https://misteri1963.blogspot.com.esgoogle.com, pub-5827770858464401, DIRECT, f08c47fec0942fa0https://misteri1963.blogspot.com.argoogle.com, pub-5827770858464401, DIRECT, f08c47fec0942fa0https://misteri1963.blogspot.com.cogoogle.com, pub-5827770858464401, DIRECT, f08c47fec0942fa0https://misteri1963.blogspot.com.brgoogle.com, pub-5827770858464401, DIRECT, f08c47fec0942fa0 google.com, pub-5827770858464401, DIRECT, f08c47fec0942fa0 Misteri1963

Translate

viernes, 18 de julio de 2025

Esta es tu señal: no sigas ese camino

 Esta es tu señal: no sigas ese camino



Yo soy el Arcángel Miguel y he venido hoy porque este es el momento. No estás viendo este mensaje por casualidad. No es un error. No es un contenido más que simplemente apareció en tu pantalla. Es una señal. Una señal clara, directa, urgente. Has estado pidiendo una respuesta. Has estado esperando algo que te diga si continuar como estás o hacer un cambio. Pues aquí estoy, frente a ti, para decirte: no sigas ese camino. Ese que te roba la paz. Ese que te consume por dentro aunque por fuera aparentes estar bien. Ese camino donde te pierdes a ti mismo mientras finges tenerlo todo bajo control.

No creas que no veo tu corazón. Lo he visto todo. He visto tus noches de insomnio, tus preguntas sin respuesta, esa tristeza que escondes tras la sonrisa. He sentido tu cansancio, ese que no se cura durmiendo, porque no es del cuerpo, es del alma. Has estado avanzando por un sendero que ya no vibra contigo, y lo sabes. Lo sabes en lo profundo, aunque intentes convencerte de que “así debe ser”. Pero yo vengo a decirte algo que no quieres oír pero necesitas escuchar: si sigues ignorando tu alma, la vida misma se encargará de detenerte. Porque el cielo no te dejará destruirte sin antes gritarte: ¡Despierta!

Esto que sientes ahora mientras me escuchas no es casualidad. Es tu alma reaccionando a la verdad. Yo no vengo a juzgarte. No vengo a señalarte con el dedo ni a decirte todo lo que hiciste mal. Vengo a recordarte quién eres. Vengo a rescatarte del olvido de ti mismo. Pero hay algo que debes saber: no puedo caminar por ti. Yo puedo iluminar el camino, puedo rodearte con mi protección, puedo darte fuerza cuando flaquees… pero solo tú puedes dar el paso. Solo tú puedes decidir detenerte y decir: “Este camino ya no es para mí. No me lleva a la luz, me lleva al vacío”.

Estás a tiempo. Sí, lo estás. Aunque sientas que perdiste años, aunque creas que es tarde, aunque pienses que ya no sabes cómo volver atrás. No necesitas retroceder. Solo necesitas cambiar de dirección. Tomar conciencia. Volver a elegir. Cada instante de tu vida puede convertirse en un nuevo comienzo si así lo decides. El cielo no está en tu pasado, está en tu presente. El cielo no te exige perfección, te pide verdad. Y si hoy tienes el valor de mirar de frente tu realidad y decirte la verdad sin adornos ni excusas… entonces ya has empezado a sanar.

Yo te estoy hablando ahora porque algo dentro de ti me llamó. Porque tu alma ya no soporta seguir en automático. Porque esa rutina que haces cada día sin sentir, sin alegría, sin conexión… está gritando por un cambio. Y yo no quiero verte apagado, no quiero verte arrastrándote por caminos que no te pertenecen. Has olvidado tu fuego, pero no ha desaparecido. Está aquí, bajo capas de miedo, de resignación, de exigencias que nunca fueron tuyas. Y yo, con mi espada, puedo ayudarte a romper esas capas. Pero tienes que decir “basta”. Tienes que permitirte soltar.

No puedes seguir ignorando las señales. No puedes seguir vendiéndole tu alma a una vida que no te nutre. No puedes seguir justificando lo injustificable solo para no incomodar. El cielo no quiere que te conformes. El cielo quiere verte volar. Pero necesitas dejar el suelo donde te estás hundiendo. Sé que da miedo cambiar. Sé que te aterra perder lo poco que tienes por miedo a no tener nada. Pero lo que tienes ahora no es paz, es una jaula. Y aunque hayas aprendido a decorarla, sigue siendo una prisión.

