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viernes, 24 de noviembre de 2017

Los Anunnaki, parte seis - La Torre de Babel

La Torre de Babel
A pesar de la devastación descomunal del gran diluvio de Anu-Yahvé, en realidad un nefando genocidio anuista perpetrado a nivel planetario, unos cuantos pequeños grupos de humanos enkistas, todos protegidos por el gran dios, lograron huir a las zonas montañosas más altas al este y sobrevivir el cataclismo mortífero.

Cuando el diluvio llegó a su fin y las aguas retrocedieron, los hombres volvieron a las llanuras fértiles de Mesopotamia, Egipto y el Valle del Indo y empezaron a reconstruir la civilización humana.

Entre las culturas pos-diluvianas primigenias se encuentra la Civilización del Babel, la más destacada de aquella época.

El Génesis bíblico, aunque fue escrito desde la perspectiva del Enemigo de la Humanidad Enkista, implica que el desarrollo de dicha civilización fue trastocado por el dios hebreo porque sus habitantes poseían un nivel del conocimiento que alcanzaba el 'cielo' y hasta preocupaba al mismo Yahvé.

La Biblia relata que los fundadores de la Civilización de Babel vinieron del este y se asentaron en una llanura en la tierra de Sinar (Génesis 11:2).

Ellos habrán bajado de las sierras altas del subcontinente índico después del diluvio y traído consigo la sabiduría enkista de la antigua Atlántida, ubicada en la India antediluviana.

Está claro que la tierra de Sinar se refiere a la región de Sumeria en el sur de Mesopotamia ya que en el capítulo anterior el mismo lugar es identificado con el Reino de Nimrod y sus ciudades principales son nombradas como,
  • Babel
  • Erech (Uruk)
  • Akkad
  • Calneh
    Génesis 10:10
Babel, conocido como Bab-Ilani en Acadio y Ka-Dingirra en Sumerio y cuyo nombre significa 'Puerta de los Dioses' en ambas lenguas, fue fundado por los sobrevivientes de la leyendariacivilización atlante y dotado de las ciencias ocultas de nuestros Dioses.

Babel era un verdadero portal a la divinidad.

Según el relato bíblico, los hombres de aquel tiempo hablaban una sola lengua y propusieron edificar una torre cuya cúspide llegara al 'cielo' (Génesis 11:1; 11:4).

Yahvé, el dios bíblico, más tarde llamaría este emprendimiento humano "la obra" (Génesis 11:6). Por supuesto, esta obra no se refiere a una torre literal ya que incluso los edificios más enhiestos no pueden alcanzar el 'cielo'.

Aquí la construcción de la torre es una alegoría que simboliza una gran obra espiritual con la cual el Hombre puede llegar a ser como los dioses.

En breve, la Torre de Babel se refiere a una enseñanza esotérica oculta.

Del mismo modo, un texto sumerio antiguo conocido como Enmerkar y el Señor de Aratta, habla de una leyendaria era de oro posdiluviana en la cual el rey semidivino Enmerkar, el precursor sumerio del Nimrod bíblico, construía zigurats en la región sureña de Mesopotamia.

Según el mismo relato, en aquel tiempo el Reino de Sumeria poseía los Me de la magnificencia, el mundo entero gozaba de un estado de armonía, el lenguaje de la Humanidad había sido unificado por Enki, todos los humanos hablaban a Enlil (¡sí, a Enlil!) en una sola lengua y el Hombre no tenía rival (Enmerkar 134-155).

Aquí Enki y Enlil enseñan la sabiduría del 'cielo' a la Humanidad y Enki unifica el habla de los hombres que antes estaba desunida. Está claro que aquí se trata de un lenguaje espiritual.

El narrativo de Génesis 11 y el relato sumerio de Enmerkar y el Señor de Aratta están hablando del mismo episodio histórico.

En Babel, los Dioses nos revelaban el mismo conocimiento (Me) que Enki le enseñó a Adapa-Adán en el Santuario de Eridú, el cual nos haría como uno de los dioses, y nos enseñaban cómo unificar nuestro lenguaje espiritual y lograr la Obra de la Divinidad.

Enki, Enlil, Marduk y varios otros nos enseñaban el Opus Magnum:
Cómo convertirnos en dioses.
En el relato de la Torre de Babel, una sola lengua unida (Génesis 11:1) se refiere a nuestros chakras alineados y una comunicación perfecta entre ellos.

