google.com, pub-5827770858464401, DIRECT, f08c47fec0942fa0 https://misteri1963.blogspot.com.esgoogle.com, pub-5827770858464401, DIRECT, f08c47fec0942fa0https://misteri1963.blogspot.com.argoogle.com, pub-5827770858464401, DIRECT, f08c47fec0942fa0https://misteri1963.blogspot.com.cogoogle.com, pub-5827770858464401, DIRECT, f08c47fec0942fa0https://misteri1963.blogspot.com.brgoogle.com, pub-5827770858464401, DIRECT, f08c47fec0942fa0 Misteri1963

Translate

El problema español

Ya no caben medias tintas para afrontar el encaje de Cataluña en la España democrática, sólo quedan dos opciones: federalismo o autodeterminación. Se impone una reforma constitucional pactada por PSOE y PP

 6 de enero de 2010

SI LOS ESPAÑOLES TUVIERAN CORAJE DESARROLLARIAN EL ESTADO AUTONÓMICO EN SENTIDO FEDERAL, SI LO TUVIERAN LOS CATALANES, CONCRETARIAN LO QUE QUIEREN Y PONDRÍAN LOS MEDIOS PARA LOGRARLO

Suele leerse en las síntesis de Historia de España ésta o parecida frase: "A comienzos del siglo XX, España tenía cuatro problemas: el religioso, el militar, el agrario y el catalán". Cien años después, los tres primeros se han resuelto o diluido, pero permanece incólume el cuarto, que, al condicionar de forma determinante la vida pública española de la última centuria, merece ser designado -más que como el problema catalán- como el problema español. La prueba de ello está en el hecho de que cada vez que España se libera de la ortopedia dictatorial que compensa la congénita debilidad de su Estado, el problema fundamental a resolver al tiempo de redactar la Constitución es el de la estructura territorial del Estado. Así sucedió en los albores de la II República, tras la dictadura del general Primo de Rivera, y al inicio de la Transición, tras la dictadura del general Franco.
La fórmula ideada por la Transición para encauzar este problema fue incluir en el pacto constitucional originario el diseño básico del Estado de las Autonomías. En el bien entendido de que este pacto ponía en marcha un proceso dinámico, consistente en una progresiva redistribución del poder político, concorde con el reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado y respetuoso con la cohesión social y la solidaridad interterritorial. Un proceso que habrá de culminar en una estructura política federal. Un proceso, por último, que no puede abortar una de las partes sin infringir el pacto constitucional originario.
La fórmula, como todas las transacciones, fue fecunda y ha contribuido durante un cuarto de siglo a dar vida a una de las etapas más venturosas de la historia de España. Pero, llegado el momento de dar un paso adelante en el desarrollo del Estado Autonómico, se inició la ceremonia de la confusión. Unos se enrocaron en una defensa numantina de la intangibilidad constitucional, invocando el nombre de España para preservar su posición de privilegio; otros precipitaron la reforma estatutaria, sin percibir que no se puede excluir a media España de una reforma que, por ser fruto del pacto constitucional originario, requiere el concurso de todas las fuerzas que alumbraron aquél; y hubo quien, por último, prometió lo que no debía, procedió con ligereza insólita y ha terminado por mirar hacia otro lado cuando las letras comenzaban a vencer. No obstante, este despropósito tiene unas raíces hondas, que nadie me había dejado tan claras como lo hizo, hace meses, un español anónimo. En efecto, este verano, al día siguiente de una cena de agosto, un asistente -colega castellano de mi quinta, que trabajó muchos años en Cataluña y regresó luego a su tierra- me envió esta nota:
"Ayer no hablé cuando salió el tema de Cataluña. No tenía nada que decir. Hoy, sin embargo, te remito tres observaciones -ni tan sólo ideas- a lo que se dijo. Son éstas:
1. El debate España-Cataluña es tramposo por ambas partes. Admito que es tramposo por parte de España, ya que buena parte de los españoles no ha asumido que el Estado de las Autonomías es el embrión de un Estado federal que habría de desenvolverse hasta consolidarlo, y lo ven como un subterfugio con el que dar largas a las aspiraciones de autogobierno catalanas. De ahí vienen la inercia centralizadora de la Administración, la erosión de competencias por la vía de la legislación básica y de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, etc. Pero admíteme también que buena parte de los nacionalistas catalanes tampoco juega limpio, porque, por debajo de la su secular ambición de refaccionar el Estado, ha latido siempre una soterrada aspiración a la independencia.