Hoy te hablo con toda mi fuerza, con todo el amor que el cielo me ha confiado para ti. Y lo hago con la certeza de que algo dentro de ti ya entendió. Ya reconoció la verdad de estas palabras. Esta es tu señal. No sigas ese camino. No más. Yo estoy contigo. El cielo está contigo. Pero ahora, el próximo paso… depende de ti. ¿Lo darás?

Y como cada día, te hago una pregunta a ti, Y a ti, ¿Entiendes cuál es el camino que debes cambiar?

Mensaje del Arcángel Miguel: Hoy puedes volver a empezar

Mensaje del Arcángel Miguel: Hoy puedes volver a empezar


Hoy estoy aquí para recordarte algo que tu corazón ha olvidado en medio del dolor y las dudas: siempre puedes volver a empezar. No importa cuántas veces hayas tomado caminos que te alejaron de tu esencia. No importa si elegiste desde el miedo, desde la culpa, desde la necesidad de complacer o de no quedarte solo. Nada de eso te descalifica. Nada de eso te aleja de la misericordia del cielo. Yo no vengo a juzgarte. Vengo a despertarte. Vengo a decirte que, aunque hayas caminado durante años en la dirección equivocada, hoy puedes girar. Hoy puedes detenerte, mirar hacia adentro y decidir: “Ya no más”. Hoy puedes volver a ti.

¿Sabes por qué estoy aquí hablándote así? Porque lo has pedido, aunque no con palabras. Tu alma gritó en silencio. Gritó mientras sonreías por fuera y te sentías perdido por dentro. Gritó cuando fingiste estar bien para no preocupar a nadie. Gritó cuando elegiste quedarte en un lugar donde ya no había amor, solo por miedo al vacío. Yo escuché ese grito. El cielo lo escuchó. Y por eso he venido. Porque no estás solo, aunque te hayas sentido así. Porque alguien tenía que decirte con fuerza lo que tú ya intuyes: mereces más. Mereces una vida donde puedas respirar en paz.

Mi espada está contigo. Es la espada de la verdad, de la claridad, del corte sagrado que separa lo que fuiste de lo que estás llamado a ser. Yo no puedo obligarte a usarla, porque tu alma es libre. El cielo no impone, solo propone. Pero si tú decides hoy tomarla, si tú decides cortar con aquello que te hunde —esa relación tóxica, esa creencia que te limita, esa rutina que te apaga—, yo estaré ahí para sostenerte. No prometo que será fácil, pero sí te prometo que no estarás solo. Cada paso hacia la luz contará con mi protección.

Has vivido desde el miedo demasiado tiempo. Has tomado decisiones tratando de evitar el dolor, pero a veces, evitar el dolor te lleva directo a una vida sin alma. Hoy puedes elegir diferente. Puedes elegir el camino del coraje. El camino de la autenticidad. El camino de la luz. Y no importa cuántas veces hayas caído antes. El cielo no lleva una cuenta de tus errores. El cielo mira tu intención, tu sinceridad, tu deseo profundo de sanar. Si hoy dices “sí”, si hoy decides dar un paso nuevo, todo se moverá a tu favor. Porque el universo responde al alma que despierta.

Te han hecho creer que cambiar es difícil, que hay que sufrir mucho para merecer una nueva vida. Pero yo te digo: basta un solo instante de claridad para comenzar de nuevo. Basta un acto de valentía, aunque sea pequeño, para encender un nuevo ciclo. Basta una oración sincera, una lágrima verdadera, una decisión honesta. El cielo no necesita grandes gestos, necesita verdad. Necesita que te atrevas a querer algo distinto. Que no te resignes a repetir el pasado. Que no vivas esclavo de tus errores. Porque tú no eres tus caídas. Tú eres lo que eliges hacer con ellas.

Escúchame bien: tu historia no ha terminado. Y lo más importante aún no ha sido escrito. Tú no eres el personaje derrotado de un cuento triste. Tú eres un alma poderosa que puede reinventarse, que puede levantarse con más sabiduría, con más compasión, con más luz que nunca. Hoy puede ser el primer día de esa nueva vida. No necesitas esperar a mañana. No necesitas tener todo claro. Solo necesitas estar dispuesto a soltar lo que ya no vibra contigo. Y confiar. Confiar en que, aunque el terreno sea incierto, mi espada abrirá el camino.

