarios una vez que se ha popularizado, entre abogados y jueces, que no son dueños de los préstamos y créditos con garantía hipotecaria que reclaman en los juzgados.Una vez se agotaron los ahorros de los depositantes las cajas de ahorro no podían aumentar capital, para obtener recursos dinerarios, ya que no tenían socios que lo aportaran, tenían que obtener (el capital) a fuerza de acumular beneficios. Los bancos si podían ampliar capital, lo hacían a través de destinar beneficios e incrementar las reservas y por ampliaciones directas. No obstante, a este desarrollo vegetativo (lo que el negocio iba dando de si) ambas instituciones “doparon” su crecimiento a través del “chute” que le proporcionaba la titulización. Quizás será mejor que aproveche la definición y método sobre la titulización que proporciona en una carta remitida en respuesta a una consulta reciente al Banco de España. En uno de sus párrafos dice así: “Dicho esto, le indicamos que mediante el proceso financiero de titulízación se transforman unos activos generalmente ilíquidos (derechos de crédito procedentes del pago de créditos o préstamos) en títulos o valores negociables, mediante la cesión en bloque de dichos títulos hipotecarios a un fondo de titulización, que, a su vez, emite unos bonos de titulización para su colocación entre inversores. De esta manera, las entidades transmiten todos o parte de sus riesgos de crédito para obtener nueva financiación con la que seguir desarrollando su negocio sin necesidad de acudir a otras vías, como ampliaciones de capital”. Quizás falta decir que los bancos cobran, de los inversores, estos bonos de titulización al 100% del saldo vivo pendiente al contado.
Antes de continuar se hace necesario puntualizar que si el contenido de la información que transmite el Banco de España fuera a favor de los bancos sería de obligado cumplimiento y de inmediato. Es decir, sin rodeos, las reclamaciones, por la mala práctica bancaria, que se presentan en el Banco de España no obligan a la entidad financiera a rectificar o complacer al reclamante. Nada que afecte al sistema bancario tiene carácter imperativo. Por lo contrario, la consulta por muy categórica que esta sea y por mucha trascendencia que pueda tener para muchos, queda circunscrita a una dimensión particular que no afecta a la entidad. Así consta en la contestación facilitada por el Banco de España publicada y difundida, en abril del 2015, por Ataquealpoder. En el tercer párrafo, de la carta, consta lo siguiente: “De conformidad con la Ley 19/1992, sobre régimen de sociedades y fondos de inversión inmobiliaria y sobre fondos de titulización hipotecaria, la titulación de un préstamo supone que la entidad que concedió el mismo deja de ser la acreedora del préstamo, aunque conserve por Ley la titularidad registral y siga manteniendo, salvo pacto en contrario, su administración”. Es definitivo, queda despejada la duda: si el banco titulizó el préstamo hipotecario (lo vendió en el mercado financiero) deja de ser acreedor del mismo.
Una nueva carta dirigida al Departamento de Conducta de Mercado y Reclamaciones, en esta ocasión por el abogado Andrés Luís Giordana, la respuesta del Director del Departamento, Fernando Tejada (el mismo de la carta anterior) ya no es tan categórica (así y todo hay que reconocer que la ciudadanía le debe un respeto a este funcionario, sin duda, valiente) dice lo siguiente: “De acuerdo con el Real Decreto 716/2009, de 24 de abril, por el que se desarrollan determinados aspectos de la Ley 2/1981, de 25 de marzo, de regulación del mercado hipotecario y otras normas del sistema hipotecario y financiero, el
emisor del título hipotecario (cedente) conservará la custodia y administración del préstamo o crédito hipotecario. Asimismo, establece que “la ejecución del préstamo o crédito hipotecario participado corresponde a la entidad emisora y al titular de la participación en los términos establecidos en el artículo 31”. Nos remite al artículo 31 del R.D. 716/2009. Facultades del titular, que dejo transcrito a continuación al que he añadido unos comentarios en letra cursiva para distinguirlo del texto legislativo. Veamos estas aclaraciones que no cambia para nada los argumentos sostenidos en la primera carta, es más, creo que los complica y endurece. Vamos por ello.
¡Atención! Aquí está la madre del cordero: si el (cedente) el banco no inicia el procedimiento ejecutivo una vez que el deudor ha dejado de pagar, según la letra c) o bien si se paraliza el procedimiento, según la letra d) y además de la documentación acreditativa exigida es necesaria el título original de la participación. Esta es una condición indispensable y sin embargo imposible de cumplir.
Es evidente que corresponde al cedente (el banco) la ejecución hipotecaria, no obstante, lo hace en representación del participe (el bonista) prueba de ello se expone en los puntos c) y d) ¿Por qué el banco no se presenta en el ejecutivo hipotecario con poderes del participe? Por dos razones, la primera porque se pondría en duda que es el dueño de la deuda o más bien, que no lo es. En segundo lugar, el participe no le puede otorgar poder alguno ya que el lio en que se sostiene, en este país, la titulización lo hace una condición imposible. Una vez que se han agrupado todos los préstamos (heterogéneos) con garantía hipotecaria en una emisión y se trocean en participaciones hipotecarias (homogéneas, todas de valor de 100.000€) los préstamos se “desmaterializan” y entran a formar una parte alícuota del bono o participación. Dicho de otra manera: No existe una relación bono / hipoteca, quien tiene un bono en sus manos tiene una parte tan pequeña sobre un préstamo en ejecución que no le acredita propiedad ninguna.
¿Cómo es posible que se haya llegado a esta incongruencia? El legislador ya tuvo en cuenta esta circunstancia y estableció que en cada emisión se nombrará a un comisario (así se le llama) que representará al sindicato de bonistas, con el fin de dar voz a quien pudiera negociar las incidencias que se puedan presentar en la restructuración de la deuda de los “hipotecados”. Esta figura de representación, a los bancos y a las cajas de ahorro, les pareció un estorbo que alguien pudiera representar a los bonistas y lo eliminaron de la faz de la Tierra ¿De que forma? No lo nombraron y se adjudicaron la interlocución con el deudor. Muerto el perro, muerta la rabia. La previsión era que la morosidad hipotecaria no llegará a alcanzar el 1%, algo minoritario que pasaría desapercibido. Se equivocaron, la morosidad sobrepasó el 20% con la necesidad de renegociar las deudas sobre el capital pendiente y se encontraron sin el interlocutor que se habían cargado en representación del sindicato de bonistas. Aquí está el lio: a rio revuelto, ganancia de pescadores. Que cada uno lo interprete a su buen entender. Por mucho que se esfuerce el Director del Departamento de Conducta de Mercado y Reclamaciones del Banco de España, los bancos no son dueños de los préstamos y créditos con garantía hipotecaria que reclaman en los juzgados.
Texto completo de la carta – respuesta Ref.Expediente: C-201700743 Madrid, 11 de junio de 2017