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martes, 28 de marzo de 2017

SIRIA: LA PRÓXIMA GUERRA DE LA OTAN?

Syrian-Rebels-US-Army-Training
Sirio-Rebeldes-Ejército de los EE.UU.-Formación

Fuerzas de EE.UU. bloquean el avance del ejército sirio en preparación para la partición de Siria

Una operación respaldada porEstados Unidos cerca de Raqqatiene como objetivo "bloquear cualquier avance de las fuerzas del gobierno sirio desde el oeste".  
La balcanización de Siria comienza

Por Rusia Insider



SIRIA: LA PRÓXIMA GUERRA DE LA OTAN?

El camino a Raqqa ahora está bloqueado por las fuerzas estadounidenses y sus aliados

Las posibilidades de que Raqqa (y la región circundante) sean devueltas a Siria ahora son escasas a ninguna.Los ejércitos extranjeros y sus proxies están afilando sus cuchillos de talla.Fuerzas Especiales de los Estados Unidos y combatientes árabes y kurdos sirios han capturado una "base aérea estratégica" del estado islámico en el norte de Siria; 

Al hacerlo, también han "bloqueado" el avance del ejército sirio cuando se aproxima a Raqqa desde el oeste:Las Fuerzas Democráticas Sirias(SDF), lideradas por los kurdos, anunciaron el domingo quecapturaron la base aérea de Tabqa, 45 kilómetros al oeste de Raqqa, la capital de facto del grupo islámico de Irak y del Levante (ISIL) en Siria.A principios de esta semana, las fuerzas estadounidenses lanzaron a los combatientes de SDF detrás de las líneas de ISIL para permitirles lanzar el asalto de Tabqa, y el viernes la alianza alcanzó una de las entradas de la presa.Fuerzas SDFestaban a 10 km de Raqqa desde el norte, y tenía como objetivo rodear efectivamente la ciudad antes de lanzar un asalto.



Pero como RFE / RL nota en silencio:

 
Además de recapturar la presa, SDFdijo que la operación respaldada por Estados Unidos también tenía como objetivo bloquear cualquier avance de las fuerzas del gobierno siriodesde el oeste.Las fuerzas de aterrizaje arrasadas en Siria se apoderaron de cuatro pequeñas aldeas en la zona al oeste de Tabqa y cortaron una carretera principal que une las provincias deRaqqa, Deir al-Zor y Aleppo, dijoScrocca.El SDF cortó la última carretera principal de Raqqa a principios de este mes, estrechándose en la ciudad desde el norte, este y oeste.La única manera de entrar o salir de Raqqa ahora es sobre el río Eufratesque bordea la ciudad hacia el sur.Increíble, ¿no? 


Un ejército extranjero que está operando ilegalmente en una nación soberana puede simplemente entrar y cortar al ejército legítimo de dicha nación soberana de liberar su propia ciudad de los terroristas.Qué mundo para el derecho internacional!!!Será interesante ver la reacción de Moscú. 

¿Fue siempre parte del "trato" en Siria? 

¿O Washington espera que Siria, Irán y Rusia acepten el destino ordenado por Raqqa en Estados Unidos?Manténganse al tanto.La fuente original de este artículo esRusia Insider

Global Research, 27 de marzo de 2017

¿Acuerdos de paz o rendición política?

Accords

Colombia, Oriente Próximo y Ucrania: 

¿Acuerdos de paz o rendición política?

Introducción
Hace unos treinta años, un sagaz campesino colombiano me dijo: “Cuando oigo hablar de `acuerdos de paz´, escucho al gobierno afilar sus cuchillos”.

Últimamente se ha hablado mucho de acuerdos de paz en todo el mundo. En casi todas las regiones o países que sufren una guerra o una invasión se ha mencionado la posibilidad de negociar “acuerdos de paz”. 

En muchos casos, estos llegaron a firmarse y todavía no han logrado acabar con los asesinatos y el caos provocados por la parte beligerante apoyada por Estados Unidos.

Vamos a repasar brevemente algunas de estas negociaciones del pasado y del presente para comprender las dinámicas de los “procesos de paz” y los resultados subsecuentes.