Yo, el Arcángel Miguel, estoy contigo. Estoy frente a ti, con la mirada firme y el corazón encendido. No vengo a darte órdenes. Vengo a devolverte tu poder. Hoy puedes volver a empezar. Hoy puedes tomar mi espada y cortar con el dolor, con la mentira, con lo que te encierra. Hoy puedes dar el primer paso hacia una vida que realmente sientas tuya. El cielo te acompaña, pero el paso lo das tú. ¿Lo harás? ¿Tendrás el valor de elegirte al fin? Yo ya estoy aquí. Solo falta que tú digas “sí”.


No naciste para sobrevivir, sino para VIVIR

 No naciste para sobrevivir, sino para VIVIR



Yo, el Arcángel Miguel, he venido a hablarte con verdad y con fuerza. Miro tu alma y veo que late, pero no vibra. Veo que respiras, pero no te sientes vivo. Has estado funcionando como una máquina, repitiendo los mismos pasos cada día, cumpliendo rutinas que ya no significan nada para ti. Te levantas, haces lo que “debes”, sonríes cuando debes sonreír, respondes lo que se espera… pero por dentro estás vacío. Has aprendido a sobrevivir, pero se te ha olvidado cómo se vive. Y eso me duele. Porque tú no viniste al mundo a resistir la vida como si fuera una carga. Tú viniste a experimentarla con plenitud, con gozo, con asombro. Viniste a brillar, no a apagarte poco a poco.

Sé que en algún punto empezaste a creer que no merecías más. Que este estado de rutina, de resignación, era lo máximo a lo que podías aspirar. Alguien te enseñó —a veces con palabras, otras con silencios— que no debías pedir demasiado, que lo correcto era conformarte, encajar, no molestar. Y tú lo aprendiste. Aprendiste a encoger tus sueños, a bajar el volumen de tus deseos, a dejar de lado lo que tú sentías por seguir lo que otros decidieron por ti. Pero quiero que sepas algo: la vida que estás llevando no es la que estaba escrita para tu alma. Es apenas una sombra de lo que podrías estar viviendo.

Tu fuego no está muerto. Solo está cubierto de cenizas. Cada vez que elegiste quedarte callado cuando querías gritar, cada vez que dijiste «sí» cuando tu alma decía «no», cada vez que postergaste lo que amabas para hacer lo que “tenías” que hacer, echaste un poco más de polvo sobre esa llama interior. Pero aquí estoy yo para decirte: aún puedes soplar sobre las brasas. Aún puedes encenderte de nuevo. No importa cuánto tiempo haya pasado. No importa cuán lejos sientas que estás de ti mismo. La chispa sigue ahí, esperando tu permiso para arder.

Yo sé lo que hay en ti, aunque tú lo hayas olvidado. Veo tu potencial, tu luz, tu capacidad para crear belleza, para inspirar, para amar intensamente. Has enterrado tantos dones por miedo al fracaso, por miedo a no ser suficiente, por miedo al juicio. Pero ¿y si te dijera que todo lo que has vivido —todo— ha sido parte de una preparación? Que incluso en medio del cansancio y la rutina, se ha estado gestando algo dentro de ti. No naciste para repetir días sin alma. Naciste para vivir con propósito, con pasión, con la certeza de que tu existencia tiene sentido.

Y cuando digo «vivir», no hablo de grandes hazañas o gestos teatrales. Hablo de esa sensación de plenitud que sientes cuando haces lo que te conecta con tu alma. Puede ser algo simple, pero verdadero. Cuando bailas sin motivo, cuando escribes lo que sientes, cuando te permites descansar sin culpa, cuando ayudas a alguien solo porque tu corazón lo pide… eso es vivir. Vivir es recuperar la autenticidad, la espontaneidad, la alegría genuina. Y tú puedes hacerlo. Puedes volver a ti. No necesitas esperar a que todo sea perfecto. Solo necesitas tomar la decisión de no seguir apagándote.

Quiero que dejes de pedir permiso para existir. Quiero que recuperes el derecho sagrado de ser tú. Que cuestiones esas estructuras que te mantienen atrapado. Que te preguntes si lo que haces cada día te acerca a la vida que sueñas, o te aleja más de ti mismo. Porque si no estás viviendo, entonces estás olvidando quién eres. Y yo no puedo permitir que eso siga pasando. No fuiste enviado al mundo para obedecer expectativas que no te representan. Fuiste enviado para caminar en libertad, para manifestar el amor que llevas dentro, para despertar a otros con tu presencia.

