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El libro de Urantia - La Revelación Suprema del Padre

Documento 7


El Hijo Eterno es una revelación completa, exclusiva, universal y final del espíritu y la personalidad del Padre Universal. Todo conocimiento y toda información acerca del Padre debe provenir del Hijo Eterno y de sus Hijos Paradisiacos. El Hijo Eterno procede de la eternidad y es totalmente y sin cualificación espiritual uno con el Padre. En personalidad divina ellos son coordinados; en naturaleza espiritual son iguales; en divinidad son idénticos.
El carácter de Dios no se podría mejorar intrínsecamente de modo alguno en la persona del Hijo, porque el Padre divino es infinitamente perfecto, pero ese carácter y esa personalidad se amplían, librándose de lo no personal y no espiritual, para su revelación a los seres criaturas. La Primera Fuente y Centro es mucho más que una personalidad, pero todas las cualidades espirituales de la personalidad paterna de la Primera Fuente y Centro están espiritualmente presentes en la personalidad absoluta del Hijo Eterno.
El Hijo primordial y sus Hijos están empeñados en hacer una revelación universal de la naturaleza espiritual y personal del Padre a toda la creación. En el universo central, en los superuniversos, en los universos locales, o en los planetas habitados, es un Hijo Paradisiaco quien revela el Padre Universal a los hombres y a los ángeles. El Hijo Eterno y sus Hijos revelan la avenida por la que la criatura tiene acceso al Padre Universal. E incluso nosotros, los de origen superior entendemos al Padre mucho más plenamente según estudiamos la revelación de su carácter y personalidad en el Hijo Eterno y en los Hijos del Hijo Eterno.
El Padre desciende a vosotros, como personalidad, sólo a través de los Hijos divinos del Hijo Eterno. Y vosotros llegáis al Padre por ese mismo camino viviente; ascendéis al Padre gracias a la guía de este grupo de Hijos divinos. Esto es verdad pese a que vuestra personalidad misma sea una dádiva directa del Padre Universal.
En todas estas extensas actividades de la vasta administración espiritual del Hijo Eterno, no olvidéis que el Hijo es una persona tan auténtica y real como lo es el Padre. En efecto, para los seres de la antigua orden humana, será más fácil acercarse al Hijo Eterno que al Padre Universal. En el progreso de los peregrinos del tiempo a través de los circuitos de Havona, vosotros podréis alcanzar al Hijo mucho antes de que estéis preparados para discernir al Padre.
Aprenderéis más acerca del carácter y la naturaleza misericordiosa del Hijo Eterno según meditéis sobre la revelación de estos atributos divinos, efectuada en amoroso servicio por vuestro propio Hijo Creador, quien cierta vez fuera Hijo del Hombre en la tierra, ahora soberano exaltado de vuestro universo local: el Hijo del Hombre y el Hijo de Dios.
[Redactado por un Consejero Divino asignado para formular esta declaración en que se describe al Hijo Eterno Paradisiaco.]

El libro de Urantia - Los Hijos de Dios Paradisiacos

Documento 7

El hecho de que no se tenga conocimiento de los múltiples Hijos de Dios, es fuente de gran confusión en Urantia. Y persiste esta ignorancia a pesar de declaraciones tales como el acta de un cónclave de estas divinas personalidades: «Cuando los Hijos de Dios proclamaron el regocijo, y todas las Estrellas Matutinas cantaron en coro». Cada milenio de tiempo normal del sector, las varias órdenes de los Hijos divinos se congregan para sus cónclaves periódicos.

