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Impedir la asistencia de un representante popular a un Pleno parlamentario es impedírselo a un “trozo de pueblo”. Por eso si una citación judicial coincide con el Pleno es exigible la suspensión de la citación, y no la del Pleno

Jueces y Parlamentos

Ctxt

Impedir la asistencia de un representante popular a un Pleno parlamentario es impedírselo a un “trozo de pueblo”. Por eso si una citación judicial coincide con el Pleno es exigible la suspensión de la citación, y no la del Pleno


Ni el Tribunal Supremo en Pleno puede conseguir el procesamiento o la inculpación de un diputado nacional o un senador sin permiso del Congreso o del Senado. Así lo establece el artículo 71 de la Constitución

La moda antipolítica y en cierto modo populista alimentada desde hace más de una década llevaría a pensar que ese precepto no es más que un “privilegio” de “los políticos”, que podrían autoblindarse para eludir sus responsabilidades. Y brota de inmediato el argumento igualitarista. Pero esa visión, generalmente bienintencionada, adolece de falta de memoria histórica y de cultura constitucional. El “suplicatorio”, es decir, la necesidad de autorización parlamentaria para perseguir judicialmente a uno de sus miembros, no es un mecanismo “de casta”, sino un dispositivo importante a través del cual se atribuye al poder legislativo una capacidad de veto al poder judicial en defensa propia. No en defensa de un privilegiado, sino de una institución a la que se quiere dar la máxima autoridad.

Con el suplicatorio, en efecto, se da supremacía constitucional a la lógica parlamentaria frente a la lógica judicial. Las razones por las que un parlamento puede no conceder el suplicatorio no podrían ser (no deberían ser) “judiciales”, es decir, como resultado de una valoración de la cámara legislativa sobre si existe o no delito por parte del diputado: ¡para eso están los jueces! Si hay petición de suplicatorio es porque el poder judicial, en el ejercicio de su competencia, aprecia la verosimilitud de los hechos que se atribuyen al diputado, comportando pues un pronóstico sobre su culpabilidad que no debe ser sustituido por quienes no tienen la competencia para juzgar. 

El suplicatorio no es un “antejuicio” del que el Parlamento fuera el tribunal. Responde a otras razones: está contemplándose la posibilidad de que, pese a la posible o probable existencia de una conducta aparentemente delictiva del parlamentario, el funcionamiento de la cámara vete o requiera una momentánea suspensión de la persecución judicial. 

Nada impedirá que en otro momento posterior el suplicatorio vuelva a solicitarse y concederse, o que cuando la persona concernida pierda la condición de diputado o diputada sea perseguido penalmente. Tengamos claro, pues, que la Constitución está permitiendo al Congreso y al Senado una posición de preeminencia frente al poder judicial cuya finalidad no puede torcerse en un mero rincón o “fúa” para cobijo de los parlamentarios, sino derivado de exigencias propias del funcionamiento parlamentario, es decir, del cumplimiento y ejecución de la voluntad popular allí representada. Y esto no es cualquier cosa.

Junto al suplicatorio, la inviolabilidad (es decir, falta absoluta de responsabilidad penal) por las opiniones manifestadas por los diputados en el ejercicio de sus funciones; la inmunidad (es decir, prohibición de detención por iniciativa policial salvo en caso de flagrante delito), y el aforamiento (es decir, la atribución de la competencia para investigar y juzgar penalmente a la Sala Segunda del Tribunal Supremo, y no al Juez de Instrucción u órgano de enjuiciamiento territorialmente competentes) son los instrumentos con los que la Constitución pretende preservar la autonomía del poder legislativo frente a las injerencias del ejecutivo y del judicial. En todos los casos en que deban entrar en juego estas garantías del estatuto parlamentario, la policía, el Gobierno o los jueces tendrán razones se supone que legítimas para actuar. Y sin embargo se concede la última palabra al Parlamento.


Es obvio que esto supone la atribución de una cierta posición de preeminencia, en el contexto de la separación de poderes. La pregunta es si se nos han olvidado las razones por las que esto quedó así establecido como una pieza no accesoria, sino fundamental del texto constitucional. 

No, no fue para defender a “los políticos”: fue para defender al soberano, es decir, al pueblo, cuya más directa e inmediata expresión es la Cámara de representantes, quienes en efecto son soberanos, sin más límites que la Constitución y sus procedimientos de reforma (el legislador no está limitado por la ley, en la medida en que tiene la competencia de cambiarla). Mandan. Son libres para decidir. 

No pueden estar limitados ni por una actuación policial al servicio del Gobierno, ni por una decisión judicial, sin más.

Defender este planteamiento hoy día no ayuda a ganar amigos entre la opinión pública. Y ello se debe a un preocupante proceso de deterioro de la imagen de los parlamentos en nuestra sociedad. Todas las encuestas exhiben un escasísimo aprecio ciudadano por los parlamentos. 

Es casi seguro que la causa principal de este deterioro está en el mal uso que tanto el PSOE como el PP hicieron de sus mayorías absolutas cuando las tuvieron. También ha contribuido una percepción del Parlamento como una cámara hueca en la que no se representa al pueblo, sino que más bien hay una “representación escénica” de decisiones tomadas fuera de sus muros: en las sedes de los partidos, en los despachos ministeriales, o en reservados de restaurantes. 

Todo eso puede ser verdad, pero si una decisión quiere convertirse en ley debe pasar por el ojo de aguja de un parlamento compuesto por miembros elegidos en sufragio universal, igual, directo y secreto, lo que no ocurre con ninguna otra institución ni poder de hecho o de derecho. 

Si hablamos de democracia, hablamos de parlamento, y viceversa.