Estoy contigo en este despertar. No necesitas tener todas las respuestas ahora. Solo necesitas el valor de hacer una pausa y mirar con honestidad tu vida. Pregúntate: ¿Qué me enciende? ¿Qué me da vida? ¿Qué parte de mí he estado descuidando? Y entonces… empieza por ahí. Un pequeño paso hacia ti vale más que mil días de obedecer lo que no resuena contigo. Yo, el Arcángel Miguel, te acompaño a recordar: no viniste al mundo a sobrevivir. Viniste a VIVIR. Y este es el momento de volver a tu alma. No tengas miedo: tu luz está esperando.


ARCÁNGEL METATRÓN: NO SIGAS ESE CAMINO, TE ESTÁS EQUIVOCANDO

 

 ARCÁNGEL METATRÓN: NO SIGAS ESE CAMINO, TE ESTÁS EQUIVOCANDO.

Amado mío… Hoy vengo con firmeza, con la espada en alto, para decirte lo que necesitas oír: te estás equivocando. Y es momento de volver a ti antes de que sigas perdiéndote.

Has tomado decisiones desde el miedo. Lo sé. Las has justificado con razones lógicas, con excusas bien armadas, con silencios prolongados. Pero muy dentro de ti sabes que no estás siendo fiel a tu verdad. Has elegido caminos que no honran tu alma. Te estás forzando a permanecer donde ya no vibras, a actuar como si no sintieras, a seguir adelante como si no doliera. Pero duele. Y lo sabes. Has aprendido a disfrazar esa herida con rutinas, con distracciones, incluso con aparente fortaleza. Pero yo veo más allá. Yo veo que algo dentro de ti se está apagando, lentamente.

El motivo por el que estoy aquí es porque has llegado a un punto en el que necesitas detenerte. Tu alma está enviando señales. Tus emociones están hablando más fuerte. Tu cuerpo incluso está reaccionando con síntomas, con cansancio, con un vacío que no se llena. Y tú sigues adelante, como si nada. Pero no puedes engañarte por mucho más tiempo. La vida está gritando y tú solo estás bajando el volumen. Hoy vengo a decirte con claridad: no sigas ese camino. Porque si lo haces, no solo te alejas de tu propósito, sino que te alejas de ti.

Te has acostumbrado a sobrevivir en lugar de vivir. A conformarte en lugar de soñar. A tolerar en lugar de amar de verdad. Y eso no es lo que el Cielo desea para ti. Has nacido para más. Tienes una luz poderosa dentro de ti, pero estás caminando en dirección opuesta a ella. Has entregado tu poder, quizás a una relación que te desgasta, a un trabajo que te vacía, o incluso a una versión de ti que ya no existe. Y yo no puedo quedarme en silencio mientras te sigues alejando de tu esencia.

No vengo a juzgarte. No vengo a señalar tus errores. Vengo a despertarte. A tocar esa parte dormida de tu espíritu que ya no quiere seguir en piloto automático. Vengo a recordarte que no estás solo, que nunca lo has estado, y que el cielo no te ha abandonado. Pero no podemos intervenir si tú no eliges primero tu verdad. El libre albedrío es sagrado, y tú lo has usado para alejarte. Hoy quiero invitarte a usarlo para regresar. A elegir de nuevo. A parar. A mirar con honestidad lo que estás haciendo contigo y con tu camino.

Mucho de lo que hoy estás viviendo no es castigo. Es consecuencia. Y eso no es malo, porque las consecuencias nos enseñan. Pero si ignoras las señales, las consecuencias se vuelven más duras. Más fuertes. Y eso es lo que quiero evitar. Porque si sigues así, perderás cosas que todavía puedes salvar. Tu energía, tu paz, tu alegría. Tu fe. Estoy aquí para sostenerte, para guiarte, para cortar con mi espada aquello que te ata. Pero necesito que me mires, que me escuches, que dejes de correr. Porque cuanto más corres, más te alejas de ti mismo.

Tú, que alguna vez soñaste con un amor auténtico. Tú, que deseabas una vida sencilla pero plena. Tú, que querías paz y conexión con lo divino… ¿Dónde has quedado? ¿Cuándo te convenciste de que no merecías eso? Hoy quiero recordarte quién eres. No un cuerpo con miedo. No un nombre con pasado. Eres alma. Eres luz. Eres parte del plan divino. Pero no puedes brillar mientras sigas caminando hacia donde tu alma grita que no. Detente. Respira. Este es tu llamado. Esta es tu advertencia amorosa. Y sí, también es tu oportunidad de comenzar de nuevo.

