https://misteri1963.blogspot.com.esgoogle.com, pub-5827770858464401, DIRECT, f08c47fec0942fa0https://misteri1963.blogspot.com.argoogle.com, pub-5827770858464401, DIRECT, f08c47fec0942fa0https://misteri1963.blogspot.com.cogoogle.com, pub-5827770858464401, DIRECT, f08c47fec0942fa0https://misteri1963.blogspot.com.brgoogle.com, pub-5827770858464401, DIRECT, f08c47fec0942fa0 google.com, pub-5827770858464401, DIRECT, f08c47fec0942fa0 Misteri1963

Translate

martes, 5 de septiembre de 2017

Harvey no salió de la nada



'Harvey' no salió de la nada

Naomi Klein. FLIPBOARD

Ahora es el momento de hablar sobre el cambio climático y todas las demás injusticias sistémicas –desde realizar detenciones e interrogatorios basados en el perfil racial hasta la austeridad económica– que transforman desastres como Harvey en catástrofes humanas.
Busquen la cobertura mediática sobre el huracán Harvey y las inundaciones en Houston, y oirán acerca de cómo este tipo de lluvia no tiene precedente. Escucharán acerca de cómo nadie lo vio venir, así que nadie se podía preparar adecuadamente.
De lo que oirán muy poco es acerca de por qué estos eventos climáticos sin precedentes históricos ocurren con tanta regularidad, que decir histórico ya se volvió un cliché meteorológico. En otras palabras, no escucharás hablar mucho, si es que algo, sobre el cambio climático.
Esto, nos dicen, es porque se busca no politizar una tragedia humana que todavía está en desarrollo, lo cual es comprensible, pero aquí está el detalle: cada vez que hacemos como que un suceso meteorológico nos llega de la nada, como alguna acción de Dios que nadie pudo predecir, los reporteros toman una decisión extremadamente política. Es la determinación de no herir sentimientos y evitar la controversia, a costa de la verdad, por más difícil que sea. Porque la verdad es que estos eventos fueron predichos desde hace mucho tiempo por los científicos climáticos. Los cada vez más cálidos océanos crean tormentas más poderosas. Los cada vez más altos niveles de los océanos implican que esas tormentas entran a sitios que antes no alcanzaban. Las temperaturas cada vez más calientes ocasionan precipitaciones pluviales cada vez más extremosas: largos períodos de sequía interrumpidos por masivas tormentas de nieve o lluvia, en vez de los estables y predecibles patrones con que la mayoría de nosotros crecimos.
Un residente camina a través de las aguas durante la inundación de la tormenta tropical Harvey en Houston, Texas, EEUU.- REUTERS / Jonathan Bachman
Los récords que se rompen año con año –ya sea de sequía, de tormentas, fuegos incontrolados o simplemente calor– ocurren porque el planeta está notablemente más caliente, más que nunca desde que comenzaron a llevarse registros. Cubrir sucesos como Harvey mientras se ignoran esos hechos, no ofrecer una plataforma para que los científicos climáticos puedan explicarlo con sencillez, mientras no se menciona la decisión del presidente Donald Trump de retirarse de los acuerdos climáticos de París, implica fracasar en el más básico deber del periodismo: ofrecer hechos importantes y contexto relevante. Deja al público con la falsa impresión de que estos desastres no tienen un origen, lo cual también implica que no se pudo haber hecho algo para prevenirlos (y que no se puede hacer algo para evitar que en el futuro sea peor).
También vale la pena señalar que la cobertura mediática de Harvey ha estado altamente politizada desde mucho antes de que la tormenta tocara tierra. Ha habido eternas conversaciones acerca de si Trump se tomaba suficientemente en serio la tormenta, largas especulaciones acerca de si este huracán será su “momento Katrina” y se han ganado puntos políticos (con justificada razón) con el hecho de que muchos republicanos votaron contra el apoyo a Sandy pero ahora sí atienden a Texas. Eso se llama hacer política de un desastre –es el tipo de política partisana que está en la zona de confort de los medios convencionales, una política que, de forma oportunista, no toma en cuenta el hecho de que anteponer los intereses de las empresas de combustibles fósiles a la necesidad de un decisivo control de la contaminación es un asunto profundamente bipartisano.
En un mundo ideal, todos deberíamos poder poner en pausa lo político hasta que la emergencia haya pasado. Luego, cuando todo el mundo estuviera a salvo, tendríamos un largo, meditativo e informado debate público acerca de las implicaciones para las políticas de la crisis que acabábamos de presenciar. ¿Qué debería implicar para el tipo de infraestructura que construimos? ¿Qué debería implicar para el tipo de energía de la que dependemos? (Una pregunta con tremendas consecuencias para la industria dominante en la región, a la que le está pegando más duro el huracán: la petrolera y la del gas). La hipervulnerabilidad a la tormenta de los enfermos, los pobres y los de la tercera edad, ¿qué nos dice acerca del tipo de redes de seguridad que tejemos, dado el escabroso futuro que ya aseguramos?.
Dado que hay miles de desplazados, podríamos incluso discutir los innegables vínculos entre la alteración climática y la migración –desde el Sahel a México– y aprovechar la oportunidad para debatir la necesidad de una política de migración que comience con la premisa de que Estados Unidos tiene una buena parte de la responsabilidad de las principales fuerzas que sacan a millones de sus hogares.