 La revitalización de la lógica parlamentaria, y no su merma, habría de ser una reivindicación de quienes somos sus dueños. Hacen falta parlamentos fuertes y resistentes, diputados que se crean con convicción su función. Hace falta una información de la actividad parlamentaria capaz de poner en cuestión los consolidados tópicos sobre su ineficacia. Y hace falta un alto grado de exigencia de una dación de cuentas a quienes ponemos allí para tomar decisiones.

 Si el diputado se siente más un delegado del partido que un representante del cuerpo electoral, todo se pervierte. Si es la ley electoral la que lo favorece, propiciando una suerte de amortización del poder por parte de los partidos, su reforma debería ser una de las prioridades que incesantemente debiéramos alentar. Si el poder legislativo se percibe como acosado y colonizado por otros poderes privados, entonces hace falta quimioterapia y una regeneración democrática diferente a la que se consigue en las tiendas de cosmética.


Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con Cataluña? (se preguntará quien haya iniciado la lectura de este artículo pensando en Puigdemont/Junqueras y en Llarena)…


No mucho, porque ni la Constitución ni ningún Estatuto ha previsto un suplicatorio para la persecución judicial de los diputados autonómicos. Probablemente esto se deba a la asimetría entre el poder judicial y los parlamentos autonómicos: el primero es un poder de todo el Estado, los segundos agotan su poder en una parte del territorio. 

Lo cierto es que un Tribunal Superior de Justicia (ante los que están aforados los parlamentarios regionales), o el Tribunal Supremo, en ciertos casos, pueden investigar y enjuiciar a uno de sus miembros sin pedir permiso al Parlamento. Otra cosa es que esto signifique que la lógica parlamentaria no ofrezca ninguna resistencia al funcionamiento de la Justicia. Una investidura, un Pleno parlamentario, la aprobación de una Ley, son actos democráticamente trascendentales (¿sí o no?), y parece razonable procurar hasta el límite de lo posible que la lógica judicial no altere un ápice la conformación de la mayoría popular resultante de las elecciones. Por eso la Ley no considera causa de inhabilitación ni suspensión la inculpación de un diputado.


 Por eso permite que un investigado penalmente que no haya sido aún condenado pueda presentarse a unas elecciones, aunque por la lógica judicial esté en prisión provisional.


Impedir la asistencia de un representante popular a un Pleno parlamentario es impedírselo a un “trozo de pueblo”, y han de ser poderosísimas las razones para hacerlo. Por eso si una citación judicial coincide con el Pleno es exigible la suspensión de la citación, y no la del Pleno. Por eso no es, no puede ser objetivo ni de un juez ni de un ministro de Interior interferir en una decisión de investidura decidida por el Parlamento. Por eso un supuesto riesgo de alteración del orden público derivado del apoyo al preso no parece, sin más, suficiente para justificar la denegación de un permiso al diputado preso para asistir al Pleno, con la correspondiente merma para el Parlamento, salvo que se aprecie un temor real de que con motivo de su presencia en el Pleno el diputado pueda reiterar su conducta delictiva (cosa más que improbable, porque votando en el Parlamento no se puede delinquir). Incluso aunque, al paso, usted pueda aplaudirle o abuchearlo.
Aunque usted pueda odiar al diputado y esperar una condena ejemplarizante después del correspondiente juicio, que entre otras cosas lo inhabilite, mientras eso sucede, ese diputado somos nosotros. Esa es la clave. Eso es lo que justifica que el régimen general deba plegarse, hasta lo posible, a la lógica parlamentaria. En los tiempos de la denostada transición esto se tenía claro. Pero si se olvidan las razones, todo queda convertido en privilegio de casta, y entonces, como tal privilegio, la regla es interpretarlo y aplicarlo restrictivamente. Y en esas estamos.
Miguel Pasquau Liaño (Úbeda, 1959) es magistrado, profesor de Derecho y novelista. Jurista de oficio y escritor por afición, ha firmado más de un centenar de artículos de prensa y es autor del blog "Es peligroso asomarse".http://www.migueldeesponera.blogspot.com/
Fuente: http://ctxt.es/es/20180124/Politica/17387/

USAF - COMIENZA MASIVOS APAGONES de GPS en los Estados Unidos Occidentales

Sábado, 27 de Enero de 2018

La Fuerza Aérea de los EE. UU. Inicia APAGONES MASIVOS de GPS en el oeste de los Estados Unidos durante el Mayor SIMULACRO de Guerra Aérea jamás realizado - Publicado el 26 de Enero de 2018
CASUALIDAD ?? -  PREVIA ADVERTENCIA: Esté ATENTO a los MARINES locales o La MOVILIZACIÓN de la Guardia Nacional, eso es una Buena Señal de que el MEMO VA A SER LANZADO EN CUESTION DE HORAS. #Q #QAnon #TheStorm ... INTEL - Cae.
La Fuerza Aérea de los Estados Unidos está lanzando su primer juego de simulacros de guerra aérea de tres semanas de duración, llamado Red Flag 18-1, que comenzará el viernes y concluirá el 16 de febrero, dijo la 99.a División de Asuntos Públicos de la Base Aérea.

El 26 de enero, el simulacro de guerra aérea, conocido como Bandera Roja, comenzó oficialmente en la Base Nellis de la Fuerza Aérea, a 32 kilómetros de Las Vegas.

Funcionarios de la base han advertido a los residentes sobre el aumento de la actividad de los aviones militares debido a que los aviones salen de la Base de la Fuerza Aérea de Nellis dos veces al día para realizar simulacros de guerra en el Campo de Pruebas y Entrenamiento de Nevada.

"Estamos probando algunas cosas nuevas y diferentes con Bandera Roja 18-1", dijo el coronel Michael Mathes, comandante del 414 ° Escuadrón de entrenamiento de combate.