El proceso de paz

Actualmente están en marcha diversas negociaciones supuestamente diseñadas para lograr acuerdos de paz. 

Entre ellas podemos citar: 

las discusiones en Ucrania entre la junta, con sede en Kiev y respaldada por la OTAN y EE.UU., y la dirigencia de la región de Donbas, situada al este del país, opuesta al golpe y a la OTAN; 

en Siria, entre la coalición saudí-EE.UU.-OTAN-terroristas armados y el gobierno sirio y sus aliados rusos, iraníes y de Hezbolá; 

en Palestina, entre el régimen colonial israelí respaldado por EE.UU. y las fuerzas por la independencia palestina en Cisjordania y la Franja de Gaza; 

y, en Colombia, entre el régimen del presidente Santos apoyado por EE.UU. y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Hay otras negociaciones de paz en marcha que no han recibido atención pública.
Resultados de acuerdos de paz del pasado y del presente

A lo largo del pasado cuarto de siglo se firmaron diversos acuerdos de paz, todos los cuales llevaron a la rendición tácita de los protagonistas antiimperialistas armados y de los movimientos populares de masas.

En América Central, los acuerdos firmados en El Salvador y en Guatemala condujeron al desarme unilateral del movimiento de resistencia, la consolidación del control de la economía por la oligarquía y el crecimiento y proliferación sin trabas de bandas de narcotráfico y escuadrones de la muerte auspiciados por el gobierno. 

A consecuencia de ello se produjo una escalada del terror interno. Los líderes de la resistencia consiguieron votos, entraron en el parlamento como políticos y, en el caso de El Salvador, ocuparon altos cargos. 

Las desigualdades se mantuvieron o empeoraron al igual que los asesinatos, que llegaron incluso a superar las cifras del periodo previo al acuerdo de paz. 

Un gran número de emigrantes, con frecuencia refugiados que huían de la violencia de las bandas armadas, entraron ilegalmente en EE.UU. Este país consolidó sus bases y sus operaciones militares en América Central, mientras la población seguía sufriendo.

Las negociaciones de paz israelí-palestinas no produjeron ningún acuerdo, pero sirvieron para proporcionar una ligera tapadera al aumento de la anexión de tierras palestinas para construir enclaves racistas “solo para judíos”, provocando asentamientos ilegales a más de medio millón de colonos judíos. 

Estados Unidos respaldó por completo la farsa del proceso de paz, financiando a los líderes-vasallos corruptos palestinos y proporcionando apoyo diplomático, militar y político incondicional a Israel.

Estados Unidos-Unión Soviética: El acuerdo de paz

Se suponía que los “acuerdos de paz” entre Reagan-Bush y Gorbachov acabarían con la Guerra Fría y lograrían la paz global. 

Pero, en lugar de ello, Estados Unidos y la Unión Europea (UE) establecieron bases militares y regímenes clientelares por toda Europa Oriental, el Báltico y los Balcanes, saquearon los recursos nacionales y se apropiaron de las economías desnacionalizadas. 

Las élites con sede en EE.UU. dominaron el régimen vasallo de Boris Yeltsin y despojaron virtualmente a Rusia de sus recursos y su riqueza. 

En alianza con los oligarcas gansteriles, hundieron su economía.

El régimen postsoviético de Yeltsin compitió en las elecciones, promovió la multiplicidad de partidos y presidió un país desolado, aislado y cada vez más rodeado; al menos la elección de Vladimir Putin sirvió para “descolonizar” el aparato del Estado y reconstruir parcialmente la economía y la sociedad.

Las negociaciones de paz de Ucrania

En 2014, un golpe de Estado violento patrocinado por Estados Unidos unió a fascistas, oligarcas, generales y simpatizantes de la UE, que tomaron en control de Kiev y de la parte occidental de Ucrania. Las regiones orientales pro-democracia de Donbas y la península de Crimea organizaron la resistencia al régimen golpista. 

Crimea votó unánimemente la unión con Rusia. 

Los centros industriales del este de Ucrania (Donbas) formaron milicias populares para resistir a las fuerzas armadas y los paramilitares neonazis de la junta respaldada por EE.UU. 