Pero no vivimos en un mundo que permite ese tipo de debate serio y mesurado. Vivimos en un mundo en el cual los poderes gobernantes se han mostrado demasiado dispuestos a explotar el desvío de atención de una crisis de gran escala; y muchos están dispuestos a usar las emergencias de vida o muerte para imponer sus políticas más regresivas, políticas que nos llevan más por el camino correctamente descrito como una forma de apartheid climático. Lo vimos después del huracán Katrina, cuando los republicanos no perdieron el tiempo y promovieron un sistema de educación completamente privatizado, debilitaron la legislación laboral y fiscal, incrementaron las perforaciones petroleras y de gas y la industria de la refinación, y abrieron las puertas a compañías mercenarias como Blackwater. Mike Pence fue un artífice clave de ese proyecto inmensamente cínico y no deberíamos esperar menos después de Harvey, ahora que él y Trump están al mando.
Huracán Harvey en la costa de Texas, visto desde la Estación Internacional Espacial de la NASA./REUTERS
Ya vimos a Trump usar como tapadera al huracán Harvey para lograr el muy controvertido indulto de Joe Arpaio y una mayor militarización de las fuerzas policiales estadounidenses. Se trata de movimientos especialmente ominosos, en el contexto de que los puestos de control migratorios siguen operando aún con las carreteras inundadas (un serio desincentivo para que los migrantes evacuen), así como en el contexto de los funcionarios municipales hablando acerca de aplicar las penas máximas a los saqueadores (vale la pena recordar que después de Katrina, varios residentes afroestadounidenses fueron tiroteados por la policía en medio de este tipo de retórica).
En pocas palabras, la derecha no desperdiciará el tiempo para explotar a Harvey y ningún otro desastre como ese para diseminar ruinosas y falsas soluciones, como la policía militarizada, más infraestructura petrolera y de gas y sistemas privatizados. Lo cual significa que la gente informada y a la que le importa tiene el imperativo moral de nombrar las verdaderas raíces de esta crisis –conectar los puntos entre la contaminación climática, el racismo sistémico, los reducidos fondos de los servicios sociales y los excesivos fondos para la policía. También necesitamos aprovechar el momento para proponer soluciones intersectoriales, que dramáticamente reduzcan las emisiones mientras batallamos contra toda forma de desigualdad e injusticia (algo que hemos intentado plantear en The Leap  y que grupos como la Alianza por la Justicia Climática han impulsado durante mucho tiempo).
Y tiene que ocurrir ahora mismo –justo cuando los enormes costos humanos y económicos de la inacción están en plena luz pública. Si fracasamos, si dudamos debido a una errónea idea de lo que es apropiado durante una crisis, dejamos la puerta abierta a que despiadados actores exploten este desastre para obtener predecibles y perversos fines.
También es una dura verdad que la ventana para tener estos debates es cada vez más estrecha. No tendremos ningún tipo de debate de política pública después de que pase esta emergencia; los medios regresarán a cubrir obsesivamente los tuits de Trump y otras intrigas palaciegas. Así que, si bien parecería ser indecente estar hablando acerca de las causas primordiales mientras la gente aún está atrapada en sus hogares, este es, siendo realistas, el único momento en que tenemos la atención de los medios como para tratar el tema del cambio climático. Vale la pena recordar que la decisión de Trump de retirarse del acuerdo climático de París –acción que va a repercutir a escala global durante décadas– recibió más o menos dos días de cobertura decente. Luego regresaron a hablar de Rusia las 24 horas.
Hace poco más de un año Fort McMurray, pueblo en el corazón del auge de petróleo de arenas bituminosas en Alberta, casi quedó reducido a cenizas. Durante un tiempo el mundo estuvo pasmado por las imágenes de los vehículos que iban en fila, sobre una carretera, con las llamas acercándose por ambos lados. En aquel momento nos dijeron que era insensible y sólo se buscaban chivos expiatorios si se hablaba acerca de cómo el cambio climático exacerbaba fuegos incontrolables como este. Era todavía más tabú hacer cualquier conexión entre nuestro mundo, cada vez más caliente, y la industria que da energía a Fort McMurray, que daba empleo a la mayoría de los desalojados y que produce una forma de petróleo particularmente alta en carbono. El momento no era el adecuado; era el de mostrar compasión, brindar apoyo y no hacer preguntas difíciles.
El barrio Beacon Hill, tras ser devastado por el incendio forestal de Fort McMurray, en Alberta, Canadá, el pasado 13 de mayo de 2016. REUTERS / Jason Franson
Pero, claro, ya para cuando era apropiado plantear esos asuntos los reflectores de los medios hace mucho que se habían ido. Y hoy, mientras Alberta intenta conseguir al menos tres nuevos oleoductos para cubrir sus planes de incrementar la producción a partir de bituminosas, ese terrible incendio y las lecciones que podría haber aportado casi no se mencionan.
En ello hay una lección para Houston. La ventana para proveer un contexto significativo y sacar conclusiones importantes es reducida. No podemos arriesgarnos a echarla a perder.
Hablar con honestidad acerca de qué fomenta esta época de desastres seriales –incluso mientras ocurren– no falta al respeto a la gente que está en el sitio en cuestión. De hecho, es la única manera de rendir tributo de verdad a sus pérdidas, y nuestra última esperanza para prevenir un futuro con incontables más víctimas.
* Naomi Klein es autora de Esto cambia todo: el capitalismo contra el clima. Su nuevo libro es No, no es suficiente: Resistir las políticas del shock de Trump y obtener el mundo que necesitamos
Traducción: Tania Molina Ramírez 

