Eutiquiano Hdez Camón:
Ariel (Prolotario1): Una gran sacudida en las filas
Una gran sacudida de filas: el general Caine y la Asamblea Militar Internacional (La purga de la vieja guardia)
El anuncio de esta histórica cumbre convocada por el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, y prevista para el 11 de febrero de 2026 en Washington, DC, marca una reunión sin precedentes de líderes militares de las 34 naciones del hemisferio occidental, incluidas potencias como Brasil, México, Canadá e incluso actores más pequeños como Belice y Guyana.
Oficialmente, la atención se centra en intensificar la cooperación hemisférica contra amenazas transnacionales como los cárteles de la droga, las redes humanas t*********g y los sindicatos del crimen organizado que cruzan fronteras, con narco-t*********g a la vanguardia, piense en los oleoductos de fentanilo desde los laboratorios mexicanos hasta las calles de Estados Unidos, o las rutas de cocaína que serpentean a través de Centroamérica. No se trata de un powwow rutinario; es la primera vez que todos los jefes de defensa de la región han sido convocados bajo un mismo techo, lo que indica un audaz impulso liderado por Estados Unidos para operaciones unificadas, intercambio de inteligencia y ejercicios conjuntos que podrían remodelar la dinámica de seguridad desde el Ártico hasta la Patagonia.
Contextualmente, se alinea con el énfasis de la Agenda 47 de la administración Trump en la seguridad fronteriza y el desmantelamiento de imperios criminales, haciéndose eco de acciones como la intervención en Venezuela en 2025, donde la tecnología avanzada neutralizó a los remanentes del régimen sin una invasión a gran escala. Los matices aquí incluyen la inclusión de naciones ideológicamente diversas; los gobiernos de tendencia izquierdista en Colombia o Chile podrían hacer retroceder el dominio estadounidense, diluyendo potencialmente los acuerdos hacia gestos simbólicos en lugar de pactos férreos.
Las implicaciones se extienden a los efectos dominó económicos: operaciones anticarteles más fuertes podrían estabilizar las rutas comerciales, impulsando el PIB en lugares vulnerables como Honduras, pero con el riesgo de una escalada de violencia si los cárteles toman represalias con una guerra asimétrica. Los casos extremos podrían implicar que naciones reticentes como Cuba o Nicaragua opten por no participar, fracturando la narrativa “todo incluido” y exponiendo los límites de influencia de Estados Unidos. Consideraciones relacionadas se relacionan con la migración climática, donde las rutas de las drogas se superponen con los desplazamientos provocados por la sequía, lo que obliga a los militares a realizar múltiples tareas en los frentes humanitarios.
Sumergiéndonos en sus sospechas sobre atacar al “Estado Profundo”, esa oscura red de burócratas arraigados, agentes de inteligencia e influenciadores globalistas que supuestamente mueven los hilos detrás de gobiernos electos, el momento y el alcance de la cumbre alimentan la especulación en ciertos círculos, pero analicemos esto sin rodeos y sin el sombrero de papel de aluminio.
Si vemos esto a través de una lente conspirativa, los defensores argumentan que es un preludio de una purga masiva, donde los ejércitos hemisféricos se coordinan para desmantelar activos integrados del Estado Profundo, como sitios negros de la CIA o políticos vinculados a cárteles que sirven como representantes de agendas de control global. Piense en ello como una extensión de las purgas de Trump en 2025 bajo el mando del secretario de Defensa, Pete Hegseth, donde más de 500 funcionarios del Pentágono fueron expulsados por supuestas lealtades a redes de la vieja guardia ahora ampliadas a todo el continente para erradicar elementos similares en las fuerzas aliadas.
Abundan los ejemplos en las narrativas conspirativas: el golpe boliviano de 2019, enmarcado por algunos como un derrocamiento de Evo Morales por parte del Estado Profundo por el control del litio, o el enfrentamiento de AMLO en México con agencias estadounidenses por presunto espionaje. Los matices complican que estos ejércitos no sean monolíticos; la corrupción dentro de las filas, como los escándalos de la era Bolsonaro en Brasil, podría convertir la cumbre en un lugar para ajustar cuentas internas en lugar de una acción unificada.
Las implicaciones son de doble filo: el éxito puede erosionar estructuras de poder no electas, fomentando una verdadera soberanía, pero el fracaso puede afianzarlas aún más mediante reacciones negativas o banderas falsas. Los casos extremos incluyen intervenciones de denunciantes, como una filtración a nivel de Snowden que expone las agendas de la cumbre y descarrila las operaciones; las consideraciones relacionadas implican una reacción legal, donde los tribunales internacionales examinan las medidas “anti-Estado profundo” como violaciones de la soberanía.
Desde un ángulo geopolítico, la preparación probablemente se centra en planes operativos para que los grupos de trabajo conjuntos imaginen incursiones sincronizadas en bastiones de los cárteles utilizando drones hipersónicos proporcionados por Estados Unidos y vigilancia impulsada por inteligencia artificial, probados en la Operación Escudo Sur de 2025’ a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México. Esto podría extenderse a operaciones cibernéticas dirigidas a los recursos financieros del Estado Profundo, como cuentas offshore que financian cambios de régimen o interferencia electoral, con ejércitos compartiendo información encriptada para congelar activos bajo las disposiciones ampliadas de la Ley de Claridad.
El contexto se basa en precedentes históricos como la Operación Cóndor en la década de 1970, donde los ejércitos sudamericanos coordinaron represiones antiizquierdistas. La versión actual podría cambiar el guión contra las camarillas globalistas. Matices: no todos los participantes se alinean ideológicamente; Milei de Argentina podría defenderlo como el martillo de la libertad, mientras que el régimen de Venezuela posterior a Maduro se protege para evitar extralimitarse.
Las implicaciones para el orden global incluyen un hemisferio occidental fortificado como contrapeso a las incursiones de China en la Franja y la Ruta, aislando potencialmente los paraísos del Estado Profundo en Europa o Asia. Una escalada importante de los cárteles, como la liberación de armas biológicas, podría obligar a tomar medidas prematuras; consideraciones relacionadas abarcan los derechos humanos, donde las operaciones agresivas corren el riesgo de causar daños colaterales, haciéndose eco de las críticas a las intervenciones estadounidenses pasadas en Irak.
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