Después de unos años de caos y habiendo llegado a una situación de punto muerto, se inició un “proceso de negociación” que no impidió que el régimen de Kiev continuara atacando al Donbas. 

El “intento de paz” se convirtió en la base del “Acuerdo de Minsk”, negociado por Francia, Rusia y Alemania, mediante el cual la junta de Kiev pretendía el desarme del movimiento de resistencia, la reocupación del Donbas y de Crimea y la eventual destrucción de la autonomía cultural, política, económica y militar del este de Ucrania, de mayoría étnica rusa. 

En consecuencia, el “Acuerdo de Minsk” ha sido poco más que un plan fracasado para lograr la rendición. 

Mientras tanto, el saqueo masivo de la economía de la nación perpetrado por la junta de Kiev ha convertido Ucrania en un Estado fallido en el que 2,5 millones de habitantes se han trasladado a Rusia y muchos otros miles han emigrado a Occidente a cavar patatas en Polonia o se han incorporado a los burdeles de Londres y Tel Aviv. 

La juventud desempleada restante ha quedado con la sola opción de vender sus servicios a las tropas de choque de los paramilitares fascistas de Kiev.

Colombia: ¿Acuerdo de paz o cementerio?

Si examinamos sus encarnaciones pasadas y la experiencia presente, resulta prematuro celebrar el “acuerdo de paz” de las FARC colombianas y el presidente Santos.

En las últimas cuatro décadas, los regímenes oligárquicos colombianos, apoyados por el ejército, los escuadrones de la muerte y Washington han convocado innumerables “comisiones de paz”, inaugurado negociaciones con las FARC y procedido a romperlas para relanzar guerras a gran escala, utilizando los “acuerdos de paz” como un pretexto para diezmar y desmoralizar a los activistas políticos.

En 1984, el que era presidente Belisario Betancourt firmó un acuerdo de paz con las FARC conocido como el “Acuerdo Uribe” por el cual miles de activistas y simpatizantes de las FARC se desmovilizaron, fundaron un partido legal, la Unión Patriótica (UP), y entraron en el juego electoral. 

En las elecciones de 1986, candidatos de la UP fueron elegidos senadores, congresistas, alcaldes y concejales y su candidato presidencial consiguió más del 20% del voto nacional. 

En los siguientes cuatro años, de 1986 a 1989, más de 5.000 dirigentes, cargos electos y candidatos presidenciales de la UP fueron asesinados en una campaña nacional de terror. 

Decenas de miles de campesinos, trabajadores del petróleo y jornaleros de las plantaciones fueron asesinados, torturados y empujados al exilio. 

Los escuadrones paramilitares de la muerte y los ejércitos privados de los terratenientes, aliados con las Fuerzas Armadas de Colombia, asesinaron a miles de líderes sindicales, periodistas, trabajadores y familiares. 

La “estrategia paramilitar” del ejército contra no combatientes y civiles de las aldeas había sido desarrollada en los sesenta por el general del ejército estadounidense William Yarborough, comandante del centro especial de la guerra del ejército estadounidense y creador de las fuerzas especiales conocidas como “boinas verdes”.

A los cinco años de su creación, la Unión Patriótica había desaparecido: sus miembros supervivientes se habían exiliado o pasado a la clandestinidad.

En 1990, el recién elegido presidente César Gaviria proclamó el inicio de nuevas negociaciones de paz con las FARC. 

A los pocos meses de su anuncio, el presidente ordenó el bombardeo de la “Casa Verde”, donde se alojaban dirigentes de las FARC y un equipo negociador. 

Afortunadamente, pudieron escapar antes del ataque traicionero.

El presidente Andrés Pastrana (1998-2001) demandó nuevas negociaciones de paz con las FARC que se llevarían a cabo “en una zona desmilitarizada”. Las conversaciones se iniciaron en la región selvática de El Caguan en noviembre de 1998. 

El presidente Pastrana había negociado con las FARC y activistas sociales numerosas promesas, concesiones y reformas pero, al mismo tiempo, había firmado un acuerdo multimillonario de ayuda militar por diez años con el presidente Clinton, conocido como “Plan Colombia”. 

