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jueves, 12 de octubre de 2017

Catalunya: Son los estúpidos, estúpido


Catalunya: que decidan los Lannister

Ned Stark es ejecutado en la primera temporada de Juego de tronos. Sin embargo, es precisamente su derrota la razón de su triunfo. 
La historia que arranca con su muerte es la popularización de lo que es justo y el comienzo de una nueva legitimidad.  
Toda la serie tiene sentido porque la crueldad de quienes le ejecutan ensancha el espíritu justo de la política y aumenta la conciencia. 
En 1936 lo dijo Unamuno en la vida real a los amigos del Partido Popular: “venceréis, pero no convenceréis”
Franco se despidió como llegó, fusilando, y los fusilamientos de septiembre de 1975 fueron la prueba más evidente de que más temprano que tarde, el franquismo terminaría en el basurero de la historia.
Ya se sabe que Rajoy llenó Catalunya de independentistas cuando se echó a la calle a recoger cuatro millones de firmas -el diez por ciento de los españoles- contra el Estatut. Luego, un Tribunal Constitucional en donde había colocado a afiliados y afines sustituía al Parlament catalán, al Parlamento español y al referéndum en Catalunya, pateando la Constitución -que no le entrega en ningún lugar a los jueces hacer nuestros estatutos de autonomía-. 
La estrategia judicial del PP viene de lejos. 
No en vano, el 100% de sus tesoreros estás imputados por corrupción. 
Necesitan controlar espacios judiciales para no terminar en la cárcel, y necesitan controlar España para que su condena no se haga efectiva
Por eso, como han hecho siempre, confunden España con sus intereses. Aunque les sobren millones de españoles. 
Lo dijeron Rafael Hernando y Pablo Casado antes de fotografiarse con Vargas Llosa: los españoles asesinados por Franco no eran verdaderos españoles.
Las cosas que mal empiezan mal acaban. Suárez trajo a Tarradellas para decir Ja sóc aquí y para frenar la victoria de la izquierda. Con esa legitimidad se inventaron el pujolismo. 
Cuando Artur Más, Junqueras y Puigdemont decidieron jugar la baza independentista no pactada con el único fin de los Convergentes de evitar que ganase la izquierda en Catalunya y olvidar su pasado pujolista, entró en una pendiente que podía salir por cualquier lado porque era una alianza contra natura. 
Siempre que la izquierda se ha aliado con la derecha ha salido peor que trasquilada. 
Porque la dirección política del Proces, sea del PdeCat o de Esquerra Republicana, siempre tendrán la baza de pactar con la dirección política del Estado (de hecho, siempre han pactado, sea con el PP o con el PSOE, con la anuencia de la Casa Real que ha vuelto a demostrar que no sabe entender otros tiempos que no sean los de su borbonear), pero la movilización popular que quiere votar está siendo engañada día a día
Si no le piden cuentas a los que les mintieron prometiéndoles que la independencia caería del cielo es porque a Rajoy le vino bien apalear a los catalanes el 1-O para contentar a las fieras que ahora se están despertando. En el referéndum del Estatut en 2006 no votaron más de la mitad de los catalanes. 
La humillación es una gran movilizadora y el pueblo catalán parece haber olvidado quiénes son los responsables del vaciamiento democrático en Catalunya durante la crisis.
Es de agradecer que el Gobierno catalán no haya declarado la independencia, aunque la forma en la que lo ha hecho tiene maneras de sainete. Pero da igual: iban a declarar la independencia y no lo han hecho. 