Este artículo fue publicado en The Intercept y La jornada.
Fuente: http://www.publico.es/opinion/naomi-klein-harvey-no-salio.html

Pence May Now Be Implicated in Obstruction of Justice


Some type of reason will be brought up to allow Pence to resign along with Trump as planned by the NPTB/APTB. ~ Dinar Chronicles

Legal Experts: Pence May Now Be Implicated in Obstruction of Justice


by Colin Kalmbacher | 12:28 pm, September 4th, 2017



Vice President Mike Pence could be implicated in certain crimes related to the circumstances surrounding the firing of former FBI Director James Comey, according to legal experts focused on the case.

One of those crimes may be obstruction of justice.

Professor Jed Shugerman, who teaches at Fordham Law School, took to Twitter over the weekend after news broke that Pence received a copy of the original draft letter outlining President Donald Trump’s reasons for firing Comey.
Pence may now be implicated w/ S. Miller in conspiracy/aiding obstruction of justice,18 USC 1512 or misprision of felony @renato_mariottihttps://twitter.com/maggienyt/status/903761835765227520 …-- Jed Shugerman (@jedshug) 9:35 PM - Sep 1, 2017
According to the New York Times‘ reporting, that letter was drafted by senior adviser Stephen Miller, contained thoughts from the president, ran multiple pages long and read like a “screed.” Its submission was argued against by White House counsel Donald F. McGahn II who criticized its tone.

McGahn won out and the original letter was not given to Comey. A copy was given to deputy attorney general, Rod J. Rosenstein, who then wrote the letter outlining the official justification for Comey’s firing.

According to Shugerman, Pence’s knowledge of the original letter opens him up to charges on three felonies: (1) conspiracy to commit the obstruction of justice; (2) aiding and abetting the obstruction of justice; (3) and misprision of a felony.

Shugerman based his accusations on two statements Pence made to the public after Comey was fired: (1) that his firing was unrelated to the Russia probe; and (2) that Comey was fired based on a recommendation made by Rosenstein.

Professor Shugerman’s logic appears to be that Pence’s statements are evidence that the vice president knowingly lied about the reasons for Comey’s dismissal and then attempted to conceal the truth from the public. Those lies, he argues, are enough for the two charges related to obstruction of justice.

Misprision of a felony charges would apparently stem from the same set of facts and occurs when someone is aware of a felony being committed and does not alert the proper authorities. Courts require the accused to have taken some form of affirmative steps to conceal the felony in question–which, in this case, would seemingly be the obstruction of justice.