Esta práctica de “dobles relaciones” culminó con el inicio por parte de las Fuerzas Armadas de Colombia de una “política de tierra quemada” contra las “zonas desmilitarizadas” bajo el recién elegido presidente Álvaro Uribe, relacionado con los escuadrones de la muerte. 

A lo largo de los siguientes ocho años, el presidente Uribe empujó al exilio interno a cerca de cuatro millones de campesinos colombianos. 

Gracias a la financiación de cientos de miles de millones por parte de Washington, Uribe pudo duplicar el volumen de las fuerzas armadas hasta superar los 350.000 hombres, a la vez que incorporaba a miembros de los escuadrones de la muerte al ejército. Asimismo, supervisó la formación de nuevos grupos paramilitares. 

Hacia 2010, el número de guerrilleros de las FARC había descendido de 18.000 combatientes a menos de 10.000, se habían producido cientos de bajas civiles y millones de personas perdieron su hogar.

En 2010, el antiguo ministro de defensa de Uribe, Juan Manuel Santos, fue elegido presidente. 

En 2012, Santos inició otro “proceso de paz” con las FARC, que fue firmado finalmente a finales de 2016. 

Según este nuevo acuerdo negociado en Cuba, cientos de oficiales implicados en torturas, asesinatos y desplazamientos forzosos de campesinos recibirían inmunidad mientras que las guerrillas de las FARC tendrían que enfrentarse a juicio. 

El gobierno prometió la reforma agraria y el derecho al retorno a los campesinos desplazados y sus familias. 

No obstante, cuando los campesinos regresaban para reclamar sus tierras, eran expulsados o incluso asesinados.

Los dirigentes de las FARC aceptaron la desmovilización y el desarme unilateral que tendría que realizarse en junio de 2017. 

El ejército y sus aliados paramilitares conservarían sus armas y obtendrían el control total sobre las zonas previamente liberadas por las FARC.

El presidente Santos aseguró que el “acuerdo de paz” incluiría una serie de decretos presidenciales para privatizar los recursos minerales y petroleros del país y convertir las pequeñas granjas familiares en plantaciones para la agroexportación. 

A los campesinos-rebeldes desmovilizados se les ofreció parcelas de tierra yerma y marginal, sin recibir apoyo del gobierno ni fondos para carreteras, aperos, semillas, fertilizantes, ni siquiera para construir las escuelas o viviendas necesarias para la transición. 

Aunque algunos de los líderes de las FARC obtuvieron escaños en el Congreso y la libertad para presentarse a las elecciones sin ser hostigados, las bases jóvenes de la guerrilla y los campesinos quedaban sin muchas alternativas, a no ser la de unirse a los paramilitares o las bandas de narcotráfico.

En resumen, este repaso histórico demuestra que sucesivos presidentes y regímenes colombianos han violado sistemáticamente todos los acuerdos de paz, asesinado a los rebeldes firmantes y mantenido el control de la economía y la mano de obra por parte de las élites. 

Antes de la actual elección, Santos presidió la década más letal siendo ministro de defensa con Uribe.

Por su intermediación para lograr la paz de los cementerios para decenas de miles de campesinos y activistas colombianos, el presidente Santos fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz.

En la Habana, los líderes y negociadores de las FARC recibieron los elogios del presidente cubano Raúl Castro, el presidente Obama, el presidente Maduro de Venezuela y la gran mayoría de “progresistas“ y derechistas de Norteamérica, Sudamérica y Europa.

La sangrienta historia de Colombia, con sus asesinatos generalizados de activistas por los derechos humanos y líderes campesinos, ha continuado incluso cuando se estaban firmando los documentos que señalaban el Acuerdo de Paz. 

Durante el primer mes de 2017, los escuadrones de la muerte, vinculados a la oligarquía y el ejército, asesinaron a cinco activistas por los derechos humanos. 

En 2015, cuando las FARC negociaban varias clausulas del acuerdo, más de 120 campesinos y activistas fueron asesinados por los grupos paramilitares que continuaban actuando libremente en zonas controladas por el ejército de Santos. 