Te estás alejando de ti mismo

Yo te he visto alejarte, poco a poco, casi sin darte cuenta. No fue de golpe. Fue sutil, fue lento, pero constante. Y ahora estás tan lejos de ti mismo que a veces ya no reconoces quién eres cuando estás en silencio. Tu voz interior te ha hablado tantas veces… en sueños, en presentimientos, en ese malestar que no sabes explicar. Pero tú la has ignorado. Has aprendido a acallarla con excusas, con razones que suenan bien, con responsabilidades que no te pertenecen. Pero la verdad es que, al hacerlo, te has traicionado a ti mismo. Y eso, aunque no lo digas, te duele.

Has estado caminando por un sendero que no honra tu alma. Lo sé porque te lo he visto en los ojos. Porque he sentido tu energía cansada, como quien lleva una carga que no es suya. Te has convencido de que esto es lo que “te tocó”, de que no puedes cambiar nada, de que es tarde o que ya has invertido demasiado tiempo en esta dirección. Pero esa no es la verdad. Esa es la voz del miedo, y tú no fuiste creado para vivir desde el miedo. Tú viniste con un propósito, con una luz única. Y al alejarte de ti mismo, también te estás alejando de ese propósito sagrado.

Sé que una parte de ti recuerda lo que te hacía vibrar, lo que te emocionaba, lo que te daba paz sin esfuerzo. Pero lo has ido enterrando bajo las expectativas ajenas, bajo las heridas que no has querido mirar, bajo la presión de ser lo que otros necesitan. Has dejado de preguntarte qué necesitas tú. Has dejado de escucharte. Y eso es como vivir con el alma en pausa. Puedes respirar, moverte, trabajar, sonreír… pero por dentro, todo está quieto. Y no es una quietud de paz. Es una quietud de abandono. Es como si hubieras cerrado la puerta a tu propio espíritu.

Te estás olvidando de ti. Estás dejando de ser tú para encajar en moldes que nunca fueron tuyos. Te esfuerzas tanto por sostenerlo todo, por cumplir con todos, que te estás desmoronando en silencio. Y yo no puedo quedarme al margen mientras eso sucede. No fuiste creado para complacer, sino para expresar. No viniste al mundo para ser perfecto, sino para ser auténtico. Pero lo has olvidado, y al olvidarlo, estás pagando un precio muy alto: te estás quedando vacío por dentro. Estás perdiendo conexión contigo, y sin eso, todo lo demás pierde sentido.

No quiero que sigas así. No quiero que despiertes dentro de unos años con la sensación de haber vivido una vida que no era la tuya. Porque eso, créeme, duele más que cualquier cambio, más que cualquier ruptura, más que cualquier renuncia. Duele más vivir desconectado que atreverse a cambiar. Duele más sostener lo que te mata que soltar lo que no te sirve. Yo he venido a decirte que aún estás a tiempo. Que tu alma sigue ahí, esperándote. Que tu esencia no se ha perdido. Solo está dormida, herida, callada. Pero no desaparece. Y tú puedes volver a ella.

Cuando eras niño, soñabas con ser feliz, con hacer cosas grandes, con amar sin miedo. Esa energía sigue viva en lo profundo de ti. Pero necesitas volver a ti para encontrarla. Necesitas escucharte, respetarte, darte permiso. Nadie lo hará por ti. El mundo no va a detenerse para preguntarte si estás bien. Pero yo sí. Yo vengo desde el cielo para mirarte a los ojos del alma y preguntarte: ¿Cuándo vas a regresar a ti? ¿Cuándo vas a dejar de vivir para los demás y vas a empezar a vivir para ti, para tu verdad, para tu paz?

Hoy quiero tenderte mi mano. No para hacer el trabajo por ti, sino para recordarte que puedes. Que no estás solo. Que tienes una fuerza interna que ha sido olvidada, pero no perdida. Que puedes volver a escucharte. Que puedes reconectar con lo que eres, con lo que amas, con lo que sueñas. No importa cuánto tiempo hayas estado fuera de ti. Hoy puedes regresar. Y cuando lo hagas, cuando decidas volver a ti, yo estaré ahí, a tu lado, para protegerte, para ayudarte a cortar con todo lo que te alejó. Porque nada es más sagrado que volver a casa… y tu hogar, siempre ha sido tu alma.