2. No hay federalistas ni en España ni en Cataluña. Es frecuente oír en Cataluña que resulta imposible la consolidación de un Estado federal por la falta de federalistas españoles. Lo admito, si bien añado que tampoco hay muchos en Cataluña. En cuanto rascas un poco, te encuentras con que lo que pretende la mayoría de los llamados federalistas catalanes es una especie de relación bilateral Cataluña-España, bajo la que se esconde una implícita aspiración confederal.
3. Hay un recíproco y grave error de raíz. Muchos españoles no aceptan que Cataluña sea una nación, es decir, una comunidad con conciencia de poseer una personalidad histórica diferenciada y voluntad de proyectarla al futuro mediante su autogobierno. Y, a la recíproca, muchos catalanes niegan a España como nación, reduciéndola a la condición jurídica de Estado -Estado español-, cuando lo cierto es que -como tú dices- es "una nación de tomo y lomo, con una mala salud de hierro". De lo que se desprende que el conflicto histórico entre España y Cataluña es el choque frontal de dos naciones: una que no ha tenido fuerza para absorber a la otra, y otra que no ha tenido fuerza para desligarse de aquélla.
Si los españoles tuviesen coraje, desarrollarían el Estado Autonómico en sentido federal (Senado, organismos de colaboración verticales y horizontales, concreción de las competencias federales a ejercitar por la Administración central), dejando la puerta abierta para que pueda marcharse la comunidad autónoma que así lo quiera. Y, si los catalanes tuviesen coraje, concretarían lo que quieren y pondrían los medios para conseguirlo, sin renunciar a nada con el pretexto de que "Madrid" no lo permitirá. Nunca más volverá a subir por las Ramblas una bandera de la Legión con la cabra al frente.
Comparto este análisis. Y lo hago con hastío y pena, porque pienso que -sin ponderar sus respectivas culpas- ambas partes se cierran, cada día más, a una solución transaccional que, en aras de sus respectivos intereses, alumbrase un proyecto compartido. Por ello, como ha escrito Josep Ramoneda, "ha llegado ya el momento de plantear las cosas sin rodeos: Cataluña quiere más poder y España no quiere dárselo. Quizá afrontar el problema directamente, sin eufemismos, facilitaría el entendimiento".
Así las cosas, hay que tener presente que el trozo de tierra que se extiende del Pirineo a Tarifa y del Finisterre al "cap de Creus", dejando al margen Portugal, sólo puede articularse políticamente de cuatro maneras: (1) Como un Estado unitario y centralista, que no llegó a cuajar y ya nunca será. (2) Como una Confederación o un Estado federal asimétrico, que acarrearían la cantonalización y subsiguiente destrucción del Estado. (3) Como un Estado federal simétrico (si bien con diverso contenido competencial), del que el Estado Autonómico es embrión. (4) Y como diversos Estados independientes.
Lo que significa que, en la práctica, las opciones se reducen a dos: Estado federal o secesión. ¿Cómo hacer posible esta disyuntiva? Es precisa una reforma constitucional que sólo puede ser abordada tras un pacto previo entre el partido que esté en el gobierno y el primer partido en la oposición, es decir el PSOE y el PP, el PP y el PSOE. Un pacto abierto a los otros partidos que quieran sumarse. Ahora bien, para emprender esta senda hace falta vista larga y coraje. Algo que hoy no abunda.
Termino. Rechacé en su momento la deriva confederal del proyecto de Estatuto aprobado por el Parlamento de Cataluña; consideré luego como un fracaso político de primera magnitud que este mismo Estatuto, aprobado en referéndum tras su criba por el Parlamento español, fuese impugnado ante el Tribunal Constitucional; y afirmo ahora que, dada la naturaleza política del gravísimo contencioso que subyace bajo estos hechos, el problema subsistirá incólume cualquiera que sea el alcance de la sentencia. Se ha sobrepasado ya el punto de no retorno: la desafección de unos, el hastío de otros y la falta de un proyecto compartido por todos hacen que la cuestión deba plantearse -antes o después- en toda su radicalidad, de un modo semejante a como se hizo en Canadá: federalismo o autodeterminación. Los que ofician de realistas dirán que esto es un dislate. Yerran: Dios ciega a los que quiere perder.

Juan-José López Burniol, notario, es miembro de Ciutadans pel Canvi.