Puigdemont, como los niños que amagan el castigo, pide ahora diálogo entre murmullos, con el comprensible enfado inocente de las CUP. Tensar no ha sido inútil. Es una mano brindada para quien quiera verlo. Pero hay demasiadas anteojeras.
El PP, arengado por locos que viven la política como una suerte de venganza -y no se engañen: ahí está Albert Rivera de Ciudadanos-, y arropado por un PSOE que se está mereciendo seguir la senda de los socialistas franceses, italianos, alemanes o griegos, decide pasar el rodillo del estado para colgar en una pica delante de la sede de de Génova la cabeza de los independentistas. Es decir, dándole al independentismo la legitimidad que aún no tiene. 
O como me dice un amigo, haciendo verdad la afirmación de que Catalunya no tiene encaje en el marco de España. 
Profecías autocumplidas por culpa de los mediocres que gobiernan España. Con apenas el 30% de los votos.
Bajará el polvo y entonces veremos todos con claridad los que tienen las ropas manchadas de odio y los que están pidiendo “diálogo, diálogo, diálogo”. 
Los independentistas han logrado, como viene ocurriendo en España desde siempre, que los conflictos políticos y territoriales se conviertan en conflictos europeos (ahí está la guerra de sucesión, la guerra de la independencia, los cien mil hijos de San Luis o la guerra española, mal llamada civil, que existió solo porque Hitler y Mussolini ayudaron a Franco)
Europa nunca nos ha querido ayudar sino articular nuestra suerte en virtud de sus intereses. Nadie imagina que un conflicto en Francia o en Alemania lo vaya a solventar Europa. Somos un reino bananero.
Es terrible que el PP, Ciudadanos, Vox y el PSOE entiendan Catalunya no como un reto democrático sino como una manera de ganar votos -o no perderlos- en el resto del Estado. Son esas alianzas de reyezuelos enJuego de tronos que todo lo empeoran. 
Los independentistas, en una mirada simplista, creen que basta querer romper un Estado para que pase. Ese error de diagnóstico que tanto desesperaba a Marx. 
Los partidos tradicionalistas (también está aquí Ciudadanos, que quiere sustituir al PP) tienen una idea de España que sigue siendo la de Cánovas del Castillo -España imperial, católica, centralista, monárquica, bipartidista, clientelar y represora-. 
Podemos está en su soledad diciendo que las declaraciones unilaterales de independencia son demenciales, que el PP está intentado tapar la corrupción, que Ciudadanos está gritando más alto que el PP para que se le oiga (como hizo el PSOE respecto del PCE en la transición), y que el PSOE está asustado porque Sánchez no controla a sus diputados y Susana Díaz habla directamente con Rajoy de española de ayer a español de antesdeayer.
Los catalanes van a terminar votando. Lo sabíamos todos y ahora también lo sabe Europa. Cuanto más tarden en hacerlo, más desconfianza con España. 
Lo dijo Carles Campuzano, del PdeCat, en el encuentro de Zaragoza: hay otra España con la que pueden hablar. 
La que quiere dialogar, la que dice que aplicar el 155 es vencer pero no convencer, la que quiere que Catalunya se quede en España pero no de rodillas. 
Si renunciamos a la política, al final, lo que pase en Catalunya lo va a decidir la economía. La suerte del Proces será lo que hagan las grandes empresas. Y éstas harán lo que les diga Europa. 
Y como siempre, habremos demostrado nuestra minoría de edad democrática y tendrán que venir de fuera a solventar los problemas que no somos capaces de enfrentar de la manera que siempre, a toro pasado, lamentamos: ¿es que a nadie se le ocurrió empezar a dialogar?

