La deuda millonaria de Estados Unidos con España por la ayuda a su Independencia
Casi 250 años después, la cifra sigue en aumento y supera los 12 billones de euros, a la espera de ser devuelta

ublicado: 24/03/2025 ·
A mediados del siglo XVIII, los territorios de la Monarquía Hispánica se vieron engrosados con la incorporación de la Louisiana al vasto imperio de Carlos III. Este enclave abarcó casi un tercio de Norteamérica, lo que, sumado al territorio de Nueva España, provocó que la administración española ejerciera influencia en más de la mitad del territorio de la actual Estados Unidos. En aquel momento, esta futura potencia estuvo reducida a las Trece Colonias, dependientes del Imperio anglosajón. La historiografía coincide en que la campaña por su Independencia liderada por George Washington no hubiera dado sus frutos -al menos tan temprano- sin el apoyo financiero español, que los impulsó a que no se rindieran. Ahora, casi 250 años después, se ha cifrado esta deuda con España en 12 billones de euros (12.000.000.000.000€), que, a día de hoy, sigue en aumento a la espera de ser devuelta.
El contexto de la época se encuadra en la guerra de los Siete Años (1756-1763), un conflicto entre Inglaterra y Francia por la hegemonía en Norteamérica y Asia. En los últimos momentos de la contienda, cuando los franceses ya sabían que estaba perdida, convencieron a Carlos III para que entrara en la refriega. Esto provocó que, en agradecimiento, el rey español recibiera de su dinastía los vastos territorios de la Louisiana francesa. Esta colonia perdió el interés de la corte en París, que, con este movimiento estratégico, impidió que pudiera formar parte de Reino Unido, que ya se había apoderado del enclave hispano de la Florida. Para desestabilizar esta gran potencia, las gobernaciones franco-españolas fijaron su interés en el movimiento insurgente estadounidense para debilitar a su enemigo al otro lado del océano Atlántico.
Bernardo de Gálvez fue un militar malagueño, nacido en el pueblo de Macharaviaya, miembro de una familia de hidalgos empobrecidos. Durante su infancia tuvo como tutor a su tío José de Gálvez, quien logró escalar puestos en la administración pública, impulsando a su talentoso sobrino a viajar a América con tan solo 19 años. Leonardo Cervera, autor de la novela histórica Gálvez: El héroe español en la independencia de los Estados Unidos (ALMUZARA, 2024) comparte que “su primer encargo fue un imposible, ya que consistía en pacificar la apachería. Un territorio inmenso que podría abarcar la actual España, Francia y los Países Bajos juntos”. Para el novelista, este personaje protagonizó unas hazañas propias de un Western: “Fue nuestro John Wayne español”.
“Nos deben mucho moral y económicamente, porque la deuda de guerra nunca se pagó”
Leonardo Cervera, autor de la novela histórica sobre Gálvez

'La Marcha de Gálvez', por Augusto Ferrer-Dalmau.
La fama la adquirió después de esta primera misión. En el marco de la guerra de independencia de los Estados Unidos, la gobernación española decidió apoyar a los rebeldes. Cervera explica que “era estratégicamente importante para España, ya que el enemigo de tu enemigo es tu amigo”. Así es como Bernardo de Gálvez fue enviado para ser gobernador de la Louisiana con el objetivo de apoyar a George Washington para que no se rindiera: “Su misión secreta fue darle ayuda a través del río Misisipi y el Misuri para que recibiera municiones, armamento, mantas de Zamora, quinina… Para que George Washington no hiciera la paz con los británicos. Y la verdad es que lo consiguió”.
Durante los años 1779 y 1880, este adelantado español logró la victoria en dos campañas militares contra el Imperio británico que le dieron reconocimiento nacional. Aunque, la expedición que catapultó su imagen a lo más alto de la esfera internacional fue la batalla de Panzacola, mal conocida con el anglicismo de “Pensacola”. Este ataque combinado por mar y tierra debilitó a los ingleses tanto que devolvieron la Florida a la Monarquía Hispánica, causando un impacto en la moral de los futuros estadounidenses para sus guerras.
Un año más tarde, aconteció la batalla decisiva de Yorktown (1781), donde las Trece Colonias alcanzaron por las armas su independencia. Cervera, que ha estudiado durante diez años la figura de Gálvez, asegura “que él no acudió por responsabilidad. El español se quedó consiguiendo el dinero para financiar la campaña desde la Louisiana”. Conviene destacar que España en esta guerra fue cobeligerante, ya que no “reconoció a los Estados Unidos hasta terminada la guerra”. En cambio, los franceses sí. Ambos tenían un enemigo común. El plan último fue mermar al ejército anglosajón para que se pudiera llevar a cabo “un desembarco franco-español en Jamaica para conquistar la isla”.
A los pocos años, Estados Unidos invadió la mitad del virreinato de Nueva España (actual México) y participó en 1898 en la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. El nuevo imperio emergente asestó un golpe mortal a aquel que colaboró activamente para su existencia. Cervera lo tiene claro: “Nos deben mucho moral y económicamente, porque la deuda de guerra nunca se pagó. Eso serían cientos de miles de millones de euros, que todavía se deben. Por eso cuando el presidente Trump va diciendo que los europeos le debemos dinero, habría que recordarle que esta deuda nunca se pagó y los intereses de 250 años es mucho dinero”. Este autor menciona los últimos estudios que han cifrado este montante con intereses en doce billones de euros (12.000.000.000.000€).
Durante su investigación, el novelista Cervera también ha encontrado documentos donde George Washington reconoció que, sin la ayuda del Imperio español, los Estados Unidos no se hubieran independizado tan pronto. Debido a esto, en 2014, Bernardo de Gálvez fue nombrado Ciudadano Honorario de los Estados Unidos. Únicamente, siete personajes foráneos han recibido esta distinción en la historia norteamericana. Este escritor, malagueño como el protagonista, realiza una autocrítica sobre el porqué esta figura ha sido tan olvidada en el plano nacional: “Los españoles somos muy malos para honrar a nuestros héroes. Parece que nos da vergüenza”.
En su faceta como gobernador, Bernardo de Gálvez supo ganarse el respeto de la población de la Louisiana, mimetizándose con su cultura y su modo de vida. En aquellas tierras encontró a su mujer, Felicitas de Saint-Maxent, hija de uno de los comerciantes locales más importantes. La vida de ambos continuó en el virreinato de Nueva España, donde el militar ejerció el puesto de virrey hasta su prematura muerte con 40 años. Los investigadores lanzan prospectivas sobre qué hubiera pasado si este avezado político no hubiera fallecido tan temprano. Cervera piensa que podría haber sido “nuestro Godoy, pero uno bueno e inteligente, capaz de firmar acuerdos internacionales para ayudar al Imperio español”. Sea como fuere, cada vez más interesados por la historia ponen en valor este personaje al que, sin miedo, califican como “el héroe español en la independencia de los Estados Unidos”.
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