El acto de cocer los ladrillos con fuego(Génesis 11:4) es una referencia a la respiración de fuego yóguica por la cual la serpiente sagrada de la Kundalini sube, y la torre cuya cúspide llega al 'cielo' (ídem) simboliza el abrimiento del séptimo chakra, el celestial ubicado en la coronilla, lo cual es la puerta a nuestro endiosamiento.

Los habitantes de Babel aprendían el Yoga divino para el levantamiento de la Kundalini sagrada y los misterios más profundos.

Los Dioses son grandes y benévolos.
 


 


 


 


Los Anunnaki - El Gran Diluvio


El Gran Diluvio
El relato del diluvio es casi universal.

El mismo narrativo existe en los registros escritos de varias civilizaciones antiguas estando presente no sólo en el Génesis bíblico sino también en las epopeyas mesopotámicas antiguas, los escritos mitológicos griegos y la literatura hindú.

Sin embargo, la versión más antigua de este relato se encuentra entre los textos sumerios que datan del tercer milenio AEC. La Lista Real Sumeria, una cronología de las dinastías reales antediluvianas, coloca la fecha del diluvio en un tiempo alrededor de 10,000 AEC.

Este hecho es bien significativo ya que dicha fecha corresponde al final del último período glacial.

La versión judeocristiana de este relato busca hacernos creer que Yahvé envió el diluvio porque la Humanidad antediluviana se había corrompido con su mestizaje con los "ángeles caídos".

En el Libro de Génesis se afirma que el corazón de todo hombre (salvo Noé y su familia) se inclinaba sólo al mal (Génesis 6:5). Los narradores bíblicos quieren convencernos de que el genocidio planetario llevado a cabo por su dios extraño no sólo fue necesario sino justo.

Sin embargo, las versiones mesopotámicas originales relatan una historia distinta a la del plagio hebreo posterior.

En el Poema de Atrahasis acadio, vemos que el ruido de los Hombres empezó a molestar a algunos de los dioses, sobre todo a Enlil, el hermanastro de Enki, y por lo tanto el Concilio Celestial de Anu tomó la decisión de arrasar con el mundo humano.

Aquí la expresión ruido, cuyo equivalente en el texto acadio original es rigmu, puede incluir los matices semánticos de rebelión y sublevación (Kvanvig, 2011). ii

El Hombre se había vuelto más inteligente y por ende incontrolable gracias a la sangre divina que se le añadió al género humano a través de su mestizaje con los Igigi o 'hijos de los dioses'.

Por lo tanto, el Hombre ya no podría ser un simple trabajador de los Dioses y en ese sentido su rebeldía era justa y natural.

Además, contrario a las acusaciones de la Biblia que culpa a toda la Humanidad, en la versión mesopotámica más antigua encontramos un episodio en el que Enki, tras salvar a la Raza Humana en contra de la voluntad del Concilio Celestial, defiende a sus hijos humanos y explica que los dioses no deben castigar a la Humanidad entera por los crímenes de unos pocos (Atrahasis 6:16-19).

Aquí el benévolo Enki da a entender que los criminales dignos de ser castigados fueron sólo un pequeño grupo minoritario.

¡La inculpación bíblica de que "todo designio de los pensamientos del hombre era de continuo el mal" fue nada más que un pretexto engañoso para justificar el exterminio ilícito de nuestra raza entera!

Ahora vamos a ver cómo sucedió el diluvio y cómo la Raza Humana lo sobrevivió.

En aquel tiempo la civilización humana florecía y los Hombres, ya potenciados por su mestizaje con la sangre divina de los Igigi, se multiplicaban enormemente.

Su ruido empezó a molestar a Enlil que aún moraba en su santuario terrestre.

Enlil se quejó del ruido de los Hombres y convocó una reunión entre los dioses altos. En aquel entonces Enlil aún no quería a la Humanidad y conservaba la misantropía que había heredado de su padre Anu (Yahvé).

Mucha gente piensa erróneamente que Enlil fue responsable por el diluvio contra la Humanidad. Sin embargo, en el Génesis de Eridú sumerio, la versión más antigua del relato del diluvio, vemos que fue Anu el que proclamó el mandato de destruir el mundo humano (Génesis de Eridú 98-100).