La maquinaria propagandística de los medios de comunicación de masas continúa repitiendo la mentira de que “más de 200.000 personas perdieron la vida a manos de la guerrilla y el ejército”, cuando la inmensa mayoría de los asesinatos fueron cometidos por el gobierno y sus aliados, los escuadrones de la muerte; una calumnia que los líderes guerrilleros no han sabido desmontar. 

El prominente investigador jesuita Javier Giraldo ha documentado minuciosamente el hecho de que más de tres cuartas partes de dichas muertes fueron obra del ejército y los paramilitares.

Se nos pide que creamos que los regímenes presidenciales que han asesinado y continúan asesinando a más de 150.000 trabajadores, campesinos, líderes indígenas y profesionales colombianos se han convertido de un día para otro en socios amantes de la justicia para conseguir la paz. 

En los tres primeros meses de este año, activistas defensores del acuerdo de paz con las FARC siguen siendo el objetivo y siguen siendo asesinados por los paramilitares supuestamente desmovilizados.

Los líderes de los movimientos sociales denuncian un aumento de la violencia por parte de las fuerzas del ejército y sus aliados. 

Incluso los monitores de los acuerdos de paz y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos admiten que la violencia estatal y paramilitar está destruyendo cualquier estructura pensada por el presidente Santos para implementar las reformas. 

A medida que las FARC se retiran de las regiones bajo control popular, los campesinos que pretenden acogerse a la reforma agraria se convierten en objetivo de los ejércitos privados. 

El régimen de Santos está más interesado en proteger las apropiaciones masivas de tierras de los grandes consorcios mineros.

Mientras los asesinatos de partidarios de las FARC y activistas de derechos humanos se multiplican, mientras el presidente Santos y Washington intentan aprovecharse de una guerrilla desarmada y desmovilizada, el “histórico acuerdo de paz” se convierte en un gran engaño diseñado para expandir el poder imperial.

Conclusión: Epitafio para los acuerdos de paz

Una y otra vez, en todo el mundo, las negociaciones y los acuerdos de paz orquestados por el Imperio han tenido un solo objetivo: desarmar, desmovilizar, derrotar y desmoralizar a los luchadores de la resistencia y a sus aliados.

Los “acuerdos de paz”, tal y como los conocemos, sirven para rearmar y reagrupar a las fuerzas respaldadas por Estados Unidos tras los contratiempos tácticos de la lucha de guerrillas. 

Su objetivo es dividir a la oposición (la llamada “táctica del salami”) y facilitar la conquista. 

La retórica de paz utilizada en estas “negociaciones de paz” significa básicamente el “desarme unilateral” de los luchadores de la resistencia, la rendición del territorio y el abandono de los simpatizantes civiles. 

Las denominadas “zonas de guerra”, que contienen tierras fértiles y valiosas reservas minerales, se “pacifican” siendo absorbidas por el régimen “amante de la paz”. 

Ello contribuye a sus programas de privatización y a la promoción del saqueo por parte del “Estado desarrollista”. 

Los arreglos de paz negociados están supervisados por las autoridades estadounidenses, que elogian y loan a los líderes rebeldes cuando firman los acuerdos que serán implementados por regímenes vasallos del poder imperial… 

Este último se asegurará de que no se produzca ningún realineamiento en política exterior ni ningún cambio estructural socioeconómico.

Algunos acuerdos de paz permiten que los antiguos dirigentes guerrilleros compitan y en algunos casos ganen elecciones como representantes marginales, mientras su base de apoyo es diezmada.

En la mayor parte de los casos, durante el proceso y especialmente tras la firma del “acuerdo de paz”, las organizaciones y movimientos sociales y sus seguidores del campesinado y la clase trabajadora, así como los activistas por los derechos humanos, acaban siendo objetivo a abatir por el ejército y los escuadrones de la muerte paramilitares que operan en connivencia con las bases militares del gobierno.

Con frecuencia, los aliados internacionales de los movimientos de resistencia les han animado a negociar acuerdos de paz para demostrar a Estados Unidos que son responsables, con la esperanza de de mejorar las relaciones diplomáticas y comerciales.