"Es la bandera roja más grande que haya existido con la mayor cantidad de participantes, destacando el equilibrio de la eficiencia de la capacitación con la efectividad de la misión".

El simulacro incluye una variedad de aviones de ataque, caza y bombardero, así como también participantes de la Fuerza Aérea de EE. UU., La Marina de los EE. UU., El Ejército de EE. UU. Y la Infantería de Marina.

Los participantes extranjeros incluyen Royal Australian Air Force y Royal Air Force.

A continuación, se muestra un video del simulacro Red Flag 2015.

"Red Flag 18-1 es principalmente un lugar de entrenamiento centrado en el paquete de ataque que integramos a nivel de comando y control en apoyo de las operaciones conjuntas de la fuerza de trabajo", dijo Mathes.

 "Son muchas palabras para decir que integramos todas las capacidades que podemos para atacar las operaciones que salen volando de la Base de la Fuerza Aérea Nellis".

Según The Drive, el simulacro de guerra aérea es el más grande de su tipo en los 42 años de historia, ya que Estados Unidos se prepara para un posible conflicto en la Península Coreana.

Además, la Fuerza Aérea de Estados Unidos va a "bloquear el uso del GPS en el extenso campo de entrenamiento y pruebas de Nevada", dijo Drive, que proporcionará condiciones realistas de guerra para desafiar a las tripulaciones aéreas.

Flying.com informa que los ejercicios en el Campo de Pruebas y Entrenamientos de Nevada causarán apagones de GPS en gran parte del oeste de los Estados Unidos del 26 de enero al 18 de febrero.

Todas las aeronaves equipadas con GPS que operan en el oeste de los Estados Unidos deberían estar preparadas para posibles falla de navegación en la región.

El Centro de Comando de NBAA informa que los militares de EE. UU. Comenzarán los ejercicios de entrenamiento en el Campo de Pruebas y Entrenamiento de Nevada entre las 04:00 y las 07:00 por día.

Las maniobras de entrenamiento afectarán vastas porciones de los EE. UU. Occidentales, incluyendo California, Nevada, Oregón, Wyoming, Arizona, Utah, Colorado, Montana y Nuevo México. Los centros ATC en ruta de la FAA afectados incluyen Albuquerque (ZAB), Denver (ZDV), Los Ángeles (ZLA), Salt Lake (ZLC), Oakland (ZOA) y Seattle (ZSE). Las operaciones en R-2508 y R-2501 también pueden verse afectadas.

"Las llegadas y salidas desde los aeropuertos dentro del área de Las Vegas pueden emitirse rutas diferentes a Rnav con la posibilidad de una mayor interrupción del tráfico cerca de LAS que requiera nuevas rutas aéreas al sur y al este del área afectada.

Las aeronaves que operan en el espacio aéreo central de Los Ángeles (ZLA) pueden experimentar interrupciones en la navegación, incluida la suspensión de los procedimientos de descenso por vía y ascenso por vía.

Los SID y STAR no Rnav se pueden emitir dentro del espacio aéreo de ZLA en caso de una mayor interrupción de la navegación. Las tripulaciones deberían esperar la posibilidad de iniciativas de gestión del tráfico de milla en pista y de salida en ruta en el aire ".

The Drive explica por qué la Fuerza Aérea de EE. UU. Está decidida a utilizar la tecnología de spoofing y atascos GPS, pero no ofrece información sobre lo que podría significar un bloqueo de GPS para los millones de civiles que viven en la región occidental de los EE. UU.

La negación del GPS se está convirtiendo en un gran problema para los planificadores militares estadounidenses.

Los estados pares, especialmente Rusia, ya están aplicando tácticas de suplantación y suplantación GPS durante varios eventos de capacitación cerca de sus propias fronteras.

Hemos discutido esta situación con gran profundidad anteriormente, y sugiero que lea este artículo para comprender cuán profundamente puede significar la pérdida de datos fiables del sistema de posicionamiento global para EE. UU. Y sus aliados durante un momento de guerra, así como también lo que es hecho para superar un obstáculo tan monumental.

El Pentágono ha probado misteriosamente la tecnología que puede atascar el GPS en un área amplia antes, y es probable que esta misma capacidad se ponga en uso en el rango de prueba y entrenamiento Nellis para este Red Flag 18-1.

La visibilidad directa y la distancia afectan la forma en que los usuarios de GPS, especialmente los demás aviones, que operan fuera del área de entrenamiento se verán afectados.

Aquí hay un artículo sobre esas pruebas, que emanó de Naval Air Weapons Station China Lake, que se encuentra en el extremo occidental del desierto de Mojave en California, en junio de 2016.

A continuación se muestra una imagen publicada que muestra el impacto de una interferencia de GPS desatada en el oeste de los Estados Unidos en una prueba de junio de 2016:

Si hay una razón concreta por la cual el Departamento de Defensa está preparando silenciosamente un simulacro de guerra aérea masivo en Nevada ahora, mientras simultáneamente forza un apagón gigantesco del GPS para la parte occidental de los Estados Unidos, no se ha revelado aparte de lo obvio, de curso.

Sabemos una cosa: este ejercicio durará tres largas semanas y podría representar riesgos y amenazas importantes para los dispositivos que dependen de señales de GPS, que de acuerdo con el siguiente cuadro de DHS, es prácticamente cualquier cosa con dispositivos electrónicos.

Esperemos que nada salga mal en la parte occidental de los Estados Unidos; de ser así, sabremos a quién culpar ...

http://inteldinarchronicles.blogspot.mx/2018/01/usaf-begins-massive-gps-blackouts-in.html?m=1 ...<3

Fuente: Silveristhenew

Terra Zetzz el 1/27/2018 11:18:00 AM

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Esté ATENTO a los MARINES locales o La MOVILIZACIÓN de la Guardia Nacional, eso es una Buena Señal de que el MEMO VA A SER LANZADO EN CUESTION DE HORAS. #Q #QAnon #TheStorm ... INTEL - Cae. Manténganse al Tanto.