El Hijo Eterno es la fuente personal de los adorables atributos de misericordia y servicio que tan abundantemente caracterizan a todas las órdenes descendentes de los Hijos de Dios, según funcionan a través de toda la creación. El Hijo Eterno transmite indefectiblemente, toda la naturaleza divina, si no toda la infinidad de atributos, a los Hijos Paradisiacos que salen de la Isla eterna para revelar su carácter divino al universo de los universos.
El Hijo Original y Eterno es el primer vástago-persona del «primer» pensamiento completo e infinito del Padre Universal. Cada vez que el Padre Universal y el Hijo Eterno proyectan conjuntamente un pensamiento personal nuevo, original, idéntico, único y absoluto, en ese mismo instante esa idea creadora se personaliza perfecta y finalmente en el ser y personalidad de un nuevo y original Hijo Creador. En naturaleza espiritual, sabiduría divina y poder creador coordinado, estos Hijos Creadores son potencialmente iguales a Dios el Padre y Dios el Hijo.
Los Hijos Creadores salen del Paraíso a los universos del tiempo y, con la cooperación de las agencias controladoras y creadoras de la Tercera Fuente y Centro, completan la organización de los universos locales en evolución progresiva. Estos Hijos no se ocupan ni se preocupan de los controles centrales y universales de la materia, la mente y el espíritu. De aquí que estén limitados en sus actos creadores por la preexistencia, la prioridad y la primacía de la Primera Fuente y Centro y sus coordinados Absolutos. Estos Hijos pueden solamente administrar lo que ellos traen a la existencia. La administración absoluta es inherente en la prioridad de la existencia y es inseparable de la eternidad de la presencia. El Padre permanece primordial en los universos.
Así como los Hijos Creadores son personalizados por el Padre y el Hijo, los Hijos Magisteriales son personalizados por el Hijo y el Espíritu. Éstos son los Hijos que, en las experiencias de encarnación en la criatura, ganan el derecho de servir como jueces de la supervivencia en las creaciones del tiempo y el espacio.
El Padre, el Hijo, y el Espíritu también se unen para personalizar a los versátiles Hijos Instructores Trinitarios, que recorren el gran universo como maestros excelsos de todas las personalidades, tanto humanas como divinas. Y hay muchas otras órdenes de filiación paradisiaca que no han sido presentadas a la atención de los mortales de Urantia.
Entre el Hijo Maternal Original y estas huestes de Hijos Paradisiacos dispersas por toda la creación, hay un canal de comunicación directo y exclusivo, un canal cuya función es inherente a la calidad del parentesco espiritual que los une con vínculos de asociación espiritual casi absoluta. Este circuito interfilial es totalmente diferente del circuito universal de la gravedad espiritual, que también se centra en la persona de la Segunda Fuente y Centro. Todos los Hijos de Dios que se originan en las personas de las Deidades Paradisiacas están en comunicación constante y directa con el Hijo Maternal Eterno. Tal comunicación es instantánea; e independiente del tiempo, aunque algunas veces está condicionada por el espacio.
El Hijo Eterno no sólo tiene en todo momento un conocimiento perfecto en lo que respecta a la condición, los pensamientos y las múltiples actividades de todas las órdenes de filiación paradisiaca, sino que también tiene perfección de conocimiento en todo momento respecto a todas las cosas de valor espiritual que existen en los corazones de todas las criaturas en la creación primaria y central de la eternidad y en las creaciones secundarias del tiempo de los Hijos Creadores coordinados.


 [Redactado por un Consejero Divino asignado a la formulación de esta declaración que describe al Hijo Eterno del Paraíso.]

The book of Urantia - The Paradise Sons of God


Document 7

The fact that there is no knowledge of the multiple Sons of God is a source of great confusion on Urantia. And this ignorance persists despite statements such as the account of a conclave of these divine personalities: "When the Children of God proclaimed the joy, and all the Morning Stars sang in chorus." Every millennium of normal time in the sector, the various orders of the divine Sons congregate for their periodical conclaves.

The Eternal Son is the personal source of the adorable attributes of mercy and service that so abundantly characterize all the descending orders of the Sons of God as they function through all creation. The Eternal Son transmits unfailingly, all the divine nature, if not all the infinite attributes, to the Paradise Sons who leave the eternal Isle to reveal their divine character to the universe of universes.

The Original and Eternal Son is the first person-rod of the "first" complete and infinite thought of the Universal Father. Every time the Universal Father and the Eternal Son project together a new, original, identical, unique and absolute personal thought, at that very moment that creative idea is perfectly and finally personalized into the being and personality of a new and original Creator Son. In spiritual nature, divine wisdom, and coordinated creative power, these Creator Sons are potentially equal to God the Father and God the Son.