Artur Mas ya tiene cerrado su pacto:


Papá Noel llegará a Barcelona cargado de regalos. Al menos, de regalos para los independentistas: la plataforma Junts Pel Sí (JxS) y la Candidatura d’Unitat Popular (CUP) ya tienen prácticamente ultimado un acuerdo total para desencallar la situación, permitir un Gobierno en la Generalitat y comenzar su ‘corta marcha’ hacia la independencia, que habrá de estar rematada en un plazo de 18 meses, según las previsiones.
En las dos últimas semanas, las conversaciones entre las dos formaciones se aceleraron: primero, dos de las cuatro mesas cerraron ya acuerdos estables. Luego, visto el derrotero que habían seguido las negociaciones, las mesas quedaron reducidas a una sola, con el objetivo de cuadrar números y facilitar la recta final de las mismas. En esa fase, era fundamental hilar fino para evitar poner sobre la mesa acuerdos inasumibles económicamente, lo que podría hacer descarrilar el proceso. El punto fundamental en esta fase era la aplicación de un “plan de choque social” como condición indispensable para seguir negociando.
El escollo más importante, sin embargo, era el del papel de Artur Mas. Tanto Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) como Esquerra Republicana (ERC) cerraron filas en torno al ‘president’ y lo consideraron moneda no intercambiable. El posicionamiento del núcleo duro de la CUP hizo que en la anterior asamblea de esta organización, celebrada el 29 de noviembre, una gran mayoría de las bases votaran en contra de apoyar a Artur Mas como presidente de la Generalitat por su vinculación con episodios de corrupción. Este posicionamiento ponía en peligro el propio desarrollo del proceso independentista, y todas las organizaciones que respaldaban a JxS se afanaron en bombardear constantemente con la tesis de que si no había independencia, será por culpa de los radicales.
A estos, no obstante, les produce verdadera alergia la vinculación de Artur Mas con casos de corrupción, ya que, afirman, hay “cinco causas” abiertas contra el entorno de CDC por corrupción. “Y cualquier independentista no puede cerrar los ojos a esta realidad”, aseguran las fuentes. Con esta filosofía, la CUP puso en la mesa negociadora varias opciones para dar luz verde a la formación de un Gobierno, la mayoría de ellas sin Artur Mas al frente del mismo. Pero había la posibilidad de formar una especie de Gobierno colegiado con un ‘president’ con competencias recortadas. En torno a esta idea han ido tejiendo estructuras gubernamentales para facilitar la investidura y, según fuentes solventes, ya se ha encontrado la fórmula que puede desencallar la situación y permitir que el nuevo Gobierno se pueda investir sin problemas, aunque antes habrá de exponerse a la aprobación de la asamblea de la CUP, que tendrá lugar el 27 de diciembre.

Un ‘comité ejecutivo’

Según fuentes consultadas por El Confidencial, el Gobierno estaría presidido por Artur Mas, aunque con competencias muy limitadas. El líder convergente sería un jefe de Ejecutivo más sobre el papel que a la hora de tomar decisiones, ya que prácticamente no tomaría ninguna. Sin embargo, sí tendría sobre sus hombros la responsabilidad de llevar las riendas de la proyección internacional del proceso. Su principal cometido sería viajar por el mundo, como una suerte de ‘embajador volante’, y reunirse con mandatarios diversos para ‘vender’ el proyecto de la independencia de Cataluña.
El cerebro del Gobierno catalán sería, entonces, una especie de ‘comité ejecutivo’ que tomaría las decisiones de forma colegiada y en el que estarían, como mínimo, el líder de ERC, Oriol Junqueras, la actual vicepresidenta del Govern, Neus Munté, y el cabeza de lista de Junts Pel Sí, Raül Romeva. En este sanedrín, Artur Mas sería poco más que un convidado de piedra que estaría obligado a aceptar las decisiones que se tomasen en esa ejecutiva.