Del mismo modo, en la versión babilónica presentada en la Epopeya de Gilgamesh, Anu es el primero en prestar su juramento de exterminar a la Humanidad y luego él es seguido por los otros dioses altos.

En fin, el verdadero artífice del genocidio es nadie más que Anu, el mismo Anu que se opuso a la iluminación del Hombre y luego lo maldijo en el Huerto del Edén.

En el Concilio, Enki se vio obligado a prestar su juramento de destruir a la Raza Humana, pero luego él engañó a sus compañeros divinos y le advirtió a su devoto leal Ziusudra, el rey enkista de la región de Shuruppak, apareciéndole en una visión y contándole lo que tramaban Anu y sus secuaces.

Enki le enseñó a construir un vehículo para la salvación de su linaje. Tengamos en cuenta que el relato de Ziusudra es mucho más antiguo que el plagio bíblico del Arca de Noé por milenios.

Cuando el diluvio llegó y las aguas subían, Enki rescató a Ziusudra y a muchos Humanos de su linaje de las olas mortíferas.

El diluvio fue ocasionado por los Anuistas que utilizaron su tecnología climatológica extraterrestre para cambiar la temperatura del planeta y derretir los casquetes de hielo que cubrían el norte de nuestro mundo.

Por otro lado, Enki usó sus naves avanzadas para evacuar a sus hijos humanos y salvar su semilla genética.

Es importante notar que el salvador del Hombre siempre es Enki, el dios rebelde, en todos los relatos diluvianos pre-bíblicos. En las versiones mesopotámicas, es Enki-Ea, el Ushumgal del Santuario de Eridú (la Serpiente del Edén), quien se rebela contra el Concilio de Anu y salva a Ziusudra.

Del mismo modo, en la versión griega, es Prometeo, el mismo dios benévolo que se opuso a los Titanes y le entregó al Hombre el Fuego de los Dioses, quien trastoca el plan de las deidades malévolas y salva a Deucalión.

Y asombrosamente, según el relato hindú, es Matsia, el primer avatar de la divinidad, quien salva a Manu, el hombre sabio, de la destrucción de las aguas.

En Sánscrito Matsia significa 'pez' y su avatar tocayo era una deidad pisciana. ¡Recordemos que en la cultura sumeria Enki, el señor de las aguas, era asociado al pez!

Todos los relatos pre-bíblicos señalan que Enki fue nuestro salvador de modo unánime.

Sólo la Biblia adscribe el acto salvífico a Yahvé.
 


 


Los Anunnaki - El Gran Diluvio, Babel y las Guerras Celestiales Embates contra la Humanidad

El Gran Diluvio, Babel y las Guerras Celestiales
Embates contra la Humanidad

El Mundo Antediluviano
 

En el Santuario de Eridú, el Huerto del Edén sumerio, Enki, el gran Benefactor de la Humanidad, se opuso al oscurantismo de su padre tiránico Anu-Yahvé y le reveló al Hombre el conocimiento del Designio del Cielo y de la Tierra.

Enki instauró el oficio de sacerdote y se lo confirió a Adapa, un modelo del Hombre civilizado y el primero de los siete Gran Sabios antediluvianos de la tradición Abkallu.

Así Enki fundó las primeras escuelas de los misterios esotéricos enseñando a sus sacerdotes mucho conocimiento oculto.

Gracias a las enseñanzas de Enki, el Hombre ya tenía el conocimiento necesario para gobernar su propia civilización y ya no era un simple trabajador de los Anunnaki. Enki le había otorgado al Hombre su libertad y su autonomía.

Anu-Yahvé, enfurecido por el desafío de Enki, maldijo al Hombre y por despecho aumentó su sufrimiento en la Tierra (Génesis 3:14-19; Leyenda de Adapa).

Por consiguiente, muchas nuevas enfermedades y fuentes de dolor entraron en el mundo humano.

Eso no fue porque el Hombre cometiera un pecado ancestral como enseñan las religiones, sino porque Yahvé le tuvo al Hombre mucho rencor y al final él mismo maldijo a la Humanidad.

Anu sabía que ya había perdido a su "raza esclava". El gran cisma entre los Enkistas y los Anuistas se produjo. Después de castigar a la Humanidad entera, Anu dejó la Tierra y volvió al 'cielo'.

Mientras tanto, la primera oleada de la civilización humana empezó a florecer en la Tierra. Leemos en la Lista Real Sumeria que los varios linajes reales antediluvianos se establecieron y los humanos gozaban de civilizaciones muy prósperas.