For decent pensions





... What is applied is a policy with four constants: austerity, that is, reduction of vital social expenses, direct and indirect salaries, pensions and retirement benefits, collective services, etc. Privatization, that is, selling everything the public, collective and common to the bourgeoisie at a bargain price, so that it can increase the average rate of profit even at the cost of popular impoverishment Flexibility, that is, destruction of socio-labor and democratic rights, political rights conquered by the working people but that they hinder bourgeois business, and repression, that is, to frighten the working classes so that they do not resist and above all, do not go on the offensive, so that they can be miserable in fear and in cowardly obedience " 
(Iñaki Gil de San Vicente )


A laps with the Public Pension System and its latest orchestrated attacks, it should be clarified in the first place that the defense of public pensions in its entirety is not only a matter of retired elderly people, since the system includes for people, In addition to the retirement itself at its corresponding age, other types of associated benefits, such as widow's orphans' pensions, orphanhood, protection against disability arising from any contingency, family benefits, maternity-paternity, health care and the rest of social services linked to all of them. The Public Pension System (hereinafter SPP) must be defended by the entire working class, since its multiple manifestations affect them to a greater or lesser extent over time. All the attack that the SPP is suffering is derived from the neoliberal offensive that is knocking down little by little the practical totality of the conquests of the working class during the last decades. In the end, the underlying idea and objective is for private banks to assume the role now held by Social Security, and to pay for the pensions of the elderly. But logically, if we take into account the trajectory of these entities and the references that have occurred in other countries, the panorama is certainly devastating. The underlying idea and objective is for private banks to assume the role now held by Social Security, and be responsible for the pensions of the elderly. But logically, if we take into account the trajectory of these entities and the references that have occurred in other countries, the panorama is certainly devastating. The underlying idea and objective is for private banks to assume the role now held by Social Security, and be responsible for the pensions of the elderly. But logically, if we take into account the trajectory of these entities and the references that have occurred in other countries, the panorama is certainly devastating.

We think that no agent or private entity can be responsible for this goal, because it is a fundamental human right, away from the desire for profit and benefit that any company can lawfully have. From this point of view, it must be the institutions and public bodies that continue to be in charge of it, but the plunder that they have been suffering from the last years here suggests that this matter needs an urgent rethinking. But stuck in flour, we also realize that the SPP can not be met with occurrences such as new taxes (as recently suggested by the PSOE to tax financial transactions, which is also a car that has risen late and bad), neither ordinary nor extraordinary, since they all depend on the level of collection that the State can make on them. The SPP is too important to depend on the vagaries of the market, or the collection of certain types of taxes that contribute to public coffers. But it is evident that the precariousness of the current working world (temporary employment, low wages, poor social protection, etc.) and the high levels of unemployment generated can not provide sufficient amounts for the SPP to be sustainable. What then is the solution? Obviously, and first, to rebuild a world of labor relations that has been practically destroyed by the latest Labor Reforms (both PP and PSOE), nullifying union power and collective bargaining, and linking all power and hegemony to business organizations. nor of the collection of certain types of taxes that contribute to the public coffers. But it is evident that the precariousness of the current working world (temporary employment, low wages, poor social protection, etc.) and the high levels of unemployment generated can not provide sufficient amounts for the SPP to be sustainable. What then is the solution? Obviously, and first, to rebuild a world of labor relations that has been practically destroyed by the latest Labor Reforms (both PP and PSOE), nullifying union power and collective bargaining, and linking all power and hegemony to business organizations. nor of the collection of certain types of taxes that contribute to the public coffers. But it is evident that the precariousness of the current working world (temporary employment, low wages, poor social protection, etc.) and the high levels of unemployment generated can not provide sufficient amounts for the SPP to be sustainable. What then is the solution? Obviously, and first, to rebuild a world of labor relations that has been practically destroyed by the latest Labor Reforms (both PP and PSOE), nullifying union power and collective bargaining, and linking all power and hegemony to business organizations. scarce social protection, etc.) and the high levels of unemployment generated can not provide sufficient amounts for the SPP to be sustainable. What then is the solution? Obviously, and first, to rebuild a world of labor relations that has been practically destroyed by the latest Labor Reforms (both PP and PSOE), nullifying union power and collective bargaining, and linking all power and hegemony to business organizations. scarce social protection, etc.) and the high levels of unemployment generated can not provide sufficient amounts for the SPP to be sustainable. What then is the solution? Obviously, and first, to rebuild a world of labor relations that has been practically destroyed by the latest Labor Reforms (both PP and PSOE), nullifying union power and collective bargaining, and linking all power and hegemony to business organizations.