El nuevo organigrama no deja de ser una variante de los que se habían barajado hasta ahora, aunque con la salvedad de que Mas tendría una especial relevancia porque sería el encargado de dar la cara ante el mundo, responsabilidad que hasta ahora se había atribuido únicamente a Romeva como responsable de esa área. “Se trata de no escenificar su ‘entierro político’, sino de dejarle una salida digna. Con ese reparto, todos contentos, ya que Mas tendría su Presidencia oficial mientras que sus poderes quedarían muy reducidos. Pero él también podría salvar la cara por su cometido internacional”, explican las fuentes.
Esta semana, la CUP también ha intentado aproximaciones a la formación Catalunya Sí que es Pot (CSQEP), que integra, entre otros, a ICV y Podemos. La intención es “ensanchar la base social de los independentistas” y preparar alianzas de cara a un futuro próximo. Los independentistas son conscientes de que algunos integrantes de la formación que lidera Lluís Rabell se encuentran relativamente cerca de sus posicionamientos pero nunca apoyarían un Gobierno presidido por Artur Mas.
Sin embargo, tras los últimos acuerdos en mesa de negociación a los que han llegado JxS y la CUP, las premisas del nuevo Govern deberían ser plenamente asumibles por CSQEP, ya que la base fundamental de la política del mismo es el plan de choque social impuesto por la CUP. Los radicales reclaman, pues, el apoyo para implementar ese plan de choque arrancado a Artur Mas y que coincide con los posicionamientos de los ecosocialistas y los podemitas. “Si ICV y Podemos aceptan, la legitimación del proceso recibirá un espaldarazo final y la independencia será imparable”, aseguran las fuentes.



Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos Artículo 1 1.

28/09/1976, España firmó en Nueva York el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos Artículo 1 1. Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud de este derecho establecen libremente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo económico, social y cultural. 2. Para el logro de sus fines, todos los pueblos pueden disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales, sin perjuicio de las obligaciones que derivan de la cooperación económica internacional basada en el principio de beneficio recíproco, así como del derecho internacional. En ningún caso podría privarse a un pueblo de sus propios medios de subsistencia. 3. Los Estados Partes en el presente Pacto, incluso los que tienen la responsabilidad de administrar territorios no autónomos y territorios en fideicomiso, promoverán el ejercicio del derecho de libre determinación, y respetarán este derecho de conformidad con las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas.

Maniobras de la CNMC para beneficiar a los lobbies interesados en el sector postal

"Con la publicación de unas cifras confusas y descontextualizadas que ocultan más que explican, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ofrece una interpretación totalmente engañosa del mercado postal”, denuncia CCOO.

Hace escasos días, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha hecho público un informe derivado de la encuesta “Panel de Hogares”, en el que el regulador de la competencia, “lejos de señalar los auténticos problemas que aquejan al servicio postal público ratifica, por un lado, lo ya conocido, como es la caída de la carta ordinaria entre particulares, aunque celebra, por otro, los buenos resultados que obtiene Correos como líder en el mercado de la paquetería, también entre particulares”. Mensajes que, en opinión de CCOO, “ocultan la falta de iniciativa postal del Gobierno para afrontar un cambio de modelo en la primera empresa del sector público del país”.
“Que el negocio de la carta entre particulares se encuentra en franco retroceso no es ninguna novedad toda vez que las nuevas tecnologías de la comunicación lo están arrinconando” aunque, a pesar de ello, el operador público siga gestionando un volumen de tráfico postal de 3.500 millones de envíos anuales, algo que el informe “oculta intencionadamente, para dar una imagen de vacío de actividad que sólo puede beneficiar a los lobbies privados interesados en el sector”, señala el sindicato en un comunicado.
Pero lo que, a juicio de CCOO, resulta una “visión excesivamente parcial” para un organismo independiente como es la CNMC, es que se trate de presentar a Correos como líder del mercado de paquetería porque, según su encuesta, maneja el 58% de los envíos de paquetería entre particulares, cuando la propia CNMC ha cifrado en un exiguo 11% la cuota de mercado de Correos en el conjunto del mercado de paquetería. El menor entre los grandes operadores postales europeos que son, por cierto, los que mantienen el restante 89% del mercado logístico en nuestro país.
Por otro lado, "la encuesta citada no ayuda a que la opinión pública obtenga una visión clara sobre la utilización por parte de los usuarios del servicio postal" cuando establece que el 53% de los ciudadanos no ha visitado una oficina postal en los últimos seis meses en lugar de afirmar que otro 50% sí lo ha hecho, o que sólo el 18% dice conocer al principal competidor de Correos, Unipost, "ocultando que este operador no dirige su negocio tanto a los ciudadanos de modo particular como a las empresas, lo que lógicamente hace más difícil su identificación".
CCOO entiende que, “más allá de cifras interesadas, la viabilidad futura de Correos sigue pasando por mantener el mercado de la carta que aún continúa formando parte, a pesar del modo desregulado en que el Gobierno ha impulsado la facturación electrónica, del grueso de su actividad postal y de sus ingresos. Y de la apuesta, que debe ser respaldada políticamente al tratarse de una empresa pública, para que Correos se sitúe junto a los grandes operadores postales europeos, diversificando su actividad en mayor grado que lo ha venido haciendo hasta ahora, apostando por la logística, el negocio más rentable de la paquetería y el impulso de sus servicios financieros”, concluye.