No hace falta decir que las “negociaciones responsables” simplemente servirán para reforzar la determinación del poder imperial para presionar futuras concesiones y estimular agresiones militares y nuevas conquistas.

Los “acuerdos de paz” justos se basan en el desarme mutuo, el reconocimiento de la autonomía territorial y la autoridad de la administración insurgente local sobre las reformas agrarias acordadas, al tiempo que mantienen los derechos sobre los recursos minerales y el control de la seguridad militar-pública.

Los acuerdos de paz deberían ser el primer paso de una agenda política implementada bajo el control del ejército rebelde independiente y monitores civiles.

El desastroso resultado del desarme unilateral es producto de la no implementación de una política exterior y cambios estructurales progresistas e independientes.

Las negociaciones de paz presentes y pasadas, basadas en el reconocimiento de la soberanía de un Estado independiente vinculado a los movimientos de masas, siempre han terminado con Estados Unidos rompiendo los acuerdos. 

Los genuinos “acuerdos de paz” son contrarios a la meta imperial de conquistar mediante la mesa negociadora lo que no pudieron ganar mediante la guerra.

James Petras
Sociólogo estadounidense conocido por sus estudios sobre el imperialismo, la lucha de clases y los conflictos latinoamericanos.

Artículo original en inglés:


Traducido por Paco Muñoz de Bustillo para Rebelión.net


Teoría de la Conspiración" Como Arma Contra el Análisis Crítico

El Término "Teoría de la Conspiración" Como Arma Contra el Análisis Crítico



“Teoría de la conspiración” es un término que a la vez provoca temor y ansiedad en los corazones de la mayoría de cada figura pública, en particular de periodistas y académicos. 

Desde los años 1960 la etiqueta se ha convertido en un dispositivo disciplinario que ha sido abrumadoramente eficaz en la definición de los límites de ciertos eventos debatidos. 

Especialmente en los Estados Unidos plantea dudas legítimas sobre las dudosas narrativas oficiales destinadas a informar a la opinión pública (y por lo tanto la política pública) siendo un crimen importante al pensamiento que debe ser cauterizado de la psique pública a toda costa.

Las fuertes connotaciones negativas sobre la teoría de la conspiración se pueden remontar al conocido ametrallamiento del historiador liberal Richard Hofstadter hacia la “nueva derecha”. 

Sin embargo, fue la Agencia Central de Inteligencia la que probablemente jugó el papel más importante en la eficacia de la “militarización” del término. 

En la oleada de escepticismo público hacia las conclusiones de la Comisión Warren sobre el asesinato del presidente John F. Kennedy, la CIA envió una directiva detallada a todas sus oficinas. 

Titulado “ La lucha contra la crítica del informe de la Comisión Warren ”, este envío jugó un papel definitivo en la toma de la “teoría de la conspiración” como un arma para ser usada contra casi cualquier individuo o grupo que cuestionaba los programas y las actividades cada vez más clandestinos del gobierno.


“El Documento de la CIA 1035-960 ” (publicado gracias a una petición de información del New York Times con respecto al reporte de la Comisión Warren, el polémico informe sobre el asesinato de John F. Kennedy) permite observar el nacimiento de una serie de técnicas empleadas por las agencias de gobierno y medios de comunicación para desacreditar sistemáticamente a sus críticos.

En este punto de la historia, un "teórico de la conspiración" es simplemente aquel que no ha sido convencido de la hipótesis del "tirador solitario" en el caso Kennedy, mucho antes de que la teoría de conspiración fuera una etiqueta aplicada a otro tipo de inconsistencias en el manejo de la información (especialmente la que involucra al gobierno en temas como vida extraterrestre o caídas en la bolsa de valores). 

La conspiración-en-sí, la madre de todas las conspiraciones, consiste en cualquier teoría que ligue al gobierno de Estados Unidos con el asesinato de JFK; de su carácter siempre inconcluso nace el apelativo "teoría" como término peyorativo, que resta seriedad a los críticos.