But we still have some insecurity in the financing of the SPP if we derive everything and always to the world of work. A strong, stable and rights-based labor world, with low rates of unemployment, would allow, by itself, to cancel the dangerous uncertainties that hover over the SPP, but we should still give some more twists to definitely ensure the system. During recent years, the loss of purchasing power of pensioners has been alarming, because while the CPI has run its course, the revaluation of public pensions has not deviated from the 0.25% contemplated in the Decree that regulates them. Therefore, it is necessary first of all to revalue pensions to decent levels, and the sole return of the labor world to its previous conditions (something that remains to be seen) would not be a guarantee to achieve that goal. We need to unify (in the horizon we have the Universal Basic Income that would unite all the public benefits with this standard) the amount of the minimum pensions to the Minimum Interprofessional Wage (SMI), raising these values ​​up to decent levels. And as we say, we have to put a new sustainability factor in the system, which will clear any kind of doubt about it. These policies must rest on the basis of full and scrupulous respect for fundamental human rights, then it is clear that if the current system of Social Security contributions is insufficient (or as a measure until it is enough again),

Because in effect, the PGE contemplate the financing of multiple public items of resources (salaries of all types of officials, for example), including spurious financing to certain elements that we understand as surpluses, such as financing to the Royal Household or the Catholic Church. , for not mentioning the amount of income that will be paid for the interest of the demented public debt we support, or the budgets (many of them disguised or hidden) destined to the policies of armaments, defense (or rather, attack) ). The question is very easy to enunciate: how is it possible that there are funds for all these items, and we can not guarantee funds to cover the SPP? Well, it's another of the indecent fringes we have to endure, especially if we compare the difficulties of every salaried or autonomous person to receive a decent pension, compared with the privileges of our politicians, bankers and big businessmen, who can make up in some cases up to 3 pensions, or charge the maximum pension having quoted only 10 years, or self-award millionaire compensation before liquidating the entity, while the other workers are sent the message that you have to retire the later the better, and even, if you can, retire combining the pension with a job. The embarrassments of this unjust system appear everywhere. It is imperative to break with this panorama. More than a magic solution, 

The cheap demographic calculations that tell us about the evolution of life expectancy are not valid, because those who argue this fallacy are the same ones who propose private pension plans, or who have been degrading and precarizing the labor market for years. We must break with the limitations referred to exclusive financing through social contributions, opening the field to public financing through the PGE, and we must create stable jobs with rights, instead of continuing to base the speech in mantras as the "20 million employed", which in reality will be occupied in being numbers of a temporary statistic. Economic priorities would be to restore the purchasing power of pensioners (plummeted since 2011), return the link of the rise in pensions to the CPI, and synchronize the minimum pension with the SMI and other basic benefits, reaching up to 1,000 euros per month. At the social level, we need to standardize our figures to the European values ​​of our environment, reduce (even cancel) the gender gap in pensions, eliminate all types of co-payments (rather re-payment) that are imposed on pensioners, and guarantee the services of basic supplies (energy, water, transport ...). All this must be supported by a set of legal measures that rely on the acceptance of the SPP as a constitutional right contemplated in the PGE, the reestablishment of the ordinary retirement at age 65, which contemplates early retirement without any penalty (that is, with 100% of the regulatory base from 40 years of contributions), the integration and harmonization of the contributions of all Social Security schemes, and the recovery of the indefinite subsidy for people over 52 years of age. For all this, we only need the necessary political will.

Blog of the author: http: //rafaelsilva.over-blog. is
Rebelión has published this article with the permission of the author through a Creative Commons license , respecting their freedom to publish it in other sources.

2018.01.27 Per unes pensions dignes





... El que s'aplica és una política amb quatre constants: austeritat, és a dir, reducció de despeses socials vitals, de salaris directes i indirectes, de pensions i jubilacions, de serveis col·lectius, etc. Privatització, és a dir, vendre tot el públic, col·lectiu i comú a la burgesia a preu de ganga, perquè pugui augmentar la taxa mitjana de benefici encara que sigui a costa de l'empobriment popular. Flexibilitat, és a dir, destrucció de drets sociolaborals i democràtics, drets polítics conquerits pel poble treballador però que dificulten els negocis burgesos. i repressió, és a dir, atemorir les classes treballadores perquè no es resisteixin i sobretot no passin a l'ofensiva, perquè malvisquin en la por i en l'obediència acovardida " 
(Iñaki Gil de San Vicente )


A voltes amb el Sistema Públic de Pensions i els seus últims atacs orquestrats, caldria aclarir en primer lloc que la defensa de les pensions públiques en tota la seva extensió no és només cosa de les persones grans jubilades, ja que el sistema inclou per a les persones, a més de la pròpia jubilació a la seva edat corresponent, altres tipus de prestacions associades, com ara les pensions de viduïtat, orfandat, protecció davant les incapacitats derivades de qualsevol contingència, les prestacions familiars, la maternitat-paternitat, l'assistència sanitària i la resta de serveis socials vinculats a totes elles. El Sistema Públic de Pensions (d'ara endavant, SPP) ha de ser defensat pel conjunt de la classe treballadora, ja que les seves múltiples manifestacions els afecten en major o menor mesura al llarg del temps. Tot l'atac que està patint el SPP està derivat de l'ofensiva neoliberal que està enderrocant a poc a poc la pràctica totalitat de les conquestes de la classe obrera durant les últimes dècades. En el fons, la idea i l'objectiu subjacents és que sigui la banca privada la que assumeixi el paper que ara mateix posseeix la Seguretat Social, i s'encarregui de sufragar les pensions de la gent gran. Però lògicament, si tenim en compte la trajectòria d'aquestes entitats i els referents ocorreguts en altres països, el panorama és certament desolador. la idea i l'objectiu subjacents és que sigui la banca privada la que assumeixi el paper que ara mateix posseeix la Seguretat Social, i s'encarregui de sufragar les pensions de la gent gran. Però lògicament, si tenim en compte la trajectòria d'aquestes entitats i els referents ocorreguts en altres països, el panorama és certament desolador. la idea i l'objectiu subjacents és que sigui la banca privada la que assumeixi el paper que ara mateix posseeix la Seguretat Social, i s'encarregui de sufragar les pensions de la gent gran. Però lògicament, si tenim en compte la trajectòria d'aquestes entitats i els referents ocorreguts en altres països, el panorama és certament desolador.