Son los estúpidos, estúpido


Máximo Pradera
Contra todo pronóstico, Bill Clinton le ganó las elecciones en 1992 a George Bush con un eslogan que hoy se ha hecho mundialmente famoso: Es la economía, estúpido
Sin negar el peso que la crisis económica y los recortes de la derecha catalana están teniendo en la crisis independentista, el hecho de que las decisiones políticas estén en manos de cabezas que embisten en vez de pensar (Antonio Machado dixit), me lleva a proponer a los lectores de blico esta paráfrasis del expresidente americano: Son los estúpidos, estúpido. 
Es decir, son los pseudointelectuales e intoxicadores políticos y mediáticos, que enturbian y manipulan el debate, la información y el lenguaje y emponzoñan nuestra convivencia a diario, el problema más serio que tenemos que afrontar los españoles, tanto dentro como fuera de Cataluña. 
No es posible salir del bucle del Proceso si no hacemos un esfuerzo deliberado por impedir que nos embistan para exigir que nos inviten a pensar.
Como mi abuelo materno fue cofundador de Falange (Rafael Sánchez Mazas tenía el carnet nº 4 del Partido) y mi tío Juan José Pradera fue Delegado Nacional de Prensa y Propaganda del Movimiento, me voy a permitir un pequeño homenaje familiar: una cita de una conferencia de José Antonio Primo de Rivera, pronunciada en Madrid en 1935: 
Para adueñarse de la voluntad de las masas hay que poner en circulación ideas muy toscas y asequibles; porque las ideas difíciles no llegan a la muchedumbre; y como entonces va a ocurrir que los hombres mejor dotados no van a tener ganas de irse por las calles estrechando la mano del honrado elector y diciéndole majaderías, acabarán por triunfar aquellos a quienes las majaderías les salen como cosa natural y peculiar. 
Todos teníamos la ligera sospecha de que las soflamas que llevamos soportando por parte de los dos bandos desde hace años eran un cúmulo, repetitivo y cansino, de majaderías y necedades, pero el domingo al escuchar la arenga de Josep Borrell en Barcelona, llena de argumentos que apelaban a la parte más lógica y analítica de nuestro cerebro, esa sospecha se convirtió en certeza.
Cuando la revista Claves de Razón Práctica llegó al número 100, sus directores, Javier Pradera y Fernando Savater, vinieron a ser entrevistados en Lo + Plus (corría el año 2000), el programa que yo presentaba junto a Fernando Schwartz. 
Cuando les pregunté qué era para ellos un intelectual, la respuesta de Savater fue, como suele ser habitual en él, deslumbrante: 
Un intelectual  es aquel que trata a los demás como si fueran intelectuales. Es decir, aquel que en vez de tratar de hipnotizar a los demás, de seducirles o intimidarles, trata de despertar en ellos su faceta intelectual. Y se puede ser intelectual aunque tu profesión sea la de bombero o payaso de circo.
Es lo que hizo Borrell el pasado domingo: tratarnos como a intelectuales. 
Desmontó el mantra principal del independentismo, el cacareado derecho a decidir, no haciendo ondear la bandera española ni asustándonos con el corralito catalán, sino formulándose preguntas en voz alta, como si fuera Aristóteles haciendo entrar en razón a Alejandro Magno: 
¿Creéis que Cataluña es como Lituania, como Kosovo, como Argelia? No. 
Cataluña no es una colonia, ni un estado ocupado militarmente. 
Y por eso Cataluña debe trabajar desde el respeto a la ley y no puede creer a los que le dicen que el derecho internacional está de su lado, porque no es verdad, no está de su lado. Ha venido el secretario general de la ONU a decirlo. 
Borrell mencionó además, en su alegato, la otra cualidad que debe poseer un intelectual de talla, que es el coraje para decir las cosas en el momentooportuno
No en el momento oportunista, como hacen la mayoría de los políticos profesionales, desde Alfredo Pérez Rubalcaba a Artur Mas, desde Albert Rivera a Xavier García–Albiol, sino en el tiempo en que es arriesgado decirlas, porque nadie sabe cómo reaccionará el electorado.
Mi padre poseía esa cualidad, como la tuvieron también en su día Eugenio Trías o Albert Camus o la tienen ahora Almudena Grandes o Irene Lozano. 
Lo otro, lo de regalar el oído de la muchedumbre, de laturba del circo romano, como la llamó Borrell, es la actitud del cobarde y del manipulador. 
Que al final es el estúpido, porque más temprano que tarde, las falacias que esparce por el éter se vuelven en su contra y acaba destruido por su propia miseria moral.
No puedes llamar referéndum a una pantomima electoral ni decir que los catalanes son un pueblo oprimido. Y mucho menos, repetirlo una y otra vez, durante años.
O para decirlo con las palabras de Abraham Lincoln: 
Se puede engañar a todo el mundo algún tiempo; se puede engañar a algunos todo el tiempo; pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo.