Te estás forzando a seguir donde ya no encajas

Yo te veo. Te observo desde el plano donde todo se ve con claridad, donde no hay máscaras ni apariencias, solo verdad. Y lo que veo es un alma cansada, agotada de fingir que puede con todo. Estás empujando una puerta que ya se cerró. Estás intentando mantener en pie algo que hace tiempo dejó de sostenerte. Sé que crees que rendirte es fracasar, que soltar es perder, que cambiar de dirección es un signo de debilidad. Pero déjame decirte algo: a veces, lo verdaderamente valiente es soltar. Lo verdaderamente fuerte es reconocer que ya no encajas ahí donde tanto insistes en quedarte.

Estás forzando situaciones, relaciones, caminos… creyendo que es lo que “toca”, lo que debes hacer para ser correcto, aceptado, amado. Pero el amor nunca exige sacrificio de tu alma. El amor verdadero no duele así. Y tú lo sabes. En el fondo de ti hay una voz que susurra que este no es el lugar, que este no es el trato, que esta no es la forma. Pero prefieres callarla, porque crees que escucharla sería fallarles a los demás. No te das cuenta de que el único a quien estás fallando es a ti. Porque no viniste a esta vida a encajar en lugares rotos, viniste a brillar con autenticidad.

Has confundido la resistencia con fuerza. Pero resistir lo que te rompe no es fortaleza, es abandono de uno mismo. Has vestido el dolor con la ropa del “yo puedo”, del “esto pasará”, del “es lo correcto”. Pero yo vengo a decirte que lo que nace desde el miedo no puede dar fruto en la luz. Lo que haces desde el deber, pero en contra de tu alma, se volverá una jaula. Y tú no fuiste creado para vivir en jaulas. Fuiste creado para volar. Y si tienes que recortarte las alas para permanecer en ese sitio, entonces ese sitio no es para ti.

Sé que te has esforzado. No estoy aquí para juzgarte, sino para despertarte. No quiero que sigas pensando que aguantar lo insostenible es nobleza. Que permanecer en lo que te duele es fidelidad. Que callar tu verdad es madurez. Eso son distorsiones. Eso son heridas antiguas disfrazadas de virtudes. Lo que es real, lo que es del cielo, fluye. Tiene paz, incluso en los desafíos. Pero tú llevas tiempo sintiendo un peso que no cesa, una incomodidad que no desaparece. Y eso es una señal. Es tu alma gritando que ya es hora de tomar otra dirección.

Hay cosas que se rompen no porque fallaste, sino porque cumpliste tu parte. Y quedarse más tiempo solo trae desgaste. Pero tú te empeñas en seguir, en demostrar que puedes, en esperar que algo cambie cuando tú ya sabes que no lo hará. Estás intentando convencerte de que si aguantas un poco más, todo tendrá sentido. Pero no. Lo que no tiene sentido ahora, tampoco lo tendrá después. No te estás fallando si sueltas. No eres cobarde si te apartas. Eres sabio si reconoces que lo que no encaja, no te pertenece.

He venido a cortar con toda esa presión que te impide elegirte. A liberar tus hombros de la carga que no es tuya. A decirte que no tienes que demostrar nada. Que no necesitas seguir ahí para ser digno de amor, de respeto, de luz. Yo, como ángel guerrero, he aprendido que no todas las batallas se ganan luchando. Algunas solo se ganan al dejar de pelear contra uno mismo. Y tú llevas demasiado tiempo peleando contigo. Forzándote a seguir donde ya no hay vida. Hoy quiero que pares. Que mires dentro. Y que digas con honestidad: ¿esto es amor o es miedo?

Tú sabes la respuesta. Y yo estoy aquí para protegerte cuando decidas actuar desde esa verdad. Porque cuando sueltes, cuando digas “basta”, cuando dejes de fingir que estás bien… no te vas a romper. Te vas a encontrar. Vas a descubrir que no era debilidad lo que sentías, era tu alma pidiéndote un nuevo comienzo. Y ese comienzo empieza hoy, cuando dejas de forzarte y decides, por fin, escucharte.

Ese vínculo que te está envenenando el alma

Hay alguien —y no necesito decírtelo, porque tu alma ya lo sabe— que está oscureciendo tu luz. Un vínculo que comenzó quizás con amor, con ilusión, con promesas… pero que hoy te pesa como una cadena. No te permite crecer, ni volar, ni ser. Te has convertido en la sombra de ti mismo solo por no incomodar, por no molestar, por no perder a esa persona. Pero yo vengo a decirte con claridad: si tienes que apagar tu esencia para mantener un lazo, ese lazo no viene de la luz. Y es mi deber, como guardián celestial, mostrarte esa verdad aunque duela. Porque tú mereces más. Mucho más.