Nosaltres pensem que cap agent ni entitat privada pot encarregar-se d'aquest objectiu, ja que es tracta d'un dret humà fonamental, allunyat de l'afany de lucre i benefici que qualsevol empresa pugui lícitament tenir. Des d'aquest punt de vista, han de ser les institucions i organismes públics els que se segueixin encarregant d'això, però el saqueig que porten patint des dels darrers anys ençà ens suggereix que aquest assumpte necessita un replantejament urgent. Però ficats en farina, també ens adonem que l'SPP no pot sufragar amb ocurrències com nous impostos (com el suggerit recentment pel PSOE per gravar les transaccions financeres, que a més és un carro al qual s'ha pujat tard i malament), ni ordinaris ni extraordinaris, ja que tots ells depenen del nivell de recaptació que l'Estat pugui fer sobre ells. El SPP és massa important com per dependre dels vaivens del mercat, ni de la recaptació de cert tipus d'impostos que contribueixin a les arques públiques. Però és evident que la precarietat del món laboral actual (temporalitat, baixos salaris, escassa protecció social, etc.) i els alts nivells d'atur generats no poden aportar les quantitats suficients com perquè el SPP sigui sostenible. Quin és, doncs, la solució? Evidentment, i en primer lloc, tornar a reconstruir un món de relacions laborals que ha estat pràcticament destruït mitjançant les últimes Reformes Laborals (tant de PP com de PSOE), anul·lant el poder sindical i la negociació col·lectiva, i vinculant tot el poder i la hegemonia a les organitzacions empresarials. ni de la recaptació de cert tipus d'impostos que contribueixin a les arques públiques. Però és evident que la precarietat del món laboral actual (temporalitat, baixos salaris, escassa protecció social, etc.) i els alts nivells d'atur generats no poden aportar les quantitats suficients com perquè el SPP sigui sostenible. Quin és, doncs, la solució? Evidentment, i en primer lloc, tornar a reconstruir un món de relacions laborals que ha estat pràcticament destruït mitjançant les últimes Reformes Laborals (tant de PP com de PSOE), anul·lant el poder sindical i la negociació col·lectiva, i vinculant tot el poder i la hegemonia a les organitzacions empresarials. ni de la recaptació de cert tipus d'impostos que contribueixin a les arques públiques. Però és evident que la precarietat del món laboral actual (temporalitat, baixos salaris, escassa protecció social, etc.) i els alts nivells d'atur generats no poden aportar les quantitats suficients com perquè el SPP sigui sostenible. Quin és, doncs, la solució? Evidentment, i en primer lloc, tornar a reconstruir un món de relacions laborals que ha estat pràcticament destruït mitjançant les últimes Reformes Laborals (tant de PP com de PSOE), anul·lant el poder sindical i la negociació col·lectiva, i vinculant tot el poder i la hegemonia a les organitzacions empresarials. escassa protecció social, etc.) i els alts nivells d'atur generats no poden aportar les quantitats suficients com perquè el SPP sigui sostenible. Quin és, doncs, la solució? Evidentment, i en primer lloc, tornar a reconstruir un món de relacions laborals que ha estat pràcticament destruït mitjançant les últimes Reformes Laborals (tant de PP com de PSOE), anul·lant el poder sindical i la negociació col·lectiva, i vinculant tot el poder i la hegemonia a les organitzacions empresarials. escassa protecció social, etc.) i els alts nivells d'atur generats no poden aportar les quantitats suficients com perquè el SPP sigui sostenible. Quin és, doncs, la solució? Evidentment, i en primer lloc, tornar a reconstruir un món de relacions laborals que ha estat pràcticament destruït mitjançant les últimes Reformes Laborals (tant de PP com de PSOE), anul·lant el poder sindical i la negociació col·lectiva, i vinculant tot el poder i la hegemonia a les organitzacions empresarials.

Però encara ens quedaria alguna inseguretat en el finançament del SPP si ho derivem tot i sempre al món laboral. Un món laboral forta, estable i amb drets, amb baixes taxes d'atur, permetria per si mateix, d'entrada, anul·lar les perilloses incerteses que planen sobre l'SPP, però encara hauríem de donar alguna volta de rosca més per assegurar definitivament el sistema. Durant els últims anys, la pèrdua de poder adquisitiu dels pensionistes ha estat alarmant, ja que mentre l'IPC ha seguit el seu curs, la revaloració de les pensions públiques no s'ha desviat del 0,25% contemplat en el Decret que les regula. Per tant, es necessita en primer lloc revaloritzar les pensions a nivells dignes, i la sola volta del món laboral a les seves condicions anteriors (cosa que encara està per veure) no seria potser garantia per poder assolir aquest objectiu. Necessitem unificar (a l'horitzó tenim la Renda Bàsica Universal que aglutinaria totes les prestacions públiques amb dit raser) l'import de les pensions mínimes al Salari Mínim Interprofessional (SMI), pujant aquests valors fins a nivells dignes. I com diem, hem de posar un nou factor de sostenibilitat al sistema, que buidi qualsevol tipus de dubte sobre això. Aquestes polítiques han de descansar sobre la base del ple i escrupolós respecte als Drets Humans fonamentals, després és clar que si el sistema actual de cotitzacions a la Seguretat Social és insuficient (o com a mesura fins que torni a ser suficient),