La puntita nada más

¡Ah Bartleby! ¡Ah humanidad! El president de la Generalitat consumó ayer el más grandioso homenaje jamás dispensado a esa figura “pálidamente pulcra, lamentablemente decorosa, incurablemente desamparada” que Melville ofreciera al mundo. 
Llamado a proclamar la república de Catalunya y consagrarse como mártir del independentismo, Puigdemont se transformó en ese escribiente inmortal de lánguida altanería que, interpelado por la historia, sólo acertó a pronunciar en algo más de tres palabras su frase más célebre: preferiría no hacerlo.
Eso fue exactamente lo que hizo Puigdemont ante el desconcierto general, empezando por el de sus socios de la CUP, que una hora antes del pleno del Parlament se encontraron con la tostada, con el Diego en vez del digo, con la puntita nada más en vez de con la consumación plena de la autodeterminación, con la traición y la desvergüenza, en palabras de Arran, su organización juvenil.
Parece claro que el molt honorable no declaró la independencia porque ni el Gobierno consideró que tal proclamación se hubiera efectuado. 
Aunque lo pareciera, tampoco pudo suspenderla ya que, como apuntó el socialista Iceta que últimamente está sembrado, no se puede suspender un acuerdo que no se ha adoptado. 
Es más, ni siquiera en el caso de que Puigdemont hubiese pronunciado las palabras mágicas habrían tenido trascendencia jurídica de acuerdo a la legalidad catalana, ya que la propia ley del referéndum hace residir en el Parlament y no en el president esa declaración formal, previa proclamación de los resultados por parte de una sindicatura electoral que no existía. 
No hubo declaración del Parlament pero también es verdad que, vulnerada la Constitución, el Estatut y el reglamento de la Cámara catalana, no conduce a ninguna parte ponerse tiquismiquis con esas menudencias.
Por higiene mental es conveniente asumir que no se proclamó el Estado catalán. 
Lo contrario nos llevaría a aceptar que Catalunya es desde ayer una república porque el Parlament no pudo avalar que se suspendiera la declaración de independencia. 
Su yo me lo guiso, yo me lo como fue exactamente así: “El Govern y yo mismo proponemos que el Parlament suspenda los efectos de la declaración de independencia para que en las próximas semanas emprendamos un diálogo sin el cual no es posible llegar a una solución acordada”. 
Cómo el Parlament pudo pronunciarse sin votar y suspender aquello por lo que no se le preguntó es otro misterio insondable.
Se decía que remover a Dalí en su tumba y arrancarle una muela para ver si había dejado descendencia sólo conseguiría desparramar el surrealismo. 
Como se vio ayer, más que una advertencia fue una premonición. ¡El procés ha muerto, viva el procés! 
Si surrealista fue una sesión plenaria en la que Puigdemont prefirió no volver a la tribuna por si fallaba con el trabalenguas y en el que se hicieron públicos los estudios de Junqueras sobre el Rh catalán, surrealista fue la posterior firma solemne de un documento por parte de los diputados de Junts pel Sí y de la CUP, con Lluís Llach de notario, en la que declaraban constituida la república que se había preferido no declarar previamente.
La llamada “Declaración de los representantes de Catalunya”, aunque en realidad fuera sólo de algunos, ni se registró en la Cámara ni se votó. Pretendía ser muy simbólica. 
¿Qué valor tiene?, se le preguntó al diputado Quim Arrufat, entretenido en subirse por las paredes y amenazar con que la CUP no volvería a la actividad parlamentaria autonómica y dejaría en minoría Govern. “Escaso”, dijo.
Sin recelar de que la yenka de Puigdemont encierre una auténtica voluntad de diálogo y de aflojar tensiones, no es descabellado pensar que el éxodo de empresas y la escasa receptividad europea a una secesión unilateral han sido determinantes en el cambio de unos planes que, originalmente, contemplaban la proclamación formal de la república por eso del ahora o nunca. 
La marcha atrás y el humano temblor detectado en las piernas del president ha soliviantado a amplios sectores del independentismo. 
Podría ser que el sedicioso se convirtiera al mismo tiempo en un traidor de tomo y lomo. Surrealista a más no poder.
Bien con la declaración que nada declara o con la no declaración que lo dice todo, Catalunya se encamina hacia unas elecciones, ya sea por la disgregación del bloque independentista o por la respuesta del Dalí con barba de la Moncloa que, como se decía de Arafat, jamás desaprovecha la oportunidad de desaprovechar una oportunidad. 
Si no se proclamó la independencia no existirían motivos adicionales para desenterrar el hacha y suspender la autonomía. 
Y si todo formara parte de una hábil campaña de marketing del independentismo para mostrar al mundo lo represor que puede llegar a ser el Estado sería una magnífica ocasión para desactivarla.
Rajoy lleva desde anoche acampado en la encrucijada. 
De un lado está su carácter, muy Bartleby también, reticente a hacer algo, especialmente si supone fastidiarle las siestas; de otro, un entorno que le pide que actúe y hasta que les preste las llaves del tanque para hacer unos trompos por la Diagonal. 
Hoy podría ser un día estupendo para relajar a un país que ha estado al bode del ataque de nervios. 
Verán como viene el Gobierno y la jode.

miércoles, 11 de octubre de 2017

TRUMP STOPPED THE COUP IN PERSON OF PUIGDEMONT


11 OCTOBER, 2017
Donald Trump took another step against the Zionists to ignore the pressures of American Jewish-Zionist lobby, which tries to impose Catalan independence elites to destroy Spain. 

Trump took the initiative by surprise Tuesday afternoon (morning in America) and personally called Carlos Puigdemont, stopping short his coup plans. 

The exact content of the secret call is unknown, but it could quickly see its effects. 

Immediately, Puigdemont, visibly haggard, backtracked on its separatist cracking, causing the surprise of its partners CUP funded by George Soros.

In parallel, Trump through its partners in the Knights of Malta, it has paralyzed any proposals for mediation between the Spanish Government and the Government that Pope Francis was to perform as part of the Jesuit plan to dismember Spain. 