The Creator Sons depart from Paradise to the universes of time and, with the cooperation of the Third Source and Center's controlling and creative agencies, complete the organization of the evolving local universes. These Sons do not occupy themselves or worry about the central and universal controls of matter, mind and spirit. Hence they are limited in their creative acts by the pre-existence, priority and primacy of the First Source and Center and their absolute coordinates. These Sons can only manage what they bring into being. Absolute administration is inherent in the priority of existence and is inseparable from the eternity of presence. The Father remains primordial in the universes.

Just as the Creator Sons are personalized by the Father and the Son, the Magisterial Sons are personalized by the Son and the Spirit. These are the Sons who, in the experiences of incarnation in the creature, gain the right to serve as judges of survival in the creations of time and space.

The Father, the Son, and the Spirit also unite to personalize the versatile Trinitarian Teaching Sons, who roam the grand universe as master teachers of all personalities, both human and divine. And there are many other orders of paradisiaca filiation that have not been presented to the attention of mortals of Urantia.

Between the Original Maternal Son and these hosts of Paradise Sons dispersed throughout all creation, there is a direct and exclusive channel of communication, a channel whose function is inherent in the quality of spiritual kinship that unites them with bonds of almost absolute spiritual association. This interfilial circuit is totally different from the universal circuit of spiritual gravity, which also focuses on the person of the Second Source and Center. All the Sons of God that originate in the people of the Paradise Deities are in constant and direct communication with the Eternal Mother Son. Such communication is instantaneous; And independent of time, although sometimes it is conditioned by space.

Not only does the Eternal Son have perfect knowledge in regard to the condition, thoughts, and manifold activities of all orders of Paradise affiliation, but he also has perfection of knowledge at all times with regard to all things of Spiritual value that exist in the hearts of all creatures in the primary and central creation of eternity and in the secondary creations of the time of the coordinated Creator Sons.

 [Written by a Divine Counselor assigned to the formulation of this statement describing the Eternal Son of Paradise.]

El libro de Urantia - The Spirit of Bestowal

Document 7



The Eternal Son united unreservedly to the Universal Father in the transmission of that extraordinary precept for all creation: "Be perfect, just as your Father in Havona is perfect," and ever since that invitation-mandate has motivated all plans for survival And the bestowal projects of the Eternal Son and his vast family of coordinated and associated Sons. And in these bestowals the Sons of God have become "the way, the truth and the life" for all evolutionary creatures.

7The Eternal Son can not come into direct contact with human beings as the Father does through the gift of prepersonal Thought Adjusters, but the Eternal Son approaches the personalities created through a series of descendant steps of divine filiation up to To arrive before the presence of man and, sometimes, as man himself.

The purely personal nature of the Eternal Son is incapable of fragmentation. The Eternal Son ministers as a spiritual influence or as a person, never otherwise. It is impossible for the Son to become part of the experience of the creature in the sense in which the Father-Adjuster participates in it, but the Eternal Son through the technique of bestowal compensates this limitation. What the experience of fragmented entities means to the Universal Father, the incarnational experiences of the Paradise Sons signify to the Eternal Son.

The Eternal Son does not come to mortal man as the divine will, the Adjuster of Thought dwelling in the human mind, instead the Eternal Son came to the mortal man of Urantia when the divine personality of his son, Michael of Nebadon, became incarnate in The human nature of Jesus of Nazareth. To share the experience of created personalities, the Paradise Sons of God must assume the very nature of such creatures and incarnate their divine personalities in the creatures themselves. The incarnation, the secret of Sonarinton, is the technique of the Son to rid himself of the global chains of personality absolutism.

The Eternal Son has long been bestowed in each of the circuits of central creation for the enlightenment and advancement of all the inhabitants and pilgrims of Havona, including the ascending pilgrims of time. He did not act in any of these seven deliveries either as an ascendant or a resident of Havona, but existed as himself. His experience was unique: it was not with a human being as such or as another pilgrim, but in some associative way in the superpersonal sense.

Neither did it pass through the rest zone that lies between the Havona inner circuit and the edges of Paradise. It is not possible for him, an absolute being, to suspend the consciousness of the personality, because in him concur all the lines of spiritual gravity. And during the epochs of these bestowals, the spiritual luminosity did not diminish in its niche in the central Paradise, nor did it weaken the Son's control of universal spiritual gravity.