En aquel tiempo el nivel de conocimiento espiritual era más alto y los hombres eran mucho más longevos.

Este mundo corresponde a la leyendaria Era de Oro de las varias mitologías antiguas. Fue entonces cuando se fundaron las míticas civilizaciones antediluvianas como la Atlántida.

El mundo antediluviano se caracterizaba por el frecuente mestizaje entre los dioses celestiales y los humanos terrestres. El Poema de Atrahasis, el relato de la creación mesopotámico más detallado, hace una alusión sutil al mestizaje humano-divino presentando una alegoría simbólica en la que los Igigi escupen en la arcilla de la Humanidad.

Esta hibridización fortalece grandemente al género humano antediluviano y la vitalidad divina que le proporciona hace que el Hombre sea más rebelde e incluso se convierta en un rival de los dioses (Kvanvig, 2011). i

Del mismo modo, en la muy parecida Epopeya de Gilgamesh encontramos a grandes semidioses y héroes sobrehumanos que gobiernan los reinos del mundo antediluviano.

Éstos son el resultado de relaciones sexuales entre los dioses del 'cielo' y las mujeres de la Tierra.

De hecho, se dice que el mismo Gilgamesh, el protagonista de la epopeya, es un semidiós cuya sangre es dos tercios divina y un tercio humana. Este mestizaje con los Igigi podría explicar por qué encontramos a personajes sumamente longevos en los relatos de la era antediluviana.

Es en los textos hebreos posteriores donde encontramos las descripciones más detalladas de aquel episodio.

En Génesis 6:2 leemos que los misteriosos Bene ha Elohim , hijos de los dioses en Hebreo, ven que las hijas de los hombres son hermosas y deciden tomar para sí mujeres humanas.

Noten que la frase "hijos de Dios" en las Biblias modernas es una traducción engañosa ya que el verdadero significado del término Bene ha Elohimes "hijos de los dioses". En la Biblia aún existen muchos elementos politeístas escondidos.

Volviendo al tema, los hijos de los dioses se rebelan contra la autoridad de Yahvé y se acuestan con las hijas de los hombres, lo cual engendra a los famosos Nefilim del mundo antediluviano (Génesis 6:4).

El Libro de Enoc, un texto apócrifo hebreo de la época del Segundo Templo, cuenta la misma historia con más detalles.

Según la literatura enoquiana, los Bene ha Elohim de Génesis 6:2 son 'Vigilantes', custodios angélicos, que abandonan su morada en el 'cielo', descienden a la Tierra, mantienen relaciones sexuales con las mujeres terrestres y engendran una raza de sobrehumanos medio-divinos en contra de las leyes de Yahvé (Enoc 6:2; 7:1-5; Jubileos 4:15; 5:1).

Los narrativos de estos textos apócrifos son muy interesantes y arrojan luz sobre la razón por la que Yahvé prohibió que los Vigilantes se mezclaran con los humanos.

El Libro de Enoc revela que los ángeles rebeldes les enseñaron a los hombres las artes divinas como la magia, la astrología, los presagios, la adivinación, la sanación (Enoc 7:1; 8:1; 8:3) y hasta los secretos del 'cielo' (Enoc 9:6).

Los 'Vigilantes' eran los Igigi, aliados con Enki, que enseñaban a los iniciados los misterios de los Dioses.

Cuando los "ángeles" de Yahvé, encabezados por los malévolos "arcángeles" Miguel, Rafael, Sariel y Gabriel, se enteraron de lo que sucedía en la Tierra, esos malvados extraterrestres Anuistas descendieron a nuestro mundo y lucharon contra nuestros Dioses enkistas.

El tiránico Anu-Yahvé no permite que el conocimiento del 'cielo' se les enseñe a los hombres.

El progreso espiritual de la Humanidad antediluviana y la consiguiente "rebeldía" percibida fueron los motivos principales por su decisión de enviar el diluvio mundial.
 


 


 


 


Los Anunnaki, parte tres - El Propósito del Hombre y el Comienzo del Conflicto Cósmico (Enki vs. Anu)

El Propósito del Hombre y el Comienzo del Conflicto Cósmico (Enki vs. Anu)
 


 




 



El mundo humano se encuentra en medio de un gran conflicto cósmico desde hace mucho tiempo.