According to information not yet fully confirmed accruing of our sister networks in Italy and Argentina, the Knights of Malta they have been made with graphical information about sexual abuse made by Francisco during his rectory at the Colegio Maximo. 

These files have deterred Bergoglio to continue their mediation plans in support of Catalan separatism.

The mediation plan devised by the Jesuit network with Catalan-Zionist support opening the door to the application of Article 155 of the Constitution and dismantles, which will return to sanity and legality in force.

TRUMP DETUVO PERSONALMENTE EL GOLPE DE ESTADO DE PUIGDEMONT


11 OCTUBRE, 2017
Donald Trump dio un nuevo paso contra las élites sionistas al desoír las presiones del lobby judío-sionista norteamericano, que intenta imponer la independencia catalana para destruir España.

Trump tomó la iniciativa por sorpresa la tarde del martes (mañana en EEUU) y llamó personalmente a Carlos Puigdemont, parando en seco sus planes golpistas.

El contenido exacto de la llamada secreta se desconoce, pero se pudieron ver rápidamente sus efectos.

De inmediato, Puigdemont, visiblemente desencajado, dio marcha atrás en su órdago separatista, provocando la sorpresa de sus socios de la CUP financiados por George Soros.

En paralelo, Trump a través de sus colaboradores en los Caballeros de Malta, ha paralizado las posibles propuestas de mediación entre el Gobierno Español y la Generalidad que el Papa Francisco iba a realizar, como parte del plan jesuita para desmembrar España.

Segun informaciones aun no plenamente confirmadas procendentes de nuestras redes hermanas en Italia y Argentina, los Caballeros de Malta se han hecho con información gráfica sobre abusos sexuales realizados por Francisco durante su rectorado en el Colegio Máximo.

Dichos archivos han disuadido a Bergoglio de seguir con sus planes de mediación en apoyo del secesionismo catalán.

Se desmantela así el plan de mediación urdido por el entramado jesuíta con el apoyo catalán-sionista abriendo la puerta a la aplicación del artículo 155 de la Constitución, lo que permitirá retornar a la cordura y la legalidad vigentes.

A new map is beginning to take shape: which countries will Catalonia draw support from?

The outpouring of solidarity with Carme Forcadell, president of the Catalan parliament, is driving new gestures of political support throughout Europe