la locura del C's


Girauta (C's) ataca a Ada Colau por vivir "de subvenciones" y aliarse con los "amigos" de ETA

 

El cabeza de lista de Ciudadanos (C's) por Barcelona al Congreso afirma que la ultraderechista francesa Marine Le Pen "ha aplaudido muchas veces" al líder de Podemos, Pablo Iglesias, en sus intervenciones en el Parlamento Europeo.

El cabeza de lista de Ciudadanos (C's) por Barcelona al Congreso, Juan Carlos Girauta, ha atacado este lunes a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, por carecer de "estudios" y haber "vivido siempre de las subvenciones públicas", y ha acusado a Podemos de coaligarse en Navarra con los "amigos" de ETA.

En la rueda de prensa dentro del ciclo de candidatos catalanes organizada por la Agencia Efe, Girauta ha denunciado el "lenguaje guerracivilista" empleado este fin de semana por Colau, que  instó a Albert Rivera a "lavarse la boca" por hacer suyo el eslogan "sí se puede".

Colau también comparó a Girauta, que en 2003 y 2004 concurrió en listas electorales del PP, con las "ratas que abandonan el barco y se buscan nuevas siglas". El candidato de C's por Barcelona ha alegado que las tres veces que se presentó por el PP no aspiraba a "ningún cargo" porque de hecho concurrió en posiciones sin posibilidades de obtener escaño.

Además, se ha mostrado "muy orgulloso" de haberse presentado por el PP "en una época en que no existía C's" y los populares sufrían atentados de ETA, mientras que ahora Podemos pacta en Navarra con EH Bildu, los "amigos de los asesinos", para compartir candidatura al Senado.

Pablo Iglesias, "aplaudido" por Le Pen


Los ataques de Girauta no han ido dirigidos únicamente hacia Ada Colau. El candidato de Ciudadanos ha afirmado que la ultraderechista francesa y eurodiputada Marine Le Pen "ha aplaudido muchas veces" al líder de Podemos, Pablo Iglesias, en sus intervenciones en el Parlamento Europeo.

Girauta, que era eurodiputado por C's hasta que fue elegido cabeza de lista de la formación naranja al Congreso por Barcelona, ha señalado que el "discurso antieuropeo, antiglobalización y proteccionista" de Podemos "gusta a los populistas de todo tipo" en el Parlamento Europeo, incluido al Frente Nacional francés.

"Que se sepa: cuando Pablo Iglesias ha hablado muchas veces en el Parlamento Europeo, ha sido aplaudido con entusiasmo por Marine Le Pen", ha asegurado Girauta. Pese a los reproches, Girauta ha explicado que mantiene una "relación muy correcta" con Iglesias, de quien ha destacado que es "mucho más respetuoso personalmente" que Colau.

"A Iglesias no lo considero un tonto, sino una persona muy inteligente", ha apuntado Girauta, si bien ha advertido al candidato de Podemos a la Moncloa de que, al defender un referéndum en Catalunya como condición para un acuerdo de investidura, "se autoexcluye del juego político de los grandes".

"Si hay una cosa en la que coincidimos los otros tres partidos españoles es que no habrá un referéndum de autodeterminación en Catalunya", ha resaltado Girauta, que ha recordado que eso sólo sería posible con una reforma de la Constitución en esta dirección. Ha valorado que "seguramente" Iglesias plantea el referéndum "para que lo escuche Pedro Sánchez y para que suene bien la música en los oídos de los catalanes, porque cree que la mayoría de catalanes está encantada con esta idea".


Entrada destacada

PROYECTO EVACUACIÓN MUNDIAL POR EL COMANDO ASHTAR

SOY IBA OLODUMARE, CONOCIDO POR VOSOTROS COMO VUESTRO DIOS  Os digo hijos míos que el final de estos tiempos se aproximan.  Ningú...