Las técnicas tienen la finalidad de "contrarrestar y desacreditar los alegatos de los teóricos de la conspiración, de manera que se inhiba la circulación de tales alegatos en otros países", y consisten en un básico y frontal juego de hipocresía legitimada institucionalmente, como acercarse a editores de periódicos y personas influyentes para recordarles la integridad de la Comisión Warren. 

También se detallan maneras de colocar argumentos que desprestigien a los críticos sugiriendo vínculos comunistas, algo así como el enemigo ideológico por excelencia a mediados del siglo XX (lo que serían los yihadistas hoy, tal vez.)
  • Ninguna evidencia significativa ha aparecido que la Comisión [Warren] no haya considerado.
  • Los críticos a menudo exageran el valor de elementos particulares, ignorando otros.
  • Una conspiración de la escala a menudo sugerida, sería imposible de mantener oculta en Estados Unidos.
  • Los críticos siempre han padecido de una especie de orgullo intelectual: se les ocurre alguna idea y se enamoran de ella.
  • [Lee Harvey] Oswald no hubiera sido un candidato a co-conspirador adecuado para ninguna persona sensible.
  • Acusaciones tan vagas como que "más de 10 personas han muerto de manera misteriosa" [durante la investigación de la Comisión Warren] siempre pueden explicarse de forma natural, por ejemplo: los individuos involucrados han muerto sobre todo por causas naturales.
Hoy más que nunca personalidades de los medios de comunicación y comentaristas ocupan posiciones de poder para iniciar las actividades de propaganda muy parecidas a las establecidas en el documento 1035-960 en contra de cualquier persona que pudiera cuestionar las narrativas autorizadas por el estado sobre controvertidos sucesos y mal entendidos. 

De hecho, los motivos y métodos englobados en el documento han sido adoptadas totalmente por los trabajadores intelectuales y su práctica mediante los medios de comunicación; la aceptación pública casi uniforme de las causas oficiales relativas a eventos no resueltos, como el atentado del edificio federal Murrahen en Oklahoma City, el 11-S, y más recientemente, la matanza de la Escuela Primaria de Sandy Hook, está en gran parte garantizada.

El efecto sobre la investigación académica y periodística, en situaciones ambiguas e inexplicables de una investigación pública, que pueden a su vez movilizar a una consulta pública, debate y tomar acciones podría ser de gran alcance. 

Basta con mirar a la policía estatal y el aumento de la evisceración de las libertades civiles y protecciones constitucionales como evidencia de cómo este conjunto de tácticas de intimidación sutiles y engañosas ha gravado profundamente el potencial para una futura autodeterminación independiente y autonomía ciudadana.

Fuente: GlobalResearch

corrupción en España

Gallardón y Botella (PP) hundieron las escuelas públicas de Madrid

La privatización de las escuelas infantiles por el PP provocó el encarecimiento de estos servicios públicos. 

La población entre 25 y 29 años con estudios inferiores a la educación obligatoria es de aproximadamente el 25% en Puente de Vallecas y Usera, y de en torno al 7% en barrios madrileños ricos como Salamanca o Chamberí. 

Ese dato es un fiel reflejo de la desigualdad existente entre los distintos enclaves de Madrid, que con los gobiernos de Alberto Ruíz-Gallardón y Ana Botella (PP), entre 2003 y 2015, vieron cómo la brecha social y económica que les separaba aumentó provocando la ‘expulsión’ de la clase trabajadora. 