From Ian Duncan, the English Conservative MP, to Paolo Tancredi, the Italian centrist MP. From Elin Jones, president of the National Assembly for Wales, to the fourteen Swiss legislators from every party in the national chamber. From Gerry Adams, leader of Sinn Feinn, in Ireland, to Bernhard von Grünberg, the Social-Democrat German representative. From Nikollaj Villumsen, the Danish anti-capitalist legislator, to Ivo Vajgl, MEP and former foreign minister of Slovenia.
These names are just a sample of the diverse group of politicians across Europe who have recently expressed their concern regarding the legal case brought against Carme Forcadell, the president of the parliament of Catalonia, for allowing a debate on Catalan independence from Spain.
The parliaments of Denmark and Switzerland are set to debate the case of Forcadell. Meanwhile, the Irish parliament has asked its president to make its concern known to the European Council. And in the British House of Commons, legislators from the six parties represented in the chamber, including Labour and Liberal Democrats, have signed a joint motion of support for Forcadell.
Spain’s judicial attack on the Catalan parliament has set off alarms throughout Europe, raising concerns of an authoritarian drift targeting the nation of Catalonia. In recent years, Spanish diplomacy has issued sharp warnings and made efforts to further the argument that, were Catalonia to continue down the path toward independence, it would soon find itself isolated and alone, yet this has not come to pass.
The consolidation of far-reaching initiatives, such as the formation of parliamentary friendship groups, and the more generalized response to the Spanish government’s repressive tactics, have only broadened the interest of politicians of all stripes and countries toward the situation in Catalonia, and increased their sympathy. To the point that we can begin to draw a new map showing the European countries where politicians are paying the most attention to the so-called ‘Catalan process’, the countries where the clearest signs of support are coming from.
Denmark and Switzerland, the most committed
Undoubtedly, so far the two countries that have shown the most steadfast support for the Catalan process have been Denmark and Switzerland. The parliaments of both countries have introduced motions demanding a democratic and agreed-upon solution to the Catalan question. The Swiss government has even offered to mediate between the Catalan and Spanish governments.
Following the prosecution of Carme Forcadell, the Danish Foreign Minister has been asked by parliament to issue an official statement making the country’s position publicly known; meanwhile, representatives from every party represented in the Swiss chamber (Socialists, Liberals, Greens, Christian Democrats, Radicals, and Centrists) have signed a motion of support.
The Scandinavian bloc is shaping up as the most homogenous as regards Catalonia
Denmark is part of the Scandinavian bloc, a group of countries with a strong democratic tradition, where the question of Catalan independence has been debated in political circles for some time now. There have been gestures of solidarity from Swedish and Finnish parliamentarians, in addition to the motion introduced in the Danish parliament.
A parliamentary friendship group supporting Catalonia was established in Finland a few weeks ago, one of a total of three such official groups in various European parliaments, and Raül Romeva, Catalan foreign affairs minister, was officially received. Pro-Spain factions in the Finnish parliament tried to take the opportunity to manipulate public opinion, levering the fact that the president of the friendship group is a member of the nationalist Finns Party, yet never mentioning the fact that the vice-president of the parliamentary friendship group is a member of Podemos’ Finnish counterpart, and that the group as a whole includes representatives from every party in the chamber.
The three Baltic countries, pioneering supporters biding their time
The second European parliament to establish a friendship group with Catalonia has been Estonia, the most advanced of the three Baltic republics. Latvia was the first European state to support the Catalan process, with statements from the prime minister unleashing a diplomatic crisis with Spain.
Diplomatic pressure from Spain has indeed diminished public expressions of support for Catalonia, but the three Baltic governments nevertheless remain a key part of the internationalization strategy of the independence cause. Recently, the Lithuanian government included a question in its regular opinion survey to gauge whether Lithuanians would support recognizing an independent Catalonia if it were to secede unilaterally without a go-ahead from Spain. The result was favourable to recognizing the Catalan state.
The British Isles emerging as another locus of support
Immersed in the enormous headache that is Brexit, and with very bad relations with Spain—particularly in the case of the United Kingdom—the British Isles are seeing an increase of support for the Catalan process.
In the United Kingdom, the political efforts of the Scottish, Welsh, and Irish nationalists have spearheaded the region’s support for Catalonia, but for some time now, politicians from the major British political parties, including the Conservatives, Labour, and Liberal Democrats, have added their voices to the concern expressed by others regarding the situation in Catalonia, and some have explicitly come out in support of independence for Catalonia. Additionally, Caroline Lucas, Green party leader and member of the House of Commons, has co-sponsored a motion of support that was introduced in the chamber.
Ireland is one of the countries where, owing to history and tradition, Catalan independence is viewed more favourably by the political class. Separatist groups, such as Sinn Fein, have lead gestures of solidarity with Catalonia that have spread to politicians of other parties.
Slovenia, a backing stemming from its own experience of independence
Another country that has consistently supported Catalonia over the years is Slovenia. This is partly because of the support Catalonia gave the Slovenian government at the time of Slovenian independence, and partly because the Slovenian people have built a very modern and advanced state where the reach of democratic reform far exceed that of the rest of countries from the former Yugoslavia.
Following the prosecution of Carme Forcadell, there have been high-profile reactions coming out of the Alpine country. The most significant is that of Ivo Vajgl, MEP and former foreign minister. Vajgl decried Spain’s move and urged it to ‘play by the universal rules and language of democracy’.
Belgium, a special case
The Belgian case is a very special one, as the debate on Catalan independence has reached the highest echelons of government, with a cabinet-level discussion on whether it should support Catalan independence even without an agreement with Spain.
The great political force of Flemish nationalism is the main reason for such explicit support, as the Flemish separatists are the main party in Belgium’s governing coalition. The Belgian parliament is one of four European parliaments to have officially received the Catalan government to learn first-hand how the independence process might play out. The remaining three are the parliaments of Ireland, Sweden, and Denmark.
In Germany, Italy, Iceland … protests are spreading
Without reaching the levels of support seen in some other countries, Carme Forcadell’s prosecution has also brought about public expressions of support for the Catalan process in countries such as Iceland, Germany, and Italy, as well as the voicing of concern regarding the risk of democratic involution in Spain.
The case of Germany and Italy is especially interesting because politicians from major parties have expressed their opinions. In Germany, Bernhard von Grünberg, a social-democratic regional representative, made a very direct statement and asked Chancellor Merkel to approach Spain’s central government to denounce Forcadell’s prosecution.
In Italy, the protest has come, mainly, from the president of the Parliamentary Affairs Committee, Paolo Trancredi. This centrist legislator, a member of Berlusconi’s party, warned Spain that prosecuting Forcadell ‘just makes things worse’. Another Italian legislator, Giuseppe Civati, leader of the leftist platform Possible, defended the Catalan people’s right to decide their political future at the ballot box, and criticized the Spanish government’s position.