Las religiones abrahámicas, todas engaños del enemigo para confundir a la Humanidad, hablan de una lucha primordial entre el "dios padre" Yahvé (Jehová) y la Serpiente antigua "Satanás".

Si la Serpiente del Edén es idéntica al dios sumerio Enki, entonces ¿quién es su oponente Yahvé-Jehová?

Esto podría resultarles algo sorprendente, pero el Yahvé bíblico, el dios judeocristiano, que se opuso a la Serpiente enkiana en el Huerto del Edén es nadie más que el "dios del 'cielo'" Anu, el rey y progenitor de todos los Anunnaki, conocido también como Ēl, el Altísimo del 'cielo' y padre de todos los Elohim, en el panteón semítico (cananeo) pre-bíblico.

De hecho, el dios bíblico Yahvé es conocido por el teónimo semítico Ēl en muchos versículos de la Biblia hebrea. Recordemos que los Elohim y los Anunnaki son idénticos.

Quiero dejar claro que Enlil no es Yahvé en absoluto.

Muchos autores afirman erróneamente que el dios bíblico es idéntico a Enlil, el hermanastro de Enki, y que Enlil es el enemigo de la Humanidad, pero eso no es verdad.

El Yahvé judeocristiano, la deidad que buscó ocultarle al Hombre el Conocimiento del Cielo en el Huerto del Edén, sólo pudo haber sido Anu. Pronto veremos por qué.

En el panteón sumerio, Anu, el Rey de los Anunnaki, es el padre biológico de Enki y de Enlil. A pesar de llamarse el "dios del 'cielo'", Anu nunca fue el creador del universo y aún menos el hacedor del Hombre.

De hecho, incluso Anu es un ser creado, engendrado por los dioses primordiales Anshar y Kishar según la cosmología sumeria (justo como su equivalente semítico Ēl fue engendrado por las deidades pre-panteónicas Elyon y Beruth en la mitología cananea antigua), y además, este mismo Anu subió al trono como un violento usurpador, derrotando a su antecesor el dios Alalu por la supremacía del 'cielo' (Van Der Toorn, 1996).iv

Anu no es "Dios" en el sentido monoteísta de la palabra.

Justo como Ēl-Yahvé en la Biblia, cuyo nombre es un epíteto (Yahvé Sebaot) que significa "él que crea los ejércitos", Anu era conocido como 'El Señor de las Huestes (ejércitos) Celestiales' y temido como un gran juez que castigaba a los hombres.

Además, justo como su equivalente hebreo Ēl, Anu era asociado al maléfico planeta Saturno, el juez oscuro de todos los planetas (Evans, 1998). v

Ēl (Yahvé) no sólo fue deificado en el planeta Saturno, sino que también su día sagrado, el Sábado (Día de Saturno), Shabbat en Hebreo, proviene de la palabra semítica Shabbathai, el nombre del dios y del planeta Saturno en la lengua hebrea.

En fin, Anu, Ēl, Yahvé y Saturno son la misma entidad.

Entonces, el conflicto cósmico es una lucha milenaria entre el hijo noble Enki y el padre malévolo Anu. No es una guerra fraternal entre Enki y Enlil como afirma Zecharia Sitchin.

¿Cuál fue la fuente del conflicto cósmico entre Enki y Anu? El tema del Propósito del Hombre...

El Libro de Génesis relata que la Serpiente sabia les reveló a Adán y Eva el Conocimiento Prohibido en el Huerto del Edén, lo cual los haría como uno de los Elohim (Génesis 3:5; 3:22), en contra de la voluntad de Yahvé.

Lo que la Biblia dice aquí es cierto y se encuentra el mismo relato, el original, en los textos sumerios.

Según la Leyenda de Adapa, el precursor sumero-acadio del relato adánico hebreo, Enki-Ea, el verdadero creador del Hombre, le adiestró a su progenie humana Adapa en la civilización de los dioses y le enseñó el Designio del Cielo y de la Tierra, el conocimiento divino, en contra de la voluntad de Anu, quien se enfadó con su hijo quejándose de que Enki se lo había revelado a un humano indigno y menospreciable (Kramer y Maier, 1989).vi

Enki le reveló al Hombre la ciencia del árbol de los Me (Versión sumeria del Árbol de la Ciencia), los saberes de la civilización de los Anunnaki, en su Santuario de Eridú en la tierra del Edín.