The bestowal of the Eternal Son in Havona does not fit into the realm of human imagination; Were transcendental. He then and subsequently contributed to the experience of all Havona; But we do not know whether it enriched the supposed experiential capacity of its own existential nature. That would fall within the mystery of self-bestowal of the Paradise Sons. We believe, however, that everything that the Son acquired in these missions of bestowal has held him forever and forever, although we do not know what he is.

Although it is difficult for us to understand the bestowals of the Second Person of the Godhead, we well understand the bestowal in Havona of a Son of the Eternal Son, who literally went through the circuits of the central universe and actually shared the experiences that constitute the preparation of the ascending being to attain The Deity. This was the original Michael, the first-born Creator Son, who passed through the life experiences of the ascending pilgrims, from circuit to circuit, personally passing with them a stage of each circle in the times of Grandfanda, the first of all Dead in reaching Havona.

Apart from anything else that revealed this original Michael, he made real the transcendent bestowal of the Original Mother Son to the creatures of Havona. So real that every pilgrim of time who strives for the adventure of passing the Havona circuits is forever encouraged and strengthened by the knowledge that the Eternal Son of God has abdicated seven times the power and glory of Paradise, To participate in the experiences of the pilgrims of time and space, in the seven circuits of progressive achievement of Havona.

The Eternal Son is the exemplary inspiration for all the Sons of God in their ministrations of bestowal through the universes of time and space. The Coordinated Creator Sons and associated Teaching Sons, along with other undisclosed orders of sonship, share this wonderful will to bestow upon the varied orders of life of creatures and as creatures themselves. Therefore, in spirit and due to the kinship of nature as well as the fact of origin, it becomes true that in the bestowals of each Son of God on the worlds of space, through them and through them, the Eternal Son has Surrendered to himself to the intelligent volitional creatures of the universes.

In spirit and nature, if not in all its attributes, each Paradise Son is a divinely perfect portrait of the Original Son. It is literally true that whoever has seen a Paradise Son has seen the Eternal Son of God.

[Written by a Divine Counselor assigned to the formulation of this statement describing the Eternal Son of Paradise.]