In later comments on MSNBC‘s The Last Word with Lawrence O’Donnell, Shugerman added:

“Let’s keep in mind that the Nixon articles of impeachment included a provision blaming Nixon for misleading or false statements to the public–now that’s not a felony, but it was grounds for impeaching President Nixon. It may be grounds for impeachment of Vice President Pence.”

The theory that Pence is now possibly implicated in obstruction of justice has also been seized upon by iconic liberal law professor Laurence Tribe.

Pence puede ahora ser implicado en la obstrucción de la justicia

Se presentará algún tipo de razón para permitir que Pence renuncie junto con Trump como lo planeó el NPTB / APTB. ~ Crónicas Dinar

Los expertos legales: Pence puede ahora ser implicado en la obstrucción de la justicia

de Colin Kalmbacher | 12:28 pm, 4 de septiembre de 2017


El vicepresidente Mike Pence podría estar implicado en ciertos crímenes relacionados con las circunstancias que rodearon el despido del ex director del FBI James Comey, según expertos legales enfocados en el caso.

Uno de esos crímenes puede ser obstrucción de la justicia.

El profesor Jed Shugerman, que enseña en la Facultad de Derecho de Fordham, llevó a Twitter durante el fin de semana después de noticias que Pence recibió una copia del proyecto de carta original delineando las razones del presidente Donald Trump para despedir a Comey.
Pence ahora puede estar implicado con S. Miller en conspiración / obstrucción de ayuda de la justicia, 18 USC 1512 o misprision del felony @renato_mariottihttps: //twitter.com/maggienyt/status/903761835765227520 ... - Jed Shugerman (@jedshug) 9: 35 PM - Sep 1, 2017
De acuerdo con los reportes del New York Times, esa carta fue redactada por el asesor principal Stephen Miller, contenía pensamientos del presidente, tenía varias páginas y se leía como un "screed". Su presentación fue discutida por Donald F. McGahn, asesor de la Casa Blanca II quien criticó su tono.

McGahn ganó y la carta original no fue entregada a Comey. Una copia fue entregada al fiscal general adjunto, Rod J. Rosenstein, quien entonces escribió la carta describiendo la justificación oficial para el despido de Comey.

Según Shugerman, el conocimiento de Pence de la carta original lo abre a los cargos en tres delitos graves: (1) conspiración para cometer la obstrucción de la justicia; (2) ayudar y fomentar la obstrucción de la justicia; (3) y la misprision de un crimen.

Shugerman basó sus acusaciones en dos declaraciones que Pence hizo al público después de que Comey fuera despedido: (1) que su despido no estaba relacionado con la sonda de Rusia; y (2) que Comey fue despedido basado en una recomendación hecha por Rosenstein.

La lógica del profesor Shugerman parece ser que las declaraciones de Pence son evidencia de que el vicepresidente mintió a sabiendas las razones del despido de Comey y luego trató de ocultar la verdad al público. Esas mentiras, argumenta, son suficientes para los dos cargos relacionados con la obstrucción de la justicia.

La presunción de un delito grave acusaría aparentemente de la misma serie de hechos y ocurre cuando alguien es consciente de un delito cometido y no alerta a las autoridades apropiadas. Los tribunales exigen que el acusado haya tomado alguna forma de medidas afirmativas para ocultar el delito en cuestión -que, en este caso, parecería ser la obstrucción de la justicia.

En comentarios posteriores sobre MSNBC The Last Word con Lawrence O'Donnell, Shugerman agregó:

"Tenga en cuenta que los artículos Nixon de juicio político incluyeron una disposición culpando a Nixon por engaños o declaraciones falsas al público-ahora que no es un delito grave, pero era motivo para acusar al presidente Nixon. Puede ser motivo para la destitución del vicepresidente Pence.

La teoría de que Pence ahora está implicada en la obstrucción de la justicia también ha sido aprovechada por el icónico profesor de derecho Laurence Tribe.

Detalles sobre NESARA GESARA para proteger a su familia y su entorno de ...

Netanyahu will resign or be removed per GESARA compliance.


Netanyahu will resign or be removed per GESARA compliance. ~ Dinar Chronicles

New Arrests in Israel’s Submarine Scandal, and New Questions on Netanyahu




An Israeli naval officer holding the mooring line of a German-made submarine during a ceremony upon its arrival at a naval base in Haifa in 2014.