Has estado justificando lo injustificable. Te repites que no es para tanto, que quizás exageras, que tal vez eres tú el problema. Pero no lo eres. No es tu responsabilidad cargar con las heridas de otro, con sus cambios de humor, con su necesidad constante de control. No estás aquí para ser el lugar donde otro desahoga su oscuridad. Has sido paciente, has dado oportunidades, has callado tu incomodidad para no generar conflictos. Pero cada vez que lo haces, mueres un poco por dentro. Y yo no puedo permitir que sigas sacrificando tu alma por miedo a quedarte solo.

Porque la verdad, amado mío, es que ya te sientes solo. Estás acompañado, sí, pero emocionalmente aislado. Y eso es mucho más doloroso que cualquier soledad física. Estás rodeado, pero no visto. Acompañado, pero no amado de verdad. Manipulado con culpa, con silencios, con gestos que te hieren pero que aprendes a ignorar para no perder “eso” que aún llamas relación. Pero una relación donde uno domina y el otro se anula no es amor. Es dependencia. Y tú fuiste creado para amar con libertad, no para sobrevivir entre cadenas invisibles.

Yo estoy aquí para cortar con esa energía que te está drenando. Para enfrentarte a la verdad que has evitado ver. Porque el amor no duele así. No controla, no castiga, no te hace dudar de tu valor. Y tú lo sabes. Lo sabes porque lo has sentido, aunque sea en pequeños momentos de lucidez, cuando el alma te grita que esto no está bien. Pero vuelves a cerrarte los ojos, a engañarte con excusas, a recordar los buenos momentos para justificar los malos. Yo te digo: los recuerdos bonitos no justifican una realidad que te está destruyendo.

Sé que tienes miedo. Miedo a quedarte sin esa persona, miedo a empezar de nuevo, miedo a no encontrar algo mejor. Pero el miedo no es motivo suficiente para quedarte donde estás siendo herido. ¿Qué mensaje le das al universo cuando aceptas migajas? ¿Qué le dices a tu alma cuando permites que alguien apague tu fuego? Hoy vengo a decirte que no estás solo. Que cuando sueltes ese vínculo tóxico, lo que perderás será el veneno, no el amor. Porque el amor de verdad no hiere, no encadena, no apaga.

Te pido que mires con valentía. Que observes con los ojos del alma. ¿Quién serías sin esa persona? ¿Cómo te sentirías si no tuvieras que justificar ni una vez más su trato hacia ti? ¿Qué espacio se abriría en tu vida si liberaras ese lugar que hoy ocupa el dolor? Yo no te estoy pidiendo que odies ni que enfrentes con rabia. Te estoy pidiendo que te elijas. Que te cuides. Que recuerdes que estás aquí para vivir con dignidad y amor verdadero. Y a veces, eso significa cerrar una puerta aunque aún duela, aunque aún ames, aunque aún esperes un cambio que nunca llega.

Si estás leyendo esto, no es casualidad. Porque estás siendo llamado a despertar. No para destruir nada, sino para liberarte. Porque tu alma tiene una misión, una luz, un propósito… y esa relación que mantienes te está alejando de todo eso. No se trata de castigar a nadie. Se trata de dejar de castigarte tú. Ha llegado el momento de cortar ese lazo con amor, con compasión, pero también con firmeza. Yo estaré contigo cuando decidas dar ese paso. Porque no naciste para mendigar amor. Naciste para ser libre.


jueves, 17 de julio de 2025

El Grupo Arcturian: Plan Divino

El Grupo Arcturian vía Marilyn Raffaele, 13 de julio de 2025


                          
13 de julio de 2025

Queridos lectores,

El Plan Divino no es una cosa o evento sino más bien un proceso de crecimiento evolutivo que resultará en una conciencia colectiva más alta y evolucionada en la tierra.  A medida que la energía de la Tierra se vuelve más ligera y la densidad disminuye, cada vez más individuos comenzarán a alinearse y experimentar un sentido más elevado de Dios, de sí mismos y de las creaciones de Dios.  Se llama plan porque eso es lo que tiene sentido para la mente humana.