Un nuevo mapa está empezando a tomar forma: ¿de qué países se apoyará Cataluña?





La efusión de solidaridad con Carme Forcadell, presidente del Parlamento catalán, está impulsando nuevos gestos de apoyo político en toda Europa

Por: Vicent Partal
 19.12.2016 19:54
    

De Ian Duncan, el diputado conservador inglés, a Paolo Tancredi, el diputado centrista italiano. De Elin Jones, presidente de la Asamblea Nacional de Gales, a los catorce legisladores suizos de cada partido en la cámara nacional. De Gerry Adams, líder del Sinn Feinn, en Irlanda, a Bernhard von Grünberg, el representante socialdemócrata de Alemania. De Nikollaj Villumsen, legislador anticapitalista danés, a Ivo Vajgl, eurodiputado y ex ministro de Asuntos Exteriores de Eslovenia.

Estos nombres son sólo una muestra del grupo diverso de políticos de toda Europa que han expresado recientemente su preocupación por el caso legal contra Carme Forcadell, presidente del parlamento de Cataluña, por permitir un debate sobre la independencia catalana de España.

Los parlamentos de Dinamarca y Suiza están dispuestos a debatir el caso de Forcadell. Mientras tanto, el parlamento irlandés ha pedido a su presidente que transmita su preocupación al Consejo Europeo. Y en la Cámara de los Comunes británica, los legisladores de los seis partidos representados en la cámara, incluyendo el Partido Laborista y los Demócratas Liberales, han firmado una moción conjunta de apoyo a Forcadell.

El ataque judicial español al parlamento catalán ha provocado alarmas en toda Europa, suscitando preocupaciones por una deriva autoritaria dirigida a la nación de Cataluña. En los últimos años, la diplomacia española ha emitido fuertes advertencias y ha hecho esfuerzos para avanzar en el argumento de que si Cataluña continúa en el camino hacia la independencia, pronto se encontrará aislada y sola, pero esto no ha sucedido.

La consolidación de iniciativas de gran envergadura, como la formación de grupos de amistad parlamentarios y la respuesta más generalizada a las tácticas represivas del gobierno español, han ampliado el interés de los políticos de todas las ramas y países hacia la situación en Cataluña y han aumentado su simpatía. Hasta el punto de que podemos empezar a dibujar un nuevo mapa que muestre los países europeos donde los políticos están prestando la mayor atención al llamado "proceso catalán", los países de donde provienen los signos más claros de apoyo.
Dinamarca y Suiza, los países más comprometidos
Indudablemente, hasta ahora los dos países que han mostrado el apoyo más firme al proceso catalán han sido Dinamarca y Suiza. Los parlamentos de ambos países han presentado mociones que exigen una solución democrática y acordada a la cuestión catalana. El gobierno suizo incluso se ha ofrecido a mediar entre los gobiernos catalán y español.

Tras el enjuiciamiento de Carme Forcadell, el parlamento ha pedido al ministro danés de Asuntos Exteriores que emita una declaración oficial haciendo pública la posición del país; mientras tanto, representantes de todos los partidos representados en la cámara suiza (Socialistas, Liberales, Verdes, Demócratas Cristianos, Radicales y Centristas) han firmado una moción de apoyo.

El bloque escandinavo se perfila como el más homogéneo de Cataluña

Dinamarca es parte del bloque escandinavo, un grupo de países con una fuerte tradición democrática, donde la cuestión de la independencia catalana ha sido debatida en los círculos políticos desde hace algún tiempo. Ha habido gestos de solidaridad de parlamentarios suecos y finlandeses, además de la moción presentada en el parlamento danés.

Un grupo parlamentario de amistad que apoya a Cataluña se estableció hace unas semanas en Finlandia, uno de un total de tres de estos grupos oficiales en varios parlamentos europeos, y Raül Romeva, ministro catalán de Asuntos Exteriores, fue recibido oficialmente. Las facciones de Pro-España en el parlamento finlandés trataron de aprovechar la oportunidad para manipular la opinión pública, aprovechando que el presidente del grupo de amistad es un miembro del Partido Nacionalista de Finlandia, sin mencionar nunca el hecho de que el vicepresidente del Parlamento grupo de amistad es un miembro de la contraparte finlandesa de Podemos, y que el grupo en su conjunto incluye representantes de todos los partidos en la cámara.