El libro de Urantia - El Espíritu de Autootorgamiento


Documento 7


El Hijo Eterno se unió sin reservas al Padre Universal en la transmisión de ese extraordinario precepto para toda la creación: «Sed perfectos, así como vuestro Padre en Havona es perfecto», y desde entonces esa invitación-mandato ha motivado todos los planes de supervivencia y los proyectos de autootorgamiento del Hijo Eterno y de su vasta familia de Hijos coordinados y asociados. Y en estos autootorgamientos los Hijos de Dios han llegado a ser «el camino, la verdad y la vida» para todas las criaturas evolutivas.
7El Hijo Eterno no puede entrar en contacto directo con los seres humanos como lo hace el Padre a través del don de los Ajustadores del Pensamiento prepersonales, pero el Hijo Eterno se va acercando a las personalidades creadas mediante una serie de peldaños descendentes de filiación divina hasta llegar ante la presencia del hombre y, a veces, como hombre él mismo.
La naturaleza puramente personal del Hijo Eterno es incapaz de fragmentación. El Hijo Eterno ministra como una influencia espiritual o como una persona, nunca de otro modo. Es imposible para el Hijo hacerse parte de la experiencia de la criatura en el sentido en que el Padre-Ajustador participa en ella, pero el Hijo Eterno mediante la técnica del autootorgamiento compensa esta limitación. Lo que la experiencia de las entidades fragmentadas significa para el Padre Universal, las experiencias de encarnación de los Hijos Paradisiacos significan para el Hijo Eterno.
El Hijo Eterno no viene al hombre mortal como la voluntad divina, el Ajustador del Pensamiento que mora en la mente humana, en cambio el Hijo Eterno vino al hombre mortal de Urantia cuando la personalidad divina de su hijo, Micael de Nebadon, se encarnó en la naturaleza humana de Jesús de Nazaret. Para compartir la experiencia de las personalidades creadas, los Hijos de Dios Paradisiacos deben asumir la naturaleza misma de tales criaturas y encarnar sus personalidades divinas en las criaturas mismas. La encarnación, el secreto de Sonarinton, es la técnica del Hijo para librarse de las cadenas globales del absolutismo de la personalidad.
Hace muchísimo tiempo que el Hijo Eterno se otorgó en cada uno de los circuitos de la creación central en pos del esclarecimiento y avance de todos los habitantes y peregrinos de Havona, incluyendo los peregrinos ascendentes del tiempo. No actuó en ninguna de esas siete entregas ni como ascendente ni como habitante de Havona, sino que existía como él mismo. Su experiencia fue única: no fue con un ser humano ni como tal o como otro peregrino, sino en alguna forma asociativa en el sentido superpersonal.
Tampoco pasó a través de la zona de reposo que media entre el circuito interior de Havona y los bordes del Paraíso. No es posible para él, un ser absoluto, suspender la conciencia de la personalidad, porque en él concurren todas las líneas de la gravedad espiritual. Y durante las épocas de estos otorgamientos, no disminuyó la luminosidad espiritual en su nicho en el Paraíso central, ni tampoco flaqueó el control del Hijo de la gravedad espiritual universal.
Los autootorgamientos del Hijo Eterno en Havona no caben en el ámbito de la imaginación humana; fueron trascendentales. Él contribuyó entonces y posteriormente a la experiencia de todo Havona; pero no sabemos si enriqueció la supuesta capacidad experiencial de su propia naturaleza existencial. Eso caería dentro del misterio de autootorgamiento de los Hijos Paradisiacos. Creemos, sin embargo, que todo lo que el Hijo adquirió en estas misiones de autootorgamiento, lo ha retenido desde siempre y para siempre, si bien no sabemos lo qué es.
Aunque nos resulte difícil comprender los autootorgamientos de la Segunda Persona de la Deidad, comprendemos bien el autootorgamiento en Havona de un Hijo del Hijo Eterno, que literalmente atravesó los circuitos del universo central y realmente compartió las experiencias que constituyen la preparación del ser ascendente para alcanzar la Deidad. Éste fue el Micael original, el Hijo Creador primogénito, quien pasó a través de las experiencias de vida de los peregrinos ascendentes, de circuito en circuito, atravesando personalmente con ellos una etapa de cada círculo en los tiempos de Grandfanda, el primero de todos los mortales en llegar a Havona.
Aparte de cualquier otra cosa que revelara este Micael original, él hizo real el autootorgamiento trascendente del Hijo Materno Original a las criaturas de Havona. Tan real, que por siempre cada peregrino del tiempo que se esfuerza en la aventura de pasar los circuitos de Havona, se siente alentado y fortalecido por el conocimiento certero de que el Hijo Eterno de Dios abdicó siete veces el poder y la gloria del Paraíso, para participar en las experiencias de los peregrinos del tiempo y el espacio, en los siete circuitos de logro progresivo de Havona.
El Hijo Eterno es la inspiración ejemplar para todos los Hijos de Dios en sus ministraciones de autootorgamiento a través de los universos del tiempo y el espacio. Los Hijos Creadores coordinados y los Hijos Magisteriales asociados, junto con otras órdenes no reveladas de filiación, comparten esta maravillosa voluntad de otorgarse a las variadas órdenes de vida de las criaturas y como criaturas ellas mismas. Por lo tanto, en espíritu y debido al parentesco de naturaleza así como al hecho de origen, se hace verdad que en los autootorgamientos de cada Hijo de Dios en los mundos del espacio, a través de ellos y por ellos, el Hijo Eterno se ha entregado a sí mismo a las criaturas volitivas inteligentes de los universos.
En espíritu y naturaleza, si no en todos sus atributos, cada Hijo Paradisiaco es un retrato divinamente perfecto del Hijo Original. Es literalmente cierto que quien haya visto a un Hijo Paradisiaco, ha visto al Hijo Eterno de Dios.
 [Redactado por un Consejero Divino asignado a la formulación de esta declaración que describe al Hijo Eterno del Paraíso.]

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