Cuando Adapa recibió el conocimiento del Designio del Cielo y de la Tierra y le permaneció fiel a Enki, el malévolo Anu, enfurecido por las acciones de Enki, devolvió al Hombre a la Tierra y lo maldijo, aumentando sus adversidades e imponiéndole muchas dolencias.

Este episodio es casi idéntico en el relato bíblico posterior. En Génesis un iracundo Yahvé maldice a la Humanidad expulsándola a la tierra foránea e imponiéndole varias adversidades como la enfermedad y la enemistad (Génesis 3:14-19).

El Hombre es castigado por conocer la ciencia de los dioses.

Notemos que en la versión sumeria fue únicamente Anu, y no Enlil, él que jugó el papel del dios oscurantista y castigador Yahvé de la versión hebrea posterior. Anu es el auténtico adversario de Enki y de la Raza Humana.

En este relato vemos un conflicto de valores e intereses entre dos grupos de dioses, un choque violento entre dos filosofías antitéticas.

Enki y sus dioses, los Anunnaki Enkistas, buscaron ayudarnos en nuestra evolución y elevarnos al nivel de los Dioses. Ellos nos veían como sus hijos humanos, pues llevamos su genética divina.

Para Enki, nosotros trabajaríamos para los Anunnaki en el mantenimiento de su nueva colonia terrestre y los Anunnaki acelerarían nuestro desarrollo evolutivo y nos enseñarían la civilización del 'cielo' y la ciencia de la divinidad, lo cual nos haría como los mismos dioses (Génesis 3:5).

Así nuestra convivencia conllevaría un beneficio mutuo.

Además, la colonia terrestre iba a ser para nosotros, nuestra herencia legítima, e íbamos a ser sus dueños.

Es por eso que Enki, le enseñó a Adapa los saberes de la civilización divina. Eso fue el conocimiento necesario para la independencia y la autonomía de la Raza Humana en su propio planeta.

Por otro lado, Anu-Yahvé y sus seguidores, los Anunnaki Anuistas, sólo veían al Hombre como un esclavo para explotar y buscaron mantenerlo dócil e ignorante.

Es por eso que Anu-Yahvé impuso su política de oscurantismo. Los Anunnaki Anuistas, conservadores a ultranza, resintieron la mezcla de la sangre divina con la humana y el consiguiente salto cuántico en la evolución de la Humanidad terrestre.

Por lo tanto, Anu-Yahvé y sus "ángeles", los invasores maléficos a los cuales los Gnósticos llamaban "Arcontes" del malvado Demiurgo, buscan destruir nuestra ingeniosidad inmensa y atraparnos en sus religiones oscurantistas y misantrópicas.

Enki sacrificó todo cuando se rebeló contra la oscuridad de su "padre". Enki hizo un tremendo sacrificio para iluminarnos y honrar sus principios fundamentales como el amor, la vida y la libertad. Enki es un verdadero héroe cósmico que no soportó la tiranía de Anu-Yahvé y luchó por el bien.

Enki, simbolizado por la Serpiente sabia en el Libro de Génesis y conocido como el Ushumgal (Gran Serpiente) por su inmensa sabiduría esotérica en la cultura sumeria, no sólo le enseñó al Hombre la civilización de los dioses, sino que también le reveló el secreto de la Serpiente Sagrada de la Kundalini, la energía yóguica, por la cual el Hombre puede lograr el Opus Magnum:
convertirse en un dios y alcanzar la inmortalidad.
Es por eso que en Génesis, Enki es conocido como la Serpiente y dice que el conocimiento que él revela puede hacer al Hombre como los Dioses.

Enki, el rebelde noble, es idéntico a Prometeo, el benévolo dios griego que fue desterrado por los titanes malévolos por haberle entregado al Hombre el Fuego de los Dioses.

Aquí el "Fuego" se refiere tanto al conocimiento del 'cielo' como al fuego de la Kundalini que arde por el cuerpo y va abriendo los chakras de nuestra anatomía oculta.

Enki-Prometeo nos enseñó el sagrado camino a la divinidad.

Es por esta razón que él fue calumniado como el "diablo" y el "adversario" por las religiones abrahámicas y llamado "Satanás" por los seguidores histéricos del dios oscuro Anu-Yahvé.

El apodo verdadero de Enki no es "Satanás" cuyo significado es "adversario" en Hebreo sino "Satya", voz sánscrita que significa Verdad Eterna.