Perquè en efecte, els PGE contemplen el finançament de múltiples partides públiques de recursos (sous de tota mena de funcionaris, per exemple), incloses el finançament espúria a certs elements que nosaltres entenem sobrants, com el finançament a la Casa Reial o l'Església Catòlica , per no citar la quantitat d'ingressos que es pagaran els interessos del demencial deute públic que suportem, o els pressupostos (molts d'ells disfressats o ocults) destinats a les polítiques d'armaments, de defensa (o millor dit, d'atac ). La pregunta és molt fàcil d'enunciar: com és possible que hi hagi fons per a totes aquestes partides, i no puguem garantir fons per sufragar el SPP? Doncs és un altre dels indecents serrells que hem de suportar, sobretot si comparem les dificultats de tota persona assalariada o autònoma per cobrar una pensió digna, comparada amb els privilegis dels nostres polítics, banquers i grans empresaris, que poden compatibilitzar en alguns casos fins a 3 pensions, o cobrar la pensió màxima havent cotitzat 10 anys, o autoconcedir indemnitzacions milionàries abans de liquidar l'entitat, mentre als altres treballadors / es se'ls mana el missatge que cal jubilar com més tard millor, i fins i tot, si es pot, jubilar-compatibilitzant la pensió amb una feina. Les vergonyes d'aquest injust sistema apareixen per tot arreu. Es necessita imperiosament trencar amb aquest panorama. Més que una solució màgica, 

No valen els càlculs demogràfics barats que ens parlen de l'evolució de l'esperança de vida, perquè els que ens argumenten aquesta fal·làcia són els mateixos que ens proposen plans de pensions privats, o que porten anys degradant i precaritzant el mercat laboral. Cal trencar amb les limitacions referides al finançament exclusiva a través de les cotitzacions socials, obrint el camp al finançament públic a través dels PGE, i cal crear llocs de treball estables i amb drets, en comptes de continuar basant el discurs en mantres com els "20 milions d'ocupats", que en realitat estaran ocupats en ser nombres d'una estadística temporal. Les prioritats econòmiques serien restablir el poder adquisitiu dels pensionistes (caigut en picat des de 2011), tornar la vinculació de la pujada de les pensions a l'IPC, i sincronitzar la pensió mínima amb el SMI i altres prestacions bàsiques, aconseguint fins als 1.000 euros mensuals. A nivell social, necessitem homologar les nostres xifres als valors europeus del nostre entorn, reduir (fins a anul·lar) la bretxa de gènere en les pensions, eliminar tot tipus de co-pagament (més aviat re-pagament) que s'imposi als pensionistes, i garantir els serveis de subministraments bàsics (energia, aigua, transport ...). Tot això ha de recolzar-se en un conjunt de mesures legals que descansin sobre l'acceptació del SPP com un dret constitucional contemplat en els PGE, el restabliment de la jubilació ordinària als 65 anys, que contempli la jubilació anticipada sense cap penalització (és a dir, amb el 100% de la base reguladora a partir de 40 anys cotitzats), la integració i harmonització de les cotitzacions de tots els règims de la Seguretat Social, i la recuperació del subsidi indefinit per a les persones majors de 52 anys. Per tot això, només ens cal la voluntat política necessària.

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Por unas pensiones dignas




"...Lo que se aplica es una política con cuatro constantes: austeridad, es decir, reducción de gastos sociales vitales, de salarios directos e indirectos, de pensiones y jubilaciones, de servicios colectivos, etc. Privatización, es decir, vender todo lo público, colectivo y común a la burguesía a precio de ganga, para que pueda aumentar la tasa media de beneficio aunque sea a costa del empobrecimiento popular. Flexibilidad, es decir, destrucción de derechos sociolaborales y democráticos, derechos políticos conquistados por el pueblo trabajador pero que dificultan los negocios burgueses. Y represión, es decir, amedrentar a las clases trabajadoras para que no se resistan y sobre todo no pasen a la ofensiva, para que malvivan en el miedo y en la obediencia acobardada"
(Iñaki Gil de San Vicente) 


A vueltas con el Sistema Público de Pensiones y sus últimos ataques orquestados, habría que aclarar en primer lugar que la defensa de las pensiones públicas en toda su extensión no es sólo cosa de las personas mayores jubiladas, puesto que el sistema incluye para las personas, además de la propia jubilación a su edad correspondiente, otros tipos de prestaciones asociadas, tales como las pensiones de viudedad, orfandad, protección ante las incapacidades derivadas de cualquier contingencia, las prestaciones familiares, la maternidad-paternidad, la asistencia sanitaria y el resto de servicios sociales vinculados a todas ellas. El Sistema Público de Pensiones (en adelante, SPP) debe ser defendido por el conjunto de la clase trabajadora, pues sus múltiples manifestaciones les afectan en mayor o menor medida a lo largo del tiempo. Todo el ataque que está sufriendo el SPP está derivado de la ofensiva neoliberal que está derribando poco a poco la práctica totalidad de las conquistas de la clase obrera durante las últimas décadas. En el fondo, la idea y el objetivo que subyacen es que sea la banca privada la que asuma el rol que ahora mismo posee la Seguridad Social, y se encargue de sufragar las pensiones de los mayores. Pero lógicamente, si tenemos en cuenta la trayectoria de estas entidades y los referentes ocurridos en otros países, el panorama es ciertamente desolador.

Nosotros pensamos que ningún agente ni entidad privada puede encargarse de este objetivo, pues se trata de un derecho humano fundamental, alejado del afán de lucro y beneficio que cualquier empresa pueda lícitamente tener. Desde este punto de vista, han de ser las instituciones y organismos públicos los que se sigan encargando de ello, pero el saqueo que llevan sufriendo desde los últimos años acá nos sugiere que este asunto necesita un replanteamiento urgente. Pero metidos en harina, también nos damos cuenta de que el SPP no puede sufragarse con ocurrencias como nuevos impuestos (como el sugerido recientemente por el PSOE para gravar las transacciones financieras, que además es un carro al que se ha subido tarde y mal), ni ordinarios ni extraordinarios, pues todos ellos dependen del nivel de recaudación que el Estado pueda hacer sobre ellos. El SPP es demasiado importante como para depender de los vaivenes del mercado, ni de la recaudación de cierto tipo de impuestos que contribuyan a las arcas públicas. Pero es evidente que la precariedad del mundo laboral actual (temporalidad, bajos salarios, escasa protección social, etc.) y los altos niveles de paro generados no pueden aportar las cantidades suficientes como para que el SPP sea sostenible. ¿Cuál es, entonces, la solución? Evidentemente, y en primer lugar, volver a reconstruir un mundo de relaciones laborales que ha sido prácticamente destruido mediante las últimas Reformas Laborales (tanto de PP como de PSOE), anulando el poder sindical y la negociación colectiva, y vinculando todo el poder y la hegemonía a las organizaciones empresariales.