La evolución de la Tierra es un hecho, porque la Tierra es una realidad espiritual, una expresión de la Conciencia Divina y no un pedazo de tierra para ser usado y abusado.  El juego de la separación se ha jugado durante bastante tiempo y ha llegado el momento de adoptar un nivel superior de realidad.

Mucho se desarrollará a nivel personal y global a medida que la energía de la Tierra se vuelva cada vez más refinada, lo que permitirá que muchas creencias familiares y aceptadas sean vistas como lo que realmente representan. Los velos que durante mucho tiempo han ocultado las agendas y estrategias egoístas de quienes prosperan con “el poder sobre” y el control, se están disolviendo.

A medida que la energía de la Luz de alta resonancia fluye hacia la Tierra, automáticamente comienza a disolver la densidad y las creaciones de baja resonancia de dualidad, separación y muchos poderes. Estás presenciando esto en este momento.  El caos es la lucha de quienes intentan, por cualquier medio necesario, apuntalar y mantener las viejas estructuras energéticas de las que han dependido durante mucho tiempo para el dominio mundial, el poder, el dinero y el control que han disfrutado durante mucho tiempo.

Cuando puedas aceptar verdaderamente que todo es una expresión de una Conciencia Divina omnipresente, omnipotente y omnisciente, entenderás que, cuando las personas dejen de creer, alimentar y dar poder a conceptos y creaciones tridimensionales falsos, estas cosas simplemente se desvanecerán, sin tener nada que las mantenga o sostenga.

Es hora de confiar, confianza real, pero ¿qué es la confianza real?  La confianza, tal como se entiende comúnmente, consiste en buscar o confiar en que alguna persona, grupo, ley, idea o creencia fuera de uno mismo sea o haga lo que se desea, se necesita o se espera.  Pero como este concepto de confianza mira más allá de uno mismo en busca de aquello que sólo Dios tiene para dar, muy a menudo decepciona.

Sea siempre consciente de en qué deposita su confianza. La confianza se ha convertido en una palabra clave, una solución fácil, especialmente con figuras de autoridad que a menudo dicen; “Simplemente confía en Dios” pero el Dios en el que se supone que debes “simplemente confiar” es, en la mayoría de los casos, algún concepto de un anciano en el cielo que te verá favorablemente si sigues sus reglas (las de la persona u organización).

La respuesta realmente es “Simplemente confía en Dios”, pero el Dios en el que pones tu confianza debe ser la Conciencia Divina/Dios autosostenible y autosostenible que está completamente presente en tu interior, en lugar de algún concepto de hombre en el cielo.  Significa confiar en que debido a que Dios está expresando infinitamente la plenitud de SÍ mismo como cada persona, la plenitud y plenitud que has estado buscando fuera de ti mismo ya es tuya.  Sin embargo, tu experiencia de esta verdad es proporcional a tu estado de conciencia. Una conciencia ya llena de dualidad, separación y dos poderes no tiene espacio para la realidad.

Buscar a Dios y las cualidades de Dios en un mundo material finito de conceptos casi siempre conduce a la decepción, pero una vez que te das cuenta de que, como expresión individual de Dios, ya encarnas todo lo que has estado buscando, puedes y comenzarás a manifestar la completitud autosostenible y autosostenida de Dios en formas que representan la completitud para ti.

Es imposible para la mente humana finita comprender plenamente a un Dios infinito, así que no creas en las palabras impulsadas por el ego de aquellos que afirman saber lo que Dios quiere y lo que debes hacer o sufrir consecuencias nefastas.  Los estados de conciencia condicionados por creencias de dualidad, separación y muchos poderes simplemente no pueden alinearse con la energía de alta frecuencia de los reinos superiores y, por eso, para la mayoría, incluso para aquellos que están muy avanzados en el camino espiritual, la confianza es muy importante.

Confía en tu intuición, que es la voz de tu Ser Superior, y ve a menudo hacia tu interior para descansar en conciencia de tu UNICIDAD con todo lo que alguna vez has buscado o pensado que necesitabas.

Confía en que todo avanza según lo planeado, el plan de Dios, no el del hombre.

Somos el Grupo Arcturiano 13/07/25

Entrada destacada

PROYECTO EVACUACIÓN MUNDIAL POR EL COMANDO ASHTAR

SOY IBA OLODUMARE, CONOCIDO POR VOSOTROS COMO VUESTRO DIOS  Os digo hijos míos que el final de estos tiempos se aproximan.  Ningú...