El informe de la Auditoría municipal ciudadana llevada a cabo por el actual Ayuntamiento de Madrid concluye que las políticas llevadas a cabo durante esos años del PP supusieron una regresión en los derechos sociales básicos de muchos madrileños, particularmente el de los residentes en barrios humildes. 
El mejor ejemplo de ello fueron las medidas dedicadas a la educación infantil, único marco competencial del Ayuntamiento en Educación.
Así se podrían resumir las políticas educativas de Alberto Ruíz-Gallardón y Ana Botella, que optaron por la privatización de la oferta municipal de plazas de educación infantil, de forma que se ha institucionalizado el modelo llamado “de gestión indirecta”. 
De hecho, de la red de escuelas municipales solamente dos no se gestionan a través de esta fórmula de subcontratación al sector privado. Según el informe de la Auditora, la fórmula elegida para la gestión del sistema de educación infantil municipal cambió el criterio de los pliegos mediante los que se valoraban las ofertas para la concesión de escuelas, pasando a valorar más el proyecto económico que el educativo y estableciendo como requisito un volumen de negocio mínimo de 200.000 euros.
Estos cambios facilitaron la entrada en el sector de la educación infantil “pública” de grandes empresas sin ninguna experiencia en el ámbito educativo (Eulen, Clece) y la expulsión de pequeñas empresas y cooperativas. 
Por ejemplo, como detalla el informe municipal, en las renovaciones que se llevaron en 2010, 28 de los 50 concursos resueltos fueron a parar a grandes grupos empresariales. 
Además de estos procesos, el recorte en el presupuesto y en la oferta de plazas públicas se suma a la presión para el incremento de ratios de alumnos, rebajas o poco control en los requisitos de instalaciones, espacios escolares o recursos escolares, menor control sobre la titulación profesional requerida para el personal -casi siempre colocado a dedo-, el encarecimiento del servicio y la consiguiente ‘expulsión’ de las clases más desfavorecidas.
Por ejemplo, desde 2010 puede estimarse una reducción del 40% en las partidas que concentran el grueso del gasto educativo municipal. 
Como consecuencia, a partir del curso 2010-2011 la reducción de matrículas es significativa, declive que se concentra en los distritos con menor nivel de renta de la ciudad, como Moratalaz, Ciudad Lineal, San Blas, Latina, Puente de Vallecas y Usera.
El sistema que se establece es el privado, y no el público, y muchas empresas deciden no instalarse en barrios con ingresos bajos de media. 
“Hay que considerar que entre las familias que no escolarizan a sus hijos se encuentran tanto aquellas que en el contexto actual no intentan hacerlo, como aquellas que sí lo intentan pero por diversas razones no consiguen acceder a una plaza de titularidad pública ni privada, por lo que se ven abocadas a la búsqueda de otras opciones no escolares”, afirma el informe, que no duda en concluir que la década del PP al frente del Consistorio abrió (aún más) la brecha de la desigualdad entre los barrios, informa El Boletín.
El Ayuntamiento de Madrid pagará 21 millones de euros hasta 2019 a la secta de los jesuitas, a la que pertenece el capo del Estado Vaticano Bergoglio y la más poderosa y rica de la mafia católica con el Opus Dei, por el alquiler de un aparcamiento de tres plantas en la zona de Chamartín que no alcanza el 1% de ocupación. Según los registros municipales, en 2015 funcionó al 0,8% de su capacidad.
CDC defiende la "legalidad" del robo de dinero público de guarderías para la mafia del Opus 
La 'consellera' de Ensenyament Meritxell Ruiz ha defendido la "legalidad" de la transferencia de dinero público de las guarderías para conciertos educativos con la mafia nazicatólica. 
"Mire si es legal lo que se hizo y las modificaciones presupuestarias son muy habituales, que otro año, el 2009, cuando no había crisis, se hicieron 41 en el departamento de Ensenyament, y en el 2010, el Govern entonces también hizo transferencias de crédito desde la partida de las guarderías al pago de las nóminas de las concertadas".
Los representantes de dos empresas han admitido este viernes en el juicio por el saqueo del Palau de la Música que no trabajaron para la entidad y que las facturas que figuran en la causa son falsa. 
Según el testimonio de la acusada Gemma Montull, los exresponsables del auditorio utilizaron para justificar ante Hacienda los pagos en efectivo que fueron a parar a Convergència Democràtica (CDC).
El juez ordenó anoche prisión para dos rumanos y el exjefe de sala de Tito's, detenidos por coaccionar a los extrabajadores del empresario que han desvelado las fiestas para policías. 
Cuando se cumplen tres semanas del ingreso en prisión de Bartolomé Cursach, el magnate del negocio nocturno mallorquín, los investigadores han detectado los primeros movimientos para presionar y coaccionar a los testigos que han aportado información que implica al empresario en esta trama de corrupción con la corrupción en la Policía Local y la mafia del PP. 

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