Pero aún nos quedaría alguna inseguridad en la financiación del SPP si lo derivamos todo y siempre al mundo laboral. Un mundo laboral fuerte, estable y con derechos, con bajas tasas de paro, permitiría por sí mismo, de entrada, anular las peligrosas incertidumbres que se ciernen sobre el SPP, pero todavía deberíamos dar alguna vuelta de tuerca más para asegurar definitivamente el sistema. Durante los últimos años, la pérdida de poder adquisitivo de los pensionistas ha sido alarmante, pues mientras el IPC ha seguido su curso, la revalorización de las pensiones públicas no se ha desviado del 0,25% contemplado en el Decreto que las regula. Por tanto, se necesita en primer lugar revalorizar las pensiones a niveles dignos, y la sola vuelta del mundo laboral a sus condiciones anteriores (cosa que aún está por ver) no sería quizá garantía para poder alcanzar dicho objetivo. Necesitamos unificar (en el horizonte tenemos la Renta Básica Universal que aglutinaría todas las prestaciones públicas con dicho rasero) el importe de las pensiones mínimas al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), subiendo dichos valores hasta niveles dignos. Y como decimos, hemos de colocar un nuevo factor de sostenibilidad al sistema, que despeje cualquier tipo de duda al respecto. Dichas políticas han de descansar sobre la base del pleno y escrupuloso respeto a los Derechos Humanos fundamentales, luego está claro que si el sistema actual de cotizaciones a la Seguridad Social es insuficiente (o como medida hasta que vuelva a ser suficiente), hemos de implementar una fuente de recursos proveniente de otra vía, y esa vía no puede ser otra que los Presupuestos Generales del Estado.

Porque en efecto, los PGE contemplan la financiación de múltiples partidas públicas de recursos (sueldos de todo tipo de funcionarios, por ejemplo), incluidas la financiación espuria a ciertos elementos que nosotros entendemos sobrantes, como la financiación a la Casa Real o a la Iglesia Católica, por no citar la cantidad de ingresos que se van a pagar los intereses de la demencial deuda pública que soportamos, o los presupuestos (muchos de ellos disfrazados u ocultos) destinados a las políticas de armamentos, de defensa (o mejor dicho, de ataque). La pregunta es muy fácil de enunciar: ¿cómo es posible que existan fondos para todas estas partidas, y no podamos garantizar fondos para sufragar el SPP? Pues es otro de los indecentes flecos que tenemos que soportar, sobre todo si comparamos las dificultades de toda persona asalariada o autónoma para cobrar una pensión digna, comparada con los privilegios de nuestros políticos, banqueros y grandes empresarios, que pueden compatibilizar en algunos casos hasta 3 pensiones, o cobrar la pensión máxima habiendo cotizado sólo 10 años, o autoconcederse indemnizaciones millonarias antes de liquidar la entidad, mientras a los demás trabajadores/as se les manda el mensaje de que hay que jubilarse cuanto más tarde mejor, e incluso, si se puede, jubilarse compatibilizando la pensión con un trabajo. Las vergüenzas de este injusto sistema aparecen por doquier. Se necesita imperiosamente romper con este panorama. Más que una solución mágica, lo que necesitamos es poner en marcha un conjunto de nuevas políticas que partan de la idea de asumir la sostenibilidad del sistema como absolutamente garantizada en todo momento. 

No valen los cálculos demográficos baratos que nos hablan de la evolución de la esperanza de vida, porque los que nos argumentan esta falacia son los mismos que nos proponen planes de pensiones privados, o que llevan años degradando y precarizando el mercado laboral. Hay que romper con las limitaciones referidas a la financiación exclusiva a través de las cotizaciones sociales, abriendo el campo a la financiación pública a través de los PGE, y hay que crear puestos de trabajo estables y con derechos, en vez de continuar basando el discurso en mantras como los "20 millones de ocupados", que en realidad estarán ocupados en ser números de una estadística temporal. Las prioridades económicas serían restablecer el poder adquisitivo de los pensionistas (caído en picado desde 2011), devolver la vinculación de la subida de las pensiones al IPC, y sincronizar la pensión mínima con el SMI y demás prestaciones básicas, alcanzando hasta los 1.000 euros mensuales. A nivel social, necesitamos homologar nuestras cifras a los valores europeos de nuestro entorno, reducir (hasta anular) la brecha de género en las pensiones, eliminar todo tipo de co-pago (más bien re-pago) que se imponga a los pensionistas, y garantizar los servicios de suministros básicos (energía, agua, transporte...). Todo ello debe apoyarse en un conjunto de medidas legales que descansen sobre la aceptación del SPP como un derecho constitucional contemplado en los PGE, el restablecimiento de la jubilación ordinaria a los 65 años, que contemple la jubilación anticipada sin penalización alguna (es decir, con el 100% de la base reguladora a partir de 40 años cotizados), la integración y armonización de las cotizaciones de todos los regímenes de la Seguridad Social, y la recuperación del subsidio indefinido para las personas mayores de 52 años. Para todo ello, sólo necesitamos la voluntad política necesaria.

Blog del autor: http://rafaelsilva.over-blog.es
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