Los tres países bálticos, pioneros que apoyan su tiempo
El segundo parlamento europeo para establecer un grupo de amistad con Cataluña ha sido Estonia, la más avanzada de las tres repúblicas bálticas. Letonia fue el primer estado europeo en apoyar el proceso catalán, con declaraciones del primer ministro desencadenando una crisis diplomática con España.

La presión diplomática de España ha disminuido las manifestaciones públicas de apoyo a Cataluña, pero los tres gobiernos bálticos siguen siendo un elemento clave de la estrategia de internacionalización de la causa de la independencia. Recientemente, el gobierno lituano incluyó una pregunta en su encuesta de opinión regular para medir si los lituanos apoyarían el reconocimiento de una Cataluña independiente si se separara unilateralmente sin una aprobación de España. El resultado fue favorable al reconocimiento del Estado catalán.

Las Islas Británicas emergen como otro lugar de apoyo
Inmerso en el enorme dolor de cabeza que es Brexit, y con muy malas relaciones con España -particularmente en el caso del Reino Unido-, las Islas Británicas están viendo un aumento de apoyo al proceso catalán.

En el Reino Unido, los esfuerzos políticos de los nacionalistas escoceses, galeses e irlandeses han encabezado el apoyo de la región a Cataluña, pero desde hace algún tiempo los políticos de los principales partidos políticos británicos, incluidos los conservadores, los laboristas y los liberales demócratas, sumaron sus voces a la preocupación expresada por otros sobre la situación en Cataluña, y algunos han salido explícitamente en apoyo de la independencia de Cataluña. Además, Caroline Lucas, líder del Partido Verde y miembro de la Cámara de los Comunes, ha copatrocinado una moción de apoyo que fue presentada en la cámara.

Irlanda es uno de los países donde, debido a la historia ya la tradición, la independencia catalana es considerada más favorablemente por la clase política. Grupos separatistas, como Sinn Fein, tienen gestos de solidaridad con Cataluña que se han extendido a los políticos de otros partidos.

Eslovenia, un respaldo derivado de su propia experiencia de independencia
Otro país que ha apoyado constantemente a Cataluña a lo largo de los años es Eslovenia. Esto es en parte debido al apoyo Cataluña dio el gobierno de Eslovenia en el momento de la independencia de Eslovenia, y en parte porque el pueblo esloveno han construido un estado muy moderno y avanzado donde el alcance de la reforma democrática superan con creces la del resto de los países de la antigua Yugoslavia.

Tras el enjuiciamiento de Carme Forcadell, ha habido reacciones de alto perfil procedentes del país alpino. El más significativo es el de Ivo Vajgl, eurodiputado y ex ministro de Asuntos Exteriores. Vajgl denunció la decisión de España y la instó a "jugar con las reglas y el lenguaje universales de la democracia".

Bélgica, un caso especial
El caso belga es muy especial, ya que el debate sobre la independencia catalana ha alcanzado los más altos niveles de gobierno, con una discusión a nivel de gabinete sobre si debe apoyar la independencia catalana incluso sin un acuerdo con España.

La gran fuerza política del nacionalismo flamenco es la razón principal de tal apoyo explícito, ya que los separatistas flamencos son el principal partido en la coalición gobernante de Bélgica. El parlamento belga es uno de los cuatro parlamentos europeos que han recibido oficialmente al gobierno catalán para conocer de primera mano cómo podría desarrollarse el proceso de independencia. Los tres restantes son los parlamentos de Irlanda, Suecia y Dinamarca.

En Alemania, Italia, Islandia ... las protestas se están extendiendo
Sin llegar a los niveles de apoyo observados en algunos otros países, la persecución de Carme Forcadell ha generado también manifestaciones públicas de apoyo al proceso catalán en países como Islandia, Alemania e Italia, así como la preocupación por el riesgo de la democracia involución en España.

El caso de Alemania e Italia es especialmente interesante porque los políticos de los principales partidos han expresado sus opiniones. En Alemania, Bernhard von Grünberg, un representante regional socialdemócrata, hizo una declaración muy directa y pidió a la canciller Merkel que se acercara al gobierno central de España para denunciar el enjuiciamiento de Forcadell.

En Italia, la protesta ha venido, principalmente, del presidente de la Comisión de Asuntos Parlamentarios, Paolo Trancredi. Este legislador centrista, miembro del partido de Berlusconi, advirtió a España que el enjuiciamiento de Forcadell "sólo empeora las cosas". Otro legislador italiano, Giuseppe Civati, líder de la plataforma izquierdista Posible, defendió el derecho del pueblo catalán a decidir su futuro político en las urnas y criticó la posición del Gobierno español.

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