POOL PHOTO BY AMIR COHEN

By ISABEL KERSHNER
SEPTEMBER 4, 2017

JERUSALEM — Prime Minister Benjamin Netanyahu is not a suspect in the so-called submarine affair, one of the corruption scandals rocking Israel. But with his personal lawyer, the man he appointed as national security adviser, and now his former chief of staff among the expanding parade of suspects, analysts and critics assert that if Mr. Netanyahu did not know what was going on, he should have.

David Sharan, who was Mr. Netanyahu’s chief of staff from late 2014 to 2016, was arrested on Sunday in connection with the case, along with a former Navy chief and a former commander of the elite naval commandos. On Monday a former legislator and minister and an adviser to the current minister of energy were also arrested.

The investigation involves lucrative contracts with a German shipping company for the purchase of submarines and new missile ships that Mr. Netanyahu championed. Often described here as the gravest corruption case in Israel’s history, it began with a monthslong police inquiry and turned into a full-blown criminal investigation in February.

Public interest in the case has been intense. Apart from concern that corruption has taken root on the watch of an entrenched political leadership, many worry about its bearing on national security and the integrity of the military, Israel’s most hallowed institution.

Mr. Netanyahu’s personal lawyer and close confidant, David Shimron, was arrested earlier in the case. He represented the Israeli agent for the German company, ThyssenKrupp Marine Systems. Also arrested was a former deputy head of Israel’s National Security Council; Mr. Netanyahu appointed him to lead the council, but he did not take the post because of an investigation into another matter.

This week’s wave of arrests came after testimony provided by the Israeli agent, Michael Ganor, who turned state’s witness this summer.

Mr. Netanyahu and Mr. Shimron, who is the prime minister’s second cousin, have vehemently denied any impropriety or collusion over the shipping deals. On Monday, Mr. Netanyahu publicly dismissed the latest developments as “foam,” suggesting they lacked substance.

Barak Ravid, the diplomatic correspondent of the Haaretz newspaper, wrote on Monday that if Mr. Netanyahu knew about the alleged misdeeds, “then this is a case of suspected offenses that violate ethical standards.”

“On the other hand,” Mr. Ravid wrote, “if this whole affair took place behind Netanyahu’s back, then the prime minister doesn’t know what’s going on around him, and surrounded himself unknowingly with a bunch of allegedly corrupt people, appointing them to the highest and most sensitive positions in government. It’s hard to decide which of these possibilities is worse.”

Moshe Negbi, the legal affairs commentator of Israel Radio, said, “This is a very serious affair because it is about bribery and about life and death, about state security, perhaps about neglecting our security and investing unnecessary public money to satisfy people’s greed.” He added, “If it is true that people took bribes, these people were given money not in order to do something, but in order for the prime minister to make certain decisions, thanks to their close relationship with the prime minister.”

A senior Israeli official, speaking on the condition of anonymity because of what he called the sensitivity of the issue, said that trying to blame the prime minister for not knowing about something he was not involved in was unfair. The official urged patience, saying that nobody yet knows what actually transpired.

Mr. Netanyahu is a suspect in two other criminal investigations that involve suspected bribery, fraud and breach of trust. Since another former chief of staff, Ari Harow, turned state’s witness in those cases, speculation has intensified about the durability of Mr. Netanyahu’s political career.

In the first case, investigators are looking at whether Mr. Netanyahu offered favors in return for gifts of expensive cigars, pink Champagne and other goods from wealthy friends, including Arnon Milchan, the Israeli Hollywood producer.

The second case involves back-room dealings with a local newspaper magnate. Mr. Netanyahu was recorded negotiating with the publisher of Yedioth Ahronoth for favorable coverage in exchange for curtailing the circulation of a free competitor, Israel Hayom, which is considered largely supportive of Mr. Netanyahu.

At a meeting of activists of his conservative Likud Party last week Mr. Netanyahu repeated a now-familiar theme, accusing the Israeli left and the news media of conspiring to bring down his right-wing government.

In yet another complication for Mr. Netanyahu, a court order resulting from a reporter’s petition forced him this week to reveal the frequency and times of his telephone conversations with the former editor of Israel Hayom and its backer, the American casino magnate Sheldon Adelson. The Israeli news media matched the timing of some of the calls with particularly sympathetic headlines, particularly around election time, prompting accusations that the prime minister’s relationship with the giveaway newspaper may have constituted illegal campaigning.

Source: NY Times

Entrada destacada

PROYECTO EVACUACIÓN MUNDIAL POR EL COMANDO ASHTAR

SOY IBA OLODUMARE, CONOCIDO POR VOSOTROS COMO VUESTRO DIOS  Os digo hijos míos que el final de estos tiempos se aproximan.  Ningú...