El calumnioso "Satanás" es una corrupción de "Satya" que Anu le impuso a Enki. Enki-Satya, un dios cuya presencia histórica ha sido borrada por las religiones monoteístas violentas, es el señor del Satya Yuga, la próxima era de oro en nuestra Tierra.

(Éste llegará en la Era de Acuario, pues Enki siempre ha sido una deidad acuífera asociada a Acuario. ¡Noten la conexión!).

Actualmente el conflicto cósmico sigue y nos encontramos en el Kali Yuga o la era de oscuridad desde hace unos 5000 años. Kali Yuga es el tiempo del reinado del tirano cósmico Anu-El-Yahvé-Saturno sobre la Tierra.

Su reino es el infame Nuevo Orden Mundial de su pueblo sionista. En este Yuga el conocimiento auténtico está perdido, la verdad está olvidada y la mentira prevalece.

El mundo está en muy malas condiciones y a la merced de las religiones y filosofías destructivas del falso dios de este mundo. La Tierra sigue atrapada en la vórtice astral de Anu-Yahvé y sometida a la energía de su maléfico Saturno, el planeta del Karma y de la miseria.
 


Referencias
  1. Ebeling, E. & Meissner, B. (1997) Meek - Mythologie: Reallexikon Der Assyriologie. Berlin (p. 123)
     
  2. Reiter, K. (1997) Die Metalle im alten Orient: Unter besonderer Berücksichtigung altbabylonischer Quellen (Alter Orient und Altes Testament). Ugarit-Verlag (p. 11)
     
  3. Kvanvig, H.S. (2011) Primeval History: Babylonian, Biblical, and Enochic - An Intertextual Reading. Leiden (p. 57)
     
  4. Van Der Toorn, K. (1996) Family Religion in Babylonia, Ugarit and Israel: Continuity and Changes in the Form of Religious Life. Leiden (p. 159)
     
  5. Evans, J. (1998) The History and Practice of Ancient Astronomy. New York (pp. 8.9)
     
  6. Kramer, S.N. & Maier, J. (1989) Myths of Enki, the Crafty God. New York & Oxford. (p. 116)

Los anunnaki segunda parte, El Género Humanoide - El Origen de los Anunnaki y la Creación del Hombre


El Género Humanoide - El Origen de los Anunnaki y la Creación del Hombre
 

Eridú:
La Ciudad Sagrada de Enki
 


Los Dioses Prometeo y Atenea (Enki y Ninmah)
crean al Hombre
 


Imagen Sumeria:
La Ingeniería Genética de los Anunnaki
 

¿Quiénes eran los Anunnaki? ¿Eran dioses? ¿Eran extraterrestres biológicos?

Los textos cosmogónicos de la religión mesopotámica antigua explican que los Anunnaki eran una raza celestial muy antigua que se originó dentro de nuestro cosmos y después de su nacimiento.

La epopeya babilonia Enuma Elishrelata que primero el universo fue generado en medio de un caos primordial tras una mezcla de las aguas primigenias de Abzu y Tiamat y luego los primeros dioses y sus linajes divinos fueron engendrados dentro de la creación.

Dicho de otra manera, según la cosmología mesopotámica, el cosmos nació primero y los dioses nacieron después. Los dioses no fueron los creadores del universo sino una creación de él. Esto es muy interesante.

¿Cómo podemos interpretar esto?

Los grandes dioses Anunnaki, que venían del "'cielo'" según los relatos sumerios, tenían su origen en un planeta lejano pero a la vez parecido a la Tierra en un rincón desconocido del cosmos donde habían seguido una trayectoria evolutiva muy antigua.

Ellos empezaron su existencia como un homínido primitivo parecido al Homo Erectus terrestre, siguieron una evolución lenta y estable y al final llegaron a convertirse en el Homo Divinus, el nivel evolutivo más alto del género humanoide.

Sus respectivas fases de evolución fueron:
Homo Erectus > Homo Sapiens > Homo Divinus.
Los Anunnaki son tanto dioses como extraterrestres biológicos.

Eran homínidos alienígenos que se convirtieron en dioses a través de la evolución. Son dioses en el sentido politeísta de la palabra; son dioses cósmicos que nacieron dentro de la creación y alcanzaron un nivel muy alto de poder.

Cuando los Anunnaki fundaron su colonia terrestre lejos de su propio hogar, ellos decidieron crear al Hombre como manos de obra para su mantenimiento.

Después de los disturbios de los Igigi en la Tierra, Enki-Ea, el príncipe sabio y hijo primogénito del malvado "dios del 'cielo'" Anu, se encargó de la creación del Hombre a petición de su madre benévola la gran diosa primordial Namma (Enki y Ninmah 12-37; Atrahasis 1:204-218) y junto con su hermanastra la experta Ninmah y un equipo de diosas parturientas logró formar a los primeros Humanos inteligentes (Enki y Ninmah 35-37; Atrahasis 1:189-204).

Este episodio corresponde al versículo bíblico en Génesis en el cual la fuerza divina creadora, 'Elohim' (dioses) en el texto hebreo, proclama:
(Génesis 1:26)
¿Notan las formas plurales en esta declaración de los dioses?

Los Elohim eran los dioses celestiales del panteón semítico (cananeo) pre-bíblico y correspondían a los dioses Anunnaki de la cultura sumero-acadia. Génesis, una refundición tardía de los relatos de la creación sumerios, aquí hace referencia a la creación del Hombre por parte de los Anunnaki.

La creación del Hombre según la versión sumeria original es muy interesante y mucho más detallada.

El Mito de Enki y Ninmah relata que Enki formó a la Raza Humana de la arcilla de su sagrado Abzu y luego el producto final fue alumbrado por las diosas parturientas (Enki y Ninmah 31-37).

Del mismo modo, el Poema de Atrahasisdetalla que Enki formó al Hombre en la arcilla mezclada, le añadió la sangre de un dios rebelde y le otorgó un alma divina, lo cual lo mantendría vivo aún después de su muerte (Atrahasis 1:221-230).

Cabe destacar que en la cultura sumeria Enki, el auténtico creador de la Humanidad según los textos mesopotámicos, era conocido como elUshumgal o 'Gran Serpiente' por su sabiduría inmensa y se enseñaba que él era el dueño del Árbol del Conocimiento Divino en su Santuario de Eridú ubicado en el Edín (el Edén sumerio).

Así es. Enki es idéntico a la Serpiente sabia del Génesis bíblico.

¡Lo asombroso es que los textos sumerios revelan que la Serpiente del Edén, el rival divino del dios judeocristiano Yahvé (Jehová), es en realidad el 'verdadero' Padre Creador de la Raza Humana...!

El Poema de Atrahasis sigue describiendo el proceso de nuestra creación.

Enki, junto con su hermanastra Ninmah (Ninhursag), amasó la arcilla mezclada, la separó en catorce pedazos de pasta y los colocó en las matrices reunidas de las diosas parturientas (Atrahasis K.7816 d).

Luego siete alumbraron machos y siete más alumbraron hembras. Catorce Humanos fueron engendrados en la morada de Enki (Atrahasis manuscrito neo-asirio a).

Este episodio de la creación del Hombre es una referencia antigua a la ingeniería genética por parte de Enki. Cuando los Anunnaki vinieron a la Tierra, allí Enki encontró un homínido terrestre primitivo (Homo Erectus) que seguía una trayectoria evolutiva lenta en este planeta.

En los textos sumerios se encuentra una referencia a un hombre primitivo y pre-civilizado que aún vive en la estepa en medio de las bestias,
"no sabe comer pan ni vestirse con ropa, anda por la tierra medio desnudo, come como las ovejas y bebe agua de las zanjas".
Ovejas y Trigo 20-25
Enki tomó el ADN del Homo Erectus, lo mezcló con su propio material genético divino (la arcilla mezclada) y luego inseminó el producto hibridizado a las matrices de algunas hembras de los Anunnaki.

Así el Hombre experimentó un salto quántico en su evolución gracias a la intervención de Enki y el Homo Sapiens nació. El Poema de Atrahasis explica que cuando la Humanidad recibe la sangre divina de sus hacedores celestiales,
'deidad y hombre (ilumma u awilum) fueron entremezclados', lo cual le otorgó el tēmu o raciocinio de los dioses (Kvanvig, 2011) iii
Es por esta razón que nosotros, Homo Sapiens, llevamos sólo 23 pares de cromosomas y mostramos la misteriosa fusión telómero-telómero ancestral en el segundo par cromosómico mientras todos los homínidos y simios anteriores aún tienen 24 pares y sin ninguna fusión en el segundo par.

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